El Antimorbo
Cuando estamos hablando de gustos en lo que se refiere a la seducción y el sexo las posibilidades son infinitas. Sin embargo hay una serie de actuaciones, poses o elementos que, creo yo, nos echan a todos para atrás. Son los llamados antimorbo o antilujuria. Y todos tenemos un repertorio amplio de las cosas que nos suelen dejar por los suelos.
En un mundo donde la variedad está a la orden del día y donde ya nada es como era antes, ¿Cómo podemos saber si somos persona non grata para alguien? ¿Cuándo lo exótico se convierte en asqueroso? ¿Nos debe importar lo que piensan los demás?
Lo primero que uno debe de pensar es en ser uno mismo y lo demás viene después, pero claro hay casos en los que ser uno mismo es como ser una versión mala de mister Bean, y aunque pueda llegar a tener éxito, tampoco hay que jugar con la suerte.
Creo que el primer antimorbo que se nos ha ocurrido a todos es aquel tío que va a la playa con calzado fino y con calcetines negros hasta media pantorrilla y en pantalón corto. Todos los hemos visto por la playa en estas fechas. Y la verdad es que a uno se le quitan las ganas de conocer a alguien que tienen tan poca noción de la estética. Pero hay un caso que ya es de hospital, y es el que lleva sandalias con calcetines, ya sena del color que sean.
Y es que en la playa es cuando más horrores se pueden ver, algunos ya rozan no solo el ridículo sino lo cómico. Una de las mayores desgracias para un hombre es perder el pelo, lo cual no termino de entender ya que la mayoría lo lleva corto, pero el caso es que se ve que cuando ya saben que nunca podrán llevarlo como Lorenzo Lamas en Renegado, entonces es cuando lo echan de menos. Y no admiten que van a quedarse como una bombilla, por lo que muchos recurren al artificio de dejárselo más largo y peinárselo hacia delante o de lado, para que cubra los caros. Hasta aquí no hay problema, pero recordad, si vais a la playa y os metéis al mar mejor rapaos. Sino os pasará como a uno que vimos un día mi madrina y yo. Estábamos acostados en la arena haciendo comentario sobre los transeúntes, cuando de repente, sale un hombre de mediana edad del mar con un mecho de pelo por un lado de la cabeza que le llegaba a los hombros, y por el otro la calva brillante. Os imaginareis el ataque de risa que nos dio.
No me he olvidado de las mujeres. Incluso ellas a veces se olvidan que pueden llegar a entrar en los antimorbo. Un ejemplo muy común son aquellas que hacen top less en la playa y les llegan a la rodilla. Y ya no os digo cuando las tienen peludas. Pero bueno eso son cosas de la naturaleza…sin embargo otra cosa es ser un poco perezosa en lo que a depilaciones se refiere. Yo tenia un profesora de inglés que era rubia, y como hacia calor en esa época solía llevar camisetas de manga corta o de tirantes. Pues cada vez que levantaba los brazos para escribir en la pizarra o para lo que fuera, la clase entera se quedaba traumatizada…
Así que, como si no bastase con el pelo en los sobacos, algunas tienen la manía de llevar bikini sin haberse hecho la cera o lo que quieran antes, por lo que en lo que es la parte inferior del bañador se les sale todo por los lados. Y es peor aun si encima es color amarillo, porque ya no deja nada a la imaginación malsana. Yo sé que depilarse duele, pero es que una cosa es no querer sufrir y otra cosa es ir provocando desprendimientos de retina por la playa. Igual es que cobran comisión por ello.
Lo de la depilación también alcanza a ciertos sectores masculinos. Si bien hay gente a la que estar con un hombre que parece un Wookee no les gusta, he de admitir que si el wookee se pasa la moto por todo el cuerpo la cosa ya no es tan terrible. Personalmente no soporto los hombres con pelo en la espalda. Para mi eso es el antimorbo. Pero yo que pensaba que no habría cosa peor, y la hay. Y de nuevo lo vi en la playa. Había un tío paseándose como su madre lo trajo al mundo, pero a no ser que su madre fuese una gorila no me lo explico. El caso es que ese hombre debió de ser un oso en otra vida, pero se había depilado, a medias. Es decir que de cintura para arriba no tenía pelo o una cosa recortada, pero de cintura para abajo era un felpudo. Ese ya no era un wookee, era un sátiro. Porque sus cuartos inferiores eran propios de los de ese ser mitológico debido a la abundancia de pelo que tenía. Si lo de la depilación está bien, pero al menos hacerlo como es, no a medias.
Mi prima me contaba que para ella un antimorbo es aquel tío guaperas que llega a la agencia y que todo el mundo se queda mirándole de lo perfecto que es, y cuando abre la boca resulta que tiene halitosis. Yo diría que si no es eso, luego cuando abre la boca tiene voz desagradable, o bien sus dientes son como los de un cocodrilo, (no precisamente afilados sino como si le hubiese explotado una granada en la boca). Otro de sus antihéroes eróticos es el típico señor que tiene más años que Yoda, con el callado, y que entra a la agencia a echarle piropos. Bueno, creo que eso nos asustaría a todos y a todas…
Lo curioso del asunto es que siempre hay un hueco para un descosido, es decir que inclusive esas personas que nosotros no concebimos como físicamente atractivas, tienen su propio club de fans, por lo que aun nos queda esperanza a los que somos del montón.

En un mundo donde la variedad está a la orden del día y donde ya nada es como era antes, ¿Cómo podemos saber si somos persona non grata para alguien? ¿Cuándo lo exótico se convierte en asqueroso? ¿Nos debe importar lo que piensan los demás?
Lo primero que uno debe de pensar es en ser uno mismo y lo demás viene después, pero claro hay casos en los que ser uno mismo es como ser una versión mala de mister Bean, y aunque pueda llegar a tener éxito, tampoco hay que jugar con la suerte.
Creo que el primer antimorbo que se nos ha ocurrido a todos es aquel tío que va a la playa con calzado fino y con calcetines negros hasta media pantorrilla y en pantalón corto. Todos los hemos visto por la playa en estas fechas. Y la verdad es que a uno se le quitan las ganas de conocer a alguien que tienen tan poca noción de la estética. Pero hay un caso que ya es de hospital, y es el que lleva sandalias con calcetines, ya sena del color que sean.
Y es que en la playa es cuando más horrores se pueden ver, algunos ya rozan no solo el ridículo sino lo cómico. Una de las mayores desgracias para un hombre es perder el pelo, lo cual no termino de entender ya que la mayoría lo lleva corto, pero el caso es que se ve que cuando ya saben que nunca podrán llevarlo como Lorenzo Lamas en Renegado, entonces es cuando lo echan de menos. Y no admiten que van a quedarse como una bombilla, por lo que muchos recurren al artificio de dejárselo más largo y peinárselo hacia delante o de lado, para que cubra los caros. Hasta aquí no hay problema, pero recordad, si vais a la playa y os metéis al mar mejor rapaos. Sino os pasará como a uno que vimos un día mi madrina y yo. Estábamos acostados en la arena haciendo comentario sobre los transeúntes, cuando de repente, sale un hombre de mediana edad del mar con un mecho de pelo por un lado de la cabeza que le llegaba a los hombros, y por el otro la calva brillante. Os imaginareis el ataque de risa que nos dio.
No me he olvidado de las mujeres. Incluso ellas a veces se olvidan que pueden llegar a entrar en los antimorbo. Un ejemplo muy común son aquellas que hacen top less en la playa y les llegan a la rodilla. Y ya no os digo cuando las tienen peludas. Pero bueno eso son cosas de la naturaleza…sin embargo otra cosa es ser un poco perezosa en lo que a depilaciones se refiere. Yo tenia un profesora de inglés que era rubia, y como hacia calor en esa época solía llevar camisetas de manga corta o de tirantes. Pues cada vez que levantaba los brazos para escribir en la pizarra o para lo que fuera, la clase entera se quedaba traumatizada…
Así que, como si no bastase con el pelo en los sobacos, algunas tienen la manía de llevar bikini sin haberse hecho la cera o lo que quieran antes, por lo que en lo que es la parte inferior del bañador se les sale todo por los lados. Y es peor aun si encima es color amarillo, porque ya no deja nada a la imaginación malsana. Yo sé que depilarse duele, pero es que una cosa es no querer sufrir y otra cosa es ir provocando desprendimientos de retina por la playa. Igual es que cobran comisión por ello.
Lo de la depilación también alcanza a ciertos sectores masculinos. Si bien hay gente a la que estar con un hombre que parece un Wookee no les gusta, he de admitir que si el wookee se pasa la moto por todo el cuerpo la cosa ya no es tan terrible. Personalmente no soporto los hombres con pelo en la espalda. Para mi eso es el antimorbo. Pero yo que pensaba que no habría cosa peor, y la hay. Y de nuevo lo vi en la playa. Había un tío paseándose como su madre lo trajo al mundo, pero a no ser que su madre fuese una gorila no me lo explico. El caso es que ese hombre debió de ser un oso en otra vida, pero se había depilado, a medias. Es decir que de cintura para arriba no tenía pelo o una cosa recortada, pero de cintura para abajo era un felpudo. Ese ya no era un wookee, era un sátiro. Porque sus cuartos inferiores eran propios de los de ese ser mitológico debido a la abundancia de pelo que tenía. Si lo de la depilación está bien, pero al menos hacerlo como es, no a medias.
Mi prima me contaba que para ella un antimorbo es aquel tío guaperas que llega a la agencia y que todo el mundo se queda mirándole de lo perfecto que es, y cuando abre la boca resulta que tiene halitosis. Yo diría que si no es eso, luego cuando abre la boca tiene voz desagradable, o bien sus dientes son como los de un cocodrilo, (no precisamente afilados sino como si le hubiese explotado una granada en la boca). Otro de sus antihéroes eróticos es el típico señor que tiene más años que Yoda, con el callado, y que entra a la agencia a echarle piropos. Bueno, creo que eso nos asustaría a todos y a todas…
Lo curioso del asunto es que siempre hay un hueco para un descosido, es decir que inclusive esas personas que nosotros no concebimos como físicamente atractivas, tienen su propio club de fans, por lo que aun nos queda esperanza a los que somos del montón.






