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Khayman en la Ciudad
Comentarios sobre la vida
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Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
Sindicación
 
La Flexibilidad Obligada
Es un pensamiento recurrente, pero solo basta con fijarse un poco en la gente que nos rodea, para darnos cuenta de que lo que los demás buscan de nosotros no es lo que tenemos sino el potencial de cambio que podemos ofrecerles. Somos como materiales en bruto para que los demás nos moldeen a su gusto.
En un mundo que cultiva el individualismo, ¿Por qué nos dejamos transformar por los demás? ¿Dónde ha quedado el gusto por la variedad? ¿Por qué siempre intentamos que los demás se adapten a nosotros cuando nosotros no somos capaces de hacerlo?
Si nos ponemos a pensarlo, la sociedad misma se encarga de decirnos lo que debemos llevar y como comportarnos a través de la sociedad. No importa lo que queramos o lo que tengamos, solo importa lo que mostremos a los demás y nuestra capacidad a hacer lo que ellos nos pidan.
Basta con poner la televisión para ver que lo que tenemos es que llevar tales marcas para que nos acepten los demás. Debemos usar tales cosméticos, porque si no seremos marginales, y nuestra dieta está establecida por unos productos de moda. De esa misma manera, nuestro cuerpo ha de ser 99% libre de grasa como la pechuga de pavo, nuestro pelo sin caspa, 10 veces más resistente a la rotura y sin puntas abiertas, y para aquellos que no tienen porque son calvos como bombillas siempre les queda recurrir a los centros de tratamiento.
Pero es que luego lo curioso es que si realmente alguien intentase seguir lo que la sociedad le dicta, se volvería loco. O por lo menos tendría unos problemas alimenticios tremendos, sin hablar de los de autoestima. Porque si bien tu crees que por usar un determinado jabón, aunque seas un adefesio vas a ligarte con unos bombones, la verdad no es esa, y terminas desilusionado porque no solo no te comes una rosca, sino que encima has hecho el ridículo.
Si consigues librarte de los estereotipos de la publicidad, puede que hayas llegado un paso más adelante, pero los obstáculos entonces se hace mayores. Porque ya no es la publicidad la que se encarga de decirte como debes ser y comportarte, sino la gente que te rodea.
Pero a eso ya estamos acostumbrados, porque de pequeños todos (o casi todos) hemos tenido unos padres que nos decían como vestir, lo que debíamos comer, nos llevaban a la peluquería a que nos cortásemos el pelo como ellos querían, nos decían las notas que debíamos sacar y los amigos con los que debíamos jugar, incluso a veces nos compraban los juguetes que ellos querían que tuviésemos, no los que nosotros deseábamos sino los que debíamos tener.
Está claro que cuando somos niños, no tenemos una personalidad propia, por lo que el trabajo de nuestros padres es el de moldearnos a su imagen y semejanza, para que cuando seamos mayores no seamos unos peleles sin opinión. Ellos son los que se encargan de darnos una base ética y moral, a la vez que nos crean las costumbres que deberemos tener de mayores.
Cuando ya no dejamos que los padres sigan con su trabajo, que según ellos nunca se acaba, ya puedes tener 30 años que seguirán diciéndote que te cortes el pelo de la manera o bien que comas tal cosa, les toca el turno a las instituciones educativas. Que no sólo tienen que formar nuestro intelecto, sino que además se permiten el lujo de inculcarnos ideologías que creen convenientes. Seguro que muchos os acordareis de aquel profesor de historia y geografía un poco facha, o alguno de esos que son católicos apostólicos a morir, o bien el profesor de filosofía totalmente marxista. Y claro, al final terminan intentando trabajarnos de forma que sus ideales sean los nuestros.
Cuando te diriges al mundo de las relaciones, siempre lo comparo con la guerra de las Galaxias. Meterte en una relación puede ser como pasarte al lado oscuro, porque conoces a una persona que te gusta, y te hace creer que les gustas conforme eres, pero poco a poco va cambiándote detalles de tu personalidad, cosas que no le gustan de ti, palabras que no debes usar o cosas que no debes comer. Total, que un buen día te miras al espejo y eres Darth Vader, o peor aun. Ya no eres la persona con la que empezó a salir tu pareja sino una imagen de lo que quiere que seas. Eres aquel robot de las relaciones. Pero no siempre es una mutación lo que ofrecen las relaciones. A veces es como ponerse en manos de un asesor de imagen gratis y de confianza, entras en su vida siendo el patito feo y con una inseguridad que lo flipas, y sales de la relación siendo como Bruce Willis con una recortada, es decir todo naturalidad y encima hecho un seductor. Pero esas cosas no suelen suceder, porque la mayoría de las personas nos quieren moldear pero para su beneficio propio, no para el nuestro.
Lo curioso es que la gente es cada vez más osada a la hora de intentar convertirnos en lo que buscan, el otro día conocí a una persona que me dijo que si me cortase el pelo hiciese un poco más de pesas y me comprase ropa de Zara, entonces que saldría conmigo. Eso en la primera media hora, más que una cita eso parecía un casting. Pero puesto que yo no soy ningún actor y que mi personalidad en ningún momento se puso en cuestión sino únicamente mi físico, la verdad es que no duró mucho más, y esa persona se preguntará por qué nunca más volvió a saber de mí.
Esta serie de artículos también ha sido vivamente criticada, tanto en persona como por correo, mucha gente ha intentado amoldarla a sus gustos, pidiéndome que escriba con más ironía, que dé más nombres, o que la haga de forma menos personal, otros me piden que no hable de mis sentimientos, e incluso hay gente que me ha dicho que por qué no hago poesía en vez de textos en prosa. Obviamente si hiciese eso, no sería algo que yo escribo sino lo que los demás quieren que yo haga, y al final nunca estarían contentos porque siempre habría algo que criticar.
Pero en el fondo es una costumbre que tenemos todos de intentar que los demás se amolden a lo que nosotros tenemos como expectativas, y ellos también lo hacen con nosotros, olvidándose de que cada persona es un individuo con su propio mecanismo interno que probablemente no tendrá nada que ver con lo del otro. En biología se le llama simbiosis, y es cuando ambas partes salen beneficiadas por la interacción mutua. En la vida social es más bien parasitismo, porque cuando hemos chupado todo el jugo de la persona la tiramos, y el primero que acaba gana. Deberíamos fijarnos más en la naturaleza y menos en nosotros mismos, ya que como dicen, la naturaleza es sabia. Además si nos ponemos a cambiar por los demás nunca conseguiremos que todo el mundo esté satisfecho, porque nunca llueve a gusto de todos
 
Comentario:
buen texto la verdad me he impresionado es eso estamos realmente de acuerdo .creo que no criticaria nada de lo que ahi pones ,aunque sigo leyendo enre lineas ,supongo que es porque es asi o quizs porque ya entro predestinado a leer entre ellas jejeje besotes
No