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Khayman en la Ciudad
Comentarios sobre la vida
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Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
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Final Fantasy
Dicen que parte de nuestra sexualidad está formada por las fantasías, o mejor dicho por nuestra imaginación a la hora de estar con una pareja o con un desconocido. Al igual que aquello que nos da morbo, las fantasías son muy variadas.
Mucha gente basa sus relaciones en lo que puede conseguir hacer con su pareja para poder satisfacerlas, ¿pero que pasa cuando logras cumplirlas? ¿Son como un video juego en el que cada vez hay una mayor? ¿O al contrario llega el momento en el que ya no hay ninguna más?
Hay incluso veces que las fantasías por si mismas no se pueden llevar al cabo, es como si supieras que al cumplirlas, se acabó lo que se daba. Es lo que me ha pasado con una persona de Internet con la que mantengo contacto desde hace ya casi un año. El caso es que nos lo pasamos muy bien y nos reímos mucho juntos. Y cuando dejamos volar la imaginación la cosa se pone muy fuerte. Lo curioso del asunto es que al principio no había forma de quedar para llevarlas a conclusión. No conseguíamos coincidir, y aun así seguíamos con el juego de ver quien calienta más a quien. Pero llegado un punto, ya no creo que la cosa vaya a más de una simple ley de tensión entre los dos, me refiero que el día que realmente nos veamos, hemos dejado el listón tan alto que si conseguimos cumplir la fantasía, luego ya no quedará nada.
Porque claro, cuando uno llevaba hablando con alguien de cosas así desde hace casi un año, se consigue decir cosas que probablemente luego a la hora de la verdad no se puedan hacer. O simplemente que ya no apetecen, por el simple hecho de que una vez manifestada en voz alta ya no se necesita cumplirla. A veces las fantasías son solo fantasías y nada más.
Otra cosa que sucede con las fantasías y que lleva a la misma conclusión es el abuso verbal de ellas. Cuando empiezas una relación, al principio hablas de todo lo que te gustaría hacer. Empiezas a hacer promesas de lo que harás o no harás, pero como bien dicen por ahí, muchas promesas están hechas para no ser cumplidas. Porque cuando acaba la relación te das cuenta de que la mayoría de lo que habíais planeado ni siquiera salio del estado de proyecto mental. Al finalizar con esa persona haces un balance de lo hecho y lo no hecho, y te das cuenta de que las promesas al final se las ha llevado el viento, y de que eso de que con la pareja ibas a poder cumplir tus fantasías es mentira. A veces son demasiado complejas para poder ser emitidas y otras veces simplemente han sido pospuestas para tiempos ulteriores que nunca iban a llegar.
Así que nuevamente te quedas con lo que ibas a hacer, que resulta ser totalmente diferente a lo que hiciste efectivamente.
Sin embargo conozco una pareja de gente joven, que son tan cómplices en su relación que tienen un apartado en la vida para la “realización de nuestras fantasías”, lo cual viene a ser que se lo cuentan absolutamente todo y de esa forma pueden pensar la forma más fácil y efectiva de poder hacer realidad sus deseos ocultos, siempre en un marco de respeto y mutuo entendimiento. Lo cual tira al suelo la teoría de que cuando uno está en pareja la vida sexual y la pasión mueren, ya que estas dos personas han conseguido sobrevivir a eso durante mucho tiempo, y no se les ve con ganas de dejarlo por lo pronto. Vale la pena ver como se lo montan, porque al final resulta divertido y gratificante para la esperanza ver que puede haber personas tan comprometidas la una con la otra como para llegar a poner en común su mundo imaginario y poder ser felices disfrutando el uno del mundo del otro.
Lo curioso es que contrariamente a la pareja que he nombrado anteriormente, hay gente a la que le gusta hacer realidad sus fantasías, pero les da tanta vergüenza que tienen que hacerlo con desconocidos para que no les de corte. Lo cual es bastante paradójico, pero me remito a los hechos y a los datos que corroboran lo dicho. Así pues esas personas no son capaces de compartir sus fantasías con las personas a las que aman sino que tiene que ser con alguien que les asegure que desaparecerá de su vida una vez cumplido su deseo, como una especie de genio del sexo.
Pero si algo bueno tiene eso de soñar cosas, es que nos permite inventarnos un mundo ideal, en el que muchos de los tapujos que podemos tener pueden ser liberados, sin peligro. Porque la mayoría de los deseos sexuales se quedan en proyecto debido al riesgo que contrae realizarlos. Algunos por razones físicas son imposibles de llevar a cabo, otros por que simplemente conforme está la sociedad no se vería bien que se hagan o bien porque puede conllevar peligro físico para la persona.
Hay gente que tiene la idea de que es bueno hacer lo que quiere o desea hacer mientras que no haga daño a los demás, lo cual personalmente me parece fantástico. Pero luego llega un problema que suele producirse cuando vivimos demasiado tiempo con nosotros solos como única compañía, y es que ya no saben distinguir la realidad de lo que no lo es. Y al final no consiguen poder confiar en alguien para realizar sus fantasías. Consideran que están mucho mejor solos que acompañados por alguien y deciden llevar una vida de autosatisfacción, lo cual no indica que sea gente que nunca tiene relaciones. Al contrario, con aquellos que conocemos como las abejas, es decir los que van de flor en flor, y cuando la persona ya no quiere ser su juguete sexual entonces lo dejan por otro más nuevo. Para ellos la única finalidad en la vida es poder cumplir sus deseos, y lo curioso es que cada día tienen más, unos tienen otros nuevos y algunos se las arreglan para que sus fantasías sean del tipo de “estar con gente distinta cada día” de tal manera que puedan cumplirse sin repetirse. Son prisioneros de su mundo de las maravillas.
Así que podemos encontrar desde aquellos que no consiguen que sus fantasías se hagan realidad, hasta a los que no solo se han realizado sino que los han abducido. Se supone que al final todo ha de ser moderación, ya que cualquier cosa puede terminar haciéndonos daño o volviéndose en nuestra contra. Lo curioso de las fantasías es que son como un pozo sin fondo, que al final cada cual establece su propio límite y lo va empujando más allá conforme va cumpliendo sus expectativas.
No