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Khayman en la Ciudad
Comentarios sobre la vida
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Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
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Las Evaluaciones
Por fin he terminado con los exámenes de junio, aunque claro aun queda lo peor que es la revisión de exámenes. Lo cual me ha hecho pensar en el tema de las evaluaciones. Porque si lo pensamos fríamente, la vida es un proceso continuo de evaluación. Y claro como tal, no es un sistema que nos venga al dedo, y muchas veces es bastante injusto.
En un mundo basado en el respeto de unas reglas del juego, impuestas muchas veces de forma arbitraria, ¿Quién decide cuales son las formas de evaluación correctas? ¿Podemos escapara a ellas sin morir en el intento?
Creo que muchos pensábamos que cuando acabásemos el colegio, el instituto y la selectividad las evaluaciones ya no serían tan poco adecuadas y crueles e injustas. Pero lo cierto es que no es así. Llegamos a la universidad y lo cierto es que es más de lo mismo. Desde las prácticas titánicas que nos obligan a hacer y que luego no cuentan sino un punto o dos sobre la nota final, después de todo el esfuerzo que hemos hecho, la paga es realmente poca. Lo peor es cuando se trata de una asignatura práctica casi en su total medida, y que el trabajo es un reflejo de lo que se ha aprendido en clase, y aun así hay un examen final.
Luego están los otros exámenes en los que te suelen preguntar cosas que ni siquiera habías oído, o que provienen de un ejemplo dado en clase justo el día que faltaste, o incluso de aquellas lecturas que nunca te leíste porque no eran interesantes ni relevantes del contenido del programa. Y ya para colmo están los exámenes de tipo test, que parece que sean más fáciles de aprobar pero es una falsa esperanza. Porque están hechos para confundir al alumno al proponerle varias respuestas posiblemente correctas. Ya no sólo es que sean más difíciles que los de desarrollo, que al final simplemente consisten en una forma de buscarse la vida, ya que siempre puedes ir a reclamar. En uno de estos de test es imposible, porque la respuesta correcta se supone que es única, aunque las demás también lo sea. Pero el problema de ese tipo de examen no acaba ahí. Lo peor es que la mayoría están realizados por coordinadores de centros que no conocen lo que se ha dado efectivamente en clase y por lo tanto se basan en el temario propuesto a principio de curso (que nunca se llega a hacer por completo) por lo que muchas de las preguntas son sobre cosas que ni siquiera se han visto en clase.
Pero claro, el proceso nunca acaba en el momento en el que entregas el examen, sino cuando el profesor lo corrige. Están desde los que son muy exagerados con las respuestas y quieren que les contestes textualmente lo que han dado en los apuntes, y claro, o te lo has aprendido de memoria o te han jodido. Luego los hay más laxos, que son los mejores, porque siempre puedes ir a suplicar un poco para que te suban nota. Y los peores de todos son los de la leyenda urbana del paraguas. Son esos que se dicen que tiran los exámenes al aire y los que caen de una cara aprueban, los de la otra suspenden y los que caen fuera son no presentados. Puede sonar raro, pero conozco casos en los que ha sucedido, y eso se ve en la revisión cuando gente que entra con un 2 sale con un 8 en el examen, porque el profesor se había olvidado de corregir las caras pares, por ejemplo.
Y una vez acabada la carrera crees que todo se ha terminado y que puedes tener una vida feliz son evaluaciones. Pues no. Todo lo contrario, porque en la vida laboral y personal, las evaluaciones son continuas y en modo sorpresa, esas que nos asustaban tanto de pequeños. Cuando vas a las entrevistas de trabajo, la evaluación es bastante obvia, pero cuando ya estas trabajando se hace secreta, y eso jode más porque no sabes cuando están mirándote y juzgándote, por lo que debes estar constantemente en tensión. O al menos pasar de todo.
Si aun no se tiene el carné de conducir entonces no se ha conocido ese método de evaluación tan justo y bien hecho que es el examen teórico y el práctico. Y lo peor de todo es que los propios profesores admiten que es totalmente injusto, ya que lo que aprendes ahí no sirve después y la mayoría de la gente ni lo respeta o recuerda. El peor de todos es el práctico ya que en realidad no te enseñan a conducir, sino a aprobar el examen, y cuando tengas tu carné ya es cuando realmente aprendes a conducir, lo cual no tiene mucho sentido, pero es como lo han establecido.
Con la pareja es igual, aunque a veces los exámenes son relativamente fáciles de reconocer. La mayoría son las típicas celebraciones, que si te las olvidas estas muerto, son los cumpleaños, aniversarios y demás días especiales en los que la otra persona debe acordarse de lo afortunada que es de tenerte a su lado (y esto es recíproco). Luego están los detalles inesperados que siempre vienen bien. Lo bueno de las parejas es que el proceso de evaluación es continuo y ambos miembros califican, de tal manera que es más justo ya que el evaluador no es siempre el mismo, sino que va por turnos.
Las peores evaluaciones suelen provenir de la gente que nos rodea y que apreciamos, porque algunas veces son totalmente injustas y pueden llegar a herirnos más que si suspendemos 4 veces un examen de la universidad. Esas personas próximas, al estar siempre en contacto con nosotros, no pueden evitar el estar constantemente poniéndonos a prueba, y pocos son aquellos que son concientes de ello y no lo tienen en cuenta. Los demás solemos poner a prueba a nuestros amigos y familiares, o por lo menos llevar una lista mental de lo que hacen bien y lo que hacen mal, hacia nosotros mismos y entonces pasado un tiempo se hace el recuento y se lanza el veredicto. La recuperación no suele estar al orden del día ya que la mayoría de la gente es muy rencorosa y no perdona nunca, pero algunos se salvan de todo eso, porque no todas las ovejas han de ser negras o blancas.
Y como dijo Mulder en Expediente X, la verdad está ahí fuera, pero los que nos evalúan también así que sed precavidos y estad atentos.
No