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Khayman en la Ciudad
Comentarios sobre la vida
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Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
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La Película De Tu Vida
Como ya he tratado el tema de los cuentos en otro artículo hoy me quiero centrar en las películas del cine o de la televisión que nos han marcado para toda la vida. Son esas películas que o bien nos chafan de por vida o bien nos dan ilusión y esperanza.
En un mundo en el que la realidad muchas veces es demasiado dura para poder afrontarla sin recurrir a las drogas, solemos dejarnos llenar el vacío por la industria cinematográfica. Peor muy pocas películas llegan realmente a impactarnos como para que cambien nuestras vidas, ¿De qué película eres?
Pienso que hay dos tipos de géneros cinematográficos que son los que más nos influyen, porque hacen referencia a dos sentimientos que mueven nuestras vidas y sin los cuales no podríamos considerarnos humanos. Uno es el miedo (del que ya he hablado hace una semana) y otro es el amor o la esperanza de encontrarlo.
El primero es el que se refiere a todas las películas de miedo, de suspense y de catástrofes. Y aunque lo cierto es que estos últimos años este sector no está muy en racha, cuando la mayoría de nosotros éramos pequeños si que lo estaba, aunque también hay que decir que éramos más crédulos.
Una de las películas que más ha marcado a la gente de mi edad, y mayor es la del muñeco diabólico y sus compañeros. Bueno, pues es sorprendente la cantidad de gente que conozco que no soporta dormir en la misma habitación que los muñecos de cabeza de porcelana. Aunque todo sea dicho se entiende porque dan mal rollo, verles esos ojos con mirada fija y esas manos como queriendo coger el cuchillo. Pero es curioso ver que algunos de ellos no pueden conciliar el sueño si no hay una puerta de por medio (que este cerrada y cuyo pomo este lo bastante alto como para que no llegue a él) o si el muñeco en cuestión no esta encerrado bajo llave en algún arcón en otra habitación lo más lejos posible de la cama.
Un clásico en los traumas de nuestras generaciones es la saga de tiburón. El otro día comentándolo con unos amigos me di cuenta de que no soy él único al que le da un poco de yuyu meterse al mar así sin más. De hecho tenia una compañera de clase que era incapaz de meterse al mar o a las piscinas de agua salda más allá de donde le cubriese por encima del pecho. Lo curioso es que es una chica que iba todas las semanas a clases de natación y que ganaba casi todos los concursos a los que se presentaba. Pero en el mar entraba en estado de pánico. Y bueno, lo mismo me pasa a mi, que a pesar de ser buen nadador, si voy solo a la playa soy incapaz de meterme al mar, y nos os digo el calor que se pasa en verano.
Otra serie de películas que nos traumatizan de jóvenes, y no tan jóvenes, son aquellas que relatan historias de amores imposibles, como las que nos contaba la opera La Bohême. Son todas aquellas películas cuyo desenlace no es precisamente alegre, en las que la pareja acaba mal, o bien uno de los dos muere al final. Es el caso de la mayoría de películas de Meryl Streep (Los Puentes De Madison), algunas de Barbra Streisand (Tal Y Como Éramos), la reciente Moulin Rouge o la muy conocida Love Story. Nos relatan la cara amarga del amor, dándonos la esperanza de que algún día lo encontremos, pero lo crudo del asunto es que al final no podremos vivirlo como pensamos, porque en realidad las cosas suelen ser así. El amor no es un sentimiento dulce como lo pintan en los cuentos de hadas. Es más bien lo contrario. Es un sentimiento que nos llega, nos invade, nos muestra todo lo bonito que hay en la vida y se larga. Por eso esas películas nos marcan, porque nos muestran como es la realidad, y eso nos asusta tanto como aquellas de ciencia ficción sobre bichos come-hombres. Al final es traumático eso de saber que el amor puede llamar a nuestra puerta para abandonarnos cuando menos lo esperamos, pero es la verdad.
Y luego está el género que trata también del mismo sentimiento, pero más en la línea de las películas de Disney, y a la que se han aficionado actrices como Julia Roberts. Ya que esta es más ficticia, nos cuentan historias de personas que encuentran el amor en el sitio más inesperado, como podría ser en la sección de los insecticidas del Mercadona. O bien el típico de la persona de clase baja a al que todo le sale mal y de repente un día en las condiciones más inesperadas se encuentra con el amor de su vida que le saca de la miseria y con el que se casa y viven felices para siempre jamás. Nos dan la esperanza de que le día menos pensado podría sucedernos eso. Pero contrariamente a las del apartado anterior, no todo tiene que acabar en muerte. Bueno, si exceptuamos la de Demi Moore llamada Ghost, en la que el amor de los dos era tan fuerte que al final les permitía volver a ponerse en contacto para un adiós final. Lo que estas películas intentan transmitirnos es que el amor es más fuerte que todo lo que nos rodea, y si bien no suele ser cierto prácticamente nunca, lo que si que lo es, es que nos da esperanza para afrontar la cruel realidad de la vida y los momentos en los que no estamos muy allá.
De ahí que en esa sección debamos dividir entre las películas que nos dan esperanza de que por muy mal que nos trate la vida algún día nos compensará y las que por el contrario nos avisan de que cuando menos lo pensemos llegara el amor, y así como llega a bombo y platillo, nos abandonará para siempre jamás. Pero lo curioso es que la mayoría de películas que nos marcan y que lo seguirán haciendo son todas de esos dos géneros. Porque queramos o no, somos seres con unos sentimientos muy fuertes.
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