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Khayman en la Ciudad
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Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
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Hogueras 2005
Cada ciudad y cada pueblo tienen sus fiestas locales que le hacen interesante de visitar en esa época del año. En Alicante por ejemplo, tenemos las hogueras estos días, luego vienen los fuegos artificiales. Pero el caso es que aquí son fiestas casi tradicionales.
En un mundo donde las antiguas tradiciones quedan cada día más obsoletas, ¿podemos hablar de versiones modernas de las antiguas? ¿Estamos realmente ante la creación de nuevas costumbres festeras?
Bueno lo cierto es que cuando vas a ver como se comporta la gente en estas fiestas se puede notar como cierto fervor religioso en ellos. Algunos incluso lloran y todo durante las “mascletás” del medio día. Y bueno, la verdad es que yo también lloraría, pero del dolor, aunque no sea el caso de estas personas. Los que no se emocionan tanto, son sin embargo muy serios respecto a ese tema. Por ejemplo, no se pierden ninguna de aquellas demostraciones en pólvora de ruido y escándalo, las comentan con casi fanatismo, y por supuesto, no permiten ningún tipo de crítica a esas ceremonias bajo pena de marginarnos por ignorantes e insulsos.
Pero no todo es fanatismo pseudo religioso. La mayoría de la fiesta es salir de marcha hasta el día siguiente, beber como un pez y despertarse con resaca al sonido de las tracas. Porque como suele pasar en las fiestas locales de cualquier ciudad o pueblo, cuando estamos de festividades, nadie tiene derecho a salirse de la norma, y si no ya se encargan los de las barracas de ello. Aquellas personas que tengan la desgracia de vivir cerca del centro y que no quieran salir de marcha, no tienen más remedio, porque la música de la cale no les iba dejar dormir hasta bien entrada la madrugada. Los petardos que tiran los niños durante toda la noche, tampoco ayudan a conciliar el sueño. Y cuando eso acaba entonces toca el turno de los borrachos que se pasean por las calles desafinando como si estuvieran en un casting de Operación Triunfo. Así que al final, si no puedes con tu enemigo (o bien irte de la ciudad o tomar pastillas para dormir) lo mejor que puedes hacer es unirte a él.
Total, que aquellas personas que han conseguido vacaciones, vivir lejos, o que en su trabajo les permitan llegar resacosos y sin dormir (abstenerse aquellos que sean conductores de maquinaria pesada y otros empleos de riesgo), pueden sobrevivir a esas fiestas.
Entonces llega el tema del botellón. Porque claro, en las fiestas populares y locales sí que está permitido el beber y beber en la calle, sin problemas con la autoridad. Y a pesar de que cada años después de las resacas fogueriles hagamos todos la promesa de que no volveremos a abusar del vodka, lo cierto es que es casi imposible evitarlo. Al final siempre hay algún listillo que propone comprar una cuantas botellas e ir al parque de siempre con las masas bebedoras a pasar un rato divertido, y claro todos terminamos cayendo en la tentación, y a veces al día siguiente ni nos acordamos de lo que hemos hecho. Pero claro, las fiestas locales no lo son si no has pillado una buena borrachera alguno de esos días. Porque esa es otra de las tradiciones que conllevan las festividades. Hay que emborracharse al menos una vez durante ellas, si no lo haces no lo has vivido realmente, aunque luego no te acuerdes de lo que hiciste ese día, pero bueno, para eso están las fotos de tus amigos en las que sales haciendo el payaso para variar.
Lo malo de estas cosas es como pasó este año, que de repente dos chalados se pusieron a tirar botellas de vidrio a los borrachos del otro lado de la carretera, los cuales respondieron con las mismas municiones, así que al final se organizó una mini batalla de botellas, como aquellas que se organizaban en verano, cuando teníamos 10 años, contra las urbanizaciones colindantes, pero en esos casos las municiones eran simple globos de agua, nada muy doloroso si lo pillas encima. De ahí que al final vayan a terminar prohibiendo esas orgías de alcohol, porque al final, la gente termina herida o en coma etílico.
La última celebración en este caso, es la quemada de las hogueras con la consecuente mojada de la gente por parte de los bomberos, todo un clásico. Lo cual resulta curioso, ya que en realidad la base de estas celebraciones es en realidad la de quemar todo aquello que el año anterior nos ha afectado y de tal forma que este nuevo año lo empecemos con lo nuevo y lo bueno. Pero de todo eso la gente se ha olvidado, y lo que realmente les importa es ir a que les echen agua los del cuerpo anti incendios. Pero eso sigue siendo divertido, o al menos lo es si no piensas en la millonada que se han gastado las cofradías para esas esculturas, y que al final terminan todas en cenizas, es una manera bruta de quemar el dinero. Lo peor es cuando piensas en toda la gente que se muere de hambre y vas a ver esas quemadas, al final se te terminan las ganas de celebrarlo. Porque la verdad es que pocas veces he visto un derroche de dinero semejante y que quede impune de tal manera.
Pero las fiestas son las fiestas, y si por razones de ahorro de dinero o agua se suspendiesen, mucha gente se sentiría miserable por no tener excusas para poder beber, emborracharse, hacer el chorra y volver a su casa a las 10 de la mañana sin saber ni como lo han conseguido. La gente necesita un aliciente para poder desmelenarse y eso es lo que nos ofrecen las nuevas celebraciones, los abusos en todo tipo estando permitidos, la gente aprovecha. Y al final se terminan pasando de la raya. Pero ahí es donde reside la gracia humana, en conseguir siempre empujar las fronteras de las costumbres más allá.
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