Putaditas de la Vida
Alanis Morissette escribía en su canción Ironic “Es como la lluvia el día de tu boda/ Es una partida gratis cuando ya la has pagado/ Es un buen consejo que nunca tomaste…” refiriéndose a todas esas cosas que nos suceden de forma aleatoria y que solemos atribuir a la famosa Ley de Murphy. Personalmente nunca me la he leído, pero sé que cada vez que ocurre algo fortuito que nos jode la vida se dice “es la ley de Murphy”.
En un mundo cada vez más obsesionado con la ciencia, adjudicamos leyes naturales a eventos que no lo son, e intentamos que todo tenga una explicación. Pero, ¿es eso realmente lo correcto? ¿Podemos seguir creyendo en que la vida tiene su manera curiosa de sacarnos de quicio?
Para aquellos que creemos que el Universo está en equilibrio y que todo tiene su razón de ser, estas putaditas son una forma de recordarnos que la vida hay que tomársela con sentido del humor. Pero esto no siempre es fácil.
Hay dos en particular que me dan mucho “coraje”. Uno de ellos es relativo al trabajo. Y viene a decir que “las cosas suceden cuando ya no necesitas que sucedan”. Es decir que puedes estar buscando trabajo durante meses y meses, sin que te llame nadie. O bien te llaman, haces la entrevista y nunca vuelves a saber de ellos, o te dan cita y no se presentan. Y si no como le pasó a mi primo, que el día de la entrevista le mandan un mensaje al móvil para anularla diciendo que no tenían tiempo de entrevistarle. Y claro todas esas cosas dan mucha rabia. Pero lo peor no es que no puedas desquitarte, porque claro, no vas a mandarlos a la mierda, porque si no te quedas sin trabajo. Lo peor es que cuando ya tienes trabajo, que por lo general es algo que más o menos te apaña pero no del todo, te llaman de aquel puesto que a primera vista es el mejor del mundo. Entonces te dejan jodido porque no sabes qué hacer. Por un lado tienes la posibilidad de dejar el trabajo que tanto te ha costado encontrar, e irte en plan chaquetero al nuevo, y por otro puedes mandarles a paseo, ahora sí, argumentando que “deberíais haberlo pensado antes, porque ahora ya no os necesito.”
Otro ámbito en el que esto suele suceder es en el amor. Basta con que te eches pareja para que te salgan más citas. ¿O acaso nunca os ha pasado que justo la persona que queríais que fuera detrás vuestra empieza a interesarse cuando ya no os puede tener? Porque es lo que sucede siempre. Por lo visto la peña es tan retorcida que sólo se interesa por uno cuando estamos ocupados, y entonces lo intentan, pero a saco. Y al final te pasa como en el caso anterior, que ya no sabes si mandarlo todo a la mierda e irte con aquella persona egoísta que no sabe lo que quiere, o bien mandarle a paseo por no haberse decidido antes: “has perdido tu oportunidad, ahora te jodes”.
Una putada muy frecuente es la del aparcamiento. Cuando vas al centro en tu coche e intentas dejar el coche en una zona gratis, o incluso en zona azul. Sabes que hagas lo que hagas o vayas donde vayas, siempre encontrará sitio el que estaba antes que tú, que por una casualidad de la vida, no está de paso sino que busca lo mismo que tú. Pero este caso tiene una variante perversa y es cuando encuentra sitio el que va detrás de ti. Que resulta que por una distracción momentánea no te has fijado que alguien va a salir, y cuando te das cuenta ya es demasiado tarde y te toca seguir buscando.
Bueno y para los que no conducen, no tienen coche, aparcan en los aparcamientos de pago o tienen aparcamiento fijo en el centro, hay un caso del que no podrán escapar nunca: la cola del Mercadona. Bueno aunque no tiene por que ser ahí, también puede ser en cualquier otro supermercado. El caso es que siempre la cola de la caja en la que estés será la más lenta. Y si tienes la desgracia de irte a otra, entonces la tuya de repente va más rápido. A veces se da el caso de que después de estar 3 horas esperando que te toque el turno, abren la caja de al lado, pero los que primero llegan son los que estaban detrás de ti, entonces al final vuelves a estar en el mismo sitio que antes: esperando.
Otra de las injusticias de la vida es que a ti siempre te pillan. Tu ves pasar a un tío por la autovía a 500 Km./h y no le pasa nada, pero tu si vas a 70 en un tramo de 60 estás seguro de que te van a poner una multa que se te cae el pelo, aunque seas calvo. Lo mismo que aquella persona que nunca bebe alcohol, y justo esa noche ha bebido una copa de más y ¡zas! control de alcoholemia. Pero esas cosas no sólo tienen que ver con la policía. También con los ladrones. Tú puedes cerrar tu coche con llave todos los días, pero estas seguro de que el día que se te olvide cerrarlo porque te has bajado muy deprisa a comprar condones en la farmacia, ese día vuelves y te han robado lo que llevabas dentro.
Y si no prueba con el tiempo. El día que lavas el coche, los cristales de la terraza o cuelgas la ropa afuera, ese día llueve. Los del ministerio de agricultura deberían pagarnos por que hagamos esas cosas para que llueva más. Pero hablando del tiempo los que peor lo tienen son los madrileños. Cada vez que vienen para la Semana Santa a Alicante les llueve. Deberían escoger otra fecha, porque además la cosa es muy curiosa. Hace sol y calor antes de que lleguen, y el día después de que se van, pero mientras que están aquí caen chuzos de punta. Porque en el fondo la cuestión es putearlos.
Yo siempre he pensado que el informático responsable del diseño del software de nuestro Universo tenía un sentido del humor muy particular. Y cada vez que nos pasa algo así debe de estar descojonándose de la risa. Por eso hay que saber reírse de uno mismo y de esas situaciones, porque en el fondo como dice al final en la canción “la vida tiene una manera divertida de ayudarte a salir adelante”.

En un mundo cada vez más obsesionado con la ciencia, adjudicamos leyes naturales a eventos que no lo son, e intentamos que todo tenga una explicación. Pero, ¿es eso realmente lo correcto? ¿Podemos seguir creyendo en que la vida tiene su manera curiosa de sacarnos de quicio?
Para aquellos que creemos que el Universo está en equilibrio y que todo tiene su razón de ser, estas putaditas son una forma de recordarnos que la vida hay que tomársela con sentido del humor. Pero esto no siempre es fácil.
Hay dos en particular que me dan mucho “coraje”. Uno de ellos es relativo al trabajo. Y viene a decir que “las cosas suceden cuando ya no necesitas que sucedan”. Es decir que puedes estar buscando trabajo durante meses y meses, sin que te llame nadie. O bien te llaman, haces la entrevista y nunca vuelves a saber de ellos, o te dan cita y no se presentan. Y si no como le pasó a mi primo, que el día de la entrevista le mandan un mensaje al móvil para anularla diciendo que no tenían tiempo de entrevistarle. Y claro todas esas cosas dan mucha rabia. Pero lo peor no es que no puedas desquitarte, porque claro, no vas a mandarlos a la mierda, porque si no te quedas sin trabajo. Lo peor es que cuando ya tienes trabajo, que por lo general es algo que más o menos te apaña pero no del todo, te llaman de aquel puesto que a primera vista es el mejor del mundo. Entonces te dejan jodido porque no sabes qué hacer. Por un lado tienes la posibilidad de dejar el trabajo que tanto te ha costado encontrar, e irte en plan chaquetero al nuevo, y por otro puedes mandarles a paseo, ahora sí, argumentando que “deberíais haberlo pensado antes, porque ahora ya no os necesito.”
Otro ámbito en el que esto suele suceder es en el amor. Basta con que te eches pareja para que te salgan más citas. ¿O acaso nunca os ha pasado que justo la persona que queríais que fuera detrás vuestra empieza a interesarse cuando ya no os puede tener? Porque es lo que sucede siempre. Por lo visto la peña es tan retorcida que sólo se interesa por uno cuando estamos ocupados, y entonces lo intentan, pero a saco. Y al final te pasa como en el caso anterior, que ya no sabes si mandarlo todo a la mierda e irte con aquella persona egoísta que no sabe lo que quiere, o bien mandarle a paseo por no haberse decidido antes: “has perdido tu oportunidad, ahora te jodes”.
Una putada muy frecuente es la del aparcamiento. Cuando vas al centro en tu coche e intentas dejar el coche en una zona gratis, o incluso en zona azul. Sabes que hagas lo que hagas o vayas donde vayas, siempre encontrará sitio el que estaba antes que tú, que por una casualidad de la vida, no está de paso sino que busca lo mismo que tú. Pero este caso tiene una variante perversa y es cuando encuentra sitio el que va detrás de ti. Que resulta que por una distracción momentánea no te has fijado que alguien va a salir, y cuando te das cuenta ya es demasiado tarde y te toca seguir buscando.
Bueno y para los que no conducen, no tienen coche, aparcan en los aparcamientos de pago o tienen aparcamiento fijo en el centro, hay un caso del que no podrán escapar nunca: la cola del Mercadona. Bueno aunque no tiene por que ser ahí, también puede ser en cualquier otro supermercado. El caso es que siempre la cola de la caja en la que estés será la más lenta. Y si tienes la desgracia de irte a otra, entonces la tuya de repente va más rápido. A veces se da el caso de que después de estar 3 horas esperando que te toque el turno, abren la caja de al lado, pero los que primero llegan son los que estaban detrás de ti, entonces al final vuelves a estar en el mismo sitio que antes: esperando.
Otra de las injusticias de la vida es que a ti siempre te pillan. Tu ves pasar a un tío por la autovía a 500 Km./h y no le pasa nada, pero tu si vas a 70 en un tramo de 60 estás seguro de que te van a poner una multa que se te cae el pelo, aunque seas calvo. Lo mismo que aquella persona que nunca bebe alcohol, y justo esa noche ha bebido una copa de más y ¡zas! control de alcoholemia. Pero esas cosas no sólo tienen que ver con la policía. También con los ladrones. Tú puedes cerrar tu coche con llave todos los días, pero estas seguro de que el día que se te olvide cerrarlo porque te has bajado muy deprisa a comprar condones en la farmacia, ese día vuelves y te han robado lo que llevabas dentro.
Y si no prueba con el tiempo. El día que lavas el coche, los cristales de la terraza o cuelgas la ropa afuera, ese día llueve. Los del ministerio de agricultura deberían pagarnos por que hagamos esas cosas para que llueva más. Pero hablando del tiempo los que peor lo tienen son los madrileños. Cada vez que vienen para la Semana Santa a Alicante les llueve. Deberían escoger otra fecha, porque además la cosa es muy curiosa. Hace sol y calor antes de que lleguen, y el día después de que se van, pero mientras que están aquí caen chuzos de punta. Porque en el fondo la cuestión es putearlos.
Yo siempre he pensado que el informático responsable del diseño del software de nuestro Universo tenía un sentido del humor muy particular. Y cada vez que nos pasa algo así debe de estar descojonándose de la risa. Por eso hay que saber reírse de uno mismo y de esas situaciones, porque en el fondo como dice al final en la canción “la vida tiene una manera divertida de ayudarte a salir adelante”.






