La Estandarización
El fin de semana pasado unos amigos de Barcelona me pidieron que les llevara a los locales de moda de la ciudad, y de paso a los más cutres. Lo cierto es que me dijeron que había poca diferencia tanto en el local como en la gente. Según me comentaron, el problema de las ciudades pequeñas es que no hay variedad, que todo el mundo está recortado del mismo patrón.
Si consideramos que la mayoría de ciudades españolas tienen la misma población que ésta, ¿podemos considerar que la media española sigue los mismo gustos que Alicante? ¿Dónde se ha quedado la originalidad de la gente? ¿Está todo el mundo estandarizado?
Es curioso que siempre tenga que venir alguien de fuera para hacernos ver lo que tenemos delante de las narices. Y la petición de mis amigos me sirvió un poco para eso, porque realmente no sabia adonde llevarles, por lo tanto tuve que ver la oferta de locales de la ciudad para poder hacer una elección, luego según mis propias referencias y comentarios recogidos de la gente pude hacer un itinerario de adonde ir.
Lo divertido del asunto es que hay ciertos sitios donde va la gente que se considera a la moda, y otros que son más para gente que le importa menos su vestimenta, y otros en los que la decoración es dantesca perdida, pero sin embargo la mayoría de la gente iba igual. O al menos eso es lo que le parece a los que vienen de ciudades grandes donde la oferta está mucho más diversificada que aquí. Está claro que en un sitio donde hay locales para gentes marginales, o bien para grupos sociales diferenciados como los heavys, los góticos o los osos, una ciudad como esta no ofrece mayor resistencia que ir a un sitio donde esta todo el mundo mezclado.
Pero lo curioso del asunto es que no es así. Es cierto que hay algunas personas que van vestidas de cuero, o que llevan correas y cadenas de perro, pero esos son una minoría casi inexistente frente a los que abunda, que son los prototipos de maniquíes de Zara. Y lo divertido del asunto es que según su propia opinión son gente que va muy bien arreglada y a la moda. Pero para personas que vienen de donde realmente la gente va bien vestida y a la última, ellos solo son una imitación barata como los relojes de marcas blancas que venden en el mercadillo o la ropa interior de algodón con dibujos de Disney. Piensan que son lo más en la onda, pero resulta que su onda está algo pasada ya.
Sin embargo siguen empeñados en que son lo mejor, y que todos aquellos que no se compren la ropa en Inditex, se hagan crestas en el pelo, y lleven los cinturones de colores son gentuza que merece ser castigada por su falta de cohesión social. Yo he ido a un instituto en el que nos obligaban a llevar uniforme, pero lo cierto es que había más variedad de estilos a pesar de ello que lo que veo cuando salgo de marcha. Incluso a veces me pasa que como son todos iguales, llevan la misma ropa el mismo corte de pelo, los confundo y termino llamándoles por otro nombre. Hace falta haber vivido la opresión del guardarropa para poder apreciar lo que esta sociedad de diversidad textil nos ofrece, y poder disfrutarla.
Lo malo del asunto es que no solo nos estandarizan en la forma de vestir gracias a la publicidad y luego a la ley de la calle, sino que además la gente empieza a pensar toda al unísono, y las voces disidentes suelen ser acalladas gracias a la expulsión del grupo. Un ejemplo de eso es lo que siempre comento acerca del sexo. Han pasado muchos siglos para que volviésemos a la libertad sexual como la que tenían en la antigüedad, y sin embargo sigue habiendo un velo de pecado que planea sobre todo lo relativo al físico, y no me refiero a la apariencia, sino al placer físico. Por lo visto a pesar de que todo el mundo está de acuerdo en que es algo bueno y que todos queremos hacer, es impresionante ver como la gente lo rechaza públicamente para luego por detrás ir en su búsqueda.
Solo basta con meterse en un Chat de encuentros, de romance o de amistad para darse cuenta de que todo el mundo está en búsqueda permanente de pegar el polvo sin compromiso, y realmente no buscan nada más allá porque para esas personas es vergonzoso demostrar que tienen pulsiones. Es como hacerlo con una venda en los ojos, no sabes con quien, pero lo has hecho, y luego no puedes arrepentirte, porque si no has visto al pecador, el pecado no existe.
Yo he podido comprobar que la mayoría de la gente que ves en las discotecas, que alardean de ser puros y castos, luego son los peores, porque en el fondo son los que más barbaridades hacen cuando ya no soportan la presión. Aguantan todo lo que pueden su fachada de virginal pureza hasta que la olla ya no aguanta más y explotan, entonces es cuando les ves recurriendo a los estratagemas más barriobajeros para poder tener un orgasmo, del que, por cierto, luego se arrepentirán, y el que negaran siempre en rotundo.
Otro problema que conlleva lo de no tener sus propias ideas sino las que comparten de la masa social, es que no saben lo que buscan. La mayoría dice, por ejemplo, que busca pareja, cuando ni siquiera saben lo que eso significa, ni lo que contrae como responsabilidades, y al final terminan dejando a las personas como quien se deshace de un perro en una gasolinera. Cosa que por cierto está muy mal. Porque claro, cuando no sabes lo que significa eso de tener novio o novia, en cuanto las responsabilidades agobian lo más fácil es tirarle por la borda, además de paso ha cumplido con eso de tener sexo en pareja (que suelen durar unas 2 semanas) y puede probar con otra persona sin que el peso de la moral puritana le caiga encima con todas sus fuerzas.
Al final el problema de la estandarización es que nos obliga a hacer cosas y a ser personas que no podemos porque no es lo que realmente anhelamos. Sigo pensando que lo importante es ser consecuente con nuestros ideales personales, y a partir de ahí podremos realmente realizarnos como personas, y los demás deberían aceptarnos por ser fieles alo que somos y no a la marca a la que quieren que pertenezcamos.
Si consideramos que la mayoría de ciudades españolas tienen la misma población que ésta, ¿podemos considerar que la media española sigue los mismo gustos que Alicante? ¿Dónde se ha quedado la originalidad de la gente? ¿Está todo el mundo estandarizado?
Es curioso que siempre tenga que venir alguien de fuera para hacernos ver lo que tenemos delante de las narices. Y la petición de mis amigos me sirvió un poco para eso, porque realmente no sabia adonde llevarles, por lo tanto tuve que ver la oferta de locales de la ciudad para poder hacer una elección, luego según mis propias referencias y comentarios recogidos de la gente pude hacer un itinerario de adonde ir.
Lo divertido del asunto es que hay ciertos sitios donde va la gente que se considera a la moda, y otros que son más para gente que le importa menos su vestimenta, y otros en los que la decoración es dantesca perdida, pero sin embargo la mayoría de la gente iba igual. O al menos eso es lo que le parece a los que vienen de ciudades grandes donde la oferta está mucho más diversificada que aquí. Está claro que en un sitio donde hay locales para gentes marginales, o bien para grupos sociales diferenciados como los heavys, los góticos o los osos, una ciudad como esta no ofrece mayor resistencia que ir a un sitio donde esta todo el mundo mezclado.
Pero lo curioso del asunto es que no es así. Es cierto que hay algunas personas que van vestidas de cuero, o que llevan correas y cadenas de perro, pero esos son una minoría casi inexistente frente a los que abunda, que son los prototipos de maniquíes de Zara. Y lo divertido del asunto es que según su propia opinión son gente que va muy bien arreglada y a la moda. Pero para personas que vienen de donde realmente la gente va bien vestida y a la última, ellos solo son una imitación barata como los relojes de marcas blancas que venden en el mercadillo o la ropa interior de algodón con dibujos de Disney. Piensan que son lo más en la onda, pero resulta que su onda está algo pasada ya.
Sin embargo siguen empeñados en que son lo mejor, y que todos aquellos que no se compren la ropa en Inditex, se hagan crestas en el pelo, y lleven los cinturones de colores son gentuza que merece ser castigada por su falta de cohesión social. Yo he ido a un instituto en el que nos obligaban a llevar uniforme, pero lo cierto es que había más variedad de estilos a pesar de ello que lo que veo cuando salgo de marcha. Incluso a veces me pasa que como son todos iguales, llevan la misma ropa el mismo corte de pelo, los confundo y termino llamándoles por otro nombre. Hace falta haber vivido la opresión del guardarropa para poder apreciar lo que esta sociedad de diversidad textil nos ofrece, y poder disfrutarla.
Lo malo del asunto es que no solo nos estandarizan en la forma de vestir gracias a la publicidad y luego a la ley de la calle, sino que además la gente empieza a pensar toda al unísono, y las voces disidentes suelen ser acalladas gracias a la expulsión del grupo. Un ejemplo de eso es lo que siempre comento acerca del sexo. Han pasado muchos siglos para que volviésemos a la libertad sexual como la que tenían en la antigüedad, y sin embargo sigue habiendo un velo de pecado que planea sobre todo lo relativo al físico, y no me refiero a la apariencia, sino al placer físico. Por lo visto a pesar de que todo el mundo está de acuerdo en que es algo bueno y que todos queremos hacer, es impresionante ver como la gente lo rechaza públicamente para luego por detrás ir en su búsqueda.
Solo basta con meterse en un Chat de encuentros, de romance o de amistad para darse cuenta de que todo el mundo está en búsqueda permanente de pegar el polvo sin compromiso, y realmente no buscan nada más allá porque para esas personas es vergonzoso demostrar que tienen pulsiones. Es como hacerlo con una venda en los ojos, no sabes con quien, pero lo has hecho, y luego no puedes arrepentirte, porque si no has visto al pecador, el pecado no existe.
Yo he podido comprobar que la mayoría de la gente que ves en las discotecas, que alardean de ser puros y castos, luego son los peores, porque en el fondo son los que más barbaridades hacen cuando ya no soportan la presión. Aguantan todo lo que pueden su fachada de virginal pureza hasta que la olla ya no aguanta más y explotan, entonces es cuando les ves recurriendo a los estratagemas más barriobajeros para poder tener un orgasmo, del que, por cierto, luego se arrepentirán, y el que negaran siempre en rotundo.
Otro problema que conlleva lo de no tener sus propias ideas sino las que comparten de la masa social, es que no saben lo que buscan. La mayoría dice, por ejemplo, que busca pareja, cuando ni siquiera saben lo que eso significa, ni lo que contrae como responsabilidades, y al final terminan dejando a las personas como quien se deshace de un perro en una gasolinera. Cosa que por cierto está muy mal. Porque claro, cuando no sabes lo que significa eso de tener novio o novia, en cuanto las responsabilidades agobian lo más fácil es tirarle por la borda, además de paso ha cumplido con eso de tener sexo en pareja (que suelen durar unas 2 semanas) y puede probar con otra persona sin que el peso de la moral puritana le caiga encima con todas sus fuerzas.
Al final el problema de la estandarización es que nos obliga a hacer cosas y a ser personas que no podemos porque no es lo que realmente anhelamos. Sigo pensando que lo importante es ser consecuente con nuestros ideales personales, y a partir de ahí podremos realmente realizarnos como personas, y los demás deberían aceptarnos por ser fieles alo que somos y no a la marca a la que quieren que pertenezcamos.





