Cambio Y Continuidad
El otro día vi el último capítulo de una serie que todos conocemos por habernos hecho reír durante 10 años. Y al acabarse he pensado en que nuestra vida se parece a esas series que llenan nuestros momentos de tedio, y que se acaban, empiezan nuevas y así poco a poco forman un mosaico en nuestro camino.
¿Acaso nuestra no está formada por un proceso de cambio y continuidad? ¿Podemos establecer en nuestro pasado los puntos de inflexión en los que las cosas han cambiado radicalmente? ¿O es nuestra existencia como el curso de un río inalterable?
Realmente es un proceso que comprende un poco de todo. Pero es interesante reflexionar sobre aquellos puntos sin retorno en los que las decisiones que hemos tomado han cambiado nuestras vidas para siempre.
Al ver que esa serie de la que ya hablé antes se acababa, para siempre, me he puesto a pesar en como ha sido mi vida durante esos 10 años. Y la verdad es que más que continuidad han sido cambios, muchos cambios. Hace una década todos éramos mucho más jóvenes e inexpertos. Recuerdo los comentarios que hacían mis amigos sobre la vida, y lo que ha resultado de todo ello, y la verdad es que a veces es un poco triste. La mayoría no han cumplido sus objetivos, otros se han encontrado con tragedias en su recorrido, e incluso algunos con alegrías muy especiales como hijos, bodas y el amor.
Y sin embargo al pensar en que nuestras vidas están acompasadas por los medios audiovisuales, que a veces, como en este caso, nos hacen ver perspectivas de nuestra vida, no puedo reprimir un poco de nostalgia. Al igual que algunas series que han cesado de emitirse, hay puntos de nuestra existencia en la que ya nada será igual. Uno de esos cambios es el paso a la universidad. Aunque para muchos sea un proceso de continuidad, ya que siguen en la misma ciudad y con gente de su pasado instituto, para otras personas no es así. Algunas personas al pasar a hacer estudios superiores se cambian de ciudad, de provincia o incluso se van del país. Y eso sí que es una ruptura con todo lo anterior. Es empezar un nuevo capítulo de una serie nueva de nuestra vida en un sitio totalmente desconocido.
Es comenzar con un nuevo reparto, un nuevo decorado, una nueva historia, y todo ello sin saber si realmente tendrá éxito o a los pocos episodios habrá que cerrar y volver a lo antiguo. Esto es lo que pasa no sólo cuando uno empieza la universidad, sino cuando la acaba también. Cuando la carrera que has escogido no tiene salidas en tu zona y debes decidir si sigues en tu casa, con un trabajo que no te gusta o irte a conocer mundo y a probar nuevas experiencias, a empezar todo de nuevo en otro sitio.
Hay puntos de inflexión que no son muy radicales y otros sin embargo que si. Por ejemplo, pasar del instituto a ala universidad es un pequeño cambio, porque a fin de cuentas es seguir estudiando, pero bajo otros métodos y con otros propósitos. Es un proceso de continuidad con variaciones. Irse a estudiar fuera representa una ruptura mayor, pero viene a ser el mismo argumento pero en otro escenario (como cuando los vigilantes de la playa se fueron a Hawai). Y luego hay cortes que son mucho más radicales, porque uno empieza a hacer cosas que no hacia antes. Es el caso del paso del mundo de los estudios al mundo laboral, ahí la ruptura puede ser mucho más pronunciada, sobretodo cuando en la vida de la persona no se han hecho las dos cosas a la vez. Entonces si que es un gran cambio. Todo será diferente. Y bueno siempre está la posibilidad de volver a lo conocido, pero aun así las cosas habrán cambiado, porque todos nos hacemos mayores.
Por lo general para que hablemos de ruptura tiene que haber un cambio en la vida de la persona, irse a vivir fuera de casa, cambiar de ocupación, de estado civil, cambiar de país o bien perder a alguien próximo. Pero la mayoría de esos cambios tienen un proceso de continuidad interno, que somos nosotros mismos. En realidad casi ninguno de ellos es radical del todo, porque conservamos lazos con el pasado que hacen que todo esté unido. Puedes irte a vivir al otro lado del mundo, pero las cosas seguirán unidas por tus relaciones con los amigos, con tu familia, o por tu personalidad en si. Siempre hay algo que te une a lo anterior, así que a pesar de que cambies de serie, sigues teniendo contrato con la anterior, o mejor dicho, siempre serás ese personaje que tuviste.
Y me preguntareis por las relaciones interpersonales. Yo no lo considero como una serie, la verdad, por muchos capítulos que tenga. Es más bien una película. Tienen su principio y su fin, y desde el comienzo se sabe que no durara eternamente. Algunas acaban mal otras bien. Pero todas son limitadas en el tiempo. Por mucho que nos digan lo contrario, el amor dura eternamente, pero las parejas no. Y bueno siempre está la posibilidad de que si son un éxito de taquilla se hagan secuelas, precuelas y sagas enteras. Pero todo el mundo sabe que por lo general, las segundas partes sólo serán eso, nunca podrán superar al original. Una vez que la pareja se rompe, se acaba la película, y por mucho que quieran volver y que lo hagan, sólo serán la segunda parte de una saga. No tendrán la cohesión ni el éxito de una serie. Son procesos de pequeñas rupturas, que a veces con el anterior solo tienen en común los personajes y nada más.
Así pues, como en toda serie, tenemos en nuestras vidas, personajes nuevos, otros antiguos, gente que nos deja, otros que fallecen. A veces se parecen a esas series que duran eternidades en las que al final de su emisión no queda ni un solo personaje de los que salían al principio. Otras se acaban cuando están en su momento de gloria, para no ser decadentes como estas anteriores. Nuestras vidas están hechas de ciclos que se cierran, algunos como las temporadas de las series, que pasado un tiempo vuelven a repetirse, como podrían ser los años escolares, universitarios, o el periodo de trabajo interrumpido por las vacaciones. Pero la continuidad perdura en el hecho de que se repiten de forma invariante, aunque con cambios en ellos. Otros sin embargo, se terminan y nunca más se vuelven a repetir, por mucho que nos gustase que así fuera, o bien simplemente las cosas se terminan sin siquiera despedirse de nosotros. Pero en el fondo es todo un proceso de cambio y de continuidad encubierta.
¿Acaso nuestra no está formada por un proceso de cambio y continuidad? ¿Podemos establecer en nuestro pasado los puntos de inflexión en los que las cosas han cambiado radicalmente? ¿O es nuestra existencia como el curso de un río inalterable?
Realmente es un proceso que comprende un poco de todo. Pero es interesante reflexionar sobre aquellos puntos sin retorno en los que las decisiones que hemos tomado han cambiado nuestras vidas para siempre.
Al ver que esa serie de la que ya hablé antes se acababa, para siempre, me he puesto a pesar en como ha sido mi vida durante esos 10 años. Y la verdad es que más que continuidad han sido cambios, muchos cambios. Hace una década todos éramos mucho más jóvenes e inexpertos. Recuerdo los comentarios que hacían mis amigos sobre la vida, y lo que ha resultado de todo ello, y la verdad es que a veces es un poco triste. La mayoría no han cumplido sus objetivos, otros se han encontrado con tragedias en su recorrido, e incluso algunos con alegrías muy especiales como hijos, bodas y el amor.
Y sin embargo al pensar en que nuestras vidas están acompasadas por los medios audiovisuales, que a veces, como en este caso, nos hacen ver perspectivas de nuestra vida, no puedo reprimir un poco de nostalgia. Al igual que algunas series que han cesado de emitirse, hay puntos de nuestra existencia en la que ya nada será igual. Uno de esos cambios es el paso a la universidad. Aunque para muchos sea un proceso de continuidad, ya que siguen en la misma ciudad y con gente de su pasado instituto, para otras personas no es así. Algunas personas al pasar a hacer estudios superiores se cambian de ciudad, de provincia o incluso se van del país. Y eso sí que es una ruptura con todo lo anterior. Es empezar un nuevo capítulo de una serie nueva de nuestra vida en un sitio totalmente desconocido.
Es comenzar con un nuevo reparto, un nuevo decorado, una nueva historia, y todo ello sin saber si realmente tendrá éxito o a los pocos episodios habrá que cerrar y volver a lo antiguo. Esto es lo que pasa no sólo cuando uno empieza la universidad, sino cuando la acaba también. Cuando la carrera que has escogido no tiene salidas en tu zona y debes decidir si sigues en tu casa, con un trabajo que no te gusta o irte a conocer mundo y a probar nuevas experiencias, a empezar todo de nuevo en otro sitio.
Hay puntos de inflexión que no son muy radicales y otros sin embargo que si. Por ejemplo, pasar del instituto a ala universidad es un pequeño cambio, porque a fin de cuentas es seguir estudiando, pero bajo otros métodos y con otros propósitos. Es un proceso de continuidad con variaciones. Irse a estudiar fuera representa una ruptura mayor, pero viene a ser el mismo argumento pero en otro escenario (como cuando los vigilantes de la playa se fueron a Hawai). Y luego hay cortes que son mucho más radicales, porque uno empieza a hacer cosas que no hacia antes. Es el caso del paso del mundo de los estudios al mundo laboral, ahí la ruptura puede ser mucho más pronunciada, sobretodo cuando en la vida de la persona no se han hecho las dos cosas a la vez. Entonces si que es un gran cambio. Todo será diferente. Y bueno siempre está la posibilidad de volver a lo conocido, pero aun así las cosas habrán cambiado, porque todos nos hacemos mayores.
Por lo general para que hablemos de ruptura tiene que haber un cambio en la vida de la persona, irse a vivir fuera de casa, cambiar de ocupación, de estado civil, cambiar de país o bien perder a alguien próximo. Pero la mayoría de esos cambios tienen un proceso de continuidad interno, que somos nosotros mismos. En realidad casi ninguno de ellos es radical del todo, porque conservamos lazos con el pasado que hacen que todo esté unido. Puedes irte a vivir al otro lado del mundo, pero las cosas seguirán unidas por tus relaciones con los amigos, con tu familia, o por tu personalidad en si. Siempre hay algo que te une a lo anterior, así que a pesar de que cambies de serie, sigues teniendo contrato con la anterior, o mejor dicho, siempre serás ese personaje que tuviste.
Y me preguntareis por las relaciones interpersonales. Yo no lo considero como una serie, la verdad, por muchos capítulos que tenga. Es más bien una película. Tienen su principio y su fin, y desde el comienzo se sabe que no durara eternamente. Algunas acaban mal otras bien. Pero todas son limitadas en el tiempo. Por mucho que nos digan lo contrario, el amor dura eternamente, pero las parejas no. Y bueno siempre está la posibilidad de que si son un éxito de taquilla se hagan secuelas, precuelas y sagas enteras. Pero todo el mundo sabe que por lo general, las segundas partes sólo serán eso, nunca podrán superar al original. Una vez que la pareja se rompe, se acaba la película, y por mucho que quieran volver y que lo hagan, sólo serán la segunda parte de una saga. No tendrán la cohesión ni el éxito de una serie. Son procesos de pequeñas rupturas, que a veces con el anterior solo tienen en común los personajes y nada más.
Así pues, como en toda serie, tenemos en nuestras vidas, personajes nuevos, otros antiguos, gente que nos deja, otros que fallecen. A veces se parecen a esas series que duran eternidades en las que al final de su emisión no queda ni un solo personaje de los que salían al principio. Otras se acaban cuando están en su momento de gloria, para no ser decadentes como estas anteriores. Nuestras vidas están hechas de ciclos que se cierran, algunos como las temporadas de las series, que pasado un tiempo vuelven a repetirse, como podrían ser los años escolares, universitarios, o el periodo de trabajo interrumpido por las vacaciones. Pero la continuidad perdura en el hecho de que se repiten de forma invariante, aunque con cambios en ellos. Otros sin embargo, se terminan y nunca más se vuelven a repetir, por mucho que nos gustase que así fuera, o bien simplemente las cosas se terminan sin siquiera despedirse de nosotros. Pero en el fondo es todo un proceso de cambio y de continuidad encubierta.





