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Khayman en la Ciudad
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Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
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Historias De Bolsos
Si algo bueno tiene eso de la liberación sexual de la mujer y del paso de sus complementos al hombre gracias al movimiento metrosexual, es que ahora podemos disfrutar de un montón de nuevos accesorios, prácticos, que antes no podíamos usar. Uno de ellos es el bolso. Aunque no esté tan extendido como las gomas para el pelo, la verdad es que cada vez más hombres han pasado del maletín ejecutivo a algo más utilitario y menos rígido.
Los secretos de las mujeres cada día lo son menos, y muchas de las preguntas que antes nos hacíamos o que resultaban ser un misterio para nosotros ya no lo son. Ahora podemos desvelar otro mito femenino, ¿Qué llevan las mujeres en sus bolsos? Y hoy en día ¿qué llevan los hombres en ellos?
Lo cierto es que si nos ponemos a pensar todo lo que la gente puede llegar a llevar ahí dentro, es impresionante. Y es muy relevante de los gustos de cada uno, eso también. Puedes llegar a conocer la personalidad de un individuo al examinar el contenido de su bolso o de su mochila.
Yo lo veo con mis tías, y la verdad es que es muy divertido. En una ocasión tuvimos que sacar y repartir todo lo que había en los bolsos de una de ellas. La verdad es que no sabia que una sola persona pudiese tener tantos que habría conseguido abastecer una pequeña tienda especializada en esos complementos. El caso es que había de todos los colores, tamaños y modelos, sin contar los distintos materiales de los que se pueden hacer, de cuero, de plástico, de piel, de tela, etc.
Luego lo realmente divertido fue ver lo que había dentro. Porque eso sí que era una tienda del todo hogar en miniatura. Lo cual demostraba que mi tía era una mujer con recursos y muy precavida, ya que llevaba de todo en su bolso “por si acaso”. Lo cual me ha dado muchas ideas para llevar en el mío, cosas que pensaba que no servirían de nada, pero que obviamente proviniendo de una persona tan práctica no son más que pequeños consejos póstumos. Por ejemplo, lo de llevar siempre pañuelos por si una emergencia o por si hay que llorar, caramelos para no pasar hambre, chicles por si sale un beso de esos inesperados. Luego un montón de papeles que a veces no sabemos ni por que los guardamos y que en realidad son solo basura publicitaria. Y una cosa que no había pensado nunca y sin embargo que es de vital importancia para aquellas personas que llevamos el pelo largo, un peine o un cepillo y varias gomas o pinzas para sujetarse el pelo. Porque basta con que un día haya mucho viento o pierdas la goma que tenias y entonces pasas un mal rato sin saber que hacer con esa melena salvaje. Es todo cuestión de ser previsor/a.
Pero creo que de todos los casos raros que he visto, el que más me ha sorprendido es el de otra tía, que por su parte lleva un aerosol de esos que se usan en los aseos para quitar el mal olor. Según ella es porque de esa forma si entra a alguno que no huela muy allá, siempre puede intentar hacer que la “estancia”, por muy breve que sea, se haga más soportable. También es una cuestión de práctica, porque realmente no puedo quitarle la razón de ninguna manera. Es cierto que a veces desearíamos tener un chisme de esos para cuando vamos a los aseos públicos, eso o una vejiga de repuesto para poder aguantar y no tener que acudir a esos antros.
Luego hay gente que lleva objetos que en ciertas ocasiones pueden servir como armas de autodefensa. Desde el spray ese hasta cosas más contundentes como puede ser una mini porra, o una cosa de esas electrificadas como la que tenia Catwoman en Batman. Recuerdo que en una ocasión llevaba en la mochilla con la que iba a la playa un abrecartas por si acaso. El caso es que ya no era por usarlo, sino que el simple recuerdo de que estaba ahí me hacia sentirme seguro. Lo cual nos vino muy bien a un amigo y a mí una vez que nos persiguió un sátiro en plan acoso. El caso es que adonde fuésemos él y yo siempre aparecía el tío ese chungo, y nos sonreía. Y claro, al cabo de unas veces así mi amigo empezó a ponerse histérico, ya que decía que ahí nos mataban. Peor bueno, el caso es que cuando le comenté que en todo caso el que saldría mal parado era ese tío si se atrevía a hacernos algo ya se calmo un poco, y al final no pasó nada de nada, pero digamos que a veces llevar algo que da seguridad en el bolso es lo que necesitamos. Y con eso no quiero hacer apología al uso de armas.
Luego mirando en los bolsos de mis amigos, cuando se dejan, es curioso lo que llevan. Por supuesto no es lo mismo que lo que encontrarías en uno de mujer, ya que no tenemos los mismos “problemas” liados con el género. Pero es por lo menos curioso. Si bien ellos no llevan tampones ni compresas, si que llevan algunos productos de belleza como botes de crema hidratante, en pequeño formato se sobreentiende, o bien algunos de maquillaje. Lo que nunca debe faltar en un bolso son los condones, porque nunca se sabe cuando vas a necesitarlos, el mechero, por si alguien interesante te pide fuego (aunque si es fumador pierde muchos puntos), los pañuelos, por supuesto, y un boli y papel, por si tienes que apuntarte algo importante que no debes olvidar (un número de teléfono, una dirección, o una cita). Algunos llevan repuestos para todo, para las gafas, el cargador del móvil, la crema para el sol o incluso galletas. Si bien podríamos considerar que el bolso en alguna ocasión nos puede salvar la vida está bien que lleve provisiones dentro como lo hacen los militares.
A fin de cuentas, un bolso puede considerarse como la extensión de lo que pensamos que debemos tener siempre con nosotros, es decir que es la imagen de lo que consideramos importante en nuestra vida. Es el reflejo de nuestra personalidad, de ahí que tengamos cierto reparo a dejar que la gente vea lo que llevamos dentro, porque es una invasión de nuestra intimidad. Por eso siempre es un misterio lo que llevamos dentro del bolso.

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