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Khayman en la Ciudad
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Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
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¿De Qué Marca Eres?
Mi padre tiene la idea preconcebida de que todo lo que es de marca es bueno y de calidad y por el contrario de que cualquier cosa que compres si no es de una empresa reconocida o que sale en la televisión, es una estafa y al final “lo barato te sale caro”. Pero a pesar de lo que se pueda pensar, mi padre no es el único que piensa así. ¿Tiene razón? En un mundo en el que la publicidad nos mete logotipos y marcas hasta en la sopa ¿podemos sobrevivir al margen de ellas?
Las marcas nos rodean, miremos donde miremos siempre veremos algún logotipo o algún símbolo que nos enlace con la empresa a la que hace referencia. Hay casos en los que las personas abusan de ellos apropiándose de los valores que suelen conllevar y usándolos para fines personales. Terminan por entrar en la dinámica de asimilación de la marca con la personalidad de cada uno. Al final se convierten en anuncios vivientes.
Conozco el caso de un chico, bastante inteligente por cierto, al menos en la técnica empleada, que recurría a los artificios de la maquina de coser de su madre para poder vivir en un estrato que no le correspondía. Ese chico compraba la ropa a granel en los mercadillos y demás sitios de ofertas, mientras que por otro lado descargaba los logotipos de las grandes multinacionales de la alta costura y Prêt À Porter. Luego las imprimía con la maquina de coser de su madre con un proceso que me resulta desconocido de momento, de tal forma que obtenía “prendas de marca” como podría ser una camiseta de D&G o de Benetton, sin haberse gastado más que lo que cuesta el hilo y la camiseta de algodón del todo a cien. Gracias a esa técnica traidora conseguía ser el centro de atención cuando salía de marcha y triunfar. Porque claro, los chicos al verle con ropa de marca se volvían como locos por el halo de poder que desprendía, sin saber que todo era un artificio. Teniendo en cuenta que sólo buscaba un lío de una noche, los chicos no permanecían con él el tiempo suficiente para descubrir el truco.
El vivir prisionero de las marcas es una cosa terrible porque te obliga a llevar un nivel de vida que muchas veces no puedes permitirte tanto económicamente como socialmente.
Mi hermana no puede ponerse la ropa que le gusta para ir a clase sino sólo las prendas de marca o de moda, porque de lo contrario sus amigas dejarían de hablarle y sería la chica más odiada del Liceo y por consecuente marginada. Porque todo sabéis que los chicos y chicas que van al liceo francés son personitas muy pijas y superficiales (menos algunas excepciones que solían agruparse para hacer frente al rechazo masivo por parte de los compañeros) y si no vas como ellos, no eres digno/a de su “amistad”. Si algo tienen las marcas es que al diferenciarse entre ellas nos adjudican un valor en función del prestigio que ellas conllevan. Socialmente nos pueden llegar a marginar aunque económicamente uno se las pueda permitir.
Luego esta la gente que vive por encima de sus posibilidades económicas por haberse forjado una fachada glamourosa. Son aquellas personas que vemos conduciendo coches caros como podrían ser los Mercedes o los BMW. También están los bakalas con sus anillos de oro o sus cadenas del mismo material pero cuyos eslabones son del tamaño de los que se usan para atar las bicicletas para que no se las roben. Se dan casos conocidos de todos de gente que se compra un coche caro, pero que luego no puede pagar la gasolina con la que llevarlo. O bien que viven en chabolas pero cuando pasas por la puerta en el garaje tienen un Audi TT. Se han gastado todos sus fondos para tener un coche que luzca, pero sólo eso, luego estarán durmiendo entre las chinches o dentro del coche.
Cada vez hay más gente joven que intenta llevar este estilo de vida. Ya no solo los bakalas como ya he comentado antes. Que por cierto me pregunto de dónde sacan para poder permitirse ser unas joyerías ambulantes. Porque la moda Mister T ya ha pasado. Me refiero a aquellos niños de papá que se sacan el carné de conducir y para celebrarlo su padre les regala un Porsche. Coche que luego tendrán que llevar con la L puesta a 80 por la autovía porque a más no está permitido. Pero a ellos eso no les preocupa, porque como viven del cuento, la L se la quitan y queman el asfalto. Lo malo es que luego los encontramos en una cuneta, llorando porque no saben controlar esas máquinas. Porque lo importante para ellos es pretender ser lo que no son.
Una de las putadas de las marcas es que no son tan exclusivas como pensamos y al final pagas por algo que cada vez más gente “puede” permitirse. Me refiero a chicos, y chicas, que se pasan la tarde del sábado comiéndose la cabeza para saber cómo salir esa noche, qué ropa ponerse, cómo peinarse y qué decir para ser original y diferente a los demás, para poder fingir pertenecer a la élite de la marca que llevan. Y luego, a la hora de la verdad, se encuentran con sus amigos y resulta que van todos iguales, claro, como han salido todos a los mismos sitios a comprarse la ropa (ibais juntos, ¿recuerdas?) y porque llevan todo lo que está de moda (gafas, corte de pelo, etc.), y de rebajas. Intentan sobresalir para ser diferentes a los demás yendo lo más modernos posible, pero al final resulta que todos han tenido la misma idea y se encuentran clonados.

Hay un caso en el que la marca no conlleva la calidad que se le quiere atribuir. Suele suceder con ciertas prendas de ropa. Si es cierto que unos vaqueros Levi’s suelen ser mejores y más duraderos que los del mercadillo (aunque con lo que te compras unos de marca en el mercadillo adquieres la cantidad de pantalones que te duran los primeros, al final compensas), no lo es que unos boxers CK sean mejores que los Abanderado (que también es una marca todo sea dicho, pero menos prestigiosa). Como ya he comentado en otra ocasión, lo único que tienen es que llevan la marca en el elástico, porque la calidad es pésima, y después de 2 lavados ya sirven para cubrir el agujero de la capa de ozono. Mi consejo, gastarse el dinero solo una vez y luego reciclar la goma. Así podréis seguir engañando a los demás.
En clase de marketing nos enseñaron lo que son las marcas blancas, es decir aquellas que suelen ser producidas por primeras marcas como por ejemplo Pascual, y vendidas bajo la del establecimiento que las comercializa. De esa forma resultan ser más baratas pero de la misma calidad. En este caso tenemos productos que solo se diferencian por el logotipo que llevan. Entonces ya no estamos hablando de lo que dice mi padre, porque a fin de cuentas es el mismo perro con distinto collar, lo que pasa es que no sirven para fardar, porque no puedes fardar con una crema hidratante del Mercadona, pero sí con una de L’Oreal. Son trucos que sirven para que los consumidores inteligentes puedan adquirir productos de calidad sin por ello tener que pagar la publicidad que conlleva la marca. Pero no son aptos para los fantasmas.
A fin de cuentas sí que podemos vivir al margen de las marcas, si realmente lo que buscamos es vivir rodeados de consumibles de calidad. Pero no podremos hacerlo si lo que buscamos es el aura prestigiosa que se han forjado las marcas y que nos contagian al usar lo que nos venden. Si queremos vivir en un mundo de ilusiones y basado en la utopía que nos presenta la publicidad hay que olvidarse del concepto de calidad en los términos en los que lo conocemos y pensar más en superficialidad y en ciencia ficción.
 
Comentario:
Pobre, la verdad es que si se ha ido es que no conseguiste cambiarle de forma estructural. Lo siento. Pero ya sabes lo que dicen: el mar está lleno de peces, o en este caso la granja llena de pollos.Ánimo
 
Comentario:
Mi pollo tambien era un vicioso kon las markas, menos mal k pude kambiarle ........ kizas por eso se fue d kasa y ahora no le enkuentro ..... snif snif ....
No