logotipo

img_google
Khayman en la Ciudad
Comentarios sobre la vida
Acerca de
Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
Sindicación
 
El Robo
Quiero empezar con este “artículo” una trilogía sobre hechos basados en algo que me ha sucedido hace poco, y que me ha hecho reflexionar sobre una serie de temas que se adecuan a los temas de los que suelo hablar en este blog.
El primero va a tratar, conforme a la cronología de los sucesos, del robo.
En los tiempos en los que vivimos es muy difícil pensar que somos tan vulnerables como antes. Al contrario tenemos la tendencia a pesar que estamos libres de todo peligro y que vivimos en completa seguridad. Pero siempre ocurre algo que nos devuelve ala realidad. ¿Hemos llegado al punto en el que el ladrón puede creer que todos son de su condición, porque todos lo son? ¿Podemos seguir pensando en el concepto de seguridad como antes? ¿Es posible que hayamos llegado a un punto en el que no estemos seguros de nada?
El caso es que después de pensar de manera retrospectiva a todo esto, la cosa puede resultar bastante irónica. Puesto que a fin de cuentas en el fondo siempre nos suceden las cosas por una razón, aunque nunca sepamos cual es exactamente.
Hoy en día tenemos la costumbre de pensar que somos invencibles, que nada nos afecta y que viviremos eternamente, al igual de que nadie nos puede hacer daño. Crecemos alentados por nuestros progenitores a creer que vivimos en un mundo de falsa seguridad en el que nada malo nos puede suceder. Pero a veces la vida se encarga de recordarnos de que nada de eso es cierto, y que el día menos pensado, en el momento que menos creemos, algo puede pasar que nos haga volver a la realidad.
Recuerdo que mis padres siempre están comiéndonos la cabeza a mi hermana y a mí sobre eso de que debemos de tener cuidado, de que las cosas hay que asegurarlas y de muchas más paranoias que ellos tienen asumidas. Y digo paranoias, porque era lo que yo pensaba que eran. Hasta que las cosas se encargaron de mostrarme que no es así. No debemos olvidar que nuestros mayores son sabios, más que nada porque al tener más edad, han tenido más experiencias, y saben más de la vida que los jóvenes. Y a veces deberíamos hacerles caso porque suelen tener la razón sobre lo que dicen. Aunque no siempre parezca que sea el caso.
Hace un par de semanas, fui a la playa como siempre, y como siempre dejé el coche en el aparcamiento de costumbre, con mis efectos personales en el maletero como suelo hacerlo. Cual no fue mi sorpresa al regresar y ver que habían reventado una de las ventanas del coche y que me habían robado todo lo que llevaba dentro. Y aunque la mayoría de cosas pueden ser reemplazadas y en el fondo no tienen mucho valor o mucha importancia. La verdad es que es un golpe bajo.
Cierto que no fue el único coche afectado ese día por esa ola de robos, pero llegar y ver tu propio coche con una ventana hecha añicos, entrar dentro y ver trocitos de vidrio por toda la tapicería, luego buscar tus cosas y darte cuenta de que te han dejado las llaves de casa, tiradas detrás de un arbusto, como por lástima hacia tu persona, es algo que no le deseo a casi nadie. La impotencia que se siente en ese momento es tremenda, no sabes qué hacer, y encima acaban de tirar por el suelo la falsa seguridad en la que creías que vivías. Ya no porque tengas que recuperar todo lo que te han quitado, sino porque te das cuenta por un lado de que todo ese rollo que te meten los padres sobre lo de tener cuidado es cierto, y luego porque realmente eres conciente de que es muy fácil hacerle daño a los demás y que el concepto de seguridad no es tan “seguro” como lo creíamos, somos vulnerables y en cualquier momento puede llegar alguien y despojarnos de lo que pensábamos que teníamos.
Sin embargo con esto no quiero que cunda el pánico como podría pensarse, sino simplemente advertir de que nadie está a salvo de ese mal, y que en el momento menos pensado nos puede suceder, de ahí que seamos más cuidadosos con lo que hacemos, y hagamos más caso de lo que nos dice la gente con más experiencia.
Es importante seguir un número de pautas que pueden llegar a sernos de gran utilidad en casos como ese. Pautas que todos conocemos y que sin embargo no solemos llevar a cabo porque son molestas, no se adecuan a la rutina diaria y en el fondo no son útiles sino para evitar algo que no tiene por qué pasarnos. Algunos pensaran que es mala suerte simplemente, pero yo creo que la suerte no tiene mucho que ver y menos si no hacemos nada para favorecerla. Me refiero a que debemos intentar jugar con todas la ventajas posibles por si acaso.
Cierto que el que no juega nunca a la lotería no puede nunca ganar el gordo, de ahí que debamos llevar a cabo ciertas conductas que nos permitan evitar al máximo el riesgo de ser atracados. Porque si algo es cierto, es que cada día hay más gente necesitada de dinero que recurre a lo que haga falta para poder sobrevivir, y si bien no es una manera de resolver sus problemas, debemos entender que muchos de ellos no tienen otra alternativa que hayan considerado. En parte es responsabilidad nuestra que nos roben, ya que por un lado hacemos ostentación de lo que tenemos, y por otro lado no nos protegemos ni evitamos que nos sucedan esas desgracias.
Hay que ser precavido ante todo y curarse en salud, y una manera de hacerlo es escuchar y seguir los consejos que nos dan aquellas personas que saben de eso. Nunca se es demasiado precavido, dicen. Lo cual puede ser muy cierto. Ya que no podemos ayudar a todas las personas que están necesitadas de dinero, al menos debemos ayudarnos a nosotros mismos a evitar que nos roben. Y para eso es importante pensar que lo que le pasa al vecino nos puede pasar a nosotros también. Debemos olvidarnos de que vivimos en un mundo seguro, y pensar un poco más en que no somos ni invencibles ni estamos a salvo de todo eso. Lo cual no significa por supuesto que tengamos que vivir en un estado de paranoia continua, sino simplemente ser más cuidadosos con lo que hacemos, y pensar que toda precaución es poca.
La verdad está ahí fuera, según dicen, pero el mal también. Sin embargo, no estamos desarmados ante ello, poseemos herramientas que nos permiten combatirlo. Y lo que es más importante, tenemos una cabeza para pensar y que nos hace reflexionar sobre lo que debemos hacer para evitar los percances, por lo tanto deberíamos usarla más a menudo.
No