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Khayman en la Ciudad
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Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
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Obsesiones
En un mundo en el que nos acostumbran a que todo va y viene y en el que las modas son pasajeras, es muy difícil poder obsesionarse con algo. Sin embargo la gente elabora patrones obsesivos bastante curiosos y adaptados a esa obsolescencia y a esa efemeridad. De hecho conseguimos sentirnos atraídos hacia cosas que al poco tiempo ya ni nos interesan.
Se supone que conforme cumplimos años y nos hacemos mayores aprendemos a ser pacientes y a conformarnos. Pero si nos ponemos a pensar en como evoluciona nuestro estado de animo conforme pasan los meses ¿estamos a salvo de las obsesiones? ¿Cómo sabemos cuando hemos perdido el control de nuestros actos? ¿Podemos evitar caer en esas paranoias?
Bueno, lo cierto es que como en todos lados, conforme mas aumentando en experiencia, las pruebas aumentan en intensidad y no es lo mismo obsesionarse por un caramelo, un videojuego, un bolso o un hombre. Pero según cada persona sentirá cosas diferentes según el objeto de deseo que tenga.
Creo que conforme subimos en la pirámide de las necesidades de Maslow, subimos en el grado de complicación de las obsesiones. Esto viene a ser lo siguiente. Este autor dice que nuestras necesidades se inscriben en una pirámide cuya base está formada por todas aquellas de supervivencia y fisiológicas, y conforme asciendes por los vértices te alejas de lo físico y terminas por necesidades personales y del ego. Y si no has satisfecho una de las inferiores no puedes necesitar las del nivel más alto. Vamos que para poder subir por dicha pirámide tienes que pasar por todos los escalones sin saltarte ninguno.
Así pues, conforme vas satisfaciendo necesidades te van apareciendo nuevas hasta que llegas a la de autorrealización, que es la última. Entonces conforme vas obsesionándote con las cosas y dejándolas ir, vas subiendo en la escala. Primero son los objetos personales de supervivencia tipo móviles y cosas así, luego los de lujo, como las joyas, las gafas de sol, etc. Y luego los coches, las casas y demás. Pero claro cada cual decide cual es más importante para él. Pero las personas también podemos ser objeto de obsesiones, y los que las padecen pueden ser desde acosadores hasta simplemente personas muy interesadas en nosotros.
Cuando esto nos sucede, nuestra vida deja de funcionar normalmente, y en realidad pasamos a ser una especie de zombis con una sola cosa en mente, y es obtener aquello que deseamos. Entonces ya ni comemos, ni dormimos, sino que sólo queremos conseguir lo que deseamos. Es lo único en lo que podemos pensar, y todo nuestro intelecto se articula alrededor de esa necesidad que debe ser satisfecha. Todo lo demás ya no nos importa ni nos incumbe. La obsesión es lo único que motiva nuestra existencia.
Las que se dirigen hacia objetos suelen ser relativamente fáciles de saciar o de cumplir. Hará ya cosa de un año me encapriche con unas botas. No unas que hubiese visto en una tienda, sino unas comunes y que no sabia donde comprarlas. El caso es que me pase dos semanas recorriendo tiendas en búsqueda de Las Botas De Mis Sueños. Porque en realidad soñaba con ellas por la noche. Y en todas las zapaterías a las que entraba solo me fijaba en las botas, que claro eran todas espantosas. Hasta que un día, en Madrid, pasando por una tienda de zapatos a mitad de precio las vi. He de decir que a esas alturas mis amigos ya no me acompañaban cuando decía que iba de tiendas porque estaban hartos de que sólo hablara de ese tipo de calzado. Así que al final pude comprármelas, y ese día era más feliz que unas pascuas con mis botas nuevas. Lo que se me olvidó era que el calzado tiene el defecto que hasta que no se hace a tu pie es una tortura china, y yo me las lleve de marcha. Tuve suerte de que no me amputasen los pies al día siguiente. Pero al menos ya tenía esa necesidad cubierta.
Cuando no es por la ropa o los complementos, la gente se obsesiona con otros bienes de consumo. Unos de ellos son los ordenadores o los móviles. Lo cual es una obsesión bastante cara ya que siempre quieren estar a la última y eso en ese sector es una misión imposible. Porque cuando te has comprado el último grito en telefonía móvil sabes que ya no es el primero de la gama sino el tercero, y el primero solo lo es durante 4 semanas. Así que es una obsesión bastante difícil de satisfacer y de la que se sirven muchos empresarios para poder subsistir.
Y cuando no son bienes, pueden ser incluso personas. En ese caso solo es divertido cuando lo ves desde fuera. De ahí el éxito de películas como El Diario De Bridget Jones y su continuación. Porque estar en el papel de la chica y vivirlo en su lugar es una tortura. Cuando te obsesionas por una persona y pierdes los papeles puedes decirte dos cosas. Una es que a ese tío o a esa tía ya no la vas a volver a ver, y la otra es que deberías pedir ayuda. Porque cuando se pierde la cabeza por alguien, nunca se sale ileso. Para empezar, a nadie le gustan los chalados ni los acosadores, así que si lo haces con esa persona sabes que será imposible volver con ella. Y por otro lado, de forma más personal, cuando pierdes la cordura y te obsesionas con otra persona pierdes parte, o la totalidad, del control de tu vida. Es cuando sales corriendo a la calle con la ropa medio puesta en busca de esa persona, bajo la lluvia o la tormenta, como un poseso, sin saber muy bien adonde vas, pero lo único que tienes claro es que si no ves a esa persona vas a reventar.
¿A quien no le ha pasado eso? Todos hemos estado algún día prisioneros del teléfono esperando una llamada que tanto ansiamos, sin poder ni ir al aseo por la espera, porque sabemos que en ese momento nos va a sonar el teléfono. Cuando nos llega un mensaje de repente es como si toda la sala se iluminase, y cuando nos damos cuenta de que no es de quien esperamos noticias, entonces entramos en un estado de rabia poco habitual. O bien todo lo contrario, que nos sentimos como si se hubiese acabado el mundo. Y entonces pasa el tiempo, los minutos como si fuesen horas y conforme van pasando nuestro ánimo va descendiendo hacia los fondos fangosos. Ahí es cuando hay que despertar y darse cuenta de que nos comportamos como lunáticos y de que no debemos permitir que nadie nos haga eso. Porque el siguiente paso a eso es el acoso indiscriminado, lo cual nunca es bueno.
Las obsesiones están bien siempre que podamos controlarlas, lo cual es casi siempre imposible, de ahí que os aconseje que en cuanto notéis los síntomas toméis medidas de alejamiento del objeto deseado. Debemos conservar el control de nuestras vidas siempre que queramos llegar a algún sitio y ser felices, y todas esas distracciones nos lo impiden, a pesar de que a veces puedan ser divertidas.
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