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Khayman en la Ciudad
Comentarios sobre la vida
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Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
Sindicación
 
Sex And The City
No creo que la historia de la humanidad haya conocido una época donde el sexo esté tan omnipresente en la sociedad. Porque incluso en la Antigüedad no era tan fácil acceder al él, no sin el plus que nos aporta la herramienta que representa Internet. Y no sólo gracias a él sino que basta con salir a la calle para ver por todos lados estímulos que gritan sexo a diestro y siniestro.
En un mundo en el que la moral es cada día más laxa, ¿sabemos determinar cuando es demasiado?
Si nos preguntamos por qué la gente está tan salida últimamente es simplemente porque cada día, la gente lleva menos ropa y se cuida más el físico. Si eres heterosexual o lesbiana, te darás cuenta de que las chicas van cada día escondiendo menos atributos. Incluso hay gente que ha intentado prohibir el uso de los tangas y los tops en los centros docentes porque supuestamente distraían tanto a profesores como alumnos. Por no hablar de los sujetadores milagrosos o de los implantes de silicona y la cirugía estética que hacen que cualquiera con un poco de dinero pueda parecerse a la Barbie.
Y lo mismo sucede si eres homosexual o mujer, los hombres cada día se cuidan más el físico, que si van al gimnasio, que si comen sano y con la moda de los metrosexuales ya hemos perdido la cuenta de tíos que inundan las tiendas de cosmética. Luego van luciendo tipazo lascivamente por la calle, en la playa y en los vestuarios de los gimnasios la cosa se torna al exhibicionismo puro y duro. De ahí que no sea sorprendente que las personas anden con la libido alterada.
Cualquier persona creería que con los chats es más fácil ligar, y quien dice ligar dice quedar para un encuentro esporádico. Sin embargo la cosa no es tan evidente. Es muy común encontrar gente salida que abarrotas las salas de Chat por comunidades o localidades. Pero lo que es quedar efectivamente para un polvo rápido o no, es otro cantar. A la hora de establecer la cita, la gente siempre pone pegas, por muy salidos que estén, siempre encuentran una excusa para no asistir, unas veces porque es muy tarde, o muy pronto, o vives muy lejos o muy cerca, muy alto muy bajo, etc.
Porque claro, con todas las facilidades que nos ofrece Internet pensamos que vamos a encontrar el chulo ideal y sin pagar. Y si no lo hacemos siempre esta la opción del cyber o del uso de la webcam. A fin de cuentas es una solución comodín para cuando uno tiene un calentón y no apetece tener que vestirse y salir a la calle a quedar con un extraño, que por otro lado no sabemos si luego va a resultar ser el Anticristo. Y además con todas las nuevas modalidades de enfermedades de transmisión sexual, no hay nada más seguro que el sexo a través de la cam.
Incluso hay gente que tiene una lista corta de personas que están agregadas a su Messenger u otros, y con las que practican esta modalidad de sexo seguro cuando les viene en gana. Son personas con las que rara vez se establece una conversación muy profunda, pero que a la hora de montar el espectáculo son unos profesionales. Son “amigos” por interés con los que se tiene una relación muy clara y que casi nunca sabemos ni como son, ni donde trabajan, ni nada muy personal de ellos, pero con los que podemos pasarlo muy bien si tenemos un apuro.
Luego si Internet no basta o no satisface nuestras necesidades físicas gracias a todas las páginas de fotos, relatos y vídeos cortos, y si el Chat tampoco nos permite encontrar lo que buscamos, podemos recurrir a los sitios de encuentros. Estos se dividen entre los de cruising puro y duro y los locales especializados. Las primeras zonas son aquellas en las que se suele acceder en coche o bien las playas nudistas con un backstage de pinos o arbustos donde te puedes esconder. Son bastante abundantes y debido a su carácter casi secreto permiten que vayan personas que no quieren ser vistas en lugares públicos buscando tema. Suelen ser sobre todo las playas nudistas ya que con la moda del nudismo ahora todo el mundo va a “probar” allí.
Los otros sitios son los locales especializados en sexo como podrían ser los pubs y las discotecas con cuartos oscuros, las saunas, las salas de cine X y los sex shops. Estos sitios tienen el inconveniente de que directamente te señalan porque si estás ahí es porque vas a lo que vas. Entonces a las personas que les gusta la discreción les viene fatal ya que muy discretos esos sitios no son. Si no eres de ellos, pues es muy posible que ahí encentres el desahogo que buscas, en unas condiciones más o menos buenas.
Pero el problema es que a pesar de que existan todos esos sitios para sexo directo, la mayoría de la gente aun ve con mal ojo que una persona tenga necesidades fisiológicas como podría ser comer o dormir. Entonces te enfrentas a una censura social brutal si te ven por esos sitios, o si saben que acudes a lugares así. Esto tiene como consecuencia que si el sexo está mal visto, y las personas que lo practican también, se convierta en una práctica que se intenta ocultar o dificultar en ciertos casos. De ahí que a pesar de todas esas facilidades no sea tan obvio poder ligar y pegar un casquete, y al final llegamos a una paradoja, y es que el sexo esta por todos lados tentándonos, y sin embargo no podemos hacerlo por lo que la sociedad dirá de nosotros.
La solución que se está empleando es mercantilizar el sexo. Porque todo lo que se compra tiene menos mala fama que lo que es gratis. El dinero “purifica” lo que no lo es, y si no me creéis pensad en que la Iglesia empezó haciendo eso cuando pasaba la bandeja de los donativos en la misa de forma que podíamos pagar por nuestros pecados con dinero y así asegurarnos la entrada al Cielo. Así pues cada vez está más de moda la prostitución (aunque la palabra suene mal). Es más fácil comprar el sexo que buscarlo, el tiempo que pierdes buscando y quedando para que luego te den plantón o se salgan por la vía de Tarifa te lo ahorras pagándole a alguien para que te preste su cuerpo. Obtienes el beneficio de la discreción, porque ni por el lado del que paga ni por el del que cobra interesa que se sepa el intercambio que ha tenido lugar, lo cual es un contrato perfecto; y además sabes que gracias a ese contrato vas a conseguir la satisfacción que buscas, con lo cual son casi todo ventajas. Es lo que tiene aplicar el marketing a la vida cotidiana.
A fin de cuentas la moral judeocristiana ha intentado hacernos creer que el sexo es algo pernicioso y que nos enviará al infierno, pero como decían los hippies: “haz el amor y no la guerra”. Y si me diesen a elegir por qué razón debo ir al infierno, si es por pasarme el día follando o por ser tan reprimido que al final termine convirtiéndome en un psicópata y matando gente, prefiero por lo primero, que al menos uno se lo pasa bien y no le hace daño a nadie. ¿O es que no habéis oído hablar de los beneficios del sexo?
No