logotipo

img_google
Khayman en la Ciudad
Comentarios sobre la vida
Acerca de
Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
Sindicación
 
La Tortura
Sin ánimos de querer plagiar el nuevo single de Shakira, me he quedado pensando en éste término. Pero no desde el punto de vista sádico, es decir el de hacerle daño a la gente, sino el porqué nos gusta tanto hacernos daño a nosotros mismos. La palabra masoquista significa según la RAE “afecto de masoquismo” que viene a decir como segunda definición “complacencia en el dolor propio”. Porque la primera iba sobre la gente que encuentra el placer sexual en el dolor que le inflige otra persona. Pero no es de lo que voy a tratar.
En un mundo donde cada día se hace mayor apología del culto al ego, ¿Por qué seguimos buscando a hacernos daño? ¿Podemos ser felices sin habernos hecho sufrir?
Si nos ponemos a pensar en nuestras relaciones personales, siempre terminamos por darnos cuenta que de suelen tener como denominador común el fracaso consciente. Es decir que por lo general cuando no funciona una relación es por un elemento que conocemos de antemano y que sin embargo no hemos querido evitar.
Tengo una amiga cuya afición es salir con chicos que no le convienen. Y aunque suene a tópico es un patrón de conducta suyo. En su caso busca chicos que le traigan problemas. Es su forma de rebelarse contra la autoridad paterna. Sale con tíos que sabe que no son buenos para ella para poder herir a sus padres siendo desgraciada cuando ellos terminan por hacerle daño, por “abusar” de ella, porque no es abuso si es consciente, y al final termina hecha polvo. En su caso se mezcla también con un cierto afán de protagonismo, ya que una forma de llamar la atención que ha descubierto es dando pena. De tal manera que siempre pueda ser el centro de la atención porque es la persona más desgraciada del mundo.
Un amigo mío, que curiosamente es de su mismo signo zodiacal tiene un hobby parecido. Esta saliendo con una persona que lo único que hace es fastidiarle la vida, elaborando discusiones continuas para crear un ambiente cargado y malsano en su casa. Espiándole las conversaciones telefónicas, los mensajes al móvil, decidiendo sobre las amistades que puede mantener y las que no le son convenientes, echándole en cara cada vez que puede que ha dejado a su familia para irse con él, que si le deja se quedará solo en una ciudad que no conoce. Pues bien, muchas veces le he preguntado si le gusta vivir así. Y mi amigo me contesta que no, pero que no puede hacer nada al respecto, que no tiene la fuerza suficiente para salir de ahí, y entonces es cuando empieza a contarme todas las trastadas que le hace su pareja. Porque claro, si no se las hicieran, no tendría nada que contar y no sería el protagonista.
Pero la tortura auto infligida no se limita a las relaciones de pareja, sino que también nos la buscamos por fuera o por aburrimiento. Otro amigo mío, que por suerte no ha querido leer esto, tiene la neura de que cada x tiempo se tira un par de días sin comer, simplemente porque dice que así purifica su cuerpo, y hace lo mismo con el sueño y otras funciones biológicas, es decir que dice que es bueno privarse de todo durante unos días para así luego tomarlo con más ganas. Para mí eso sigue siendo una forma de auto flagelarse.
Os aconsejo también un paseo por los parques de atracciones o los parques temáticos. Las atracciones que más éxito tienen y donde más colas hay son siempre las montañas rusas y las que más miedo dan. Por alguna razón extraña somos atraídos por ellas como la polilla hacia la llama. No nos importa tener que estar esperando en la fila durante una hora o más para que luego cuando falten 5 minutos nos pongamos histéricos y al final pasemos unos 10 segundos de mal rato. Porque además lo más curioso es que mientras más fuertes son las sensaciones que experimentemos más nos va a gustar y querremos repetir. En mi caso me subí 6 veces seguidas al Dragón Khan, cuando sufro de vértigo y lo paso fatal en el tren ese. Pero es que cuando bajas quieres volver a subirte.
Tenía un amigo en el instituto que era un fanático de los deportes en general (y supongo que seguirá siéndolo), sobretodo de levantar pesas. Con 15 años el tío estaba como un queso, pero le costaba mucho sacrificio, ya que parte de su tiempo libre lo dedicaba a eso, dejando de lado muchos amigos (yo uno de ellos), su familia y parte de sus estudios. El caso es que una de las cosas que más me decía era que le encantaba llegar a su casa por las noches después de una sesión fuerte de gimnasio, muerto de las agujetas y sin poder ni respirar, que para él eso era una sensación increíble de satisfacción personal. Por lo visto no es el único que encuentra reconfortante pagar un dineral en un gimnasio para ir a que te torturen y que al día siguiente no puedas ni parpadear porque te duelen hasta músculos que ni imaginabas que tenías. Y ahí me incluyo yo mismo.
Y lo mismo pasa con los deportes de riesgo. Cada día están más de moda, desde tirarse de un puente a hacer paracaidismo y cosas que ya ni siquiera me atrevo a nombrar. Por lo visto nuestras vidas están tan faltas de emociones fuertes que tenemos que buscar la manera de ponerlas en riesgo para sentirnos vivos.
Y cuando digo ponerlas en riesgo, no me refiero a estos deportes, porque a fin de cuentas tienen unas medidas de seguridad que se supone que nos protegen de una mala caída o de rompernos hasta el alma. Me refiero a que cada día la gente juega más a la ruleta rusa. No literalmente hablando, sino que he oído y conocido casos de gente que se arriesga a realizar prácticas sexuales peligrosas por pura diversión. He visto gente probar a follar sin condón en condiciones que a cualquier persona le darían reparo, con desconocidos de los que no saben ni el nombre y sin embargo no les importa lo que puedan llegar a pillar.
Pero no hace falta irse tan lejos para tener ejemplos de tortura. Solo basta con poner la televisión. En efecto la mayoría de los programas que nos ofrecen son una autentica basura, unos lobotomizadores. Y lo peor de todo es que todos lo sabemos, nos quejamos de que no hay nada decente en la televisión, y sin embargo la mayoría no puede pasarse sin ver lo que ha sucedido en la Casa de tu vida, en la granja o sin oír los gallos de Operación Triunfo. Luego van y dicen que ven documentales. Pero si es que les gusta ver esa basura en la televisión, lo encuentran cultural, pero lo que no saben es que lo que realmente les gusta es torturarse con esos programas, no pueden evitar verlos todos los días, porque al igual que sucede con los deportes de riesgo, que te hacen darte cuenta de que estas vivo, ellos también lo hacen al mostrarte la carencia de vida que tienes.
Muchas veces la gente dice que el que hace daño es el culpable, que es peor ser sádico que masoca, pero mi opinión es que tanta culpa o más tiene el que deja que se lo hagan. Porque ante todo somos responsables y dueños de nuestras vidas y de cuidar de ellas, y es que no tenemos más. Esta claro que hay mucha maldad ahí fuera, pero de nosotros depende el protegernos de ella en la medida en la que de nosotros dependa.
No