Las Prioridades
Si os ponéis a escuchar lo que dice la gente en el autobús, en la calle, lo que os dicen vuestros padres, amigos, etc. todos tienen en común esta palabra, pero a veces me pregunto si realmente saben a qué se refiere. Es cierto que siempre están hablando que si tal cosa es prioritaria, que si tal otra no, que deberíamos hacer primero tal o tal cosa, que nuestras prioridades no deberían ser esas sino otras. Esta mañana cuando volvía a Alicante me quedé pensando en cómo nuestras vidas son manipuladas desde el exterior por las fuerzas que ejercen los demás en aras del buen funcionamiento de la sociedad.
Ahí es cuando me pregunto ¿quien establece cuales son nuestras prioridades? ¿Somos realmente los que decidimos lo que queremos hacer con nuestras vidas? ¿Es la sociedad la que nos dice lo que debemos priorizar en nuestras vidas?
Bueno, si fuese el caso sería muy triste porque no nos daría margen de maniobra, eso seria como si fuésemos unos robots y nos gobernasen desde arriba. Y aunque a veces parece ser que las cosas son así, prefiero pensar que al menos tenemos un margen de libertad dentro del cual podemos movernos y hacer lo que queremos con nuestras vidas.
Según mis padres, mis prioridades ahora son encontrar trabajo e irme de casa. Bueno, quien dice prioridades dice que es a lo que debería dedicar la mayor parte de mi tiempo. Porque no he definido a que me refiero con ese término, pero mas o menos viene a ser el interés que le pones a un tema determinado y el tiempo que empleas en hacerlo realidad o en conseguir ese objetivo fijado.
Pues bien, su objetivo es ese, lo cual resulta curioso porque es un objetivo personal de ellos pero que me incumbe de forma radicalmente dramática, ya que se trata de mi vida, no de la de ellos. Y siempre tiene que ver con el hecho de que me vaya de casa, lo cual resulta paradójico porque una vez conseguida esa meta se ponen paranoicos. El caso de mi hermana, por ejemplo, ilustra esa doble tendencia. Al principio estaban encantados de que se fuese a estudiar fuera, porque estaban hartos de ella y de sus follones. Pero cuando la cosa se hizo real y efectivamente se fue, entonces cambiaron de actitud y se pusieron mucho más paternalistas que antes. Y eso no sólo con ella. El año pasado les anuncie triunfalmente que este año, conforme hubiese acabado la carrera, me iría lejos de casa para hacer algo con mi vida. Lo primero que les vino a la cabeza fue hacer planes sobre lo que harían con mi habitación, hablaban de lo bien que les iría con más espacio para ellos y todo eso. Conforme fueron pasando los días y se dieron cuenta de que era más que una posibilidad sus ánimos fueron cambiando, y al final mi madre me preguntaba si iría a verla ala hora de comer y para lavarme o plancharme la ropa. Lo cual resulta bastante cómico.
En todo caso, se trata de planes que hacen con nuestras vidas, pero que al final igual se les vienen haciendo grandes conforme se acerca el momento en el que se harán realidad.
Cuando hablamos de lo que nosotros queremos hacer con nuestras vidas, de lo que resulta prioritario para nosotros, tenemos varias posibilidades. Para empezar nunca hay una sola cosa que ocupe todos nuestros esfuerzos. Por muy importante que sea aquello que anhelamos, nunca lo será lo suficiente como para decir que nos dedicaremos exclusivamente a la búsqueda de la satisfacción de esa necesidad. Si por ejemplo una de las prioridades que tenemos todos es la de encontrar trabajo, nunca será nada que haga que nos olvidemos de lo demás (conseguir pareja, un sitio donde dormir, comida, la admiración de los demás, la manutención de las amistades, etc.). como mucho haremos que las demás búsquedas se queden en segundo plano o que se subordinen a esta primera, de forma que se conviertan en una especie de racimo de uvas de prioridades.
Por ejemplo, una prioridad mía en estos momentos es conseguir encontrar una oposición que me permita trabajar y ser de provecho, eso tiene como consecuencias el poder emanciparme de todo lo que me mantenía antes, es decir mis padres, conseguir casa, coche, y mis propios efectos personales. Con lo cual esas necesidades van todas relacionadas con la primera. Una vez que obtienes la primera entonces se produce el llamado efecto bola de nieve y todo lo que va encadenado empieza a funcionar. Cuando es así entonces podemos decir que tenemos unas prioridades coherentes.
Pasa lo mismo cuando las dos prioridades que nos importan más se complementan, o mejor dicho, no son contrapuestas. No hablo de más prioridades porque sería demasiado complicado, pero también podría pasar. Cuando esto sucede, los esfuerzos que hagamos para una u otra serán recompensados porque no será perder el tiempo. De hecho, o bien están subordinadas, con lo cual el conseguir una hará que consigamos la otra, o bien están relacionadas. Se me ocurre el caso de conseguir pareja y de paso conseguir mudarte de donde vives. Puedes conseguir las dos cosas de forma independiente, por supuesto. Pero si consigues las dos a la vez o bien una que te ayude a conseguir la otra (una pareja con casa propia y que te pida que te vayas a vivir con ella) entonces matas dos pájaros de un tiro.
Sin embargo no siempre es así, de hecho la mayoría de las veces pasa todo lo contrario, que las prioridades que tienes son opuestas. Entonces si que vas a tener problemas. Eso pasa cuando por ejemplo, tu prioridad es tener un trabajo y acabar una carrera a la vez. Si dedicas tiempo a acabar la carrera no vas a poder hacerlo con el trabajo, entonces tienes que plantearte cual es la más importante. Esta discordancia suele traer problemas porque ambas cosas son importantes para uno, os recuerdo que las prioridades de las que hablo son las que nos imponemos nosotros. Si bien muchos de vosotros podríais decirme que acabar la carrera debería ser lo primero de la lista, puede ser que sin el trabajo no pueda pagarse los créditos y seguir con los estudios, de ahí que sea más importante el trabajo. Y entramos en una espiral de la que no saldremos vivos.
Cuando estamos ante un caso de disonancia entre metas en la vida debemos plantearnos si realmente lo son. Me refiero que a veces las cosas nos parecen complicadas porque las vemos desde dentro. Tal vez sea importante otorgarles otro orden a las cosas y ellas mismas se organizaran por si solas. Es como cuando haces un puzzle y te empeñas en que la pieza del rincón es esa, y sin embargo no te encajan las demás. De ahí puedes sacar dos conclusiones, o bien que el juego es defectuoso, lo cal no suele ocurrir a menudo, o bien que estas equivocado en tu empeño por que eso vaya ahí.
A veces un cambio de perspectivas es la solución a nuestros problemas para organizar nuestros objetivos en la vida. Aunque la verdad es que todos buscamos lo mismo, sino recordad la pirámide de Maslow. Lo que pasa es que como bien dicen “todos los caminos conducen a Roma”, entonces la manera de llegar adonde queremos puede variar, pero lo importante será llegar.
Por ultimo me gustaría hablar de lo que la sociedad nos pide. Porque he hablado de lo que nosotros queremos, pero a veces no nos damos cuenta de que no es exactamente así, es más bien lo que la sociedad quiere que pensemos que queremos. Aunque suene complicado es muy simple. La gente que nos rodea siempre hace presión sobre nosotros para que hagamos lo que ellos quieren, o mejor dicho lo que ellos estiman que es lo correcto o lo que deberíamos hacer. Como dije la semana pasada, se creen con el derecho de juzgar lo que nos conviene y lo que no, sin saber ni siquiera si es cierto o no. Por ejemplo, mis padres creen que lo prioritario ahora mismo en mi vida es trabajar de lo que he estudiado, porque así es como me daré cuenta de que eso de las oposiciones es un error. Bueno, mi punto de vista no es ese en absoluto, yo creo que primero debo estudiar para poder aprobar las oposiciones y entonces no tendré que volver a preocuparme por el trabajo. Si para ellos mi prioridad debe ser la de encontrar un trabajo, para mí es la de estudiar para obtener el trabajo. Puede que ninguno de los dos estemos equivocados, pero al final el que tiene que cargar con las consecuencias de lo que decida priorizar o no soy yo, por lo tanto mi opinión tendrá más peso.
Y así pasa con todo lo demás. La sociedad nos impulsa a que hagamos ciertas elecciones que se supone que nos van a mejorar la vida, pero a veces no debemos escucharla porque es un camino correcto, pero no el que más nos conviene. Somos nosotros lo que debemos hacer un balance de lo que queremos y lo que buscamos y después de eso, hacer una estimación de posibles vías para llegar a esos objetivos. Si las decisiones las tomamos nosotros, seremos los únicos responsables de lo que recolectemos. Si es un fracaso no podremos echarle las culpas a nadie, que por su parte no las iba a asumir, y nadie podrá reprocharnos nada. En esta vida no tenemos como en los videojuegos varias oportunidades de equivocarnos, de ahí que tengamos que tener cuidado con lo que hacemos y ser responsables ante todo de nuestros actos y no de los de los demás.
Ahí es cuando me pregunto ¿quien establece cuales son nuestras prioridades? ¿Somos realmente los que decidimos lo que queremos hacer con nuestras vidas? ¿Es la sociedad la que nos dice lo que debemos priorizar en nuestras vidas?
Bueno, si fuese el caso sería muy triste porque no nos daría margen de maniobra, eso seria como si fuésemos unos robots y nos gobernasen desde arriba. Y aunque a veces parece ser que las cosas son así, prefiero pensar que al menos tenemos un margen de libertad dentro del cual podemos movernos y hacer lo que queremos con nuestras vidas.
Según mis padres, mis prioridades ahora son encontrar trabajo e irme de casa. Bueno, quien dice prioridades dice que es a lo que debería dedicar la mayor parte de mi tiempo. Porque no he definido a que me refiero con ese término, pero mas o menos viene a ser el interés que le pones a un tema determinado y el tiempo que empleas en hacerlo realidad o en conseguir ese objetivo fijado.
Pues bien, su objetivo es ese, lo cual resulta curioso porque es un objetivo personal de ellos pero que me incumbe de forma radicalmente dramática, ya que se trata de mi vida, no de la de ellos. Y siempre tiene que ver con el hecho de que me vaya de casa, lo cual resulta paradójico porque una vez conseguida esa meta se ponen paranoicos. El caso de mi hermana, por ejemplo, ilustra esa doble tendencia. Al principio estaban encantados de que se fuese a estudiar fuera, porque estaban hartos de ella y de sus follones. Pero cuando la cosa se hizo real y efectivamente se fue, entonces cambiaron de actitud y se pusieron mucho más paternalistas que antes. Y eso no sólo con ella. El año pasado les anuncie triunfalmente que este año, conforme hubiese acabado la carrera, me iría lejos de casa para hacer algo con mi vida. Lo primero que les vino a la cabeza fue hacer planes sobre lo que harían con mi habitación, hablaban de lo bien que les iría con más espacio para ellos y todo eso. Conforme fueron pasando los días y se dieron cuenta de que era más que una posibilidad sus ánimos fueron cambiando, y al final mi madre me preguntaba si iría a verla ala hora de comer y para lavarme o plancharme la ropa. Lo cual resulta bastante cómico.
En todo caso, se trata de planes que hacen con nuestras vidas, pero que al final igual se les vienen haciendo grandes conforme se acerca el momento en el que se harán realidad.
Cuando hablamos de lo que nosotros queremos hacer con nuestras vidas, de lo que resulta prioritario para nosotros, tenemos varias posibilidades. Para empezar nunca hay una sola cosa que ocupe todos nuestros esfuerzos. Por muy importante que sea aquello que anhelamos, nunca lo será lo suficiente como para decir que nos dedicaremos exclusivamente a la búsqueda de la satisfacción de esa necesidad. Si por ejemplo una de las prioridades que tenemos todos es la de encontrar trabajo, nunca será nada que haga que nos olvidemos de lo demás (conseguir pareja, un sitio donde dormir, comida, la admiración de los demás, la manutención de las amistades, etc.). como mucho haremos que las demás búsquedas se queden en segundo plano o que se subordinen a esta primera, de forma que se conviertan en una especie de racimo de uvas de prioridades.
Por ejemplo, una prioridad mía en estos momentos es conseguir encontrar una oposición que me permita trabajar y ser de provecho, eso tiene como consecuencias el poder emanciparme de todo lo que me mantenía antes, es decir mis padres, conseguir casa, coche, y mis propios efectos personales. Con lo cual esas necesidades van todas relacionadas con la primera. Una vez que obtienes la primera entonces se produce el llamado efecto bola de nieve y todo lo que va encadenado empieza a funcionar. Cuando es así entonces podemos decir que tenemos unas prioridades coherentes.
Pasa lo mismo cuando las dos prioridades que nos importan más se complementan, o mejor dicho, no son contrapuestas. No hablo de más prioridades porque sería demasiado complicado, pero también podría pasar. Cuando esto sucede, los esfuerzos que hagamos para una u otra serán recompensados porque no será perder el tiempo. De hecho, o bien están subordinadas, con lo cual el conseguir una hará que consigamos la otra, o bien están relacionadas. Se me ocurre el caso de conseguir pareja y de paso conseguir mudarte de donde vives. Puedes conseguir las dos cosas de forma independiente, por supuesto. Pero si consigues las dos a la vez o bien una que te ayude a conseguir la otra (una pareja con casa propia y que te pida que te vayas a vivir con ella) entonces matas dos pájaros de un tiro.
Sin embargo no siempre es así, de hecho la mayoría de las veces pasa todo lo contrario, que las prioridades que tienes son opuestas. Entonces si que vas a tener problemas. Eso pasa cuando por ejemplo, tu prioridad es tener un trabajo y acabar una carrera a la vez. Si dedicas tiempo a acabar la carrera no vas a poder hacerlo con el trabajo, entonces tienes que plantearte cual es la más importante. Esta discordancia suele traer problemas porque ambas cosas son importantes para uno, os recuerdo que las prioridades de las que hablo son las que nos imponemos nosotros. Si bien muchos de vosotros podríais decirme que acabar la carrera debería ser lo primero de la lista, puede ser que sin el trabajo no pueda pagarse los créditos y seguir con los estudios, de ahí que sea más importante el trabajo. Y entramos en una espiral de la que no saldremos vivos.
Cuando estamos ante un caso de disonancia entre metas en la vida debemos plantearnos si realmente lo son. Me refiero que a veces las cosas nos parecen complicadas porque las vemos desde dentro. Tal vez sea importante otorgarles otro orden a las cosas y ellas mismas se organizaran por si solas. Es como cuando haces un puzzle y te empeñas en que la pieza del rincón es esa, y sin embargo no te encajan las demás. De ahí puedes sacar dos conclusiones, o bien que el juego es defectuoso, lo cal no suele ocurrir a menudo, o bien que estas equivocado en tu empeño por que eso vaya ahí.
A veces un cambio de perspectivas es la solución a nuestros problemas para organizar nuestros objetivos en la vida. Aunque la verdad es que todos buscamos lo mismo, sino recordad la pirámide de Maslow. Lo que pasa es que como bien dicen “todos los caminos conducen a Roma”, entonces la manera de llegar adonde queremos puede variar, pero lo importante será llegar.
Por ultimo me gustaría hablar de lo que la sociedad nos pide. Porque he hablado de lo que nosotros queremos, pero a veces no nos damos cuenta de que no es exactamente así, es más bien lo que la sociedad quiere que pensemos que queremos. Aunque suene complicado es muy simple. La gente que nos rodea siempre hace presión sobre nosotros para que hagamos lo que ellos quieren, o mejor dicho lo que ellos estiman que es lo correcto o lo que deberíamos hacer. Como dije la semana pasada, se creen con el derecho de juzgar lo que nos conviene y lo que no, sin saber ni siquiera si es cierto o no. Por ejemplo, mis padres creen que lo prioritario ahora mismo en mi vida es trabajar de lo que he estudiado, porque así es como me daré cuenta de que eso de las oposiciones es un error. Bueno, mi punto de vista no es ese en absoluto, yo creo que primero debo estudiar para poder aprobar las oposiciones y entonces no tendré que volver a preocuparme por el trabajo. Si para ellos mi prioridad debe ser la de encontrar un trabajo, para mí es la de estudiar para obtener el trabajo. Puede que ninguno de los dos estemos equivocados, pero al final el que tiene que cargar con las consecuencias de lo que decida priorizar o no soy yo, por lo tanto mi opinión tendrá más peso.
Y así pasa con todo lo demás. La sociedad nos impulsa a que hagamos ciertas elecciones que se supone que nos van a mejorar la vida, pero a veces no debemos escucharla porque es un camino correcto, pero no el que más nos conviene. Somos nosotros lo que debemos hacer un balance de lo que queremos y lo que buscamos y después de eso, hacer una estimación de posibles vías para llegar a esos objetivos. Si las decisiones las tomamos nosotros, seremos los únicos responsables de lo que recolectemos. Si es un fracaso no podremos echarle las culpas a nadie, que por su parte no las iba a asumir, y nadie podrá reprocharnos nada. En esta vida no tenemos como en los videojuegos varias oportunidades de equivocarnos, de ahí que tengamos que tener cuidado con lo que hacemos y ser responsables ante todo de nuestros actos y no de los de los demás.





