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Khayman en la Ciudad
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Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
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Los Celos (Re-Edición)
Quiero volver a publicar un articulo que ya he publicado anteriormente, pero agregándole un par de cositas para que se adecue más a la actualidad de hoy en día. Muchas veces pasa que escribo cosas que en su momento estaban acertadas y que merece la pena recordar poniéndolas al día para que sean más actuales y que tengas más contenido, más experiencias o más puntos de vista.
William Shakespeare supo plasmar hasta que punto una relación perfecta puede deteriorarse hasta llegar a extremos fatales, con la simple intervención de una tercera persona, tanto de forma voluntaria como no. Dicen que cuando alguien te quiere realmente es normal que sienta celos, ¿pero cuando sabemos que ya no es sano lo que siente? ¿Existe el amor sin el miedo a perderlo? ¿Podemos superar una relación infestada por la desconfianza? ¿Cuáles son los objetos de los celos?
En mi caso, debo agradecer el no haber tenido casi ninguna relación en la que el gusanillo de los celos estuviese presente, hasta ahora, sin embargo como a toda regla siempre hay una excepción. Recuerdo que hace muchos años, cuando yo aún era nuevo en esto de las relaciones de pareja, vino a visitarme una de mis mejores amigas desde el extranjero, y claro para 4 días que iba a estar no iba a desatenderla, además de que teníamos que ponernos al día de lo que nos había sucedido ese tiempo sin vernos. El caso es que mi pareja en esa época no entendió esa simple cuestión de hospitalidad y me estuvo reprochando no prestarle la atención debida por estar siempre con ella. Lo cual era lo lógico teniendo en cuenta las circunstancias. Lo bueno del asunto es que todo quedo en una pequeña bronca y un rebote por mi parte por comportarse como un imbécil.
Pero hay casos aún peores en los que la otra persona llega a ponerse realmente violenta. Tengo un amigo que, según creo, acaba de dar por terminada una relación con un chico con el que estuvo saliendo ya un par de años, porque al final el acoso era tal, que ya no soportaba estar en su presencia. Esta persona había creado su vida alrededor de mi amigo, y sólo quería vivir con él, las 24 horas del día. Pero claro, por mucho amor que uno sienta hacia una persona así, al final acabas agobiándote. Y es lo que le pasó a mi amigo. Entonces fue cuando entré yo en esa historia.
Empezamos a quedar más a menudo, más que nada porque yo le servia como vía de escape a éste chico, lo llevaba a pasear, hablábamos y podía contarme todo lo que a su novio no podía contarle porque se subiría por las paredes. Claro, ese chico no es tonto, y al ver que había parcelas de la vida de su pareja que no podía compartir con él y que otros podíamos disfrutar empezó a enloquecer. Hasta el punto de llegar a manifestar un odio hacia mí por querer “robarle a su pareja”. Obviamente, eso es mentira, ya que yo a los amigos los respeto, y no me gusta meterme entre dos parejas. Incluso pensé en dejar de ver a mi amigo para no crearle más problemas. Sin embargo, él seguía queriendo quedar conmigo, porque era su única puerta al exterior de una relación en la que le estaban ahogando los celos de su novio para el que yo era una mala influencia que debía de ser destruida. Por suerte, las cosas siempre se caen por su propio peso, y al final han terminado peleándose y dejando la relación.
El acoso que sufre una persona por parte de una pareja celosa puede incluso llegar a situaciones cómicas vistas desde una óptica externa. En una ocasión mi amigo me contó que su novio en un ataque de celos le cogió el móvil e intentó copiarle todos los números de teléfono que tenia de sus amigos. Lo que pasa es que en el proceso debió de cometer algún error de manipulación porque acabó con la memoria de su móvil vacía. Con lo cual la jugada le salió mal.
Otro amigo tiene un problema de incomprensión con su pareja. Porque si algo tenía la relación de mi otro amigo, es que su novio quería un trato igual al que él le daba por parte de su novio (es decir vivir las 24 horas del día juntos). Pero en este caso es más bien lo contrario. Uno tiene la posibilidad de ver a sus amigos, de salir de marcha y de irse de viaje, pero si el otro lo hace es que hay gato encerrado. Según me ha contado, si tiene la desgracia de saludar a alguien por la cale que su pareja no conozca, ya tiene bronca en casa nada más llegar. Pero lo contrario no es posible. Y ya si decide irse de vacaciones a casa de alguien que su pareja no conozca y que no considere fuera de peligro, la cosa se sale de madre. Mi amigo es profesor, por lo que tiene contacto permanente con alumnos y compañeros de trabajo que andan fluctuando, y si tiene la desgracia de hacer algún comentario sobre alguien que él no conozca, entonces ya tienen mal rollo servido.
En este caso la relación se plaga de celos por una dinámica de desequilibrio. Es decir que no es por miedo a perder a la otra persona como le pasaba a mi otro amigo, sino porque la pareja tiene miedo a que el universo le devuelva lo que ha hecho. Hay muchos casos de personas que sienten celos porque tienen miedo de que les hagan lo que ellos hacen, han hecho o serían capaces de hacer. Es lo que la frase de “el ladrón cree que todos son de su condición” viene a explicarnos. Si ellos son capaces de poner los cuernos, se creen que la otra persona también va a hacerlo, o al menos a intentarlo, y de esa manera vengarse de los malos tragos que le está haciendo pasar.
El otro caso es simplemente una falta de seguridad. El celoso no confía en sí mismo, y por lo tanto proyecta esa inseguridad hacia su pareja pensando que en cualquier momento le va a dejar. Entonces una vez que ha entrado en la espiral de las desconfianza ya no consigue salir, y termina creándose una imagen del mundo que lo rodea que no es más que una alteración de la realidad, y que no existe.
Luego vienen los objetos de los celos. Cuando una persona siente celos de alguien, es porque tiene miedo de que su pareja le deje por irse con esa otra persona, que viene a ser un peligro en la relación. Se pueden diferenciar en dos grupos, por un lado están los peligros potenciales o por otro los peligros reales. Los más evidentes son los peligros reales. Que son todas aquellas personas que representan una amenaza para la continuidad de la pareja, tanto de forma inmediata como a medio plazo. Generalmente son los exs de la persona, que por alguna razón extraña siempre son un peligro para la relación. Puesto que es muy difícil encontrar personas que terminen bien una relación es muy poco común que dos personas que hayan salido juntas tengan buen rollo después o sean amigos. De ahí que se considere inquietante que tu novio o novia sea amigo de un o una ex. Pero eso a veces pasa. Y cuando es el caso por lo general la relación está tan evolucionada que no se suele ni siquiera considerar la posibilidad de una reconciliación por parte de los culpables. De ahí que en realidad sean un peligro real, pero poco probable.
Otro peligro real son los “amigos” que no lo son. Me explico, son todas aquellas personas que has conocido antes de conocer a tu pareja, y que por razones temporales no has coincidido con ellos. Amigos del Chat, posibles rollos o líos que no cuajaron en su momento, y que por alguna razón extraña, muestran un gran interés por ti ahora que no estas disponible. Estas personas sí que son peligrosas a corto plazo y de forma muy virulenta. Hay que tener en cuanta que hay mucha gente muy mala y envidiosa y que no soporta que los demás sean felices, por lo que harán todo lo que sea posible para que eso no suceda. Es decir que harán todo lo que esta en su poder por que acabes cortando con tu pareja, aunque ellos no te quieran, son como el perro del hortelano, que ni comen ni dejan comer. Algunas veces se trata de conocidos, otras son exs que te han dejado y que de repente se dan cuenta de su grave error al hacerlo y antes que perderte prefieren que no te tenga nadie, vamos, que quieren que te hundas con ellos.
Luego están los peligros potenciales, pero que no son reales, y aquí entran los amigos, la familia y en menor medida el trabajo y los hobbies. Por lo general todo aquello que impide que estés con tu pareja, que la distraiga o que haga que pase de ti, ya sea por sus ocupaciones, su vida social, etc. son considerados como objetos potenciales de los celos. La mayoría de las veces son las amistades que tiene, que por otro lado pueden ser más peligros porque pueden influir en tu pareja al aconsejarle o al crear malos rollos entre vosotros. En tal caso podrían incluso llegar a convertirse en peligros reales, como los de los casos anteriores. Otros riesgos son la familia, porque a veces se entrometen en la relación, tanto de forma directa, al decir cosas sobre ti, o de forma indirecta, cuando ellos no saben nada y tiene que pasar de ti para estar con ellos y no se enteren de vuestra relación. Pero siempre lo son de forma potencial, ya que rara vez consiguen llegar a ser hostiles de forma abierta y flagrante. Aunque se dan casos en los que la familia hace todo lo posible por conseguir separar a una pareja porque no les cae bien o porque creen que no deben de estar juntos, hay casos de película y todo.
Cuando tenemos una pareja celosa, si realmente queremos que la relación funcione, debemos aceptar ese defecto e intentar ayudarle a combatirlo, por lo que la comunicación y la comprensión lo son todo. Sin embargo si el caso es desesperado, no merece la pena vivir con la amenaza de que cualquier día esa persona nos vaya a hacer daño por no soportar la idea de perdernos. Si por el contrario somos nosotros los celosos, lo mejor que podemos hacer es intentar encontrar la solución con la ayuda de nuestra pareja, porque para eso está, y recordar que a veces las cosas no son lo que parecen, por muy tópico que suene eso. Y lo más importante es saber cuando estamos siendo paranoicos y cuando realmente peligra nuestra relación.
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