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Khayman en la Ciudad
Comentarios sobre la vida
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Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
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Los Pesimistas
Hay una expresión en inglés que dice lo siguiente: “to be waiting for the other shoe to drop”, lo cual en castellano sería estar esperando a que se caiga el otro zapato, es decir que cuando algo te sale bien estas atento a que algo falle y salga todo mal. Se trata de intentar verle el plumero a todo lo que nos sucede porque no creemos que las cosas buenas pasen sin tener consecuencias nefastas.
Si bien uno podría pensar que las personas incrédulas son las que tienen esa filosofía de vida, yo creo que ellos no es que piensen que todo irá mal, sino simplemente que no se creen lo que les sucede, tanto lo bueno como lo malo, sin embargo los pesimistas son aquellos que sólo creen en lo malo, para ellos únicamente existen las cosas que les hacen sufrir, y por eso cuando algo bueno sucede no creen en ello, sino que esperan a que salga la parte oscura de la situación.
En un mundo en el que las desgracias están a la orden del día, ¿Por qué nos cuesta tanto creer en lo positivo que nos pueda suceder? ¿Acaso estamos tan acostumbrados a lo malo que ya no sabemos disfrutar de todo lo que no sea pernicioso? ¿Nos hemos vuelto masoquistas sin saberlo?
En la vida hay dos ámbitos en los que nos dan tantos palos que llega un momento en el que ya no confiamos ni en nosotros mismos. Uno de ellos es el trabajo y el otro es el amor.
El primero es más fácil de superar, porque en el fondo, si tenemos cualificaciones suficientes, llegará el momento en el que alguien se dé cuenta de lo que valemos y nos dé una oportunidad. Sin embargo en el del amor, como la otra persona tiene el 50% de las acciones de la pareja, es una ruleta rusa. Ahí no valen nada las experiencias o el currículo que tengas. Si no consigues conectar con la otra persona, aportarle lo que busca y recibir lo que necesitas, estas jodido. En ese ámbito lo que prevalecen son los sentimientos por encima de lo que realmente vales. De ahí que a veces personas que no valen nada o que son mala gente consiga encontrar pareja antes que los que no somos tan terribles.
Entonces claro, cuando ya has tenido suficientes malas experiencias, que te hayan roto el corazón varias veces y que hayas tenido que pasar por la casilla de salida unas cuantas veces, ya no eres la misma persona. Has perdido la inocencia y ya no crees en la otra persona. Llega el momento en el que crees que todos son iguales y nada más empezar una relación estás esperando a que la cosa salga mal.
Por lo general cuando vas predispuesto a que las cosas no funcionen, no lo van a hacer, aunque la otra persona sea ideal para ti, puede ser tu media naranja, sin embargo haremos todo lo posible por que las cosas se fastidien, tal vez de manera inconsciente. Al final la relación se fastidia, ya sea por nuestra falta de confianza en que esta vez sea la buena, o bien por nosotros mismos saboteándola sin quererlo. Entonces es cuando entramos en la espiral de relación – ruptura de la que no podremos salir hasta que no cambiemos la manera que tenemos de pensar. Alguna vez tiene que ser la buena, y debemos confiar que en eso suceda.
Cuando los sentimientos están de por medio la cosa es difícil, el miedo a que nos hagan daño una vez más puede hacernos cobardes y que nos creemos un escudo que impida que nada entre o salga de él. Nos hacemos impermeables a los demás y perdemos la capacidad de enamorarnos de otra persona, lo cual al final conlleva a que hayamos matado el poder de tener una pareja, por puro miedo a sufrir una vez más. Ya no nos arriesgamos a ganar por que tememos perder, así que al perder esa posibilidad está claro que no podremos obtener nunca nada bueno.
Si la cosa va de trabajo es diferente, aunque el rechazo que nos produzca haga que los sentimientos entren también en juego. Pero no de la misma manera. A nadie le gusta buscar y buscar y no encontrar nada, pero sin embargo no nos desanimamos, por la simple razón de que si dejamos de buscar moriremos de hambre ya que sin trabajo no hay dinero. De ahí que sea algo que seguiremos buscando incansablemente.
El problema viene cuando encontramos un trabajo que nos resulta ideal, pero no confiamos en que sea el trabajo que nos conviene. Simplemente que creemos que es demasiado bonito para ser cierto. Y ahí está el problema. Porque algún día tiene que llegar algo así y a veces no lo cogemos porque tenemos miedo a arriesgar. Claro que cuando nos referimos al tema laboral, el factor riesgo es mínimo, ya que como mucho habremos perdido tiempo y algo de dinero, no habremos perdido a alguien especial por intentarlo.
Sin embargo lo curioso del asunto es que las cosas buenas que nos suceden en la vida no tienen tanta relevancia como las malas. Si te han puteado en la vida con el trabajo o el amor, no le das más importancia de la que tiene, te jode pero lo aceptas. Sin embargo cuando cosas buenas suceden, entonces es cuando entras en paranoias y piensas que si pasa eso es porque hay algo que va detrás, porque te quieren estafar, abusar de ti o algo por el estilo. Somos incapaces de conseguir disfrutar de lo bueno por miedo a lo malo que pueda llegar después.
Esta claro que nada dura eternamente, por suerte, porque así estamos seguros de que cuando estamos en un mal momento económico vamos a salir de ahí, que las vacas falcas van a pasar. Pero también lo bueno, de ahí que haya que aprovechar al máximo todas las ocasiones que tenemos de ser felices, así cuando vengan tiempos peores podremos recordar con esperanza que regresen los momentos agradables.
Sin embargo, nos cuesta menos aceptar lo negativo que lo positivo. Eso lo podéis comprobar en las consultas esotéricas. Si vais donde una pitonisa a que os diga el futuro, cuando dice cosas buenas, no le hacemos caso, es todo charlatanería. Si nos da una receta para que nos vaya mejor en el trabajo o en el amor, no nos lo creemos y no haremos caso de eso. Pero si por el contrario nos dice que si no hacemos eso que nos recomienda nos va a atropellar un camión, luego nos estrellaremos en la ambulancia y al final terminaremos en un bancal, entonces sí que le haremos caso a la bruja y seguiremos al pie de la letra todo lo que nos manda “por si acaso”.
Siempre que vayamos a sitios así, cuando nos leen las cartas, los pozos del café, las auras o lo que sea, nos preocupa más lo malo que nos puedan decir que lo bueno. Porque lo segundo no nos lo esperamos, no estamos preparados para ello, por lo que lo rechazaremos. Sin embargo todo lo que nos pueda perjudicar nos interesa, con tal de evitarlo, pero no nos damos cuenta de que con esa manera de pensar lo que haremos será atraerlo hacia nosotros.
Si miramos la lengua, nos daremos cuenta de que hay un montón de expresiones que van encaminadas en ese sentido. “Por si las moscas”, “por si llegan vacas flacas”, “piensa mal y acertarás”, esta última es la que más rabia me da, porque yo tengo mucha imaginación y por ponerme a pensar en cosas terribles, podría pero ya no sería la vida real sino ciencia ficción. El caso es que nos preparemos a lo peor por si llega. Esto no es una mala filosofía, porque sabiendo que todo se acaba, podemos disfrutar las cosas, podemos ser previsores y evitarnos males mayores en el futuro, ahorrar, guardar para la posteridad, etc. Pero lo que no podemos hacer es limitarnos a lo negativo, sólo pensar en eso.
Es cierto que la vida es una mierda la mayoría de las veces (más que nada porque no miramos las cosas positivas que provienen de los malo: no hay mal que por bien no venga) sin embargo no podemos dejar pasar las ocasiones que se nos presenten de mejorarlo todo. No hay mal que cien años dure, también es algo que debemos recordar, y cuando ese mal ha pasado, es cuando llega lo bueno, siempre y cuando queramos que eso suceda, de lo contrario no va a llegar.
Muchas veces tenemos la oportunidad de salir de la miseria en la que estamos metidos, pero no lo hacemos porque dejamos pasar el tren, no nos damos cuenta de que estamos donde estamos porque queremos, porque alguien nos da la mano y la rechazamos por desconfianza. No todo lo que nos sucede tiene por que ser malo, debemos tener la esperanza de que las cosas pueden cambiar para bien, hay que tener fe de que eso va a suceder, porque de lo contrario no lo hará, y lo peor de todo es que no podremos echarle las culpas a nadie porque somos nosotros mismos los que no habremos querido ayudarnos.
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