Navidad
Bueno, ya ha vuelto a llegar esta época del año en el que algunas personas se sienten totalmente infelices y otras por el contrario se arañan enteras de felicidad. Por lo general son unas fechas que no me gustan nada porque ya no son lo que eran, sin embargo he de admitir que esta mañana me siento invadido por ese espíritu general de la Navidad que quiere que seamos felices y que cantemos villancicos. Pero claro luego está todo ese consumismo que viene derivado de estas celebraciones y por esa razón, a petición de algunas personas, quiero escribir acerca de ello.
En un periodo en el que todo el mundo intenta ser feliz, ¿podemos ser felices comprando? ¿Realmente es necesario tanto derroche de dinero para poder compartir con la familia? ¿Qué ha pasado con el espíritu navideño?
Para empezar he de decir lo que todos ya sabemos. La navidad es una fiesta de tradición pagana ya anterior a las celebraciones cristianas. El día 21 de diciembre es el solsticio de invierno, es decir el día en el que la noche es la más larga y a partir del cual los días empiezan a ser más largos. Al ser una fiesta muy arraigada en las costumbres de la gente, la religión católica la asimilo y le dio un nuevo significado, que todos conocemos, pero que no tenemos en cuenta sino cuando vemos los belenes de las tiendas.
Por que claro, si algo no sale en una tienda no existe. Últimamente las zonas de compra y la publicidad son los medidores de la realidad que nos rodea. Si algo no esta en una tienda o no sale anunciado en la televisión, no existe. Al menos eso me han dicho cuando he contado donde trabajo. Como no se anuncian como las demás empresas en el medio audiovisual, entonces nadie la conoce (o eso creen) y por lo tanto ni existe ni es fiable. Y lo mismo pasa con las demás cosas, si no lo encuentras o lo ves en las tiendas, no es importante. Si el Corte Inglés no nos dijese que es Navidad, igual ni nos enteraríamos. Pero claro eso sería imposible porque si no son ellos, otros comercios ya se encargan de decirnos que tenemos que irnos de compras para estas fechas, desde el mes de noviembre la mayoría e incluso desde antes, al menos si nos referimos a las luces que ponen en sus entradas estos grandes almacenes que ya he citado. Este año por ejemplo, a finales de octubre ya estaban con esas, y de paso celebran Halloween.
Queda claro que son unas fechas en las que hay que ser felices, y compartir con los seres queridos. Si eres de los afortunados que tiene un buen sueldo, pues lo aprovechas y lo “compartes” con los demás, pero no en el sentido de dar, sino de mostrar tu propia opulencia. De ahí lo de los regalos, porque regalar cosas a la gente que quieres es algo muy normal y que demuestra el afecto que les tienes. Mientras mejor es lo que les das más amor. Entonces claro, la gente pobre o que no puede permitirse regalar coches o casa pues no tiene corazón.
Otra cosa es lo de la cena en familia. Eso está muy bien, tener la excusa de reunirse todos bajo el mismo techo. La pena es que no se haga más a menudo sino una noche al año. En algunos casos es comprensible, porque la familia vive lejos, tienes que coger varios aviones y pegarte varias horas volando, si no es conduciendo o en el tren. Pero cuando la familia está más cerca ya es cuando no lo entiendo. Más que una reunión para celebrar la navidad, parece un castigo por hacerlo. Es la fiesta de la hipocresía ya que una noche al año haremos como que nos llevamos bien y somos felices, cuando no es cierto. El resto del año te metes con tus primos, no soportas a tus tíos o te caen mal tus hermanos y no te hablas con tus padres. Pero como es navidad, entonces lo dejas todo de lado. Mi madre dice que no es hipocresía sino intentar olvidarse de esos conflictos, lo cual me parece bien. Lo malo es que esas disputas se reanudan cuando llegan las rebajas.
También es el momento de atiborrarse a comer todo lo que te ponen por delante, sin pensar en lo mal que te vas a sentir cuando llegue la cuesta de enero y en vez de subir ruedas cuesta abajo. Eso si, a los gimnasios les viene de fábula lo de las comilonas de esta época. Porque les permite hacerse su agosto en enero y febrero con vistas a lucir tipazo en verano. Pero es que los polvorones y el turrón están muy bueno, y no somos quienes para resistirnos. Y algunos familiares cocinan de maravilla, de ahí que sea muy difícil poder decirles que no queremos repetir pavo. Pero lo divertido es que estaremos comiendo de eso hasta San Valentín de tantos restos que van a quedar. Pero eso es tradición. Como otras muchas que siguen a la de las cenas navideñas, opulentas por antonomasia.
La época de rebajas es el cierre de las navidades. Lo malo es que la mayoría de la gente hace el doble de gasto. Porque todo el mundo hace sus compras cuando estamos en periodo caro. Hace una semana estaba todo a mitad de precio de lo que esta hoy, pero claro, como hay que hacer regalos antes de reyes y no el día de después que ya esta todo a mitad de precio, pues hay que asar por el aro. No es lo mismo hacer un regalo el día 6 que el día 7 u 8, porque claro, ya han pasado los reyes. Y con esa excusa se aprovechan de la gente. Te venden las cosas al precio que les da la gana porque no puedes escapar de esa obligación. No lo haces porque quieres sino porque te fuerzan a hacerlo.
Algunos miembros de mi familia ya le han pillado el truco a eso, y no hay forma de que nos regalen nada antes del 7 de enero. Han visto cual es la trampa, y puesto que hoy en día la vida está muy mal, a nivel económico, pues hay que ahorrar. Si os ponéis los informativos veréis por todos lados que dicen que hay que gastar menos agua, menos luz, que la vida esta muy cara, y todo eso, pero no te dicen que si no compras en navidad pero te esperas a las rebajas tienes lo mismo a mitad de precio y solo con unos días de retraso. Porque si dicen eso les caen encima los comercios y los crucifican.
Pero no todo en navidad es malo, hay también cosas buenas. Hablando del gasto de luz, las calles ahora sí que están iluminadas y da gusto pasear por ellas, aunque haga un frío que te hielas. La gente hace más la pelota que de costumbre. En el trabajo todo el mundo te felicita y te regalan cosas. Por la calle la gente pierde el sentido del ridículo y lleva los cuernos bien puestos, aunque sean de alce. O bien los gorritos rojos con el pompón. Y lo mejor es cuando se ponen a desafinar por la calle cantando villancicos. Pero bueno, es una manera de divertirse sin beber ni drogarse.
De todos modos debemos aprovechar estas fechas para sacar lo mejor de nosotros mismos, aunque solo sea por un día si no somos capaces de hacerlo el resto del año. No iremos al cielo por ello, pero al menos les alegraremos el día a otras personas. Vale la pena repartir un poco de felicidad a los seres queridos. Igual si lo hacemos nos damos cuenta de lo gratificante que es y lo podemos continuar haciendo el resto del año, y no solo en navidades.
A todos mis lectores os deseo que la paz y el amor llenen vuestros corazones, el pavo vuestros estómagos y los turrones vuestros michelines y cartucheras. Un beso y felices fiestas.
En un periodo en el que todo el mundo intenta ser feliz, ¿podemos ser felices comprando? ¿Realmente es necesario tanto derroche de dinero para poder compartir con la familia? ¿Qué ha pasado con el espíritu navideño?
Para empezar he de decir lo que todos ya sabemos. La navidad es una fiesta de tradición pagana ya anterior a las celebraciones cristianas. El día 21 de diciembre es el solsticio de invierno, es decir el día en el que la noche es la más larga y a partir del cual los días empiezan a ser más largos. Al ser una fiesta muy arraigada en las costumbres de la gente, la religión católica la asimilo y le dio un nuevo significado, que todos conocemos, pero que no tenemos en cuenta sino cuando vemos los belenes de las tiendas.
Por que claro, si algo no sale en una tienda no existe. Últimamente las zonas de compra y la publicidad son los medidores de la realidad que nos rodea. Si algo no esta en una tienda o no sale anunciado en la televisión, no existe. Al menos eso me han dicho cuando he contado donde trabajo. Como no se anuncian como las demás empresas en el medio audiovisual, entonces nadie la conoce (o eso creen) y por lo tanto ni existe ni es fiable. Y lo mismo pasa con las demás cosas, si no lo encuentras o lo ves en las tiendas, no es importante. Si el Corte Inglés no nos dijese que es Navidad, igual ni nos enteraríamos. Pero claro eso sería imposible porque si no son ellos, otros comercios ya se encargan de decirnos que tenemos que irnos de compras para estas fechas, desde el mes de noviembre la mayoría e incluso desde antes, al menos si nos referimos a las luces que ponen en sus entradas estos grandes almacenes que ya he citado. Este año por ejemplo, a finales de octubre ya estaban con esas, y de paso celebran Halloween.
Queda claro que son unas fechas en las que hay que ser felices, y compartir con los seres queridos. Si eres de los afortunados que tiene un buen sueldo, pues lo aprovechas y lo “compartes” con los demás, pero no en el sentido de dar, sino de mostrar tu propia opulencia. De ahí lo de los regalos, porque regalar cosas a la gente que quieres es algo muy normal y que demuestra el afecto que les tienes. Mientras mejor es lo que les das más amor. Entonces claro, la gente pobre o que no puede permitirse regalar coches o casa pues no tiene corazón.
Otra cosa es lo de la cena en familia. Eso está muy bien, tener la excusa de reunirse todos bajo el mismo techo. La pena es que no se haga más a menudo sino una noche al año. En algunos casos es comprensible, porque la familia vive lejos, tienes que coger varios aviones y pegarte varias horas volando, si no es conduciendo o en el tren. Pero cuando la familia está más cerca ya es cuando no lo entiendo. Más que una reunión para celebrar la navidad, parece un castigo por hacerlo. Es la fiesta de la hipocresía ya que una noche al año haremos como que nos llevamos bien y somos felices, cuando no es cierto. El resto del año te metes con tus primos, no soportas a tus tíos o te caen mal tus hermanos y no te hablas con tus padres. Pero como es navidad, entonces lo dejas todo de lado. Mi madre dice que no es hipocresía sino intentar olvidarse de esos conflictos, lo cual me parece bien. Lo malo es que esas disputas se reanudan cuando llegan las rebajas.
También es el momento de atiborrarse a comer todo lo que te ponen por delante, sin pensar en lo mal que te vas a sentir cuando llegue la cuesta de enero y en vez de subir ruedas cuesta abajo. Eso si, a los gimnasios les viene de fábula lo de las comilonas de esta época. Porque les permite hacerse su agosto en enero y febrero con vistas a lucir tipazo en verano. Pero es que los polvorones y el turrón están muy bueno, y no somos quienes para resistirnos. Y algunos familiares cocinan de maravilla, de ahí que sea muy difícil poder decirles que no queremos repetir pavo. Pero lo divertido es que estaremos comiendo de eso hasta San Valentín de tantos restos que van a quedar. Pero eso es tradición. Como otras muchas que siguen a la de las cenas navideñas, opulentas por antonomasia.
La época de rebajas es el cierre de las navidades. Lo malo es que la mayoría de la gente hace el doble de gasto. Porque todo el mundo hace sus compras cuando estamos en periodo caro. Hace una semana estaba todo a mitad de precio de lo que esta hoy, pero claro, como hay que hacer regalos antes de reyes y no el día de después que ya esta todo a mitad de precio, pues hay que asar por el aro. No es lo mismo hacer un regalo el día 6 que el día 7 u 8, porque claro, ya han pasado los reyes. Y con esa excusa se aprovechan de la gente. Te venden las cosas al precio que les da la gana porque no puedes escapar de esa obligación. No lo haces porque quieres sino porque te fuerzan a hacerlo.
Algunos miembros de mi familia ya le han pillado el truco a eso, y no hay forma de que nos regalen nada antes del 7 de enero. Han visto cual es la trampa, y puesto que hoy en día la vida está muy mal, a nivel económico, pues hay que ahorrar. Si os ponéis los informativos veréis por todos lados que dicen que hay que gastar menos agua, menos luz, que la vida esta muy cara, y todo eso, pero no te dicen que si no compras en navidad pero te esperas a las rebajas tienes lo mismo a mitad de precio y solo con unos días de retraso. Porque si dicen eso les caen encima los comercios y los crucifican.
Pero no todo en navidad es malo, hay también cosas buenas. Hablando del gasto de luz, las calles ahora sí que están iluminadas y da gusto pasear por ellas, aunque haga un frío que te hielas. La gente hace más la pelota que de costumbre. En el trabajo todo el mundo te felicita y te regalan cosas. Por la calle la gente pierde el sentido del ridículo y lleva los cuernos bien puestos, aunque sean de alce. O bien los gorritos rojos con el pompón. Y lo mejor es cuando se ponen a desafinar por la calle cantando villancicos. Pero bueno, es una manera de divertirse sin beber ni drogarse.
De todos modos debemos aprovechar estas fechas para sacar lo mejor de nosotros mismos, aunque solo sea por un día si no somos capaces de hacerlo el resto del año. No iremos al cielo por ello, pero al menos les alegraremos el día a otras personas. Vale la pena repartir un poco de felicidad a los seres queridos. Igual si lo hacemos nos damos cuenta de lo gratificante que es y lo podemos continuar haciendo el resto del año, y no solo en navidades.
A todos mis lectores os deseo que la paz y el amor llenen vuestros corazones, el pavo vuestros estómagos y los turrones vuestros michelines y cartucheras. Un beso y felices fiestas.





