Los Amigos
Mi madre siempre me decía, de pequeño, que los verdaderos amigos son aquellos que te van a ver cuando estás en la cárcel o en el hospital, porque la mayoría de gente que nos rodea, en cuanto tiene algún inconveniente se raja. Y si nos fijamos, suele ser verdad. Es en los momentos de necesidad, cuando no podemos dar lo mejor de nosotros mismo, ni nada, casi siempre, cuando sabemos con quien podemos contar y con quien no.
En un mundo cada día más individualista, debemos ser concientes de que los valores de antes están desapareciendo, sin embargo algunas cosas no cambian. En la era de las telecomunicaciones ¿sigue siendo fácil encontrar amigos? ¿Podemos tener amistades como antes? ¿Qué hay que hacer para conservarlas? ¿Realmente son tan importantes los amigos como nos lo quieren hacer creer?
Tal vez una vez que tienes amigo, es más fácil conservarlos, lo cual fue una de las preguntas que tuve que desarrollar en el examen de inglés del mes pasado. La cosa era sobré qué medio era el más apropiado para mantener esa amistad. Y la respuesta fue que según la persona y donde estuviera, un medio es mejor que otro. Si tus amigos viven en tu misma ciudad o muy cerca, el mejor medio para conservarles y mantener el contacto es el cara a cara, es decir, quedar a tomar café o a salir al cine todas las veces que se pueda. Pero a veces tienes amigos que viven en la misma ciudad o muy cerca y que sin embargo siempre están ocupados. Que los hay. Entonces ya tienes que ver si es mejor por teléfono o por Messenger. Porque si bien un medio es más barato que el otro también tiene el inconveniente de que a no ser que tengas cámara y micro, no es muy caliente, y no me refiero a sexo. Siempre es mejor oír la voz de la persona que solo leerla.
Luego vienen aquellos que no viven cerca, por lo tanto no les puedes ver, y viene a ser lo mismo que en el caso anterior, aunque claro cada día es más fácil seguir en contacto con ellos, gracias a las promociones de las empresas de telefonía móvil, a los nuevos programas de Internet que te permiten hacer video conferencias y demás.
Y esto también se aplica a aquellos que viven muy lejos, tanto que para verles tienes que planear unas vacaciones. Porque no siempre tienes a los amigos cerca, y sabes que por mucho que quieras a veces no pueden ayudarte sino apoyarte desde la lejanía. Pero bueno, cuando necesitas desconectar del todo, pues te pagas el viaje y ves mundo, y de paso visitas a alguien que llevas años sin ver. Pero mientras tanto hay que recurrir al correo, el teléfono y las ventajas de Internet.
El otro día conocí a una persona que me dijo que yo era un bicho raro por no tener tantos amigos como él. Según su forma de ver la vida, hay que tener un grupo de amigos o de colegas con los que sales a todos lados y vas en pandilla a todas partes, algo así como lo que nos proponen las series norteamericanas. Una peña con la cual vas a todos lados. Es una forma de ver las cosas. Yo pensaba que eso era lo que debía de ser, cuando tenía 15 años. En esa época sí que había grupitos de amigos, entre los cuales estaba yo, que iban a todos lados juntos. Luego conforme vamos creciendo, los lazos se van haciendo más fuertes entres algunos miembros del grupo y por el contrario otros se separan. Y al final solo guardas el contacto con dos o tres, si has tenido suerte.
Cuando llegas a la universidad, la mayoría de los miembros del grupo se separa y solo conservas el contacto con los que mejor te llevabas. Y aun así, muchas veces conoces a gente nueva que te aportas cosas que antes no tenias o bien que no necesitabas, pero ahí el caso es diferente. Ya no se forman grupos sólidos, sino algo así como pandillas itinerantes, en las que sus miembros pertenecen a otros clanes, y muchas veces van fluctuando de uno al otro. Haces amigos, pero ya no vais tan unidos como antes. Aunque siempre se crearan lazos nuevos entres dos o tres personas que se mantendrán más juntos. Ya no tienes tantos amigos propiamente dichos, sino muchos colegas, y conocidos, y uno o dos amigos de verdad.
Yo me he fijado en la gente que conozco, y la verdad es que pasados los 20 años o más, esta persona es la única que aun sigue yendo en pandilla. Luego puede que el bicho raro no sea yo sino más bien él. He mirado a mis amigos, he preguntado a mis primos, a mis conocidos y a mis colegas del trabajo, y ninguno de ellos me ha dicho que tenga un grupo de amigos como lo planteaba esta persona.
Ahora bien, ninguno de ellos me ha negado la importancia de tener amigos que realmente lo sean. Porque aquí es donde entramos en la verdadera definición de la amistad. Para mucho es algo muy amplio, y para otros no lo es, es más bien algo muy poco común. Ahí es donde tengo que darle la razón a mi madre. La mayoría de gente que conocemos, que nos rodea y con la que salimos de marcha, son personas que una vez que hayamos desaparecido ni se darán cuenta. En mi caso me ha pasado muchas veces dejar de ver a gente durante meses, o años, simplemente porque no salgo por los mismo locales que ellos. Y eso cuando ellos decían que éramos amigos, y sin embargo nunca más se supo de ellos.
Hay muchas personas que sólo están con nosotros por el interés. Que una vez que haya pasado su necesidad, o que la hayan satisfecho, que se hayan encontrado a alguien mejor, pasan de nosotros. Es una putada porque siempre nos duele que nos abandone aquella persona que pensábamos que era una amiga, pero a veces no nos damos cuenta de que no lo es sino cuando ya es tarde. Porque hay personas que son muy bondadosas y de las que otras que son más listas suelen aprovecharse, y una vez que ya no la necesitan la tiran como un pañuelo usado. Una forma de saber quienes son esas personas es dejando de dar y pensando en recibir, por una vez, a cambio algo.
Por eso es importante dejarse la soberbia en el armario y a veces ser humilde, porque suele ser cuando nos damos cuenta de quien es quien. En una ocasión tuve la mala suerte de conocer a una persona que me dejo tirado a muchos kilómetros de mi casa, sin coche y a media noche (así que tampoco había transporte interurbano), con lo cual o dormía al raso o me buscaba la vida. Por suerte tenia el móvil y pude llamar a pedir ayuda.
Yo no soy una persona a la que le guste incordiar a los demás, pero esa ocasión me permitió comprobar quien era mi amigo y quien no. Porque no mucha gente esta dispuesta a salir, una noche fría de invierno, a las doce de la noche, a buscar a alguien a cierta distancia de su casa, y menos aun a consolarla y a oírle sus paranoias. Por lo tanto a veces viene bien poner a prueba a nuestras amistades, si es que queremos saber quienes lo son y quienes simplemente están con nosotros por el interés. Y a veces nos llevamos alguna que otra sorpresa desagradable, y alguna buena.
Si bien no siempre tiene por que pasarnos una desgracia para que nos demos cuenta de quienes son nuestros amigos y quienes no. Pero por lo general es cuando estamos hundidos cuando más los necesitamos. Muchas veces digo que lo de estar soltero es una mierda, pero he de agradecer que tengo amigos con los que compartir las cosas bonitas de la vida, porque sin ellos sí que sería una mierda. Sin embargo hacen que el peso sea más llevadero, y que no te agobien tanto los domingos por la tarde en los cuales no sabes qué hacer.
Luego hay una parte de la amistad algo más comprometida. A veces dicen que la pareja que tenemos tiene que ser primero nuestro amigo/a, pero es algo que no suele pasar, porque si somos sinceros, no todos somos como Mónica y Chandler de Friends. Es la relación ideal, porque nuestra pareja no solo ha de serlo en la cama, sino en la vida, en nuestros mejores momentos y en los peores, de ahí que sea importante que consideremos a quien tenemos al lado como un amigo/a más y no como nuestro amante. Porque ahí estaríamos separando las cosas y al final esa separación nos llevaría a tener que elegir entre la pareja y los amigos, y ya sabemos quien saldrá perdiendo. Muchas veces, cuando tenemos a alguien especial en nuestra vida, nos obliga a pasar de aquellos que siempre han estado a nuestro lado cuando les hemos necesitado, lo cual es un grave error. Por eso es importante que los amigos estén presentes, pero también que esa persona especial sea ante todo nuestro amigo, porque el día que la relación se fastidie, si ha habido amistad, esa sobrevivirá a la ruptura, y podremos seguir teniendo cosas bonitas con él o ella.
Tengo un amigo que dice que él tiene amigos hasta en el infierno, porque hay que tenerlos en todos lados. Es una buena forma de pensar, yo considero que no hace falta tener tantos amigos, a mi me basta con tener amigos que se irían a buscarme hasta el infierno. Al final serán ellos, junto con la familia, los que nos den el amor y el cariño que no nos dan nuestras parejas, o que no nos da la ausencia de la pareja. Porque como dicen, los novios y las novias van y vienen, pero los amigos son los que perduran y los que nos enriquecen la vida.
En un mundo cada día más individualista, debemos ser concientes de que los valores de antes están desapareciendo, sin embargo algunas cosas no cambian. En la era de las telecomunicaciones ¿sigue siendo fácil encontrar amigos? ¿Podemos tener amistades como antes? ¿Qué hay que hacer para conservarlas? ¿Realmente son tan importantes los amigos como nos lo quieren hacer creer?
Tal vez una vez que tienes amigo, es más fácil conservarlos, lo cual fue una de las preguntas que tuve que desarrollar en el examen de inglés del mes pasado. La cosa era sobré qué medio era el más apropiado para mantener esa amistad. Y la respuesta fue que según la persona y donde estuviera, un medio es mejor que otro. Si tus amigos viven en tu misma ciudad o muy cerca, el mejor medio para conservarles y mantener el contacto es el cara a cara, es decir, quedar a tomar café o a salir al cine todas las veces que se pueda. Pero a veces tienes amigos que viven en la misma ciudad o muy cerca y que sin embargo siempre están ocupados. Que los hay. Entonces ya tienes que ver si es mejor por teléfono o por Messenger. Porque si bien un medio es más barato que el otro también tiene el inconveniente de que a no ser que tengas cámara y micro, no es muy caliente, y no me refiero a sexo. Siempre es mejor oír la voz de la persona que solo leerla.
Luego vienen aquellos que no viven cerca, por lo tanto no les puedes ver, y viene a ser lo mismo que en el caso anterior, aunque claro cada día es más fácil seguir en contacto con ellos, gracias a las promociones de las empresas de telefonía móvil, a los nuevos programas de Internet que te permiten hacer video conferencias y demás.
Y esto también se aplica a aquellos que viven muy lejos, tanto que para verles tienes que planear unas vacaciones. Porque no siempre tienes a los amigos cerca, y sabes que por mucho que quieras a veces no pueden ayudarte sino apoyarte desde la lejanía. Pero bueno, cuando necesitas desconectar del todo, pues te pagas el viaje y ves mundo, y de paso visitas a alguien que llevas años sin ver. Pero mientras tanto hay que recurrir al correo, el teléfono y las ventajas de Internet.
El otro día conocí a una persona que me dijo que yo era un bicho raro por no tener tantos amigos como él. Según su forma de ver la vida, hay que tener un grupo de amigos o de colegas con los que sales a todos lados y vas en pandilla a todas partes, algo así como lo que nos proponen las series norteamericanas. Una peña con la cual vas a todos lados. Es una forma de ver las cosas. Yo pensaba que eso era lo que debía de ser, cuando tenía 15 años. En esa época sí que había grupitos de amigos, entre los cuales estaba yo, que iban a todos lados juntos. Luego conforme vamos creciendo, los lazos se van haciendo más fuertes entres algunos miembros del grupo y por el contrario otros se separan. Y al final solo guardas el contacto con dos o tres, si has tenido suerte.
Cuando llegas a la universidad, la mayoría de los miembros del grupo se separa y solo conservas el contacto con los que mejor te llevabas. Y aun así, muchas veces conoces a gente nueva que te aportas cosas que antes no tenias o bien que no necesitabas, pero ahí el caso es diferente. Ya no se forman grupos sólidos, sino algo así como pandillas itinerantes, en las que sus miembros pertenecen a otros clanes, y muchas veces van fluctuando de uno al otro. Haces amigos, pero ya no vais tan unidos como antes. Aunque siempre se crearan lazos nuevos entres dos o tres personas que se mantendrán más juntos. Ya no tienes tantos amigos propiamente dichos, sino muchos colegas, y conocidos, y uno o dos amigos de verdad.
Yo me he fijado en la gente que conozco, y la verdad es que pasados los 20 años o más, esta persona es la única que aun sigue yendo en pandilla. Luego puede que el bicho raro no sea yo sino más bien él. He mirado a mis amigos, he preguntado a mis primos, a mis conocidos y a mis colegas del trabajo, y ninguno de ellos me ha dicho que tenga un grupo de amigos como lo planteaba esta persona.
Ahora bien, ninguno de ellos me ha negado la importancia de tener amigos que realmente lo sean. Porque aquí es donde entramos en la verdadera definición de la amistad. Para mucho es algo muy amplio, y para otros no lo es, es más bien algo muy poco común. Ahí es donde tengo que darle la razón a mi madre. La mayoría de gente que conocemos, que nos rodea y con la que salimos de marcha, son personas que una vez que hayamos desaparecido ni se darán cuenta. En mi caso me ha pasado muchas veces dejar de ver a gente durante meses, o años, simplemente porque no salgo por los mismo locales que ellos. Y eso cuando ellos decían que éramos amigos, y sin embargo nunca más se supo de ellos.
Hay muchas personas que sólo están con nosotros por el interés. Que una vez que haya pasado su necesidad, o que la hayan satisfecho, que se hayan encontrado a alguien mejor, pasan de nosotros. Es una putada porque siempre nos duele que nos abandone aquella persona que pensábamos que era una amiga, pero a veces no nos damos cuenta de que no lo es sino cuando ya es tarde. Porque hay personas que son muy bondadosas y de las que otras que son más listas suelen aprovecharse, y una vez que ya no la necesitan la tiran como un pañuelo usado. Una forma de saber quienes son esas personas es dejando de dar y pensando en recibir, por una vez, a cambio algo.
Por eso es importante dejarse la soberbia en el armario y a veces ser humilde, porque suele ser cuando nos damos cuenta de quien es quien. En una ocasión tuve la mala suerte de conocer a una persona que me dejo tirado a muchos kilómetros de mi casa, sin coche y a media noche (así que tampoco había transporte interurbano), con lo cual o dormía al raso o me buscaba la vida. Por suerte tenia el móvil y pude llamar a pedir ayuda.
Yo no soy una persona a la que le guste incordiar a los demás, pero esa ocasión me permitió comprobar quien era mi amigo y quien no. Porque no mucha gente esta dispuesta a salir, una noche fría de invierno, a las doce de la noche, a buscar a alguien a cierta distancia de su casa, y menos aun a consolarla y a oírle sus paranoias. Por lo tanto a veces viene bien poner a prueba a nuestras amistades, si es que queremos saber quienes lo son y quienes simplemente están con nosotros por el interés. Y a veces nos llevamos alguna que otra sorpresa desagradable, y alguna buena.
Si bien no siempre tiene por que pasarnos una desgracia para que nos demos cuenta de quienes son nuestros amigos y quienes no. Pero por lo general es cuando estamos hundidos cuando más los necesitamos. Muchas veces digo que lo de estar soltero es una mierda, pero he de agradecer que tengo amigos con los que compartir las cosas bonitas de la vida, porque sin ellos sí que sería una mierda. Sin embargo hacen que el peso sea más llevadero, y que no te agobien tanto los domingos por la tarde en los cuales no sabes qué hacer.
Luego hay una parte de la amistad algo más comprometida. A veces dicen que la pareja que tenemos tiene que ser primero nuestro amigo/a, pero es algo que no suele pasar, porque si somos sinceros, no todos somos como Mónica y Chandler de Friends. Es la relación ideal, porque nuestra pareja no solo ha de serlo en la cama, sino en la vida, en nuestros mejores momentos y en los peores, de ahí que sea importante que consideremos a quien tenemos al lado como un amigo/a más y no como nuestro amante. Porque ahí estaríamos separando las cosas y al final esa separación nos llevaría a tener que elegir entre la pareja y los amigos, y ya sabemos quien saldrá perdiendo. Muchas veces, cuando tenemos a alguien especial en nuestra vida, nos obliga a pasar de aquellos que siempre han estado a nuestro lado cuando les hemos necesitado, lo cual es un grave error. Por eso es importante que los amigos estén presentes, pero también que esa persona especial sea ante todo nuestro amigo, porque el día que la relación se fastidie, si ha habido amistad, esa sobrevivirá a la ruptura, y podremos seguir teniendo cosas bonitas con él o ella.
Tengo un amigo que dice que él tiene amigos hasta en el infierno, porque hay que tenerlos en todos lados. Es una buena forma de pensar, yo considero que no hace falta tener tantos amigos, a mi me basta con tener amigos que se irían a buscarme hasta el infierno. Al final serán ellos, junto con la familia, los que nos den el amor y el cariño que no nos dan nuestras parejas, o que no nos da la ausencia de la pareja. Porque como dicen, los novios y las novias van y vienen, pero los amigos son los que perduran y los que nos enriquecen la vida.





