<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.ya.com/khayman1981/rss20.xml"><title><![CDATA[Khayman en la Ciudad]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/khayman1981/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Comentarios sobre la vida]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[2004-12-12T10:00:00-05:00]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hourly]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[1]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[2004-12-12T10:00:00-05:00]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/khayman1981/c_151.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/khayman1981/c_150.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/khayman1981/c_149.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/khayman1981/c_148.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/khayman1981/c_147.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/khayman1981/c_146.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/khayman1981/c_145.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/khayman1981/c_144.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/khayman1981/c_143.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/khayman1981/c_142.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.ya.com/khayman1981/c_151.htm"><title><![CDATA[En Todos Lados Cuecen Habas (El Retorno)]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/khayman1981/c_151.htm]]></link><description><![CDATA[Parece mentira que un año después de los acontecimientos me haya vuelto a encontrar en la misma situación. Después de pensar que había encontrado el trabajo ideal, las cosas empezaron a ponerse feas, mi jefa empezó a mostrar su verdadera naturaleza, y mi compañera a convertirse en una harpía mala. Por suerte hice grandes amistades allí que me permitieron sobrevivir los 11 meses que estuve allí, pero la final la cosa ya no había pasado de castaño a oscuro sino que se había hecho insoportable.<br/>Como bien dicen, en todos lados cuecen habas, y no hay que fiarse nunca de la primera impresión, porque los primeros meses todos somos personas estupendas, pero la convivencia se hace con el tiempo, y es cuando descubres realmente de qué pie cojea cada uno. Parece ser que en esa empresa iban todos los jefes recortados en el mismo patrón, puesto que la gran mayoría un día eran muy majos y al día siguiente unos cabrones impresionantes. ¿Es posible que fuera una de las normas para sobrevivir y progresar en la empresa? ¿Dios los cría y ellos se juntan?<br/>Al principio, como ya dije en su momento, las cosas eran fenomenales, me llevaba muy bien con mis compañeras, con mi jefa y el horario además de ser una pasada me permitía tener una vida después del trabajo. Pero poco a poco cada uno fue mostrando de qué pie cojeaba. Si bien algunos resultaron ser majísimas personas, otros por el contrario eran para darles de comer aparte.<br/>Sin embargo, como en todas partes, la vida sigue, y si hay gente con la que no congenias no pasa nada, porque la hay con la que te llevas a las mil maravillas, y menos mal.<br/>Yo creo que todo se torció cuando empecé a hacer buenas migas con Raquel, la chica nueva del departamento de compras. Lo cierto es que ese departamento ha tenido las mejores personas de la empresa, y con las que mejor me he llevado. Si bien congeniaba con las demás chicas de administración, con ella había una química muy especial. Hacíamos bromas, nos reíamos mucho, y a la hora de comer, que teníamos que aguantar los desordenes mentales de la cocinera, sus insultos y la carencia de comida al igual que la de la calidad en los alimentos, nos lo pasábamos muy bien.<br/>El problema fue que la chica no supo negociar bien su contrato, y cuando llegó la hora de pasar de la empresa de trabajo temporal a la empresa en sí, y le comentaron lo que iba a ganar efectivamente la cosa no le hizo gracia, ya que al final ganaría unos 3000 euros menos al año de lo que le habían dicho en la entrevista. Y por supuesto después de una semana de negociaciones y un tira y afloja, la empresa no dio su brazo a torcer, sino que por el contrario le dijo que si no estaba contenta con su sueldo, que ya sabía dónde estaba la puerta. Lo cual ella escogió, pero no sin antes tener que cumplir un tiempo antes de irse de ahí. Y como los dos seguíamos estando como antes y siendo amigos, parece ser que a algunos altos cargos que teníamos en común eso no les gustó,  porque yo ya era amigo de la enemiga.<br/>Antes de irme de vacaciones mi jefa me llamó a su despacho y me dijo que como consejo de amiga (lo cual es mentira ya que ella nunca lo fue) que no dejara que mi vida personal interfiriese en mi trabajo, que nadie se enterase de lo que hacía al salir, y que no congeniase tanto con mis compañeras, que ahí estaba para trabajar. Es decir por un lado que la gente se pensaba que porque al contrario que mi compañera que estaba de morros todo el día, yo al ser una persona alegre me la pasaba de cachondeo, y por otro como algunos cotilleaban sobre mi condición sexual, pues que “es una empresa pequeña y aquí todo se sabe enseguida, y es mejor que no cotilleen sobre tú vida privada”. Vamos, que no se me notase mucho si me van los hombres o las mujeres.<br/>Por otra parte me dijo que además si tenemos 45 minutos para comer es ese tiempo y no más, que la gente se quejaba que yo me quedaba más tiempo a comer, lo que ella no sabía es que si me quedaba en administración más tiempo es porque adelantaba trabajo en lugar de hacerlo por teléfono como las demás personas.<br/>Total, que después de ese jarro de agua fría, las cosas no volvieron a ser nunca las mismas, por una parte yo estaba todo el día con la paranoia de que si me reía con mis compañeras enseguida iban a pensar que estaba de risitas en lugar de trabajando, cuando yo nunca había dejado mi trabajo de lado y por el contrario rendía más que muchas personas de la fábrica.<br/>Durante las vacaciones intenté olvidar esos comentarios, me presenté a varias ofertas de trabajo, pero ninguna dio fruto y tomé la decisión de que si me salía algo mejor me iba de ahí, ya que no iba a seguir trabajando en una empresa que valorase más lo que hago fuera de ella que dentro, y no iba a permitir que me discriminasen por algo que nunca he ocultado.<br/>Al volver de vacaciones parecía que la cosa había cambiado un poco. Mi compañera ya no estaba tan amargada, y mi jefa si bien seguía con su bipolaridad, por lo menos me dejaba en paz. Además estábamos a punto de cambiar de sistema operativo, con lo cual necesitaban que todos estuviésemos contentos y satisfechos.<br/>En octubre la cosa se degradó hasta unos límites insospechados. Fue cuando se implantó el nuevo sistema SAP. Antes de eso nos pusieron a trabajar algún que otro fin de semana para poder tenerlo todo a punto, pero el esfuerzo se vería compensado, supuestamente. (Lo cual no es cierto, porque ni siquiera se me dieron las gracias). El sistema, como era de esperar no funcionó al principio, y en lugar de facilitarnos la vida, lo que hacía era darnos más trabajo del normal, y hacer que las cosas fueran tan lentas que salían errores hasta de donde no debían salir. Vamos un cachondeo. Pero para los altos cargos fue todo un éxito.<br/>Eso sí nos teníamos que quedar una hora o dos después de nuestro horario de salida para solucionar problemas, pero era cuestión de hacer un esfuerzo.<br/>Por suerte, cuando se hizo el reparto de tareas en nuestro departamento, a mí me tocó la mejor parte, la menos problemática, por lo que yo podía, aunque a duras penas, salir de ahí sin mucho retraso, cosa que no podían decir ni mi compañera ni mi jefa, una porque no tenía otro remedio, y la otra porque era una inútil que se pasaba todo el día en reuniones intentando solucionar el mundo y sin preocuparse de si a nosotros nos funcionaban las cosas o no.<br/>Entonces llegaron dos elementos que terminaron de matarme en la empresa, por una parte fue la decisión por parte del departamento de exportación de sacar toda la mercancía que podían de ahí, y para ellos me bombardearon de pedidos para el extranjero, y por otro lado varios errores del programa que conllevaron aun follones más grandes. <br/>Puesto que mi compañera, en las ocasiones en las que le pedí ayuda no me la quiso prestar alegando que ella ya tenía su faena, tuve que buscarme las castañas para solucionar mis problemas, y claro, intentar salir a mi hora, para poder asistir a las clases de pilates que yo impartía. Eso conllevó que algunas expediciones salieron con fallos debidos a una falta de atención por mi parte, clavo al que se agarraron mi jefa y la superior (responsable de tirar a Raquel a la calle) para decir que yo no trabajaba bien.<br/>Un día cuando llego al trabajo recibo un email de mi jefa diciendo que está harta de que no aporte ninguna solución sino solo problemas, que soy una persona negativa, que no me llevo bien con mis compañeras, y que estoy dejando mi trabajo de lado. Vamos, todo lo contrario a lo que me dijo antes de las vacaciones. Intenté no darle importancia y seguir con mi trabajo, hasta que volvió a pasarme otro amenazando mi continuidad en la empresa debido a mi mal trabajo y mi negatividad. Esa fue la gota que colmó el vaso, fui a hablar con ella y le dije que para empezar que si ella hiciese mejor su trabajo se daría cuenta de la cantidad de problemas que he tenido que solucionar yo solo sin pedir ayuda, porque cuando lo hice nadie quiso ayudarme, que cuando yo le planteaba uno era porque necesitaba ayuda de alguien superior, y que en lugar de ayudarme lo que hacía era recriminarme que no hacia bien mi trabajo. Que mi compañera en lugar de ayudarme, como yo hacía con ella, me daba aún más trabajo, y cuando le había dicho que no podía más, me dijo que entonces que me quede después de la hora de salir y que me buscase la vida. Que yo al contrario que ellas, había estado ayudando a otros departamentos con su trabajo, sin decir nada, calladito en mi mesa, y que en lugar de agradecerme algunas personas decían que no hacía nada, y que cuando yo había podido terminar con todo eso y haberme ido a mi hora, se me había recriminado el no hacer horas extras y gratis. Que cuando he tenido que quedarme por mi trabajo lo he hecho, cuando he tenido que venir fines de semana lo hice, y sin que me pagasen nada, y así se me daban las gracias.<br/>Está claro que le bajé los humos, pero o ya le había visto los dientes a la zorra y no iba a quedarme ahí a esperar a que me buscase sustituto. Lamentándolo con mis compañeras con las que me llevo tan bien, las chicas de recepción y compras, decidí ponerme a buscar otra cosa en serio. Y como no hay mal que por bien no venga, mi profesora de pilates tuvo una buena oportunidad en su vida y decidió irse de España. Con lo cual quedaría una vacante en el gimnasio donde ella estaba, me presenté a las pruebas y me cogieron. En 3 semanas se decidió todo, presenté mi demisión en la empresa, empecé las clases en el nuevo sitio, y el duro despedirse de mis compañeras y amigas.<br/>Mi jefa, muy en su línea, cínica como ella sola me dio la enhorabuena, pero me pidió tiempo para encontrar a alguien más. Cosa que no fue posible, eran 15 días reglamentarios y ni uno sólo más. Mi compañera empezó a comportarse conmigo como con otro ser humano, a ser simpática como al principio. Pero ya era demasiado tarde. Y la superior, que en todo momento había sido una buena persona conmigo, dejó de hablarme, como si la hubiese traicionado al irme. Por el contrario las demás personas con las que trabajaba me dieron una sincera felicitación, y muchos deseos de suerte, alegrándose de que yo hubiese encontrado algo mejor donde irme y dejar de sufrir en ese departamento. Comprendieron que yo no podía seguir trabajando en esas condiciones y que fue una manera elegante de darles en la boca a mi jefa y compañera.<br/>Sé que esto que viene a continuación no es de buen cristiano, pero ¡qué demonios! Antes de irme, me las arreglé para dejar muchas cosas pendientes, mucho trabajo sin hacer, oculto dentro del sistema, de no explicar todo lo que yo hacía día a día, y de que todo eso explotase después de que yo me hubiese ido de la empresa, y parece ser que es lo que está pasando. Lo siento mucho por la persona que venga después que yo, y por mis amigas de allí, pero me alegro porque mi exjefa se dará cuenta, demasiado tarde de la cantidad de trabajo que yo le estaba quitando de encima, y que ahora ella, y la pija de mi compañera tendrán que volver a hacer como antes de mi entrada en la empresa.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/khayman1981/c_150.htm"><title><![CDATA[Miles Away]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/khayman1981/c_150.htm]]></link><description><![CDATA[Muchas veces nos dejamos llevar por lo que vemos en el cine o en la televisión y en cómo nos lo retratan en esos medios. De ahí que todas esas veces intentemos darle una banda sonora a lo que nos sucede. Es el caso de mis relaciones, a las que siempre he intentado darles una canción que las defina, aún sabiendo que muchas veces me voy a quedar corto, puesto que una sola canción no es suficiente. Y sin embargo en algunos casos sí.<br/>Ciertas relaciones se pueden enmarcar en una sola canción. Y es cuando me quedo pensando que igual es que esa “relación” no ha merecido tanto la pena como pensaba, ya que ha sido tan breve y tan simple que con una sola pieza la puedo definir. ¿Acaso son tan pobres que con 5 minutos de letra ya se ha dicho todo? ¿Podemos considerar en tal caso que han merecido la pena?¿ O son simplemente una lección para que en el futuro podamos sacar un disco entero que se ajuste a una sola de ellas?<br/>Vuelvo a Madonna como siempre, a pesar de todo lo que puedan decir de ella, con mis 27 años, siempre ha estado ahí, todo lo lejos que recuerde, con lo cual mi vida ha estado ambientada con sus canciones, y siempre he terminado recurriendo a ellas para consuelo o para buscar ánimos. No será la mejor cantante del mundo, ni la mejor bailarina, pero en mis momentos de desesperación, en su música he encontrado la fuerza de seguir adelante, y por ello siempre relaciono mi vida con la letra de sus canciones, aunque algunas veces esto sea difícil.<br/>Después de dos años y medio de una relación difícil y tormentosa con el señor C., que me dio casi todo el repertorio de esta artista y de muchas más puesto que ha sido demasiado compleja para poder resumirla a una sola canción; he llegado al punto sin retorno de la ruptura definitiva. (Esto siempre viene con reservas, porque el tiempo es quien realmente sabrá lo que nos sucederá, y este puente lo he cruzado ya demasiadas veces como para pensar que esta es la definitiva).<br/>En un intento, muy injusto hacia él, voy a ponerle letra a nuestra relación. La llamaré <i>Forbidden Love</i>, del disco <b>Confessions On A Dancefloor</b>. No es la mejor definición, porque me dejo muchas cosas en el tintero, pero es el mejor resumen que le puedo dar. Porque nuestro amor estuvo prohibido desde el principio. Si bien me bastó con un beso suyo, con una mirada suya y con una palabra suya para saber que me perdería en él. También estaba claro que lo nuestro era imposible. Con lo cual, me quedo con el dulce recuerdo de que efectivamente hubo amor. Aunque fuese prohibido.<br/>No puedo decir lo mismo de quien vino justo después. Y de hecho, puedo incluso darle una sola canción que lo define a la perfección, sin por ello llegar a ser injusto. <br/>Se llama <i>Miles Away</i>, y es de su último LP, <b>Hard Candy</b>. Nos conocimos una noche, nos quisimos a nuestra manera, y ahí empezó el torbellino, porque no se le puede llamar de otra forma. Él vive a 450 km de distancia. Lo cual no es mucho, pero lo suficiente para que lo nuestro hubiese sido una relación a distancia. Sin ánimos de plagiar toda la canción, diré que el estribillo es lo que mejor entra dentro de lo que nos pasó: “siempre me quieres más a millas de distancia / lo oigo en tu voz a millas de distancia / no tienes miedo de decírmelo a millas de distancia / supongo que estamos en lo mejor cuando estamos a millas de distancia / tan lejos [...] siempre tienes el corazón más grande cuando estamos a 6.000 millas de distancia”.<br/>Porque es exactamente lo que nos ha pasado. Cuando hablábamos por teléfono, largas conversaciones de por lo menos una hora (y que se han resentido en mi cuenta corriente), siempre eran todo sentimientos muy bonitos. Me hablaba de lo especial que él era, y de lo especial que yo era, de que si esto salía bien seríamos una pareja casi perfecta, incluso llegando a decirme en una ocasión de que estaba empezando a quererme.<br/>Mis amigos me dicen que tengo el don de ilusionarme con gente ausente, con cosas que me dicen cuando no están presentes y que me baso más en sus palabras que en sus actos. Pero hay cosas que no se deberían decir a no ser que no fuesen ciertas. Yo no soy una persona a la que se le pueda decir que vas a luchar por mí contra quien sea y que te importa un comino si estoy con alguien, porque si te enamoras de mí iras a por todas, y esperar que me queda igual que antes. Si dijese lo contrario sería reconocer que no tengo sentimientos. Y los tengo.<br/>Probablemente por eso siempre acabo con la cabeza contra el pavimento, porque me creo las cosas que me dicen, y cuando la verdad sale a la luz, me hacen daño, porque sólo son palabras. Nada más. Hay quien no sabe decir que te quiere pero te lo demuestra, y hay quien sabe decirlo demasiado bien, pero que cuando llega la hora de la acción, no son capaces de demostrarlo.<br/>Y este fue el caso. Cuando nos vimos cara a cara, 3 semanas después de nuestro primer encuentro, todo aquello que habíamos hablado y nos habíamos dicho se esfumó. En su caso ya no estaba seguro de que sintiese algo por mí. Ni siquiera creo que estuviese ilusionado por conocerme. Porque había estado viviendo una fantasía y era hora de despertarse.<br/>La excusa es que pasaba un mal momento laboral, y no podría estar con nadie seriamente sin antes haberlo solucionado. Es la razón que me dio para que me volviese a mi casa, a 450 km soltero y entero. Por lo visto yo ya había hecho planes en los que le había incluido sin que él hubiese tenido elección y eso no le gustaba. Mi opinión es más bien que como los demás que he conocido este verano y que me comieron también la oreja en su día, una vez que tienes la realidad ante ti, te da miedo es más fácil huir que afrontar algo que podría salir bien.<br/>Es la historia de siempre, el miedo, el temor a que nos hagan daño, y el preferir estar sólo ante la adversidad porque acostumbrarse a alguien y sentir algo por esa persona nos hace vulnerables y podemos sentir dolor si la cosa no sale bien.<br/>Parte de la culpa es mía por haberme tragado sus palabrerías, por haber creído que era diferente, que esta vez iba a funcionar, que iba a ser feliz y que había encontrado a alguien especial. Resultó que el príncipe azul ha desteñido en el primer lavado y es chapado en oro y del malo.<br/>Pero no me arrepiento. De nada. Yo soy así, tengo sentimientos, soy vulnerable, me creo cuando me dicen que me quieren, creo a la gente cuando dice las cosas, y cuando me demuestran lo contrario, me duele, sufro y siento dolor. Pero soy humano y es lo que me hace diferente de ellos. No voy con una coraza haciéndole daño a la gente que me importa porque no tengo el valor de sentir las cosas. <br/>Con él hice cosas especiales que no había hecho con nadie más. Porque sentía la necesidad de hacerlas, hemos bailado juntos, le he mandado poemas. YO he sido capaz de escribir un poema, cuando pensaba que eso era de película cutre de quinceañeros. Pero no me importa, ahí está plasmado lo que sentía en ese momento, y yo puedo al menos decir que tengo sentimientos. Tengo un corazón que late dentro de mi pecho, y que me hace ser feliz o estar triste, sentir cosas muy bonitas y dolor a la vez. Y dudo que mucha de la gente que conozco pueda decir lo mismo. Ellos han sacrificado su corazón para poder seguir existiendo. Yo no lo haré.<br/>Ayer mismo estaba hablando con mi amigo C. Y me decía que no entiende cómo puedo seguir dándome contra la misma piedra una y otra vez, y que lo siente mucho porque como no cambie mi forma de actuar y de sentir, voy a pasarlo muy mal. Pues no puedo, yo soy como soy. Si llevase una coraza como hizo él, probablemente me habría perdido muchas cosas bonitas en mi vida. Aquello que me hace especial, es justamente esa vulnerabilidad que hará que me rompan el corazón un millón de veces, y sin embargo yo siga estando al pie del cañón, pensando que un día voy a encontrar al amor de mi vida y tendremos una vida feliz juntos. De lo contrario no sería yo mismo. Me habría convertido en todos aquellos hombres que me han hecho daño, y que me han demostrado lo tristes que son sus vidas sin amor.<br/>Por eso, a pesar de todo el dolor, y de todas las lágrimas que han corrido por mis mejillas, sigo pensando que he actuado consecuentemente a conforme soy. No me arrepiento de nada, no cambiaría nada, lo he intentado y no ha salido bien, y tengo la conciencia tranquila de que hice todo lo que estaba en mi mano para que la cosa funcionase, puedo dormir apaciblemente por las noches, porque no depende de mí. Además siempre tengo en mente lo siguiente: “Estoy bien, no lo lamentes, pero es cierto, cuando me haya ido, te darás cuenta de que he sido lo mejor que te ha pasado.”<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/khayman1981/c_149.htm"><title><![CDATA[See You When You're 40]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/khayman1981/c_149.htm]]></link><description><![CDATA[Siguiendo con la línea de darle nombres da canciones a mis artículos, voy a hacerlo de nuevo con una de la misma cantante que anteriormente, y del mismo disco, canción llamada Nos Vemos Cuando Tengas 40 Años. En ella Dido arremete con una suave melodía contra un antiguo novio suyo, quejándose de su falta de madurez para las relaciones y la vida, y termina diciendo que ya no volverá con él nunca más puesto que es un niño y no un hombre.<br/>Lo cierto es que no pensaba esperar hasta los 40 para darme cuenta de ciertas cosas que he visto en mi vida, y sobretodo relativas a las relaciones en el mundo gay.<br/>Si bien con 27 años no puedo decir que me las sé todas, es cierto que he vivido bastante, y volviendo al tema de siempre, he de daros las conclusiones a las que he llegado en este tiempo.<br/>Si bien hay gente para todo, en un mundo en el que estamos cada vez más solos, en el que ya no se conversa con la gente ni siquiera en el autobús porque vamos todos con los auriculares puestos, hasta tal punto que en el mismo lugar de trabajo podemos estar escuchando la radio o la música con tal de no hablar con nadie, las relaciones se vuelven cada vez más difíciles. Llegamos incluso al punto en el que mucha gente ya no es capaz de ceder parte de su vida privada a los demás ni de poder acoger a nadie en su mundo. Los amigos se hacen cada vez más distantes y las parejas se diluyen. Si a esto le agregamos la facilidad que hay a encontrar sexo sin compromisos, llegamos a un lugar donde el valor que tienen ciertas cosas ya no existe o llega a ser sub-cero. En ese mundo ¿es posible todavía mantener la esperanza de encontrar a tu media naranja? ¿Realmente podemos pensar que existe el amor más allá de los 4 o 5 polvos? ¿Queda todavía gente con la ilusión de vivir en pareja?<br/>Sé que no debería generalizar, porque siempre hay excepciones a lo que voy a decir a continuación. Pero creo que encontraréis que muchas de las personas que os puedan rodear entran dentro de estas tres categorías.<br/>Como bien he dicho antes, no creo que porque tenga 27 años lo haya visto todo, pero sí lo suficiente como para pensar en que la mayoría de parejas potenciales que he tenido se incluyen dentro de estos tres grupos, aunque podréis discrepar con los porcentajes, debéis admitir que no estoy lejos de tener razón.<br/>El primero, y más numeroso es el de los salidos. Son aquellos o aquellas que te dicen lo que quieres oír con tal de que acabes en su cama, o incluso ni eso, con que sea en la parte trasera del coche basta. Hablo de los gays que solo piensan con la entrepierna y que no valoran a los demás más allá de su físico o de su potencia sexual. Estas personas son peligrosas porque consiguen engancharte con dulces palabras (cuando no tienen el descaro de ir de frente y a saco), para luego dejarte tirado en la basura junto con el condón, si es que lo han utilizado. <br/>Para mí son 3 cuartas partes de la gente que circula por el ambiente, aunque disfracen su “vicio” de mala suerte o de exigencia, al final siempre buscan lo mismo: pegar un polvo y a por otra cosa mariposa. Podría decirse que tienen complejo de abejorro, con eso de ir de flor en flor. Sólo que se les ve venir (a los insectos) mientras que nosotros muchas veces no somos capaces de reconocer que lo único que les interesa es nuestro cuerpo, y cual trofeo, una vez obtenido, irán a por otro mientras que tú te quedes como mucho en la estantería a llenarte de polvo, o simplemente te conviertas en un número más o una nueva muesca en el cabezal de su cama.<br/>Mi amigo C. dice que es por la facilidad del sexo y porque terminan enviciándose, o drogándose gracias a él. Estoy de acuerdo. Si puedes tener a quien quieras en tu cama, con menos de 15 minutos de esfuerzo y cuando te cansas de él lo puedes mandar a su casa y que no te moleste ni te agobie, no es necesario romperse la cabeza intentando conquistar algo complicado. Vas a lo fácil y a lo seguro, a lo rápido y efímero, y terminas “con cuarenta años, solo, siendo consolado por extraños que no necesitas llegar a conocer”. Y de estos conozco a muchísimos. Justamente si con esa edad puedes estar todas las semanas con un chavalín distinto, a cada cual más buenorro, además sin compromisos, y cuando quieres que te dejen solo, lo consigues, no vas a complicarte la vida teniendo pareja. La única ventaja que tienen, es que son buenos en la cama, y si sabes jugar bien tus cartas puedes llevarte un buen rato de placer, siempre y cuando seas consciente de que no se va a repetir. En el mundo hetero es lo que hacen las putas, satisfacer sexualmente a los demás a cambio de dinero. Aquí se hace gratis. Ahí cada cual decide qué es lo que más le interesa.<br/>Detrás de ellos, por cantidad, vienen las setas, los helechos, líquenes y demás seres asexuales. Ellos serían la cara opuesta de la moneda que hemos visto antes. Son gente cuya vida gira entorno a los sentimientos, son todo sensaciones, amor y edulcorantes. Pero no les pidáis nada en la cama, ya que, como se reproducen por esporas, con un polvo al mes, más o menos, podéis daros por satisfechos. No son realmente nefastos en la cama, pero como su líbido es prácticamente inexistente no hay que pedirle mucha caña, porque de lo contrario se agobian y salen huyendo, o se desecan como una seta al sol.<br/>Eso sí, no son capaces de interrumpir un pase bajo las estrellas, ni de romper la magia del momento más romántico que puedas elaborar con alguna frivolidad. De hecho, es la única forma de ablandarlos lo suficiente como para poder llevarlos a la cama. Suelen llevar una vida muy tranquila, sin preocupaciones de alcoba, e incluso si llevan más cuernos que un alce canadiense, no suelen quejarse, porque lo que valoran es la relación humana. No son mala gente, pero si tienes sangre en las venas, acabas matándote a pajas, o incluso haciendo cosas peores. Porque una vez más, el mundo gira alrededor de lo que ellos desean. Si bien el primer grupo orbita alrededor de la entrepierna, en ellos todo está en función de sus sentimientos. Lo que necesitemos los demás no es importante, y si tienes la mala suerte de insistir, es porque eres “obsesivo compulsivo” y acosador o un agobio de tío. Así que al final acaban abandonándote porque eres un pesado, si es que no has tirado tú la toalla antes ante tanta pasividad adornada con azúcares añadidos. Porque llega un momento que, aunque no seas un salido, necesitas algo de vidilla, y más en un mundo donde le das una patada a una piedra y te salen 10 tíos dispuestos a cumplir tus fantasías sin pedirte el amor eterno a cambio. Pero no os preocupéis por ellos, porque como son tantos, al igual que en el primer grupo, siempre encuentran la horma de su zapato, y terminan arrejuntándose con alguien igual que ellos, con el que comparten un montón de emociones, y con quien van soltando esporas una vez al año, durante la luna llena. O por el contrario están emparejados con uno del primer grupo, desde hace eones, y están ya tan acostumbrados a la cornamenta que no sabrían vivir sin ella. Probablemente porque valoran más que al final esa persona con quien se va a dormir es con ellos, a pesar de que haya estado en varias camas un par de horas antes.<br/>Por último, el grupo menos numeroso, que no llega al 1% de la gente que conozco. Y hasta hace pocos días pensaba que su diferencia radicaba en el origen del otro lado de la acera, pero no es el caso, puesto que conozco gays que llevan más años que yo en este mundillo, y que sin embargo no han sido corrompidos por el sexo fácil o no se han convertido en helechos. Siguen teniendo sentimientos, muchas veces más complicados de lo que nos podríamos imaginar, y por otra parte no son unos muertos en la cama, sino que les va la marcha en todos los sentidos. Suelen ser ideales como pareja, puesto que no van a intentar engañarte para que te vayas a su cama y luego te tiren a la basura una vez que se les ha pasado el subidón.  Al igual que no son de esos que te obligan a ir detrás de ellos durante semanas o incluso meses, guardando un ayuno forzado proporcional al interés que se supone que tienes en ellos, vamos que no te obligan a matarte a pajas porque no quieren acostarse contigo antes de que te hayas ganado su corazón. De hecho te lo puedes ganar con el roce, puesto que son de los que creen que el roce hace el cariño, y qué mejor roce que el de la cama, sean las sábanas  de raso o de algodón. Y aunque esto suceda en la primera cita, no van a pensar que eres fácil por haber llegado ahí tan rápido.<br/>Lo malo es que es tan difícil dar con estas personas, que muchas veces dudamos de su existencia. Y que sean así no se debe a que provengan del mundo hetero, donde para ganarse la cama hay que currárselo porque he conocido gente así que no viene de ese lado de la acera. Sin embargo es donde más abundan, de ahí su poderoso atractivo. Siempre nos interesa más lo que no podemos tener o lo que es más difícil de conseguir.<br/>Aun así, sigo pensando que igual es mejor lo que poco abunda, porque una vez que lo consigues es más gratificante que estar con gente del montón, o con lo más vulgar que te puedas encontrar por ahí (y por vulgar quiero decir que es demasiado común). <br/>Y es verdad que lo que más abunda es la morralla, los hongos, y los pervertidos, sin embargo siempre hay alguna joya perdida entre tanta basura cósmica, y una vez que la has encontrado es cuando tienes que pensar en no dejarla escapar bajo ningún concepto. Cosa que mucha gente hace, pensando que ese tren volverá a pasar una vez más por ahí. Hasta que llegue el día que no lo haga y se encuentren solos y aburridos, con su soledad como única compañera, rodeados de lujos con los que pretenden comprar el polvo del próximo fin de semana, pero sabiendo que si no fuera por eso ni siquiera se fijarían en ellos, y que los niñatos con los que se acuestan sólo buscan dicha opulencia. Y adornar esa soledad con muchas amistades no compensa, porque en las frías noches de invierno que están al caer, no van a tener a nadie que les caliente la cama más allá de un par de polvos, ya que los amigos suelen tener sus propias casas… aunque tal vez sea lo único a lo que puedan aspirar y se hayan resignado a ello. Yo no. <br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/khayman1981/c_148.htm"><title><![CDATA[Beauty On The Fire]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/khayman1981/c_148.htm]]></link><description><![CDATA[Después de mi último intento de tener una relación, que fue un fracaso peor que el del último disco de Carla Bruni, me he puesto a pensar en las reglas del juego que me toca jugar, y en las cartas de las que dispongo. Me ha quedado muy claro que no puedo pensar como he venido haciéndolo hasta ahora porque voy a pegarme batacazo tras batacazo. Parece ser que el mundo heterosexual y el mundo homosexual son mucho más diferentes de lo que pensaba en un primer momento.<br/>Si bien en verano las relaciones se acortan, mueren o por el contrario crecen, después de mi última experiencia, que relato en el artículo anterior, pensaba que con un pensamiento positivo y proyectando esa energía a los demás sería suficiente para obtener lo que quería, pero no es el caso. Llegados a este punto me pregunto ¿Cuáles son las reglas del juego? ¿Qué demonios le pasa a los gays que son tan inaccesibles y reacios a tener pareja? ¿Tendré realmente un final feliz como en los cuentos de hadas? ¿O por el contrario estoy condenado a vivir una vida de frivolidad y soledad continuas?<br/>Según mi experiencia con el mundo heterosexual, a través de mis amigos y amigas, de la gente que tengo a mí alrededor, mis compañeros, mi familia, la proporción de suerte a la hora de conseguir a alguien no es tan grande como en el mundo gay. Por el contrario se mide con unos cánones generales para todos y con ellos se puede determinar si alguien es un buen partido o no.<br/>Y va como sigue. Si eres mujer, simplemente con estar buena puedes conseguir a quien quieras. Si estas buena, y eres una tía maja, entonces no sólo los consigues sino que encima se quedan contigo. Y si además de eso eres cariñosa, se casan contigo. Obviamente las cartas nunca son así, y hay que hacer compensaciones entre la amabilidad, la belleza, el cariño y demás, porque Elsa Pataki solo hay una. Las demás se lo tienen que currar, pero vamos, que siempre tendrán alguna cualidad que haga de ellas un buen partido.<br/>Pero voy a hablar de los hombres, porque es lo que mejor se me da. Si el tío está bueno, no hace falta que sea un chulazo, tiene un buen trabajo, tiempo libre, algo de coco, entonces estamos hablando de un partidazo. En este caso viene a ser como  en el anterior, si no reúne todas esas cualidades tiene que jugar con las ventajas que le haya dado la naturaleza, puede que sea poco agraciado pero una bellísima persona, o por el contrario un bombón, pero algo simple... pero independientemente de cómo sea, siempre encontrará la horma de su zapato.<br/>En el mundo gay, ese tipo de reglas no funciona, la única cualidad que vale es si sabe chuparla bien, si sabe petar bien o poner el culo como es debido, y nada más. Incluso iría más lejos. No sólo ha de ser bueno en la cama, sino que además ha de saber retirarse a tiempo y no dar la tabarra después.<br/>Parece ser que con ellos, siempre hay alguna pega. Nunca llueve a gusto de todos. Si es muy romántico es malo, si le gusta el sexo entonces es un putero, y por lo tanto malo, si es muy alto mal, y si es muy bajito mal. Si es bellísima persona no da morbo, por lo tanto no interesa como pareja, porque el sexo es fundamental. Si es un cabronazo sólo sirve para follar, pero no como pareja porque te va a putear. Y si sabe tener ambas cosas en cantidades parejas, entonces te asustas porque es demasiado bueno para ser cierto.<br/>Y ahí es donde voy a la parte que más rabia me da. En esta vida parece ser que mi consejo a los gays es el siguiente: mucho cuidado con lo que deseas porque podrías conseguirlo.<br/>No es la primera vez que me pasa que conozco a alguien que dice buscar algo serio, que está harto de lo mal que lo ha pasado y de no tener suerte en el amor. Resulta que congeniamos de maravilla, vamos, que podría decir que estamos hechos el uno para el otro sin miedo a parecer cursi. Y sin embargo cuando se ven el toro de frente, en lugar de tomarlo por los cuernos salen como alma que se lleva el diablo. Porque, según ellos, han sufrido tanto que no quieren volver a pasar por ahí nunca más. Pero eso sí, quieren tener pareja... es decir, que quieren la tortilla sin romper los huevos y sin tener que pagar por ella. Porque en el fondo la vida que llevan, similar a la del abejorro, de flor en flor, es mucho más tranquila sentimentalmente que la que podrían tener. Y ser feliz tiene un lado que no quieren asumir, y es que puedan perder esa felicidad. <br/>Porque está claro que nadie es virgen, a todos nos han roto el corazón, y a algunos de unas formas realmente crueles, y sin embargo seguimos al pie del cañón, intentándolo a ver si la suerte cambia. Pero los cobardes, como siempre, son los que al final nos terminan haciendo daño. Y parece ser que la cobardía es lo que más abunda entre los gays. Luego dicen que si los heteros son unos reprimidos, que si los bisexuales son unos amargados y unas gallinas, pero no se miran a sí mismos. Tienen tanto miedo a tener una relación, a poder sentir algo, con todas las consecuencias que eso conlleva, que prefieren vivir una vida sin responsabilidades, llena de sexo, donde este último es su verdadera droga, con tal de no llegar a sufrir una vez más.<br/>Tengo amigos heterosexuales a los que han puteado de una forma indecible, mujeres que se han divorciado después de una vida horrenda con sus maridos, y que habían perdido parte de la esperanza, y que hoy en día están felices con sus parejas. Hombres cuyas mujeres son unas autenticas harpías. Madres cuyos hijos son unas garrapatas. Y sin embargo siguen intentándolo. Esto es algo que no he visto en los gays. Todos al final han tirado la toalla. Les han roto el corazón un par de veces y ya está ahora les toca a ellos repartir el jarabe de palo. Y bueno, eso lo entiendo, porque el universo ha de estar en equilibrio, y el mal que te hagan al final se vuelve contra esa persona. Pero si no estás dispuesto a arriesgarte, no hagas que los demás creamos que hay esperanza. <br/>La excusa que me dio el último es que a pesar de que le gusto, porque eso se nota a kilómetros, que no está seguro y que no quiere arriesgarse una vez más. Que el roce hace el cariño, y que debemos ir conociéndonos poco a poco. Lo cual es cierto, pero cuando la otra persona vive a más de 1000 km ya me diréis como c*ño vas a tener roce con esa persona. Porque que yo sepa el MSN todavía no tiene esa opción. Lo que sí pude percibir y que me confirmó de cierta manera, es que tenía pánico a estar conmigo, porque se dio cuenta de que después de tanto que le habían puteado era posible que fuese feliz conmigo. Lo cual es el primer paso al fracaso (según él) ya que sentir conlleva poder sufrir. Es decir que si sus ex parejas le hicieron daño, yo tengo que pagar el pato. Muy bonito. <br/>Parece ser que el precio que han tenido que pagar por sobrevivir es renunciar a sus corazones. Lo cual es una lástima y no me lo termino de creer. Esto lo he sometido a la opinión pública de mis amigos. Sobre todo los heteros. Y todos han coincidido en lo mismo. Por un lado lo de siempre, que no entienden ese comportamiento. Porque para ellos, alguien que dice buscar pareja lo intenta, y si no funciona, por la razón que sea se habla y ya está, pero el salir corriendo es de cobardes. Las cosas no tienen por qué salir como uno quiere, y muchas veces intentas que algo funcione y no es el caso. Pero lo intentas. Lo siguiente que me han dicho es que no entienden es qué valores tienen los gays. Porque para ellos alguien más o menos bien físicamente, con estudios, trabajo fijo, dinero, buena presencia, cultura, cariñoso, y buena persona no debería de tener tanta mala suerte en el amor. Aunque parece ser que la suerte es inversamente proporcional a las cualidades que tengas, al menos en este mundillo. Lo que tengo muy claro es que si me fuesen las mujeres mínimamente ya estaría casado. Y no hablo solo por mí. Conozco a muchos que piensan como yo. Lo malo es que muchos de ellos, luego se quejan y lloran porque no tienen a nadie y cuando les sale una oportunidad la dejan escapar. Hasta que llegue el día que no vuelva a pasar el tren por esa estación y se lamenten de verdad de haber perdido la ocasión. <br/>Mi conclusión es que la belleza física no sirve de nada si no es para pegar más polvos, al menos en este mundo, ya vaya acompañada de la interior o no. Al final por mucho que se quejen son más superficiales que los heterosexuales. Tanta ropa de marca y depilación es lo que conlleva. Lo único que importa es el cascarón y lo que sepas hacer con él, lo que haya dentro no tienen importancia, porque no se tomarán el tiempo de conocerlo. De hecho, mejor si no hay nada, porque si hay algo podría gustarles y eso es malo, porque eso les llevaría a tener sentimientos y los sentimientos conducen al amor, y el amor al sufrimiento. Es el mundo al revés.<br/>Por supuesto que estoy cabreado. Me he dado cuenta que aquellos que dicen buscar algo serio son más peligrosos que los que van a lo que van. Porque la sorpresa si te la dan los segundos puede ser buena, pero los primeros pueden joderte... como bien dije en mi anterior artículo, tal vez con ellos sea mejor esperar únicamente una relación pasajera de verano, porque para lo demás no sirven. Al final la belleza, sea cual sea, termina en el fuego.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/khayman1981/c_147.htm"><title><![CDATA[Sand In My Shoes]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/khayman1981/c_147.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>En septiembre de 2004 la cantante Dido sacó como single la canción que da título a este artículo de su álbum Life For Rent. En ella habla del retorno después de las vacaciones al hogar y de lo que es la vuelta a la rutina. Sin embargo hay una lectura literal de la canción en la que habla de un amor de verano, de estos que todos conocemos o por lo menos hemos oído hablar de ellos. “<i><b>Todavía tengo arena en los zapatos/Y no puedo sacudirme de la mente tu pensamiento/Debería seguir adelante y olvidarte/Pero para qué iba yo a querer hacerlo/Sé que nos dijimos adiós/Cualquier otra cosa habría sido confusa/Pero quiero volver a verte</b></i>.” Dice la canción en el estribillo. <br/>Pues bien, me temo que yo mismo he sido victima voluntaria de este tipo de “relación” con alguien que conocí en la playa, entre la arena y el sol, para luego volver a la realidad una vez que volvió a su tierra.<br/>El resto de la canción habla de la vuelta a la rutina, de la falta de tiempo en un apartamento en la calle donde los coches no paran de circular hacia la noche donde no hay tiempo para ver la puesta de sol.<br/>En ese mundo donde no podemos permitirnos el “lujo” de apreciar esas cosas de la naturaleza, muchas veces tenemos que parar el carro para poder darnos un respiro, y es cuando vienen esas relaciones esporádicas que muchas veces nos dejan con ganas de más. La lógica nos diría que deberíamos huir de ellas y buscar algo más serio, y si no somos capaces de hacerlo por lo menos tener las cosas claras, y una vez que se dice Adiós, no volver a vernos, pero ¿por qué no volver a vernos? ¿Podemos encontrar algo de lo que buscamos en dichas relaciones? ¿Por qué son tan atractivas y tan divertidas? ¿Puede salir algo positivo de ellas?<br/>Tal vez debería poneros en situación para que entendáis por qué de repente no estoy en contra de estas aventuras. Mi relación con C. iba de mal a peor, agobiándonos mutuamente cada vez más. Si bien seguimos siendo amigos, el seguir como pareja el fin de semana y sin embargo sin estarlo realmente ya no daba más de sí. Durante toda la semana unos sueños recurrentes me habían estado persiguiendo. Sueños bastante preocupantes en un primer momento, pero que me hicieron darme cuenta de una cosa: necesito estar con alguien en serio y no puedo hacerlo si antes no le pongo solución a esa no-relación. <br/>Total, que el fin de semana sólo nos íbamos a ver el domingo, por lo que durante el resto del fin de semana tendría que buscarme la vida. Y eso hice. Me fui el viernes por la tarde a la playa, habiendo dudado en a cual ir, pero al final opté por una cerca de Benidorm. Llegué y me fui directamente al agua ya que hacia mucho calor. Ahí es cuando él apareció, con la excusa de que pensaba que yo era otra persona entablamos conversación. Resulta que había llegado el día de antes y se iba el domingo siguiente a su tierra (Valladolid), por lo que solamente iba a estar ese fin de semana. Estuvimos toda la tarde charlando, y la verdad es que lo pasé muy bien. Me dijo que podríamos vernos esa noche o bien al día siguiente, antes de que se fuera, ya que a pesar de que quedamos que con los “extranjeros” no se puede tener nada serio, podría surgir una bonita amistad. Me dio su número de teléfono, y hasta ahí todo lo más normal. Pero cuando se fue a despedir, porque sus amigos ya se iban, me plantó un beso en la boca, que me dejó algo sorprendido.<br/>De camino a casa me quedé pensando en si merecería la pena salir esa noche con él por Benidorm, o si por el contrario me esperaba a vernos al día siguiente en la playa. La respuesta no tardó en llegarme. Le mandé un mensaje al móvil diciéndole que si quería verme que esa noche podría ir hasta donde él estaba y saldríamos juntos. Me llamó enseguida a decirme que por supuesto que le encantaría volver a verme.<br/>Y así fue. Quedamos ya directamente en Benidorm. Salimos de marcha por ahí, y la verdad es que nos lo pasamos muy bien. Hasta ese fatídico momento en el que no sabes si dar el primer paso o no. Pero puesto que es con alguien que igual no volvería a ver, me arriesgué ya que de los cobardes no se ha escrito nada. Y tuve éxito. A partir de ahí la cosa cambió de tercio y ya no éramos solo dos amigos, sino algo un poco más íntimos. Vamos que estuve el resto de la noche chupando caracoles. Y tengo que admitir que hacía mucho que no me lo pasaba tan bien. ¡Porque el tío besa de muerte!<br/>Sobre las 3 de la mañana le dije que ya estaba cansado (y me dolía la boca ya) y que me iba a casa, pero que me gustaría volver a verle al día siguiente. Me dijo que me mandaría un mensaje para que no tuviese que esperarles mucho tiempo en la playa. Nos despedimos con un buen beso y me fui a casa, muerto de sueño pero pletórico.<br/>Lo malo fue que C. se enteró porque yo soy muy malo guardando secretos, y más cuando ligo con alguien que está de muy buen ver, que muestra interés por mí y con quien me lo paso bomba, aunque sea de la otra punta de España. En principio la cosa no trascendió más allá de eso. Pero C. se puso un poco chungo con el tema de que yo le restregaba por la cara que estaba conociendo gente. Al final después de una discusión por teléfono y otra por el MSN me dijo que lo mejor es que dejásemos de vernos, puesto que el distanciamiento era lo único que podría salvar la amistad que llevamos más de dos años forjando. De lo contrario la cosa iba a acabar mal. Creo que ha sido lo más sensato. Por mucho que le eche de menos, es mejor que estemos sin vernos un tiempo, porque si no, nunca podremos ser amigos como queremos serlo.<br/>El día siguiente, en la playa ya fue lo más. Estuvimos nadando, tonteando en el agua, en la toalla, en el aparcamiento, en la colchoneta en mitad del mar. Algo así como si tuviésemos 15 años cada uno. Tanto fue así que, a pesar de mis ganas de volver a verle, le dije que esa noche no iba a poder, ya que la vuelta de la noche anterior se me hizo muy pesada, y que tenía miedo de que me pasase algo en la carretera. Pero que, para compensarle, cuando sus amigos se fueran de la playa nos podíamos quedar los dos solos y luego yo le acercaba. Plan redondo con puesta de sol incluida. Le llevé a su casa y nos despedimos, sabiendo que cualquier otra cosa sería confusa, ya que él no busca pareja ahora mismo, y yo vivo a 8 horas en autobús de su casa. Pero podríamos volvernos a ver en otra ocasión que él o yo fuéramos a un lado o al otro del país.<br/>Como cierre a la narración he de decir que me mandó un mensaje cuando llegó a su casa para decirme que había llegado bien y que se alegraba de haberme conocido.<br/>He estado pensando en por qué un amor de verano, por llamarlo de alguna manera, siempre resulta tan atractivo, a pesar de que sea algo que sabemos de ante mano que no durará. <br/>En mi caso, yo había perdido la esperanza de encontrar a alguien normal y que no buscase sólo sexo. Pensaba que todos eran iguales e iban a lo mismo y que además nada bueno podría salir de estar dos días con alguien y no volverle a ver. Pero me equivocaba. Todavía hay esperanza. He podido sentir, al menos durante un fin de semana, lo que es estar con alguien, lo que es sentir que alguien tiene ganas de verte y te desea, y lo que es salir con alguien en serio, que no se tenga que esconder de los demás y del qué dirán. <br/>Probablemente es la idea de saber que no hay compromiso lo que nos permite ser nosotros mismos y dar lo mejor que tenemos, vivir una ilusión, de alguna forma, pero que nos haga la vida más llevadera. Seguramente con esa persona no sería feliz. Pero nunca lo sabré, y lo poco que he conocido me ha gustado, me ha devuelto la fe lo cual es mucho.<br/>Seguramente la gente que tiene romances de verano es lo que busca. Poder sentirse amado/a durante ese tiempo, sin los problemas de la convivencia, poder querer a alguien y pasarlo bien, independientemente de donde viva. Cuando sabemos que algo no va a durar, podemos esforzarnos en ello. Nos da igual lo que digan los demás porque nos iremos de ahí, por lo que podemos ser cariñosos o mostrarnos afectivos con esa persona, ya que cuando nos vayamos todo volverá a la normalidad. Es decir, tomarse un respiro de la vida cotidiana y agobiante y una bocanada de aire fresco.<br/>No sería justo decir que con C. no he tenido eso, porque en cierta manera sí que se comportaba así. Pero la esencia de un rollo de verano es que no puede ser repetitivo ni puede alargarse demasiado. De lo contrario se convierte en una relación, con los inconvenientes que eso conlleva. Cuando lo que buscas es simplemente un respiro no puedes estar constantemente liándote con esa persona. Y al final, aunque no fuese su intención, C. se convirtió en un agobio para ambos, sobretodo para él mismo, ya que su idea de “mientras no tengas a nadie me tienes a mí” solo funciona durante un corto periodo de tiempo. Pasado el cual o se corta o se formaliza la situación. Ese carácter efímero muchas veces sienta bien, siendo la base de ese tipo de relaciones.  <br/>Yo he visto algo de luz en esa oscuridad que tenía rodeándome desde hace unos meses, en los cuales todos aquellos que se interesaban por mí iban a lo único. He visto que hay gente que no es así, aunque sólo haya durado 48 horas. Es poco, pero me ha devuelto la fe en la gente y la esperanza de que lo que busco lo puedo conseguir. He retomado fuerzas para volver a la vida cotidiana en la que no hay tiempo para ver las puestas de sol. Además he hecho un nuevo amigo o mejor dicho, dos, ya que al haber distanciado la relación con C. probablemente consigamos nuestro propósito de amistad. Lo cual es todo un tesoro. Es el inicio de una nueva era.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/khayman1981/c_146.htm"><title><![CDATA[Mejor Sólo Que Mal Acompañado.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/khayman1981/c_146.htm]]></link><description><![CDATA[Después del “fiestón” de hogueras, la verdad es que muchas cosas quedaron en el aire, y muchas de ellas en lo referente a la amistad. Está claro que cuando acabaron las fiestas y las aguas volvieron a su cauce, debemos pagar los platos rotos o lo que hayamos consumido durante las fiestas. <br/>Dicen que cuando pasas por momentos difíciles tienes que recurrir a los amigos para poder superarlos, que son ellos quienes siempre estarán a tu lado, y que no hay que dejar tirados a los amigos porque tengas pareja. ¿Pero quien se aplica ese cuento hoy en día? ¿Qué pasa cuando realmente a nadie le importas una mierda sin no es por puro interés? ¿Podemos considerar como amigos a gente que está para lo bueno pero no para lo malo? ¿Qué demonios pasa en este mundo?<br/>Por un lado está mi “amigo” Luis, que después de su debacle amorosa me ha dejado “abandonado” bajo el temor de que al salir juntos podríamos encontrarnos con su ex, y no soportaría el verle de nuevo y más si va con otro. Mi respuesta, después de haberme tragado lo que realmente pienso, puesto que no sería algo beneficioso, sobretodo para mí, fue que igual de esa forma podría darse cuenta de que no era para él y podría seguir con su vida. Porque después de 3 meses puedes encapricharte con alguien pero no ponerte en plan “si no vuelve conmigo me suicido”, o “mi vida ya no tiene sentido si no estamos juntos” y demás chorradas que solemos decir cuando cortamos con alguien. Cosa de la que nos arrepentimos con el paso del tiempo. <br/>El otro que también va a recibir palos es mi “amigo” Salva, que después de haberme dicho ese sábado en cuestión que me llamaría, cosa que no hizo, no ha vuelto a dar señales de vida. Eso es algo que entiendo, puesto que ya no soy un niñato de 20 años, y que ahora soy económicamente autosuficiente, pues ya no interesa mi amistad. Como dice mi amigo C. “como lo único que tenía para ofrecerle era mi cuerpo, ya no tiene interés”. Pues vaya gracia. Y luego dice que es amigo mío. Yo entiendo que ya no sea de su agrado, sin embargo la última vez que salimos juntos de marcha, recuerdo que me sorprendió su afán por presentarme a sus amigos y conocidos como un ex. Era la primera vez que alardeaba de mí de esa manera. <br/>Cada vez que me presentaba a un amigo suyo o a algún conocido era del tipo “estuvimos saliendo juntos”. A lo que yo agregaba casi inmediatamente “sí, pero solo durante un par de meses y ya hace mucho tiempo de eso”. Y cuando con otros me preguntaba cuanto tiempo estuvimos juntos, le contestaba que ya hacía tanto tiempo que no me acordaba. Hasta que al final les dije que por esa época yo estaba desorientado y no sabía lo que estaba haciendo. <br/>Ni siquiera cuando estuvimos saliendo juntos se comportaba de esa forma (¿en qué estaría yo pensando en ese momento?). Y de repente después de unos 3 años viene con que si habíamos compartido algo más que unas cañas… la verdad es que no me cuadraba la situación. Y si encima ahora resulta que no queda conmigo cuando queda con sus colegas, tal vez porque tenga miedo que le levante algún ligue.<br/>Lo que me queda claro es que después de tanto tiempo que no cuente conmigo para nada más. Yo creo que las amistades hay que cuidarlas, no dejar tirada a la gente porque tengas que irte a follar con algún niñato, o simplemente porque te avergüenzas de la persona, o porque con quien sales no vas a poder lucir a quien llevas… la verdad es que no sé cual es la razón. Y no me creo que sea tan simple como lo plantea C. aunque podría tener razón.<br/>Parece ser que en el mundillo del ambiente, los amigos o vienen de serie de antes de que entraras ahí, o no harás nuevas amistades. Ya que por lo que veo todo se mueve por el interés físico. Si estas bueno y eres fácil (o follable) entonces tienes todos los amigos que quieras. Si por el contrario no vas bajándote los pantalones a la mínima de cambio. Entonces lo tienes complicado.<br/>Siempre está la alternativa geográfica, es decir, que si tienes un apartamento o una casa donde montar fiestas e invitar a todo quisqui, entonces sí que tendrás amigos a palas. Si por el contrario vives en casa de tus padres, entonces mejor olvídate. Y de esos conozco a unos cuantos. Son gente que no vale un duro, que a nivel personal están más vacíos que las arcas del Estado, pero que como se montan sus fiestecillas, cada semana o cada 15 días, son populares. Eso sí, no merecen la pena, pero tienen sitio. Y probablemente nadie les aprecie, pero claro fomentan la diversión. Uno de ellos es “amigo” de Jose y le conozco más por haber ido de gorra a sus fiestas que por otra cosa. Porque está claro que después de intercambiar 3 frases ya no suscitaba ningún interés por mi parte. Y dado que yo no me iba a su habitación a “charlar”, yo tampoco le resultaba interesante. Pero claro, como tiene su apartamento en el centro, pues es un tío “majo”.<br/>Y hablando de Jose. Bueno, con él también tengo algo que saldar. Después de 4 años juntos, entiendo que llega el momento en que tu actual pareja es más importante que tus amigos. Pero no digas que echas de menos a alguien del que no eres capaz de buscar información en meses. Si no es porque le llamo yo, ni se molesta en llamarme. Y mira que no es difícil hoy en día, que los móviles guardan los datos de la gente. Pero aun así como no sea yo quien coja el teléfono, no es capaz de ni siquiera llamar a preguntar si sigo vivo. Lo cual se agradece. Es una lástima porque después de todo lo vivido juntos, ahora ya no queda ni el cariño. Pero en cierta parte me alegro de ello, ya que eso significa que ha podido superar el pasado y que ahora puede vivir tranquilamente sin mí. Pero entonces que no me llame amigo, porque no es cierto. <br/>Al menos no es como yo lo veo. Yo a quienes considero mis amigos les reservo un trato especial, y aunque no podamos vernos todos los fines de semana, no les llamo cuando estoy cachondo únicamente, o cuando me acuerdo de la existencia de esa persona. Intento mantener un contacto más cercano, aunque sea a través del teléfono.<br/>Entiendo que yo haya hecho lo mismo con mucha de la gente que me rodea. Que les haya dejado marchar, pero bueno, eso es cosa de dos, y si uno no se esfuerza, no va a ser siempre el mismo el que tire del carro.<br/>Mi amigo C. , que es el único que se merece, a día de hoy, ese calificativo, me dice que a él sólo le llaman el fin de semana para salir. Pues a mí es todo lo contrario, el fin de semana pasan de mi, porque el que no esta en su casa llorando porque su novio le ha dejado, porque no estaban hechos el uno para el otro, está en su casa con algún niñato que ha conocido por Internet, o esta de viaje con su pareja a miles de kilómetros de distancia. Eso sí, he de ser justo, claro que hay gente que me llama el fin de semana para quedar. Pero como ya dije antes, son aquellas personas para las cuales el interés que represento para ellos es puramente sexual. Son aquellas personas que cuando yo tenía pareja habían desaparecido de la faz de la Tierra, y que misteriosamente resurgen en esos momentos, como si oliesen a carne fresca. Es lo que mi amigo C. llama la técnica del buitre, es decir que ellos se ponen a volar en círculos a mucha altura esperando a que alguien la palme, y cuando eso sucede (yo no he muerto pero sí mi relación y por lo tanto vuelvo a estar disponible) empiezan a descender a comprobar que soy comestible y es cuando se me tiran encima como aves de rapiña.<br/>Bueno, a nadie le amarga un dulce, y si realmente estoy soltero, de alguna manera tendría que divertirme y aprovechar para conocer gente. El problema es que esas personas lo único que buscan es un polvo rápido y nada más. Si todavía buscasen algo formal, o por lo menos una amistad con derecho a roce, podría replantearme mi postura tan extremista, pero como sé que lo que quieren es chichi y luego que te vayas a tu casa y no les molestes, pues paso. Y esto lo sé porque la gran mayoría de ellos ya tienen pareja, y buscan fuera el morbo que no les dan en casa. Y yo como que paso de ese tipo de gente.<br/>Incluso los hay que van más allá en su desfachatez. El otro día estaba hablando con un niñato que tengo agregado al MSN, y cuando me preguntó qué buscaba, le dije que amistad y lo que surja, como no. En esas que va y me dice que él no, que lo que busca es un polvo y nada más, que amigos ya tiene y que con el cariño de su familia le basta. Pero que como vive solo que si me apetece un día que me pase y nos lo pasamos bien… vamos como que yo no tengo nada mejor que hacer que ir a liarme con alguien para quien no soy más que un objeto. Que triste.<br/>Luego está la mala suerte que hace que aquellas personas con las que sí que he hecho amistad al final o se van o me voy yo. Eso me ha pasado con mis antiguos compañeros del trabajo, o incluso con mi amiga Raquel, a la que ya sólo le quedan un par de semanas aquí y después se irá. Pero eso no significa que no nos volvamos a ver ni nada por el estilo, simplemente que ya no será algo cotidiano. Pero aun así fastidia ver que aquellas personas con las que mejor te llevas al final terminan alejándose de alguna manera de tu vida, y suele ser gente a la que con quien te vayas a la cama por las noches no sea algo que les importe en absoluto.<br/>Por otra parte, en este mundillo queda más que comprobado que el cariño no dura nunca más que lo que dure la erección, y que el dicho de que “por el interés te quiero Andrés” es más de actualidad que nunca. Si no tienes nada para ofrecer, entonces tienes pocas posibilidades de tener amigos, y al final acabas saliendo solo. Aunque pensándolo bien no siempre es una mala opción. Yo nunca he considerado que uno sea un pringado por tener que salir sólo, al contrario, creo que requiere mucho valor plantarse delante de toda esa gente cotilla y decirles “sí salgo yo solo, ¡y que! porque yo lo valgo…”<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/khayman1981/c_145.htm"><title><![CDATA[Hogueras 2008 (Parte II)]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/khayman1981/c_145.htm]]></link><description><![CDATA[Teniendo en cuenta lo que bebí la noche anterior, lo suyo hubiese sido haber dormido un par de horas y haberme despertado con una resaca espantosa, pero las cosas nunca pasan como uno cree. Para empezar, el dolor de estómago se transformó en náuseas matinales, y terminó llevándome de cabeza al inodoro donde me deshice de todo lo bebido la noche anterior. Por alguna razón curiosa, solo era líquido, con lo cual eso de que me iba a quedar con un tipazo de muerte no era cierto. Pasados los primeros momentos malos, me volví a la cama, pensando que ya había pasado todo, no si un cierto escozor en la garganta. A saber qué coño llevaban esos cubatas.<br/>A la hora o así, un nuevo retortijón me mandó a la carrerilla al aseo, pensando que eso era imposible, ya que no me quedaba nada por vomitar. Pero cuando menos te lo esperas siempre sale más, incluso cuando ya crees que no vas a poder seguir, sacas algo. Lo cual me dejo aun más hecho polvo y con más dolor de garganta. <br/>Por fin, después de esa segunda tanda tan malvada y traicionera, donde casi me quedo sin estómago, conseguí volver a la cama, para seguir durmiendo. No sin antes haber comprobado que era hora suficiente como para llamar a Mr. C. para pedirle ánimos, como los que me había dado la última vez que tuve un encontronazo parecido con el alcohol.<br/>Nada más lejos de la realidad, lo primero que me dijo fue que eso me lo tenía merecido por borracho (claro yo soy un borracho si me todo 3 o 4 cubatas, pero si él se toma 8 o 9, como cuando le conocí, es un machote). Luego estuvo un rato cachondeándose de mi suerte, y por último me dijo que a ver si así aprendía a beber, porque como soy un crío de 10 años, no sé lo que me meto (cada día se parece más a mis padres).<br/>Así que al final decidí tirar la toalla, no sin antes haber hecho una nota mental acerca del incidente para recordársela cuando tuviese la oportunidad. Me fui a dormir, esperando no tener que volver a levantarme de esa forma.<br/>A las dos horas, fue el hambre quien me hizo abrir los ojos, y como lo había previsto Mr. C. con su fabulosa experiencia, fue comer y se me pasaron todos los males del mundo.<br/>Otro día más para estar sólo, por lo que pensé que no estaría mal intentar repetir la experiencia de la playa, sólo que esta vez tenía que conseguir triunfar mínimamente. Por lo que después de comer, preparé mis cosas y me fui a la playa.<br/>Y eso hice, sólo que cuando estaba de camino, me llamó mi amigo a pedir disculpas por el rollo que me soltaron anoche, y comentarme que había cortado con su pareja, después de una larga discusión en la que él le había dicho que haber hablado conmigo le había abierto los ojos y que lo que le dije se lo hizo ver todo claro.<br/>Me preguntó obviamente qué le había dicho para que hubiese reaccionado de tal manera, lo cual le conté, y seguimos sin saber exactamente qué fue lo que entendió de mis palabras. Eso sí parece ser que después de esa trifulca quería volver a quedar conmigo, y eso es algo que nunca sabremos por qué, ya que yo por mi parte me niego a hacer. No me ha gustado que me hayan utilizado como arma arrojadiza entre ellos y menos como excusa para cortar. Se ve que tomó nota de la trama de la película de la noche anterior pensando que le serviría de excusa, pero no le salió bien la jugada.<br/>Personalmente creo que si, después de 3 meses de relación, ya están en el punto de hacerse daño constantemente, utilizando los puntos débiles que conocen el uno del otro, no vale la pena seguir en esa relación. Aunque lo siento por mi amigo, porque se le veía bastante feliz, no se merece estar con alguien que se pasa el rato torturándole, y menos si encima utiliza a sus amigos para hacerle más daño aún.<br/>Dejando ese tema de lado, y a pesar de que mi amigo estaba algo mal, decidí no acudir en su ayuda, tal vez porque me sentía un poco utilizado por ellos dos, y queriendo buscar algo de paz para mí mismo. Por lo que me fui a la playa yo sólo. Ahí me quede hasta demasiado tarde, cosa de la que no me daría cuenta hasta el día siguiente, cuando empecé a darme cuenta de todas las picaduras de mosquitos que tenía en el cuerpo, y cada vez descubriendo que habían sido más descarados a la hora de picarme.<br/>La noche del lunes fue diferente. <br/>Para empezar, había quedado con mis amigos heteros, lo cual es un cambio. Pero el día fue diferente. Intenté ir a la playa, pero hacia tanto viento que no pude aguantar más de 2 horas. Por una parte el mar estaba asqueroso por lo que de no haber sido por el aire, me habría achicharrado; luego a pesar de ser una playa de rocas, la poca arena que había por ahí dispersa nos abofeteaba con saña. Por lo que duró poco. Eso sí, me di cuenta de que mis conocimientos de italiano son bastante pobres, ya que de la poca gente que había en el sitio, se me acerco un milanés a charlar conmigo. Lo cual ahora que lo pienso dice mucho a mi favor, ya que podría haber pasado olímpicamente de mí.<br/>A las ocho me llama mi amigo para decirme que al final sólo va a ir él porque los demás estaban demasiado cansados para salir de marcha. Lo cual no me sorprendió nada dado el éxito que estaba teniendo ese fin de semana. Pero bueno, a eso de las once pasaron él y un compañero suyo de la discoteca a buscarme. He de admitir que eso de que ambos trabajen en una discoteca tiene dos vertientes, una que están muy bien, y otra que me dejan a la altura del betún.<br/>Total, que nos fuimos a la barraca de unas amigas suyas, en pleno centro, con el coche, y el muy cabrón, porque no tiene otra denominación consiguió aparcar en la puerta de la barraca. Si yo tuviese la mitad de suerte haría milagros. Ahí nos esperaban sus demás amigos, que los que no eran gogo’s eran camareros, así que una vez más tuve que esconderme los dientes donde pude.<br/>No recuerdo a qué juego jugamos, ya que era parecido al Trivial, pero no era sólo de preguntas. El caso es que me tocó hacer equipo con una chica que no conocía de nada, pero que, cuando se dio cuenta de que estábamos ganando, me invitó incluso a dormir a su casa… por lo visto la inteligencia es un valor en alza en ese mundo, tal vez cuando estás rodeada de tíos tremendos pero algo simples. Vamos, que no me quejo, porque me hubiese salido plan, lo que pasa es que no era con quien yo quería.<br/>No recuerdo qué hora era cuando decidieron ir a otro sitio de marcha, pero no sin antes pasar por la playa a cumplir la tradición de meter los pies en el mar… cosa que yo no hubiese podido hacer ya que no iba como debía de ir vestido. Por lo que después de recorrernos media ciudad llegamos a la playa, donde la cantidad de gente aglomerada cumpliendo con ese ritual de buena suerte nos lo hizo pensar un par de veces. El caso es que me quedó demostrado que eso de que trae buena suerte es una chorrada puesto que uno de ellos al salir del agua, descalzo pisó un trozo de botella de algún borracho desaprensivo y se paso el resto de la noche desangrándose por el pie.<br/>Visto el éxito y la hora tan tardía decidieron volver a la zona de marcha, donde nos quedamos por fin algo más tranquilos.<br/>Después de un cubata y un cigarrillo, me di cuenta de varias cosas. La primera es que fumar ya no es lo mío, de hecho no pude ni siquiera acabármelo porque me dio asco y todo. Segundo, es que ligar con mujeres es difícil, pero no tanto como con los gays, porque a la mayoría de ellas les gusta lo mismo: un chico que esté bien, que sea inteligente, que sea divertido y si tiene dinero mejor. Vamos que buscan un buen partido. Lo de que ellos vayan detrás de ellas a saco es algo que por mucho que digan que no, les encanta. Porque se dio el caso de uno de ellos, que se tiró toda la noche intentando hacer reír a la chica detrás de la cual iba, hasta que lo consiguió. Otra de las cosas de las que me di cuenta es de que los heteros pueden ser parecidos a los gays en el sentido de que también quieren mojar todo el día. Pero estos por lo menos, estaban buenorros, a pesar de ser jóvenes (creo que ninguno era mayor que yo) y sobretodo no tienen pluma. Como dice Mr. C. mi problema es que me gustan los tíos heteros, por lo que es imposible que encuentre jamás a nadie así por donde yo me muevo, que es que más y el que menos algo de plumón tiene.<br/>Es muy difícil pasarse toda la noche en un mundo donde puedes ligar con algo que no te interesa y lo que te interesa pasa de ti. Al menos eso es como yo lo he visto. Y peor aun es que cuando ya estás pillándole el truco, a eso de las 4 de la mañana, de repente cogen y dicen que están cansados y que se quieren ir a dormir. O uno de ellos que tenía que ir al hospital a que le pusiesen la antitetánica por si las moscas.<br/>Así que una vez más me quedé yo solo a dar una vuelta por ahí, hasta que se me hicieron las 8 de la mañana y pensé que sería mejor volver a casa, así como me fui. Sin nada. Eso sí, hay que ver siempre el vaso medio lleno, por lo que puedo decir que a la edad que tengo todavía puedo aguantar hasta las 8 de la mañana sin meterme nada. Lo que es un gran logro. <br/>El resumen queda en eso, mucha fiesta, nada interesante, y poco sueño. Ahora entiendo por qué hay gente que sale huyendo de dichas fiestas, porque al final no consiguen nada de lo que buscan. Yo me pasé todo el fin de semana pensando que si no había podido quedar ni con Mr. C. ni con mis amigos conforme habíamos planeado era por alguna razón, porque iba a conocer a alguien o porque iba a dejar de echarle de menos o simplemente porque algo extraordinario y genial iba a pasarme. Pues sigo esperando a encontrar dicha razón. Si bien está claro que todo sucede por una razón, pues yo todavía me pregunto cual es. Y ahí sigo. <br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/khayman1981/c_144.htm"><title><![CDATA[Hogueras 2008 (parte I).]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/khayman1981/c_144.htm]]></link><description><![CDATA[Cada localidad vive las fiestas locales de una forma diferente en función de las personas que conforman su población. Como bien ya he comentado hace un par de años, aquí la festividad “estrella” son las hogueras de San Juan, aunque a veces no termine de entender su significado.<br/>Para empezar se les prende fuego a las hogueras en la noche siguiente a San Juan, ya que se hace en la media noche del 24 al 25, y no como debería de ser y cuando se hacen en las demás localidades que celebran el solsticio de verano o la noche más corta. Que para algunos directamente es inexistente.<br/>Otra de las cosas que conlleva dicha celebración, más allá del acto purificador del fuego que estaba al origen de dicha fiesta, es el consumo en cantidades industriales de alcohol. Que además está permitido en las calles, por lo que hay que tener cuidado con donde ponemos los pies, no sea que no llevemos una desagradable sorpresa.<br/>Pero no todo tiene por que ser malo, aunque a primera vista así lo parezca. A continuación os voy a relatar, rompiendo un poco la dinámica que suelen seguir mis artículos, lo que me ha sucedido en estos 4 días de fiesta.<br/>El planteamiento inicial, elaborado unas semanas antes, era interesante y tenía buena pinta. Aprovechando que me quedaba sólo en casa iba a invitar a Mr. C. y a una pareja de amigos a quedarse en casa y así podríamos ir a la playa y luego por la noche salir de marcha. Al menos eso el fin de semana.  Había previsto las rutas de los autobuses y de los tranvías para que pudiésemos pasarlo bien, beber y no preocuparnos por las multas y sobretodo por dónde íbamos a aparcar, ya que media ciudad estando cortada al tráfico, la tarea de dejar el coche iba a convertirse en una odisea.<br/>La semana de las fiestas, siendo que todo empezaba el viernes, las cosas comenzaron a perder el impulso que llevaban. Lo primero fue que Mr. C. cogió un buen trancazo, a saber de dónde, el cual no se mejoró cuando se fue a su caseta a regar y le dio un ataque de alergia como pocos vistos anteriormente. Por lo que hasta el jueves su asistencia estaba comprometida. <br/>Siendo que él era de los que no iban a beber y podía coger el coche, la alternativa tranvía quedaba suspendida, y más aún cuando me confirmó que no podría venir, puesto que estaba demasiado mal para salir de su casa. Cosa que luego comprobé que no era del todo cierta.<br/>En cuanto a mis otros dos amigos, hasta el sábado por la tarde no tuve confirmación de que íbamos a salir esa misma noche. Lo cual me dejó en cierta duda y tuve que recurrir a planes alternativos, que finalmente no vieron la luz. <br/>Pero vamos por partes, antes del fin de semana, ya había elaborado un plan alternativo para la noche del lunes, siendo el martes siguiente festivos, y había quedado con mis ex compañeros de trabajo, donde yo estuve trabajando durante un año y medio. El plan era encontrarnos en el centro a las once de la noche los 4 con aquellos amigos que quisiéramos llevar para salir de fiesta.<br/>Así pues, el sábado por la mañana, exceptuando la asistencia de Mr. C. (lo cual me resultó bastante molesto), tenía todo bajo control. Por lo que aproveché que hacía un buen día, para prepararme algo de comer e irme a pasar el día en la playa. Antes de salir de casa le mandé un mensaje de confirmación de la hora a mis amigos y me fui.<br/>Sobre las 4 de la tarde, al no tener ninguna noticia de ellos, tuve que recurrir a esos dichosos planes B, que fueron mandar un mensaje de “¿sales esta noche?” a varios amigos y conocidos con los que no había quedado desde hace meses. Sólo uno me respondió comentando que él y sus amigos iban a salir por otra parte, pero que querían pasar a ver las hogueras, por lo que a las nueve de la noche me llamaría a confirmar qué iban a hacer. Al menos la alternativa estaba lanzada. La putada es que nunca más se supo de ellos.<br/>A las seis me llama mi amigo a decirme que habían quedado para ir al cine a las diez, a ver Sexo en Nueva York, y luego salir de marcha, que como habíamos quedado en salir juntos que me fuese con ellos, lo cual me daba tan sólo 3 horas para recogerlo todo, volver a mi casa arreglarme y después coger un autobús e irme al centro. Puesto que no tenía más opción fue el plan que decidí seguir.<br/>Para variar decidí no vestirme como siempre que salgo de marcha, es decir con vaqueros y camisa, sino por el contrario ponerme algo más sugerente, como unos vaqueros vintage y una camiseta de tirantes negra que deja poco a la imaginación. Cogí el autobús no sin antes llamar a Mr. C. para comentarle lo del cambio de planes ya que habíamos en hablar esa noche y no iba a ser posible. (sobretodo porque cuando no respondo enseguida a sus llamadas ya se cree que estoy con quien sabe quién).<br/>Después de 6 llamadas perdidas, conseguí que me llamase. Por lo visto estaba demasiado mal para bajar a verme y salir de marcha pero no para irse a su caseta a regar y a que le picasen los mosquitos. Lo cual no hizo más que echarle aceite al malrollo que yo ya tenía con esa situación. Por lo que decidí que independientemente de ello, iba a pasármelo bien esa noche, cueste lo que cueste.<br/>De la película no voy a hacer muchos comentarios, sino simplemente decir que al igual que la serie tiene sus momentos buenos, de risas, de carcajadas y los de lagrima fácil, todo entremezclado con nombres de costureros caros y zapatos de moda. Pero como toda comedia romántica tiene un final feliz, lo cual en el estado que yo estaba no era lo más apropiado, ya que desgraciadamente no creo que mi vida tenga un final tan de película como esa serie. Por lo que al salir del cine, de lo único que tenía ganas era de encontrar un garito donde el alcohol no costase demasiado y poder beber hasta perder la noción de la realidad.<br/>Estuvimos en dos locales donde lo vendían a litros, aunque algo caros, y uno de ellos con un sabor por lo poco extraño, lo cual me dejó pensar en que al día siguiente la resaca iba a ser monumental, pero algo de lo que no me quería preocupar hasta llegado el momento.<br/>Se ve que los efectos del alcohol hicieron mella en mis dos amigos, ya que al dejarles la amiga de uno de ellos, empezaron las hostilidades entre ambos. Todo comenzó con la típica broma de “como estamos borrachos vamos a llamar a nuestros exs a molestarles”. Cosa que todos sabemos que no hay que hacer bajo ningún concepto. Pero claro, si no hay nadie que te lo impida o te haga entrar en razón, pues terminas sucumbiendo a la tentación y marcas el número prohibido, del que todavía no te has olvidado. Lo cual es curioso, porque no te acuerdas de la clave de la tarjeta, del código pin del móvil, que ambos son de 4 dígitos, pero sí de un número de teléfono que son 9 cifras.<br/>Total, que mi llamada a Mr. C. no tuvo mucha relevancia, pero parece ser que la que hizo mi amigo al suyo sí, porque su pareja no se lo tomó demasiado bien. Lo cual en su momento no conseguía entender ya que hasta ese momento parecía que las cosas iban bien entre los dos. Entonces empezó la guerra fría. Primero mi amigo quejándose de todo lo que le hacía el otro cuando no había gente por delante, luego con insinuaciones e indirectas, y para terminar con no tan indirectas dirigidas a la yugular del otro. <br/>Llegado un momento, debo admitir que como amigo no me he comportado bien, y siendo egoísta, yo ya tenía bastante con lo mío como para tragar lo de los demás. Lo cual en un momento normal puede que hubiese dejado pasar, pero con los efectos del alcohol no iba yo a dejar que me aguaran la noche, por lo que en un momento en el que ambos casi se van a las manos, debido a un comentario que hizo mi amigo respecto a su pareja y su falta de interés por él, decidí pasar de ellos e irme por mi cuenta, sabiendo que mi amigos Smirnoff no estaba muy lejos.<br/>Y eso hice, me metí en un local donde había gente conocida y me quedé ahí un buen rato, con la copa en la mano. Hasta que uno de ellos, ahora ya no recuerdo cual, me encontró y me comentó que estaban esperándome fuera. Desgraciadamente ya había terminado casi toda la bebida, por lo que salí a ver qué tripa se les había roto esta vez, y me los encontré en la calle, con cara de pocos amigos, uno de ellos con unos morros hasta el suelo y el otro demostrando una alegría demasiado exagerada de haberme vuelto a encontrar.<br/>En vista de que no me iba a ser posible escaparme de esa situación, y de que por lo visto no habían resuelto sus conflictos personales opte por hacer de consejero matrimonial, en un estado de embriaguez algo curioso.<br/>Por suerte mi amigo encontró a una amiga suya o algo así en mitad de la calle, por lo que se puso a hablar con ella, y yo aproveché la situación para hablar con su pareja e intentar que entrase en razón. Más que nada porque si nos habíamos quedado los dos a solas delante de la puerta del local, de algo habría que hablar. Después de unos minutos generando un monólogo él se decidió a hablar, o por lo menos a contestarme algo más que un asentimiento con la cabeza. Según él, mi amigo es una persona demasiado idealista y romántica para que permita los fallos que él comete, y no valora en absoluto la relación ni los esfuerzos que hace su pareja para que sigan juntos. Puesto que es algo que yo desconozco, mi consejo fue simplemente que ambos tuviesen paciencia, y puesto que él había descubierto lo romántico que podía ser mi amigo (demasiado para mi gusto, ya que no permite el más mínimo fallo), le dije que era él quien tenía que valorar la situación, y que si realmente le quería como decía hacerlo, tener paciencia con mi amigo.<br/>Después de unos 45 interminables minutos de comedura de cabeza, mi amigo decidió volver con nosotros. Con la excusa de que quería salir conmigo y divertirse, y que el otro le importaba un pimiento. Ahí la gota colmó mi vaso, por lo que en vista de que ninguno de los dos quería dar su brazo a torcer, nos fuimos a la estación y los metí en un tren de vuelta a su casa, <i>de donde nunca tendrían que haber salido</i>, como dice mi amiga Raquel.<br/>Me fui a dar una vuelta yo solo antes de irme a mi casa, y me entretuve en el camino de forma que acabé volviendo a mi casa sobre las 8 de la mañana. Con algo de resaca y dolor de estómago. Pero como al día siguiente no tenía planes ¿que más me daba?<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/khayman1981/c_143.htm"><title><![CDATA[Falsas Apariencias]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/khayman1981/c_143.htm]]></link><description><![CDATA[Muchas veces la respuesta a ciertos comportamientos la podemos encontrar simplemente mirando en la naturaleza. Ahí es donde aprendemos el por qué de la forma que tenemos de actuar muchas veces, sobretodo relacionado con lo que pretendemos mostrar a los demás y lo que realmente somos.<br/>Para empezar he de reconocer que eso de ir de cabrón funciona a las mil maravillas. No se trata de hacerle daño a la gente pero si de aparentar ser un chico malo. Por lo tanto las apariencias muchas veces engañan, pero como el fin justifica los medios, una vez que has pillado lo que ansiabas, ya da lo mismo que vean como eres realmente, y que detrás de esa fachada de malvado está una persona normal o incluso buena. Porque sabes que cuando el veneno ya lleva tiempo actuando en el cuerpo de la otra persona, llegará el momento en que no se pueda desprender de ti. Y ya le dará igual como seas.<br/>Si nos fijamos en la naturaleza, ¿cuándo descubrieron las mariposas nocturnas que aparentar ser un búho era un éxito contra los depredadores? ¿Por qué algunos animales tienen una mala fama infundada? Y sobretodo ¿por qué otras especies se aprovechan de esa fama para vivir bajo su protección? Y si esto lo extrapolamos a los seres humanos, ¿podemos decir que realmente las apariencias engañan?<br/>Lo primero que he de admitir, es que eso de ir de malote tiene buenos resultados, para prueba un botón. El sábado pasado salí de marcha con unos amigos y no sólo nos invitaron a chupitos sino también a copas. Con lo cual si es para beber gratis, ya de por sí merece la pena. Aunque luego a la hora de la verdad no pasase nada, pero bueno, ya es un comienzo. Y en alguna parte hay que empezar, digo yo.<br/>Segundo, he de decir que el “poder barba”, como le llamo yo, es muy parecido al que tiene mi hermana al ir en bikini por la calle y que todos los tíos se voltean a mirarla, incluso cuando van con sus parejas. Pues este es parecido y funciona tanto con hombres como con mujeres. Aunque todavía no he terminado de dominar ese tema, pero todo es cuestión de tiempo…<br/>Por lo que, aunque yo realmente no vaya atropellando a la gente, ni gastándole putadas, he de admitir que tener pinta de que soy un borde tiene sus ventajas. Pero me diréis que es posible que haya gente que se vea intimidada por mi apariencia… pues mala suerte, porque los cobardes nunca han ganado nada. Aparte que no me interesa alguien que se deje asustar por el aspecto, porque eso demuestra que es una persona tan frívola como aquellos que sólo van buscando un cuerpo 10 sin fijarse en lo que haya dentro del jarrón. Es tan malo aquel que se fija y va solo a por el físico atractivo, que el que se fija y se asusta, sin intentar ver más allá de lo exterior. <br/>Mi amigo C. me dice que eso es pura fachada y que no me va lo de ir de malvado. Tiene razón, es pura fachada, quien me conozca o lleve tiempo leyendo lo que escribo sabe que no soy una persona insensible. Pero a veces hay que aparentar algo que no se es para evitar problemas, o simplemente que te coman los grandes. Incluso sin tratarse de un caso de supervivencia, he de admitir que muchas veces el parecer algo peor de lo que se es llega a tener su atractivo, como he podido comprobarlo últimamente.<br/>Si volvemos al comienzo de mi artículo, entenderéis por qué pienso así. Si nos fijamos en las abejas, la verdad es que son unos bichitos, mayormente inofensivos, (aunque tengan su aguijón, pero si lo utilizan se mueren, por lo que no creo que eso les interese mucho), que viven con la reputación adquirida de las avispas, de que pican y duele.<br/>Pues bien, una cosa es que tenga armas y otra que las utilicen. En este caso pueden hacer las dos cosas. Pero hay otros insectos, sobretodo moscas y algunas especies de polillas, que hay llegado a imitar los colores y el zumbido de estas especies, para que las dejen tranquilas. Y van por el campo, tan contentas sabiendo que aunque sean inofensivas, nadie se va a meter con ellas.<br/>Ciertos tipos de orugas de otras mariposas, también utilizan esa técnica, aparentando ser serpientes, para que los pájaros pasen de ellas y no terminen formando parte de su dieta. Las propias culebras viven a la sombra de sus parientes venenosas, gozando muchas veces de la reputación que tienen unas para poder estar tranquilas. Aunque también cabe destacar que en múltiples ocasiones esto más que una ventaja es un inconveniente, ya que se les adjudica una mala fama que no tienen.<br/>En el mundo de los animales, las señales empleadas son siempre las mismas, aquellos bichos que tengan colores vistosos, llamativos o fuertes, indican que son peligrosos, ya sea para sus presas o para sus depredadores. Como suele pasar con algunos batracios de colores rojos y naranjas, o con insectos e incluso aves que hacen del amarillo y el negro la señal inequívoca de que ni son comestibles, ni son aptos para el consumo. <br/>Pero no todos son tan sinceros, ya que algunos, conociendo ese código visual, aprovechan para “vestirse” con esas pintas y parecer algo que no son. Entonces nos engañan cuando en realidad aparentan ser una cosa que no son.<br/>Pero no todo es un tema de colores y vestimentas, que claro está podemos trasladar a nuestra vida cotidiana. Muchos de nosotros hemos sido prejuzgados por la forma que tenemos de vestir, ya que aparentamos algo que puede que no seamos. Cuántos chicos con problemas de pérdida de cabello han optado por la moda “al cero” y se han visto metidos en el saco de los Skins, sin por ello tener nada en común con ese grupo social. Si bien a algunos esa similitud les ha podido favorecer, a otros no. Por lo tanto unos han podidos servirse de esa apariencia para pretender ser algo que no son, a primera vista, y de paso quitarse de encima muchos dolores de cabeza, mientras que otros, por el contrario han sido perjudicados por esa pinta.<br/>Lo mismo suele suceder con la gente de gimnasio. Por una parte me recuerdan a los animales que pretenden parecer más grandes de lo que son, y de esa forma evitarse problemas con los depredadores, que se verán sorprendidos por el tamaño de la presa. Es decir, a ninguno de nosotros se nos ocurriría meternos, cuando salimos de marcha, con alguno de esos armarios empotrados que nos encontramos en los locales. Y sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, esas personas no son en absoluto peligrosas ni folloneras, por el contrario suelen ser gente que aparentando algo que no son, se ahorran más de un dolor de cabeza. Y esto es algo que a las mujeres les encanta. Saben que si salen con un tío de 2 por 2 nadie se va a meter con ellas, no porque su novio sepa pelear, sino que por su tamaño los demás se lo pensarán dos veces antes de arremeter contra ellos.<br/>Cuando la realidad suele ser toda la contraria, y alguien peso pluma podría derribarlos sin el más mínimo esfuerzo, siempre que sepa dónde golpear, o con qué hacerlo para poder tumbarlos. Pero no se van a arriesgar a menos que tengan muy claro que no corren peligro. O en otras palabras, la serpiente más venenosa del planeta no sale huyendo, aunque sea muy chiquitina, ante un peligro enorme, puesto que sabe que un solo mordisco suyo bastaría para derribar a su oponente. Está segura de sí misma, y es ella la que no finge algo que no es.<br/>Las ranas más venenosas que hay en la tierra son unos seres bastante pequeñitos y de colores llamativos, que para alguien que no sepa de señales naturales podrían resultar de los más atractivas, cuando en realidad sólo con tocarlas se iría al otro barrio. Y eso los animales que suelen ingerir ese tipo de seres vivos lo sabe.<br/>El problema es que no todos tenemos ese veneno, o esa fuerza o esa rapidez, por lo que tenemos que aparentar algo que no somos para poder sobrevivir en la jungla del día a día.<br/>Una de las cosas en las que se empeña mi amigo C. es en que yo vaya por el trabajo tirándole los tejos a todo ser con falda que se me presente por delante, para de tal manera parecer algo que no soy. Podría, siguiendo el ejemplo de la naturaleza, cambiar de color y ser un animal a rayas amarillas y negras para que entonces quien me vea no se atreva a pensar nada malo de mí, o simplemente no cuchicheen a mis espaldas sobre si me va una cosa o la otra. Por ejemplo. O simplemente puedo tener confianza en mí mismo y pasar olímpicamente de lo que piensen los demás de mí, puesto que no es algo que a mí me afecte emocionalmente. Como haría la serpiente que aunque sea una birria sabe que es venenosa y no tiene que aparentar nada.<br/>Por lo tanto no se trata únicamente de fingir algo que no somos como medio de defensa, que en ocasiones viene bien, sino de saber cuándo tenemos que hacerlo y cuando no, en función del objetivo perseguido. Está claro que si yo quisiera que la gente pensase algo de mí que no es actuaría de otra forma, pero como no es el caso, que paso de lo que piensen, pues no lo hago. Sin embargo, en el tema que estoy tratando sí que es cierto que a veces merece la pena crear cierta confusión, para que de esa manera se genere un interés hacia la persona.<br/>Por una parte podemos adornar la realidad de forma que parezcamos más interesantes, y uno de esos adornos es simplemente el parecer más malo de lo que se es, que por desgracia funciona a las mil maravillas. Mientras que por otro lado debemos de ser conscientes de nuestras limitaciones, para que la ilusión que proyectamos de nosotros mismos no termine por perjudicarnos, y hacernos el blanco de las iras de aquellos que nos rodeen. Ciertamente ser uno mismo es algo que debemos de tener en cuenta, aunque está claro que para una primera impresión, muchas veces no sirve.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/khayman1981/c_142.htm"><title><![CDATA[Resident Evil]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/khayman1981/c_142.htm]]></link><description><![CDATA[Cuando estaba en la universidad, del grupo de amigas (porque los chicos que iban con nosotros al final terminaban por cambiarse de carrera o de universidad), había una, con la que todavía mantengo una buena relación de amistad, que comentaba el tema de que en la vida siempre llega el momento de conectar con “nuestra puta interior”. Venía a referirse a otra de nuestras compañeras que por lo visto no solamente había conectado con ese lado suyo, sino que había tomado posesión de ella por completo. Y todos los meses nos soltaba la misma lata de que no le baja el periodo y que a ver si iba a estar preñada porque lo hacía sin protección. Las dos primeras veces nos dio lástima, pero que lo hiciera durante los 4 años de carrera ya tenía delito. <br/>Sin embargo no puedo decir que le haya ido mal, ya que gracias a eso, se tiró una noche a un directivo de una empresa de publicidad o algo parecido y la contrataron en dicha empresa, que es donde estaba trabajando la última vez que tuve noticias suyas. Parece ser que a veces el fin justifica los medios.<br/>Yo no quiero hablar de sexualidad hoy, aunque vaya incluida muchas veces en nuestras vidas, porque es un tema que tengo ya muy visto, sin embargo así como tratamos de conectar con nuestro zorrón interior, también hay veces que estaría bien conectar con nuestra maldad interna. No en el sentido bíblico de la palabra, como podría ser eso de ir por ahí haciendo el mal, sino en el sentido de que muchas veces pecamos de tontos y de buenazos. Como lo dice el título de este artículo, tenemos que conectar con nuestra Maldad Interior, o lo que viene a ser nuestro lado oscuro.<br/>En un mundo en el que la ética viene regida por la finalidad a conseguir, y donde el fin justifica los medios más que nunca ¿Cómo podemos sobrevivir siendo simple y llanamente buenos? ¿Se nos puede reprochar el tener ese puntillo de maldad? ¿Por qué al final nos atraen las personas que nos hacen sufrir? ¿Qué atractivo tiene el travieso que no tenga el buenazo?<br/>Obviamente todos tenemos un algo por aquellos malos y malas de las películas que se la pasan elaborando planes siniestros para acabar con la bondad del mundo. No me refiero a aquellos malvados torpes y bobos, como podrían ser los de los dibujos animados, que no representan ningún peligro para la humanidad, si no fuese por que por pura suerte pueden llegar a triunfar; sino de aquellos que tienen un pasado tormentoso que les ha llevado a ese lado, tienen una psicología retorcida debido a sus vivencias y en el fondo serían buenas personas si sus experiencias hubiesen sido distintas.<br/>Me refiero a personajes como Darth Vader, Lex Luthor o Catwoman. Aunque esta última no se considere mala del todo, pero vamos, que su jefe la puteó tanto que temrinó volviéndose loca, vistiéndose de vinilo y contoneándose delante de Batman y del pingüino.<br/>Todos ellos empezaron siendo buenos, pero por casualidades de la vida, o tal vez debido a su inteligencia terminaron cayendo en las redes del lado oscuro de la Fuerza. Lo cual no les hace menos atractivos, ya que aparte de su intelecto privilegiado poseen el poder que todos ansiamos, y además no tienen reparos morales a la hora de utilizarlos. A fin de cuentas la diferencia que podrían tener con los buenos, radica únicamente en eso, en que no tienen escrúpulos y se arriesgan. <br/>Está claro que Miguel Bosé no habría tenido tanto éxito de haber titulado su canción Amante Buenazo en lugar de Amante Bandido, porque seamos sinceros, todos queremos que alguien nos robe el corazón, no que llegue por las buenas y sea el perfecto caballero o la perfecta dama. Eso está bien para las presentaciones a los padres o en sociedad, pero todos queremos a alguien que nos quite el aliento, y para ello no puede ser ninguna buena persona con todas las letras. Ha de tener algo de maldad interior para poder picarnos.<br/>Además no dicen que en la vida de pareja, para evitar la monotonía y el aburrimiento, hay que darle picante al asunto, pues ese picante no existiría de no ser por aquellas personas traviesas que lo llevan a cabo. Si todos fuésemos unos ángeles sería todo muchísimo más aburrido.<br/>Por alguna razón que desconozco, pero según mi amiga Raquel es algo que llevamos todos intrínsecamente junto con nuestras relaciones, sin poder separar lo uno de lo otro, cuando tenemos algo, no nos interesa, por el contrario queremos aquello que se nos resiste y que nos cuesta conseguir. Lo prohibido es mucho más tentador que lo permitido, y de hecho, si tenéis pareja os habréis fijado que cuando ya estáis fuera del mercado de repente hay muchas más ofertas que cuando estabais dentro.<br/>Al menos eso me ha pasado a mí siempre. Cuando estaba en el instituto las chicas huían de mí como alma que se lleva el Diablo, sin querer que me les acercara. Cuando empecé a pasar de ellas mostraron interés. Y cuando ya directamente les dije que no me gustaban entonces es cuando admitían que yo a ellas sí, y que era una lástima porque hubiesen salido conmigo sin pensárselo dos veces… ya, claro.<br/>Y si no está la típica excusa que te ponen tanto hombres como mujeres, aquella que todos tememos oír, pero que siempre nos persigue: “es que eres tan bueno y somos tan amigos que si salimos juntos nuestra amistad se puede estropear y sería una lástima”. Lo que realmente es una lástima es que luego esa persona sale con el más cabrón que encuentra y te tiene a ti de paño de lágrimas para contarte todas las putadas que le hace esa persona. Pero no le va a dejar porque en el fondo lo que le mola es que le metan caña. Porque tú ibas a ser todo mimitos y cariño, pero eso no le basta, quería al malo o a la mala de la película, porque la vida a su lado es más emocionante. <br/>Yo veo a mi alrededor, conozco a las peores personas que te puedas echar a la cara y luego resulta que son aquellas personas que no sólo triunfan en la vida, sino que encima tienen unas parejas de alucine y que les comen en la mano. Simplemente porque en el fondo somos algo masoquistas y queremos alguien que nos ate y nos tenga bajo su dominio. Porque está claro que si esa persona nos da libertad, nos trata bien y no nos para los pies de vez en cuando no vamos a sentir ese cosquilleo que ansiamos.<br/>Probablemente os preguntaréis por qué de repente hago apología de la maldad innata que tenemos todos, pero es que he llegado al punto en el que me he cansado de que si bien las cosas buenas también nos pasan a la gente buena, a la gente que es algo malvada, no digo aquellos que son pura maldad y que parecen recién salidos del Infierno, le pasan aún más cosas y se lo pasan mejor que yo.<br/>Para empezar todos aquellos que le echan morro al asunto tienen más éxito que yo, cuando llegas en plan humilde te pisotean. Eso lo tengo más que comprobado, cuando hice mi segunda entrevista de trabajo aquí donde estoy, me comentaron las cualidades de la persona que buscaban para el puesto, y mi respuesta fue que dejasen de buscar que esa persona era yo. Obviamente fue un poco bestia, pero el caso es que al final me dieron el trabajo. Por lo que se ve que es una técnica que funciona.<br/>Lo mismo pasa en donde doy las clases de Pilates. Hace 3 semanas les advertí que sólo iba a dar dos días a la semana, y como saben que soy buena persona, me dijeron que sí. Y la semana pasada me pidieron el favor de que esta semana, cuando ya se suponía que no tenía que ir sino esos dos días, fuera los 4. En el fondo está bien porque me pagarán las horas hechas, pero el caso es que tendría que haberles dicho que no, y llevar yo la sartén por el mango. Por el contrario, en cuanto me puse en mi sitio, fue cuando empezaron a respetarme y a tomarme más en serio. Porque a fin de cuentas o muerdes tú primero o te muerden a ti. Volvemos a la ley de la jungla. <br/>Y en el terreno amoroso pasa lo mismo, cuando he ido de borde, es cuando la gente más interés ha mostrado por mí. Parece ser que ir de chico legal y bueno no tiene éxito, por el contrario, si vas de borde y cuando te entran los mandas a paseo entonces sí generas interés (claro que sin pasarte, a no ser que seas un monumento y sepas que aunque los trates como basura irán detrás de ti por el físico privilegiado que tienes). Dicen que menos es más, por lo tanto a menos interés que les muestres más te prestan a ti, y a más bordería, menos resistencia oponen. Esto incluso con C. me ha pasado, cuando he pasado de él, como recordaréis de mis artículos del verano pasado, es cuando más ganas ha tenido de estar conmigo, por el contrario, cuando voy detrás suya, pasa de mí. Más o menos como en un baile diabólico. Cuando tú vas, yo vengo, y cuando yo voy, tú vas…más o menos como dice la canción. <br/>En conclusión, por eso pienso que si eres un poco más malo eres más interesante y tienes más éxito.<br/>Por un lado principalmente porque me he dado cuenta de que la vida es de los espabilados, y no de la gente buena. Lo cual no significa que tengamos que ir por la vida atropellando gente o gastándole putadas a la gente. Pero sí que hay que tener un poco de picardía y cierta malicia para que luego no se nos suban a la chepa. Y si no me creéis, basta con echarle un vistazo a aquellas personas que han tenido éxito a nuestro alrededor.<br/>La gran mayoría de ellos no han llegado donde están sin haber roto un plato, y si dicen que es así mienten. Porque está claro que para ascender tienes que dejarte parte de la piel, o como dicen en Francia, no se puede hacer una tortilla sin romper los huevos. Por lo tanto eso que dicen de que hay que ir de buenos por la vida, sí, pero solo si aspiras a ser el felpudo del mundo. Ya lo decía Mae West: “<i>las chicas buenas van al Cielo, las chicas malas van a todas partes</i>”. Así que a tomar ejemplo de la Diva.<br/>]]></description></item></rdf:RDF>
