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QUE LOCURA DE MISTERIOS
PREPARATE A VIAJAR A OTROS TIEMPOS CON LOS MISTERIOS-PERSONAJES Y BATALLAS.
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EL HOMBRE PEZ DE LIERGANEZ
Dentro del capitulo de las leyendas relativas a seres acuáticos, y aparte de los míticos tritones, nereidas y sirenas, se inscriben las de los hombres-pez u hombres marinos. Se trata de seres, en principio, totalmente humanos, pero que un buen día sintieron la llamada de las aguas y se lanzaron a vivir en el océano. Hay noticias diversas y muy antiguas sobre estos seres legendarios. Plinio ya da conocimiento de dos de ellos, uno visto precisamente en las aguas atlánticas de la bahía de Cádiz. Eliano, Pausanias, Belonio Nauclero, Lilio Giraldo y Alejandro de Alejandro son algunos otros de los cronistas que reseñan apariciones de estos fantásticos hombres-pez. Pedro Mexía, en su Silva de Varia Lección, Juan de Mandevilla en el Libro de las maravillas del mundo, aparecido por primera vez en Valencia en 1515, y Antonio de Torquemada en su Jardín de flores curiosas, publicado en Salamanca en el año 1570, son los españoles anteriores al siglo XVIII que se hacen eco de las curiosas noticias de estos extraños personajes acuáticos.



El Padre Feijoo

Pero el relato que presenta mayor número de detalles y que resulta de un singular interés por el carácter racionalista y desmitificador de quien escribe sobre él, es el del hombre-pez de Liérganes, que aparece reseñado por primera vez en el volumen VI del Teatro Crítico Universal (1726-1740) de fray Benito Jerónimo Feijoo. La historia, tal y como la cuenta el ilustrado fraile, es más o menos como sigue.


En el lugar de Liérganes, cercano a la villa de Santander, vivía a mediados del siglo XVII el matrimonio formado por Francisco de la Vega y María de Casar, que tenían cuatro hijos. La mujer, al enviudar, mandó al segundo de ellos, Francisco, a Bilbao, para que aprendiese el oficio de carpintero. Allí vivía el joven Francisco cuando, la víspera del día de San Juan del año 1674, se fue a nadar con unos amigos al río. El joven se desnudó, entró en el agua y se fue nadando río abajo, hasta perderse de vista. Según parece, el muchacho era un excelente nadador y sus compañeros no temieron por él hasta pasadas unas horas. Entonces, al ver que no regresaba, le dieron por ahogado.

Cinco años más tarde, en 1679, mientras unos pescadores faenaban en la bahía de Cádiz, se les apareció un ser acuático extraño, con apariencia humana. Cuando se acercaron a él para ver de qué se trataba, desapareció. La insólita aparición se repitió por varios días, hasta que finalmente pudieron atraparlo, cebándolo con pedazos de pan y cercándolo con las redes. Cuando lo subieron a cubierta comprobaron con asombro que el extraño ser era un hombre joven, corpulento, de tez pálida y cabello rojizo y ralo; las únicas particularidades eran una cinta de escamas que descendía de la garganta hasta el estómago, otra que cubría todo el espinazo, y unas uñas gastadas, como corroídas por el salitre.

Los pescadores llevaron al extraño sujeto al convento de San Francisco donde, después de conjurar a los espíritus malignos que pudiera contener, le interrogaron en varios idiomas sin obtener de él respuesta alguna. Al cabo de unos días, los esfuerzos de los frailes en hacerlo hablar se vieron recompensados con una palabra: "Liérganes". El suceso corrió de boca en boca, y nadie encontraba explicación alguna al vocablo hasta que un mozo montañés, que trabajaba en Cádiz, comentó que por sus tierras había un lugar que se llamaba así. Don Domingo de la Cantolla, secretario del Santo Oficio de la Inquisición, confirmó la existencia de Liérganes como un lugar cercano a Santander, perteneciente al arzobispado de Burgos, y del cual él era oriundo. De inmediato mandó noticia del hallazgo efectuado en Cádiz a sus parientes, solicitando que informaran de si allí había ocurrido algún suceso que pudiese tener conexión con el extraño sujeto que tenían en el convento. De Liérganes respondieron que allí no había ocurrido nada extraordinario fuera de la desaparición de Francisco de la Vega, hijo de la viuda María de Casar, mientras nadaba en el río de Bilbao; pero que esto había ocurrido cinco años atrás.

Esta respuesta excitó la curiosidad de Juan Rosendo, fraile del convento, quien, deseoso de comprobar si el joven sacado de la mar y Francisco de la Vega eran la misma persona, se encaminó con él hacia Liérganes. Cuando llegaron al monte que llaman de la Dehesa, a un cuarto de legua del pueblo, el religioso mandó al joven a que se adelantara hasta allí. Así lo hizo su silencioso acompañante, que se dirigió directamente hacia Liérganes, sin errar una sola vez al camino; ya en el caserío, se encaminó sin dudar hacia la casa de María de Casar. Ésta, en cuanto le vio, le reconoció como su hijo Francisco, al igual que dos de sus hermanos que se hallaban en casa.

El joven Francisco se quedó en casa de su madre, donde vivía tranquilo, sin mostrar el menor interés por nada ni por nadie. Siempre iba descalzo, y si no le daban ropa no se vestía y andaba desnudo con absoluta indiferencia. No hablaba; sólo de vez en cuando pronunciaba las palabras "tabaco", "pan" y "vino", pero sin relación directa con el deseo de fumar o comer. Cuando comía lo hacia con avidez, para luego pasarse cuatro o cinco días sin probar bocado. Era dócil y servicial; si se le mandaba algún recado lo cumplía con puntualidad, pero jamás mostraba entusiasmo por nada. Por todo ello se le creía loco hasta que un buen día, al cabo de nueve años, desapareció de nuevo en el mar sin que se supiera nunca más nada de él.

Hasta ahí el relato resumido, tal y como lo expone el padre Feijoo. En su obra, el fraile abunda en detalles y da los nombres de quienes le impulsaron a reseñar este suceso, ante el cual, en un principio, se mostró escéptico, y al que sólo dio crédito tras recabar información de personajes que merecían su confianza, como el marqués de Valbuena, de Santander, don Gaspar Melchor de la Riba Agüero, caballero de la orden de Santiago y natural de Gajano, pueblo cercano a Liérganes, y don Dionisio Rubalcava de Solares, que conoció y trató a Francisco de la Vega.

Resulta curioso ver cómo el proverbial rigor critico que demostraba el padre Feijoo ante supersticiones comunes en aquel tiempo se desvanece ante el caso del hombre-pez de Liérganes y ante la creencia, en general, en los hombres marinos. Este típico erudito de la Ilustración esgrime un sinfín de argumentos para explicar la posibilidad de existencia de hombres anfibios o marinos. Y al caso de Francisco de la Vega añade otro más, del que ya habían dado cuenta en sus escritos Joviano Potano, Alejandro de Alejandro y Pedro Mexía: el caso de "pesce Cola" o "peje Nicolao".



Nicolao fue un siciliano, natural de Catania, que vivió hacia la segunda mitad del siglo XV. Este hombre, si bien no habitó en el mar durante largos períodos de tiempo, como nuestro hombre-pez de Liérganes, según parece era capaz de salvar grandes distancias a nado, por lo que le empleaban como correo marítimo entre los puertos del continente y las islas. Aún en días de tormenta, cuando los marineros no se atrevían a salir a la mar, "pesce Cola" se zambullía en el agua y llegaba a su destino.

Nicolao era capaz de permanecer hasta una hora debajo del agua sin salir a respirar, lo que le permitía vivir con holgura de la pesca de ostras y coral. Se había dado el caso de que "pesce Cola" siguiese nadando a un barco hasta alta mar, lo abordase y después de comer en él, se brindase a llevar noticias de los marinos a sus familiares de tierra. Los prodigios acuáticos de Nicolao llegaron a su fin cuando el rey Federico de Nápoles y Sicilia quiso comprobar la certeza de su leyenda. El monarca, para ver hasta dónde llegaba la intrepidez y resistencia del siciliano, lo llevó hasta el famoso remolino de Caribdis, situado en el lugar más angosto del estrecho de Mesina, y arrojó al agua una copa de oro, diciéndole a Nicolao que si la recuperaba era suya. "Pesce Cola" se lanzó al agua y permaneció bajo ella tres cuartos de hora, hasta que finalmente salió con la copa en la mano. Interrogado por el rey sobre lo que había visto en tan temido lugar, Nicolao contó tremendas visiones de monstruos marinos, moradores de profundas cavernas. El rey, entusiasmado por el relato, quiso saber más detalles y le prometió igual recompensa si bajaba de nuevo. Nicolao se mostró remiso a cumplir los deseos del monarca, por lo que éste le estimuló con una bolsa de oro, además de otra copa que arrojó al agua. "Pesce Cola" consintió y se sumergió de nuevo para no aparecer mas.


IIncredulidad De Marañón


La existencia de los hombres marinos la explica Feijoo a base de la adaptación al medio Arguye que sí a una natural inclinación hacia el mar y una especial predisposición para la natación, se añade la práctica continuada, tanto del ejercicio natatorio como de la retención de la respiración, se podría llegar a resultados sorprendentes, como los que lograron estos singulares sujetos. Aceptada la posibilidad de existencia de estos individuos, cabe la posibilidad de que hombres y mujeres con estas habilidades tuviesen, por causas diversas, que buscar refugio en la solitaria vida marina. A partir de aquí, la existencia de una raza de hombres marinos, herederos de las facultades de unos padres adaptados al medio acuático, es del todo admisible.

Establecida la existencia de una raza de hombres marinos, Feijoo explica la existencia de tritones y nereidas, mitad hombre o mujer y mitad pez, mediante el apareamiento de los hombres marinos y los peces.

Ya en nuestro siglo, el doctor Gregorio Marañón volvió a interesarse por la leyenda del hombre pez de Liérganes, y en su libro "Las ideas biológicas del padre Feijoo" dedica un capítulo entero a la leyenda y a los argumentos presuntamente científicos que utilizó el ilustrado para justificar la existencia de los hombres marinos.

A partir de toda la serie de datos recogidos, Marañón formula la hipótesis de que Francisco de la Vega padeciese cretinismo, enfermedad caracterizada por una detención del desarrollo físico y mental y acompañada de deformaciones. Esta es la causa de que un buen día el joven Francisco, "idiota y casi mudo", abandonase su lugar habitual de residencia y vagase por tierra o quizá por mar, "pero no nadando", hasta que se le localizó de nuevo en Cádiz. La coincidencia de que desapareciese bañándose y que se le localizase de nuevo en el mar, junto con la incapacidad del muchacho para dar cualquier explicación, tejió la leyenda de los cincos años de vida marina.

La mudez, la tez blanca, el pelo rojizo, la piel escamosa -debido probablemente a la ictiosis-, la glotonería y el hecho de comerse las uñas, datos todos que aparecen en el relato del padre Feijoo, interpretados desde un punto de vista clínico, no son sino síntomas de cretinismo, enfermedad endémica propia de regiones montañosas, y entonces frecuente en la montaña santanderina.

La habilidad de Francisco de la Vega en la natación y su resistencia en las inmersiones, las explica Marañón a través de la insuficiencia tiroidea, con frecuencia ligada a las personas que padecen ictiosis. Se ha podido comprobar experimentalmente que, cuanto menor es la cantidad de tiroxina segregada, tanto menor es la necesidad de oxígeno, y por tanto mayor el tiempo de resistencia del organismo a situaciones en que falta este elemento.

De todos modos, después de leer la historia de Feijoo y la explicación del doctor Marañón, se nos plantea una duda: Francisco de la Vega, ¿era realmente un cretino? Lo cierto es que no se dice nada de eso antes de la desaparición del muchacho en el río de Bilbao, y tan sólo se alude a su silencio y locura después de su reaparición en Cádiz.

Aunque la interpretación del suceso que ofrece Marañón es ingeniosa y parece dar una respuesta lógica (dentro de la lógica científico- experimental típica del siglo XX) al fenómeno del hombre-pez, nuestro doctor, muy prudentemente -como corresponde a todo buen espíritu científico- se muestra abierto a valorar cualquier otra posible explicación que se pueda dar a tenor de nuevos datos.


La fantasía popular en torno a extraños seres marinos se ha desarrollado en todas las épocas y culturas.

Siguiendo en la línea de los sucesos extraordinarios y leyendas tejidas en tono a los hombres marinos no se puede dejar de mencionar la historia de los mariños o marinhos gallegos, narrada en el siglo XVI por el licenciado Luis de Molina en sus Descripción del Reino de Galicia y de las cosas notables (Mondoñedo, 1550) y por Antonio de Torquemada en el ya mencionado Jardín de flores curiosas.

Según cuenta el licenciado Molina, un hidalgo pescó en la isla de Lobeira a una sirena. Cuidó de ella hasta que le cayeron las escamas, y entonces la tomó por esposa. Los hijos que tuvieron fueron llamados mariños.

El relato que nos ofrece Torquemada es mucho menos romántico; cuenta que "andando una mujer ribera de la mar, entre una espesura de árboles, salió un hombre marino en tierra, y tomándola por la fuerza, tuvo sus ayuntamientos libidinosos con ella, de los cuales quedó preñada, y este hombre o pescado se volvió a la mar; y retornaba muchas veces al mismo lugar a buscar a esta mujer, pero sabiendo que le ponían trampas para capturarlo, desapareció. Cuando la mujer vino a parir, aunque la criatura era racional, no dejó de traer en si señales por lo que se supo era verdad lo que decía que con el Tritón lo había tenido."

Es curiosa la conexión entre esa leyenda de los mariños gallegos y uno de los relatos del escritor fantástico norteamericano Howard Phillips Lovecraft. En La Sombra sobre Innsmouth, sin duda una de las mejores narraciones cortas de este autor, Lovecraft nos presenta una raza de seres, "mitad peces mitad batracios" -a quienes llama profundos- capaces de reproducirse con seres humanos.

El relato nos cuenta la horrible experiencia de un hombre que va a parar a un extraño pueblo costero, Innsmouth, donde los profundos han logrado establecer contacto con sus habitantes y dejar descendencia. Estos descendientes humanos, si bien en un principio parecen por completo racionales, poco a poco van sufriendo una metamorfosis, hasta que, tras adquirir el monstruoso aspecto de sus progenitores acuáticos, se lanzan a vivir en el océano.

Es de suponer que Lovecraft se inspiró, para la creación de este relato, en alguna leyenda del folklore anglosajón, del que era un buen conocedor; es probable que utilizase ese substrato mítico ancestral, presente en lo más oscuro de nosotros mismos, como un elemento más para articular su peculiar narrativa de terror. Por otra parte, no hay que olvidar que el folklore anglosajón es una de las ramas de la cultura céltica, del que los gallegos -y sus mariños- son representantes de lo más genuino...


 
El ENIGMA DE STONEHENGE
Aunque hoy día se sepa que los celtas no son los constructores, éstos tuvieron en todos los tiempos un gran respeto por Stonehenge. El primer texto que menciona el sitio con exactitud se encuentra en la Historia Regnun Britanniae de Geoffroy de Monmouth (1136), uno de los autores del ciclo arturiano. Stonehenge es, según él, una creación del druida Merlín, que por obra de magia habría traído las piedras desde Irlanda. Luego habría utilizado las "fuerzas vitales" del lugar para hacer aparecer el dragón, y es ahí también donde todos los nobles de Inglaterra habrían prestado juramento al rey Arturo.



¿Cómo y de dónde trasladaron esas enormes rocas? ¿Fué por mágia o por un avanzado sistema de transporte?.

Los autores británicos John Aubrey y William Stukeley, a fines del siglo XVII y a principios del XVIII, contribuyeron fuertemente a mantener la imagen de Stonehenge como un templo druídico y sitio importante de la cultura celta. Pero, aunque fue sin duda el sitio utilizado por los druidas para sus ceremonias, los pesados megalitos estaban ahí mucho antes de la llegada de los celtas a tierras británicas, y los misterios de Stonehenge no tienen ninguna necesidad de este aporte para seguir siendo apasionantes.


Constructores Fantásticos



¿Cómo y de dónde trasladaron esas enormes rocas? ¿Fué por mágia o por un avanzado sistema de transporte?.

El monumento fue construido en cuatro fases, a partir del 2800 antes de Cristo, con piedras de diferentes orígenes. Algunas provienen de Avenbury, a una veintena de kilómetros al noroeste, otras de los montes Prescelly en el País de Gales, a más de 200 kilómetros de Stonehenge, y de Mildford Haven, ¡a 250 kilómetros!. Las "piedras azules" (riolitos) incorporadas a la construcción a principios de la Edad del Bronce (segundo milenio a.C.), vendrían de Irlanda. Cada monolito pesa más de 50 toneladas y el conjunto, varios miles de toneladas: ¿Cómo pueblos de fines del Neolítico, de apenas algunos centenares de individuos, pudieron traer tales cargamentos con medios primitivos? ¿Y por qué haber ido tan lejos en busca de bloques de diferentes rocas?

El emplazamiento de Stonehenge fue elaborado según un plan extremadamente preciso. Una zanja circular de 4 m. de ancho por 1,50 m. de profundidad forma un primer anillo de un centenar de metros. Al interior, sobre el talud, un segundo anillo está dibujado por 56 agujeros, conocidos por el nombre de "agujeros de Aubrey", derivado del nombre de uno de los primeros exploradores del emplazamiento (1650).

Siempre concéntricos, otros dos anillos revelan cada uno 30 y 29 agujeros: éstos contienen osamentas humanas quemadas. Luego viene la parte monumental de la obra: dos círculos de piedras erguidas cubiertas de dinteles encerrando otras dos filas dispuestas en forma de herradura. Otras cinco piedras se levantan aisladas: dos, en la zona del anillo de los agujeros de Aubrey ("piedras de estación" destinadas a ser cambiadas de posición), una exterior, en la galería que conduce al monumento ("piedra de talón", llamada así por su forma), una piedra de sacrificio a la entrada y un altar al centro.


La Teoría Del Observatorio


Los numerosos restos humanos encontrados en el lugar indican que el sitio sirvió a menudo, a lo largo de los siglos, como lugar de sepultura. Sin embargo, todo muestra que esa no fue su primera finalidad.

En efecto, después de 1961, el plano del monumento fue estudiado por el científico Gerald Hawkins, profesor de astronomía de Cambridge, y Fred Hoyle, especialista en astrofísica del Californian Institute of Technology. Su tesis es que, para un observatorio ubicado en el centro de la construcción, los megalitos se observan en líneas de mira para realzar fenómenos astronómicos. Los círculos de agujeros corresponderían al sistema simple de una máquina calculadora gigantesca y primitiva pero de una precisión sorprendente.



Impresionante vista de un atardecer en Stonegenhe. ¿Fué construído como un observatorio?

El anillo de los agujeros de Aubrey se relaciona con el ciclo de los eclipses lunares: Hawkins muestra incluso que corriendo cada año seis piedras de un agujero se pueden prever todos los eventos lunares para períodos muy largos. Finalmente, distintos ángulos entre las piedras solitarias definirían los solsticios y los equinoccios, las salidas y las puestas del Sol y de la Luna.

Los razonamientos de Hawkins y Hoyle, incontestables en el plano astronómico, son sin embargo criticados por los arqueólogos. La multiplicidad de épocas de construcción parece contradecir la teoría de un observatorio construido con conocimiento de causa.

¿Pero por qué el mismo objetivo no habría podido ser perseguido durante varios siglos, con un perfeccionamiento progresivo del sistema? Además, la simbología del círculo (el Sol) y la de la herradura (el menguante de la Luna) abogan en favor de los astrónomos. Parece que hoy día no existirían contradicciones entre las constataciones de los arqueólogos y los astrónomos y, en todo caso, muchos concuerdan en reconocer que la precisión en los emplazamientos de los megalitos es demasiado grande para ser solo fruto del azar.


¿Obra De Los Hiperbóreos?


Las piedras de Stonehenge son tan grandes que se diría que fueron levantadas por una raza de gigantes desaparecidos después de los primeros tiempos. Una tradición relaciona estos gigantes míticos a otro pueblo igualmente legendario: los hiperbóreos.

En la mitología griega, los hiperbóreos, que adoraban al dios Apolo, habitaban en el extremo norte de Europa. El historiador Diodoro de Sicilia (siglo I a.C.) evoca incluso un sitio que podría ser Stonehenge: "Hay en la isla un recinto de Apolo y un templo ilustre, (...) los encargados son llamados boreades (...). El dios visita la isla cada 19 años, período durante el cual las estrellas vuelven a estar en el mismo lugar en el cielo".

De hecho, los hiperbóreos son probablemente los iberos, ya que es en Portugal donde se encuentran las primeras alineaciones megalíticas. Una migración diseminó a este pueblo a lo largo de las costas (golfo de Gascuña, Bretaña) hasta Irlanda e Inglaterra, donde erigieron por primera vez un fantástico círculo de piedras.


Una Configuración Única


Los emplazamientos megalíticos son numerosos a través de Europa (la península Ibérica, Westfalia, Hesse, la cuenca parisina, Provenza, Bretaña...), pero la mayoría son identificados como sepulturas. En Antequerra (Andalucía, España) como en New Grande (Irlanda) o en Castelet (Provenza), túmulos y dólmenes encierran siempre una o varias cámaras funerarias.

Sin embargo, al igual que Carnac, Stonehenge escapa a la regla. Ni pasillos ni cámaras funerarias: el monumento tiene ciertamente otro fin. Fuera de la hipótesis del observatorio astronómico, las explicaciones más diversas han sido propuestas.

Stonehenge sería un gigantesco generador de energía, un "nemetón" (lugar sagrado), no dudan en afirmar los seguidores de la tradición druídica. Astos forman una cadena humana alrededor del monumento cada solsticio para captar esta energía y cargarse de ella, siguiendo un ritual creado artificialmente en el siglo XIX

 
LA BATALLA DE INGLATERRA
Estamos en junio de 1941; Francia se ha rendido a la Alemania del tercer Reich de Hitler y las tropas británicas que habían acudido a defender el flanco norte del frente francés, como lo hicieran en 1914, han tenido que reembarcar en Dunkerke, dejando en las playas una gran cantidad de armamento y equipo en manos de los alemanes. Gran Bretaña se quedaba sola frente a la maquinaria de guerra nazi y nadie apostaba por una victoria británica.

LA OPERACIÓN "LEÓN MARINO"

Al terminar las hostilidades entre Francia y Alemania, el 25 de junio de 1940, el único enemigo activo que le quedaba al III Reich era Gran Bretaña. Hitler, convencido hasta entonces de que Inglaterra no iría a la guerra o se quedaría en gestos simbólicos, estaba ahora convencido de que había que hacer algo con los recalcitrantes británicos. No se habían estudiado planes en serio para una invasión, y ahora, desde el 5 de junio, el ejército y la escuadra estaban en desacuerdo sobre los planes de la misma, designada bajo el nombre clave de operación León Marino. La Wehrmacht quería una acometida en grande a través de La Mancha y sobre un gran frente, y la Kriegsmarine era renuente incluso a emprender siquiera un ataque menor por el estrecho de Calais, en vista de sus terribles pérdidas en la campaña de Noruega.
Tras la derrota de Francia y la persistente negativa de los Estados unidos a involucrarse en una guerra en Europa, Winston Churchill, primer ministro de Gran Bretaña, se vio en la tesitura de rendirse o enfrentarse solo a los alemanes en la mismísima Inglaterra, cosa que no había sucedido desde que los rebeldes escoceses de William Wallace habían hecho varias correrías por las ciudades del norte del país.

En un discurso ante las dos cámaras del Parlamento, Churchill afirmó: "combatiremos en las playas y combatiremos en las calles", prometiendo "sangre, sudor y lágrimas" al pueblo británico. Su postura estaba clara: resistirían hasta el final y sólo se rendirían, como dijo el embajador británico en Suiza a su homólogo alemán, "cuando los tanques alemanes llegasen ante las puertas del Parlamento, y ni aún así". Los meses de julio y agosto transcurrieron en relativa calma sobre el Canal de la Mancha, limitándose la acción a algunos vuelos de reconocimiento y a ataques contra convoyes de suministro británicos por parte de la Lüftwaffe alemana, que estaba "instalándose" en el norte de Francia, en más de doscientos aeródromos entre Rotterdam y la ciudad francesa de Le Havre.
Este fenomenal despliegue era el primer paso de la operación "León Marino", el desembarco de tropas de la Wehrmatch en la costa sur de Inglaterra, para el que los alemanes estaban acumulando un gigantesco contingente de hombres, carros de combate y equipo en los puertos de la zona del Paso de Calais.

Por fin, el plan el plan ideado por los estrategas alemanes tenía como primer objetivo eliminar a la RAF (las Reales Fuerzas Aéreas británicas, Royal Air Force) de los cielos del Canal de la Mancha, lo que dejaría las manos libres a la Lüftwaffe para proteger a las fuerzas de asalto contra la poderosísima Royal Navy, contra la que la Marina de Guerra alemana poco podía hacer en una batalla frente a frente en el mar, cerca de la costa británica. 6
Para lograr este objetivo, el mariscal de campo Kesselring, comandante de la Lüftwaffe en el Norte de Francia contaba con más de 1200 aparatos, contra los menos de 650 con los que contaba la RAF en su totalidad.



PRIMEROS COMBATES

El primer intento alemán fue atraer a los aviones británicos a los cielos del Canal, atacando los convoyes de suministro, pero pronto los ingleses hicieron navegar de noche a sus barcos y hacer que los aviones alemanes tuvieran que internarse sobre territorio enemigo.
El siguiente paso de la Lüftwaffe consistía en cegar a los pilotos enemigos, atacando las estaciones de RADAR, la nueva "arma" con la que contaban los británicos no sólo para detectar la aproximación del enemigo, sino también para guiar a los pilotos de los cazas británicos hacia las formaciones de bombarderos alemanes.
Los primeros enfrentamientos en serio no tardaron en llegar sobre las estaciones de RADAR de la zona de Dover, en el estrecho de Calais, entre el 29 de agosto y el 3 de septiembre, lugar escogido por el Alto Mando alemán para las futuras operaciones de desembarco. Estos primeros duelos aéreos acabaron en un empate teórico, con algunas estaciones de RADAR fuera de combate y unos pocos aparatos de ambos bandos derribados. Pero el Mariscal del Aire Dowding, Comandante en Jefe de la RAF, tenía claro que el empate no bastaba, ya que la producción de aparatos de reposición era lenta, tenía pocos aparatos "Supermarine Spitfire", los únicos capaces de enfrentarse de tú a tú a los "Messerschmit BF 109" alemanes y contaba con un número limitadísimo de pilotos en servicio, aunque de inmediato se hizo un llamamiento a los países de la Commonwealth y se empezó a instruir a aviadores franceses, holandeses, belgas, checos y polacos que se habían refugiado en Gran Bretaña tras las conquistas de Hitler.


EN LAS GARRAS DEL ÁGUILA

Por su parte, Kesselring cambió los objetivos de sus bombarderos a los campos de aviación de la RAF, ya que los daños a las estaciones de RADAR eran fácilmente reparables y estaba perdiendo cazabombarderos de ataque en picado, muy eficaces en misiones de apoyo a las fuerzas de tierra, pero demasiado lentos y prácticamente indefensos contra los interceptores Spitfire y Hurricane de la RAF.
La estrategia de Kesselring empezaba a dar buenos resultados y los campos de aviación del sudeste de Gran Bretaña eran devastados uno detrás de otro, destruyendo y averiando una buen cantidad de aparatos, tanto en tierra como en el aire. Pero los británicos también derribaban aparatos alemanes y Kesselring no podía creer que, pese a los informes y fotografías aéreas que demostraban que los aeródromos ingleses estaban destruidos, todos los días había aviones enemigos enfrentándose a sus escuadrillas de bombarderos y a los BF 109 de la escolta en pequeños grupos de seis a nueve aparatos; pocos, sí, pero siempre presentes.
Además, una buena parte de los pilotos británicos derribados sobrevivía, lanzándose en paracaídas y eran reintegrados a sus escuadrillas, mientras que los pilotos y tripulantes alemanes supervivientes caían en territorio enemigo, sin posibilidad de encontrar refugio ni modo de llegar a territorio amigo, por lo que se perdían para siempre, en campos de prisioneros en Escocia y Canadá.

Pero la superioridad alemana empezaba a dejarse sentir día tras día y el 17 de septiembre, el vicemariscal Parks, comandante del Sector 11, el más castigado por la Lüftwaffe y el más cercano al Canal de la Mancha, , declaró ante su superior que no podría resistir 48 horas más de ataques repetidos contra los campos de aviación y las fábricas de cazas. La RAF estaba a punto de sucumbir, y con ella, toda Inglaterra. LA GUERRA TOTAL
Pero la noche del 17 al 18 de septiembre de 1940, un suceso iba a cambiar el curso de la batalla. Una oleada de bombarderos alemanes que debía atacar una de las fábricas de Aviones en las cercanías de Londres pasó de largo sobre su objetivo y descargó sus bombas sobre la City londinense, pese a la expresa prohibición de Kesselring de atacar las ciudades británicas indiscriminadamente. A este gesto, los británicos respondieron con un "Raid" sobre Berlín a la noche siguiente, un ataque llevado a cabo por los Bombarderos Lancaster de largo alcance de la RAF. Esta "afrenta" al corazón de la Gran Alemania enfureció a Hitler, que ordenó al Reichsmarshall Herman Goering, comandante en jefe de la Lüftwaffe arrasar las ciudades inglesas. "Los Ingleses podrán tirar cincuenta bombas una noche sobre nosotros, pero La Alemania Nacional Socialista podrá arrojar sobre ellos 50, 100, 500 y hasta cinco mil bombas en una hora", prometió un exaltado Adolf Hitler al pueblo alemán.

Kesselring no podía creerlo. Sabía que estaba a punto de doblegar la resistencia de la RAF, cuando le llegaron órdenes expresas desde Berlín para que dejase los campos de aviación y concentrase sus fuerzas en Londres y otras ciudades del Sur de Inglaterra. Las pérdidas en vidas humanas fueron enormes en los primeros bombardeos y ciudades enteras se convirtieron en ruinas humeantes. Londres era atacada tanto de día como de noche, pero, pese a las pérdidas, era lo que la RAF necesitaba para reagrupar sus efectivos y reconstruir sus maltrechos campos. El vicemariscal del Aire Parks tuvo en ese momento el acierto de no utilizar algunos de los campos de aviación más atacados por los alemanes, sustituyéndolos por aeródromos civiles y pistas improvisadas en la campiña inglesa, en lugares donde los alemanes no pudieran imaginar que se ocultaban las escuadrillas inglesas.

Por otra parte, se cambió la táctica: los aviadores británicos empezaron a actuar por pareja, táctica mucho más eficaz que el anterior sistema de escuadrillas de seis y ya no atacaban en número reducido, sino que se agrupaban de cincuenta a sesenta aparatos y atacaban desde varios puntos a la vez a las grandes formaciones de Bombarderos "Heinkel HE-111" y "Dornier DO-17" , dificultando la actuación de la escolta de cazas alemanes, que hasta entonces actuaban en una "escolta abierta", por delante de las formaciones de bombarderos, que debían multiplicarse para hacer frente a los aparatos británicos, con la dificultad añadida de que con los ataques a Londres, apenas les llegaba el combustible para estar diez minutos sobre el objetivo, antes de tener que retirarse a sus bases del norte de Francia.
El número de aviones derribados empezó a crecer alarmantemente y las nuevas promociones de pilotos británicos y aliados empezaban a llegar a las escuadrillas operativas. La situación no mejoró mucho "atando" a los cazas de la escolta a los bombarderos y a mediados de octubre, con previsiones ya de mal tiempo sobre el canal de la Mancha, el alto mando de la Wehrmatch aplazó indefinidamente, aunque en la práctica, ya no se volvería a intentar.Los bombardeos sobre Londres y otras ciudades de Gran Bretaña continuaron, aunque de noche para evitar los encuentros directos con la RAF y se dejó a los submarinos de la Kriegsmarine la tarea de asfixiar la economía británica, mientras las bombas trataban de desmoralizar a sus ciudadanos. Sir Winston Churchill, una vez que la amenaza de invasión alemana estaba ya lejana, declaró que "en la historia de los conflictos humanos, nunca tantos debieron tanto a tan pocos", en agradecimiento a los pilotos de la RAF, que sin duda habían salvado a Gran Bretaña de la conquista alemana.
 
LOS FENICIOS
Origen de los Fenicios:

Los griegos fueron los grandes cronistas de la historia fenicia. Su nombre se lo dieron ellos. El término griego "phoenix" se encuentra por primera vez en Homero y significa púrpura. "Los de la púrpura", los llamaban, por ser los inventores de este tinte que extraían del molusco murex, abundante en las costas fenicias.

"Fenicia fue ilustre -escribe Pomponio Mela- por los fenicios, raza de hombres hábiles y bien dotados para los oficios de la guerra y de la paz; ellos inventaron las letras y otras obras de la literatura y de las artes, como recorrer los mares con naves, combatir sus escuadras y gobernar a los pueblos, así como el despotismo y la guerra"

Por lo que se ha podido saber, fue alrededor del año 5.000 o 4.000 antes de nuestra era cuando un grupo de hombres de origen cananeo, raza semita y lengua semítica, procedente del golfo pérsico o Arabia se establecieron en las costas septentrionales sirio libanesas. Su territorio era una débil franja costera aislada del continente por una cadena de montañas, los montes del Líbano cubiertos entonces por espesos bosques de cedro. Lo que los fenicios necesitaban para construir sus excelentes naves, e incluso para suministrar madera de alta calidad y precio al Egipto faraónico. Según Herodoto los fenicios eran un pueblo "botado al mar por su geografía".

Los fenicios han ocupado durante mucho tiempo un singular espacio en la historia. A través de las numerosas referencias que otros hicieron de ellos – en la Biblia, en la literatura antigua y en las obras de los historiadores clásicos – alcanzaron reputación como los más destacados navegantes, mercaderes, artesanos ambulantes, exploradores y constructores navales de su época. Como pueblo asumieron un papel de intermediarios entres países distantes, entre la antigua cultura oriental y la occidental. De ellos no han quedado huellas, una de las razones fue la humedad del clima litoral, ya que las inscripciones en los papiros desaparecen rápidamente, la madera se pudre, las tabletas de arcillas, a menos que estén enterradas bajo tierra, se desintegran. Incluso las inscripciones en piedra, al estar expuestas al viento, la lluvia o las heladas se vuelven indescifrables. Por tanto, mientras los fenicios estuvieron sin duda unos mil años afanados en hacer cosas, guardando lo que hacían y anotándolo, los elementos, a su vez se afanaban en destruirlas.


Si queremos acercarnos al conocimiento de los fenicios, debemos entender desde el principio que nunca ellos se reconocieron bajo ese nombre, ni tuvieron conciencia de nacionalidad o pretendieron un reconocimiento público de otros pueblos. Nunca existió un país llamado "Fenicia", solo hubo un grupo de ciudades independientes, más interesadas en el comercio que en erigir un imperio. Las cinco ciudades más importantes de la Fenicia Oriental eran: Arados, Biblos, Birutos (Beirut), Tiro y Sidón. Todas siguen habitadas hoy día y entre los cascotes enterrados en torno a los bordes de las ciudades modernas, los arqueólogos hace poco más de cien años, empezaron el lento redescubrimiento del pasado fenicio.

Sus proezas como valerosos guerreros quedaron demostradas con la resistencia de Tiro y Sidón contra los conquistadores mesopotámicos y más tarde con la prolongada lucha de Cartago contra Roma.

Los fenicios, como pueblo, no pueden ser diferenciados de los cananeos, por lo menos hasta el año 1200 a.C. Alcanzaron su cenit cuando comenzaron a expandir su influencia por medio del comercio y sus gentes por medio de la colonización, a lo largo del Mediterráneo y más allá. Siguen sus éxitos en oriente hasta el 332 a. C, en que Alejandro tomo Tiro y en el occidente hasta el 146 a. C, en que Roma saqueo Cartago. A partir de estos hitos la Fenicia Oriental se incorporó al mundo griego helenístico y la Fenicia Occidental al romano



Topografía del Lugar de Origen de los Fenicios:
Los fenicios vivían en la costa septentrional Sirio-Libanesa. Al observar un mapa de esta región, se puede comprobar que la posición geográfica de su país, los caracteres naturales del territorio y la propia habilidad de sus habitantes fueron un determinante para impulsar a los fenicios a buscar rutas marítimas para su expansión y desarrollar las mayores empresas navales.

La región era una franja costera, aislada del continente por dos cadenas de montañas de norte a sur: el Líbano y el Antilíbano con una longitud de 200 kilómetros por 20 de ancho y 2.700 metros a más de altitud. Era una región muy accidentada, cubierta en ese entonces por espesos bosques de cedro, famosos en la antigüedad por suministrar madera de alta calidad a todo el Mediterráneo. Fenicia no pudo ser una región agrícola pues la extensión de su tierra cultivable era muy pequeña aunque ellos descendieran de los cananeos, pueblos agrícolas y ganaderos. El clima costero era bastante húmedo, causa que ayudo a desaparecer huellas y vestigios de esta cultura.



El río más importante fue el Orontes al norte. En los valles más estrechos de las regiones montañosas no existía el incentivo de unirse, el terreno tendía más bien a separar a las gentes. Así en lugar imperio surgieron ciudades-estados, independientes cada una con su propio rey y gobierno. Las ciudades fenicias se situaban en la porción de la franja costera, las cuatro ciudades más importantes eran Aradus (Ruad) que estaba situada en una isla frente a Tartus, Biblos (Jbeil), Sidón y Tiro. Otras eran Maratus (Amrit), Beritus (Beirut), Ecdippa (Aczib) y muchas, sí bien algunas no mayores.

El litoral, poseía abundantes radas y bahías propias para la construcción de buenos puertos, el emplazamiento insular de los fenicios no se explica solamente por su apego al mar, era también una precaución. La ciudad marinera era fácil de defender particularmente si contaba con una formidable escuadra de guerra. Fenicia tenía el grave problema de hallarse en un privilegiado solar, pero sin definición de fronteras y con condición de tierra de paso, estratégicamente situada entre tres continentes. Estaba rodeada de poderosos vecinos que envidiaban su riqueza y prosperidad, entre ellos Asiria, Babilonia, los Hititas, Egipto, Israel, griegos y filisteos, los que periódicamente la atacaban y saqueaban, sin embargo fenicia se reconstruía y fortalecía cada vez.

Por su topografía y posición geográfica, la potencia fenicia estaba en el mar y su debilidad en tierra, no es de extrañar pues, que ha principios del siglo XIX, cuando los arqueólogos empezaron a ocuparse de esas misteriosas gentes que fueron los fenicios, apenas podían hallarse rastros suyos que estudiar.



Historia de los Fenicios en su Lugar de Origen:
La historia política de Fenicia se compendia en la supremacía que sucesivamente ejercieron Gebal o Biblos, Sidón y Tiro, sus ciudades más importantes. Cada una de estas ciudades constituía un minúsculo Estado independiente, con sus leyes, su constitución su gobierno propio, sus reyes hereditarios, cuyo poder estaba templado por las familias aristocráticas y por la clase sacerdotal.



Hegemonía de Biblos


Su ejemonía dura hasta el siglo XVIII a. de J.C., los datos que se poseen acerca de éste periodo son muy escasos. Solo sabemos que los egipcios establecieron una factoría o casa de comercio en Biblos y compraban a sus príncipes las maderas del Libano. Las excavaciones, han puesto al descubierto la importancia de esta ciudad con Egipto, por las relaciones que mantuvo con los faraones.



Hegemonía de Sidón


Su hegemonía duró cinco siglos, del XVIII al XIII antes de Cristo. Sidón (la Pesquería), estaba situada en la pendiente de un promontorio cerca de una llanura bien regada y cubierta. Poseía una flota numerosa con la que desarrolló un intenso comercio en la época en que los ejipcios dominaban el Asia Anterior. De esta forma, los feinicios bajo la protección de los Faraones egipcios, intencificaron su comercio con los pueblos ribereños del Mediterráneo y principalmente con el valle del Nilo.



Durante la egemonía de Sidón, los fenicios empezaron la colonización del Mediterráneo oriental y fundaron factorías en Chipre, Creta y Rodas. Al igual que explotaron el oro de las minas de Tasos, de la Colquida, etc. Finalmente, Sidón fue saqueada y destruida primero por los Filisteos en 1209 y, depués por los asirios. Ocasionando que a partir de ese momento, viviera bajo el yugo de los extrangeros.



Hegemonía de Tiro


Después de Sidón, la hegemonía paso a Tiro, ejerciendola también durante cinco siglos, del XIII al VIII antes de Cristo. Tiro estaba situada al sur de Sidón y costaba de dos ciudades: una en el continente y la otra en un islote rocoso, separada de tierra firme por un brazo de mar de un kilómetro de anchura. Y su puerto estaba situado entre ambas ciudades.

Al caer Sidón bajo los Filisteos (1209), muchos nobles de ésta ciudad se refugiaron en Tiro. De esta forma, las ciudades fenicias formaron una confederación y aceptaron la soberan+ia de Tiro, dando inicio, a lo quese llamó la fundación de una nación fenicia, bajo un régimen monárquico.

Durante este periodo, los fenicios ubicaron por todo el Mediterráneo occidental, establecimientos de varias clases, tales como las factorías, o casa de comercio, a las que los abitantes del país acudían a cambiar los prodicutos de su región por los objetos fabricados que les llebaban los fenicios. De igual manera, establecieron verdaderas colonias, en islas como Chipre, Creta, Cartago, etc. Pero sin duda alguna, la península ibérica, fue su mayor centro de colonización en el mediterráneo occidental, ya que fundaron Málaca (Málaga), Abdera (Adra), Ebussus (Ibiza) y muchas otras ciudades que perduran hoy en día, anque no tenga mucha importancia. Cadir (Cádiz), fue centro de las colonias fenicias en España. En sus viajes marítimos, llegaron por el norte hasta las islas Casitérides o islas de estaño (hoy Seilly o Sorlingas). Y por el sur hasta Cabo Verde, en Africa.

Los principales reyes de Tiro fueron:


-Adibaal (990 980)
Fue el primer monarca fenicio, contemporáneo a David.

-Hiram I (980 946)
Hijo de Adibaal y suegro de Salomón. Incrementó la marina y sostuvo relaciones comerciales con la Península Ibérica y el Oriente.

-ItoBaal (887 ...)
Sacerdote de Astarté. Se alió con los hebreos y casó a su hija Jezabel con Acab, rey de Israel.

-Pigmalión

Subió al trono a la edad de once años, bajo la regencia del gran sacerdote Melkart que estaba casado con Elisa o Dido, hermana del rey. Asesinado el regente en una sublebación popular, Elisa urdió una conjuración contra los asesinos de su esposo. Descubierta la conjuración, huyó a Africa con sus partidarios y compró en la costa al rey libio Jarbas un trozo de terreno donde fundó Cartago (880). Ciudad que muy poco después heredaría la supremacía del mundo fenicio.



La decadencia de Tiro, tuvo como causas las luchas entre la aristocracia y el partido popular, y los ataques de los soberanos asirios y babilonios. La caída de Tiro, puede ser vista en cuatro etapas:

Fue conquistada por los asirios en el siglo IX.
Fue destruida por Nabucodonosor, después de trece años de sitio en el 574.
Fue una satrapía o provincia del imperio Persa en el reinado de Ciro el Grande.
Finalmente, Alejandro tomó y destruyó Tiro en el 332.
Destruida Tiro, Cartago le sucedió en la supremacía del mundo fenicio.


 
EL REIKI
-¿Qué es?
Los cuerpos vivientes, humanos, animales, o plantas, irradian calor y energía. Esta energía es la fuerza vital y ha sido denominada con tantos nombres como civilizaciones humanas han existido. Los japoneses la llamaron ki y ésta es la raíz que aparece en la palabra Reiki.
Rei significa Universal y se refiere a la esencia energética cósmica, que interpenetra todas las cosas.
El Reiki es un proceso de encuentro de la Energía Universal con la energía física de cada individuo. Ocurre cuando la persona es sometida a un proceso de sintonización con la misma, realizado por un maestro capacitado.


-¿En qué se basa?

Podemos decir que el Reiki es una energía semejante a las ondas de radio, por lo que puede ser aplicada con eficacia, en contacto directo o a distancia. Es una energía inofensiva, sin efectos secundarios, es práctica, segura, eficiente y compatible con cualquier otro tipo de terapia.
La energía Reiki es energía-Luz, que penetra en el organismo a través de los siete chacras principales, localizados desde la base de la columna a la parte superior de la cabeza, y que la distribuyen a todo el organismo, reequilibrándolo.
En una sesión de Reiki, la cantidad de energía recibida por el paciente está determinada por el propio paciente, el terapeuta reikiano se limita a dirigir la energía haciendo de intermediario entre éste y el proveedor el Cosmos, que la entrega de forma ilimitada.


-¿En qué nos puede ayudar?

La Energía Universal está al alcance de todos, todos podemos ser un canal de Reiki, independientemente de la edad, sexo, ideología... No existe límite alguno, después de la iniciación sólo tenemos que depositar nuestras manos para la propia autosanación o la de otros y, simplemente, la energía fluye. Como la energía utilizada no es la del practicante, sino la Energía Vital del Universo, practicar Reiki no desgasta sino que revitaliza al practicante.
Reiki alivia rápidamente los dolores físicos, considera a la persona de forma holística en los cuerpos físico, emocional, mental y espiritual, de manera que, no solamente se dirige a suprimir la patología, sino también a recuperar el estado natural de equilibrio que produce bienestar y felicidad.


Origen e Historia

El acto de imposición de manos sobre el cuerpo humano o animal para confortar o para aliviar el dolor es tan antiguo como el propio instinto; ante la sensación de dolor, de forma instantánea colocamos las manos en el lugar dolorido. El contacto humano transmite calor, serenidad y curación. A esta fuerza (energía vital) cada cultura le ha dado su propio nombre: maná, orenda, prana, ruach, baraca, chi, energía bioplasmática... En el Tíbet existen registros de técnicas de curación por medio de las manos desde hace más de ocho mil años.
Mikao Usui, nacido en Japón en 1865, decano de la Universidad de kyoto y sacerdote cristiano, fue interrogado por sus alumnos a cerca del método de curación mediante el cual sanaba Jesucristo a los enfermos. Decidió emprender por su cuenta una investigación que duró diez años y le permitió redescubrir y aprender esa técnica que ha sido transmitida de maestro a discípulo hasta nuestros días.