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SUPUESTAS CURAS , MIEDOS ATROCES Y CASTIGOS DE DIOSES ANTE LA MEDICINA
El panorama ideológico de los médicos primitivos se hallaba totalmente dominado por representaciones mágicas y supersticiosas, se consideraba a la enfermedad como un demonio que había que exorcizar, cuando no podia lograrse esto con los ritos mágicos, a "secas" había que practicar una incisión en el cuerpo, principalmente el la cabeza para que permitiera salir al diablo.
Se han hallado ya, enterramientos de la edad de piedra con cráneos perforados artificialmente, todavía en la edad media viajaban de un lado a otro curanderos de este tipo, saca piedras, practicaban operaciones de este forma para aliviar a los posesos

TREPANACION PARA EXORCIZAR

Las únicas noticias que tiene la medicina acerca de las enfermedades y de las causas de la muerte en el hombre primitivo se deben a las huellas que nos han quedado en los huesos y dientes hallados, uno de los hallazgos humanos más antiguos, un cráneo hallado en JAVA que tendrá unos 600.000 años, procede de una víctima con dos terribles golpes que le destrozaron los temporales, también un cráneo de un muchacho de 10 a 11 años de edad, de cronología parecida fue hallado en la garganta de OLDUVAI, en África oriental, presentaba una lesión ósea por percusión que muy bien pudo haberle producido la muerte al joven primitivo.

El homicidio y asesinato son por consiguiente las formas de cortesía y convivencia más antiguas que conocemos, el hallazgo óseo más antiguo de Europa, la mandíbula del homo HEIDELBERGEIS, cuya edad se sitúa en unos 500.000 años, muestra según los entendidos indicios de paradontosis, relajación del soporte de los dientes, considerada usualmente sin embargo como un mal de la civilización, además de una alteración crónica de la articulación maxilar, artrosis deformante, no se registra ninguna huella de intentos terapéuticos en estos cráneos tan antiguos como tampoco en los huesos neandertalenses, de 32 esqueletos hallados en Francia, más de 25 proceden de personas que no habían llegado a los 30 años, y que habían perdido la vida por accidentes o combates, no por vejez o enfermedad.
Si se practicaba algún tipo medicina entre los hombres de esa época no iría mucho más allá de algún conjuro mágico ante las heridas y posiblemente alguna aplicación de hierbas y emplastos lodosos, las dislocaciones no se reducían, ni se restauraban los huesos fracturados, por lo que quedaban inútiles los miembros afectados e inválidos sus dueños, en cambio se atrevían ya en era prehistórica a practicar las más complicadas operaciones en el cráneo, mediante instrumental de silex, se habría un orificio redondo en la bóveda craneal para permitir la salida del espíritu de la enfermedad



Hallazgos óseos de Europa y África del norte nos muestra que muchos pacientes tienen que haber sobrevivido a la trepanación, todavía se practican en la actualidad, más perfeccionadamente operaciones de ese tipo, milenios más tarde el arte médico revela un notable desarrollo en las ciudades estado de Mesopotamia, y en el antiguo Egipto, es cierto que aquella medicina se hallaba aun impregnada de supersticiones, de astrología y temor a los demonios, pero dos conocidos hallazgos papirológicos del antiguo Egipto denominados en memoria de sus descubridores el papiro de EBERS y el de SMITH, contienen ya prescripciones muy prácticas para el tratamiento de heridas e infecciones traumáticas, fiebres, molestias digestivas, ictericia y otros males, a más de numerosas recetas en las que se mencionan fármacos que todavía se emplean, adormidera, belladona, hojas de sen, salvia, aceite de ricino, e hinojo.Los asirios conocían ya indicaciones higiénicas muy avanzadas para facilitar la convivencia de grandes masas humanas, en las superpobladas urbes sus médicos practicaban la operación de cataratas en los ojos de los ancianos, la caterizacion de la vejiga urinaria y la punción de los edemas, al lado de prescripciones sumamente adecuadas que hayamos en las fuentes medicas de aquella época aparecen siempre las indicaciones de ritos mágicos, la fantasía y la realidad, la ciencia y la superstición se hallaban íntimamente entrelazadas y siguieron así a lo largo de siglos, todavía en un manual medico oficial del siglo XVIII, contenía la panacea denominada triaca, misteriosa mezcla de hierbas y productos químicos, partes de animales, carne de víbora, huevos de sapo, huesos de vampiro y elixires que pertenecían además a la farmacia coprológica medieval, momias pulverizadas, cálculos biliares de gamo y elixir de escorpión.La medicina del medioevo europeo recibió sus principales impulsos del arte terapéutico de Grecia y roma, pertenecía a el, la práctica de flebotomías de que tanto se abusó hasta hace poco como panacea de todos los padecimientos, al igual que la uroscopia que constituía el método diagnostico más socorrido, esta última era cómoda, no era precisa la asistencia del medico al enfermo, bastaba con que un allegado del paciente acudiera con una muestra de orina, un simple vistazo del medico permitía determinar la localización del mal.


Instrumento de bronce para efectuar sangrías, sigloXII

La sangría artificial, la flebotomía fue recomendada ya por el famoso medico griego Hipócrates, nacido en la isla de COOS, unos 460 (A. de J.) como un remedio salvador para eliminar del cuerpo los malos humores, el conocimiento de los remedios vegetales, animales y minerales constituía ya en la edad media toda una ciencia, muchos de ellos se emplean todavia.


Hipócrates el sabio de COOS fue el primero que dio a la humanidad una medicina básicamente purgada de la inmundicia magia de los primeros tiempos, Hipócrates y sus discípulos ya no hacían responsables a los espíritus malignos, a deidades disgustadas o a las almas de los difuntos de las enfermedades de la gente, viendo en cambio en ellas trastornos corporales diagnosticables y con frecuencia curables con medios terapéuticos.
El fenómeno del vigor curativo propio del cuerpo a base de dietas depurativos y descanso, desempeñó a partir de Hipócrates un papel decisivo, aunque algunas de las ideas Hipócrates se nos presentan hoy como superadas han seguido alentando sin embargo hasta nuestros días especialmente sus reglas éticas, para la profesión medica el juramento de Hipócrates sigue siendo obligatorio para el medico de nuestros días, la medicina del medioevo europeo no se basó únicamente en las obras de Hipócrates, sino que lo hizo también en el sistema del médico, greco, romano, galeno y en los médicos árabes posteriores.

La teoría de Hipócrates sobre la salud y la enfermedad son un resultado de la proporción mutua de los cuatro humores del cuerpo, o sea: La sangre, el mucus, la bilis negra y la bilis amarilla.
De la preponderancia de uno de estos humores, proceden las diferentes disposiciones temperamentales, el triste melancólico, se haya dominado por la hiel negra, el tedioso flemático acusa el predominio del mucus, la enfermedad consistía en un deterioro de los humores como no podia contemplarse el interior del cuerpo, había que inspeccionar la orina como mensajera del interior para indagar de ella las verdaderas causas de la enfermedad, el orinal constituyó durante siglos el medio principal para diagnosticar y prescribir la terapia consiguiente, en los grabados de la época se presenta incluso a CRISTO, el medico del alma y del cuerpo, con un vaso uroscópico en la mano.
Pero aunque Hipócrates había desterrado de la ciencia médica a los antiguos dioses y malignos demonios, en la edad media cristiana se hallaron otras causas no diagnosticables de las calamidades patológicas, el amplio acceso a la medicina, la maldad y pecados de la gente y las mañas de Satán, el adversario de dios, eran los culpables de las enfermedades y solo podía procurar la salud, la ayuda espiritual de la iglesia y la medicina de los santos.
Las catastróficas plagas de aquel tiempo, la peste bubónica, el tifus exantemático, la lepra y la viruela mostraban con demasiada claridad la inutilidad de todas las terapias lógicas de entonces, por lo tanto la medicina monacal acudió a las imágenes vendidas, reliquias, peregrinaciones y cruzadas, ascetismo y flagelaciones de la carne, por otra parte siguiendo las huellas de Galeno y sus discípulos se ajustó el récipe de esa época, a medicamentos animales y vegetales poco adecuados, mezclados sin tino y a veces repugnantes.
Los cirujanos de la edad media, los matasanos y cirujanos militares no se consideraban como verdaderos médicos, sino como menestrales, su complicadísimo arte no se adquiría a base de estudios universitarios sino se conseguía en íntimo emparentamiento con el cuadro profesional del barbero y el bañero practicando con algún maestro curandero.
Los sacamuelas, batidores de cataratas, los matasanos, y curanderos deambulaban de feria en feria proclamando su destreza y éxitos, tras tocar una trompeta y acompañados de los chistes de bufones de llamativo atuendo, hasta el siglo XIX no se derrumbó la barrera social y profesional que separaba la cirugía de la medicina, el actual ocupa posiblemente, el cirujano, el escalón más alto en cuanto a admiración y respeto de la dignidad médica.
Ya en los limites de la edad moderna descuella en la medicina medieval el tan traído y llevado Paracelso, una excepción genial que a base de una terapia con medicamentos simples y sin mezcla, y de influir mediante fuerzas psíquicas al arqueo de los enfermos, se trataba de avivar el vigor salutífero interno, en vez de la tradicional teoría de los humores se propugnó una biología química.
El parentesco de sus proposiciones científicas con el mundo ideológico de Hipócrates es innegable, el ideal médico precocinado por Paracelso, aunque el mismo solo llegó a realizarlo en parte, talvez inaccesible para una sola persona, requería cuatro cualidades del medico de verdad, este debe ser astrónomo y astrólogo, puesto que el hombre es una parte del cosmos sometido a sus influencias astrales, debe estar familiarizado con el suelo y el clima y con los influjos que ejercen sobre el cuerpo, debe dominar la química y la alquimia para hallar los medicamentos adecuados pero lo más importante es que sea persona altruista y amante del prójimo, solo de esta manera podrá ayudar el médico a que ese arqueo salutífero se imponga a la salud al enfermo, pues no es el médico quien sana sino las fueras de la naturaleza.
Muchos médicos de hoy día ven en Paracelso una de las luminarias de la medicina, por esta razón el simposium médico alemán confiere regularmente una medalla de Paracelso a las personas destacadas en la profesión médica, el reconocimiento por actuar dentro de su espíritu.
Paracelso fue un solitario, no tuvo acompañantes en su camino, ni sucesores de su talla, todavía siglo y medio después se burlaba Moliere de la inutilidad de los médicos de su tiempo, a los que reprochaba el que solo sabían dar lavativas, sangrar, predescribir vomitivos, y extender facturas, desgraciadamente no le faltaba razón, podemos ver sobre todo por notificaciones en las que se informa con todo detalle del tratamiento de las enfermedades de príncipes y otros personajes importantes, lo burdo y poco diferenciados que eran los métodos terapéuticos de hace unos 250 años.
Desde comienzos del siglo XIX se derramó un torrente de nuevos conocimientos médicos sobre nuestro mundo, solo a partir de ese momento puede hablarse de una medicina moderna digna de tal nombre, impresiona especialmente en la historia de la medicina el leer como pudo vencerse el dolor, viejo azote de la humanidad, a lo largo de todos los anteriores milenios cada operación era acompañada por los quejidos y alaridos de la victima, aprisa, muy aprisa tenia que actuar el cirujano, para intentar que de la duración de las torturas más agudas fueran lo más breve posible, desde 1.846 se pudo dormir al paciente durante la intervención con los efectos del éter, o del cloroformo, o como ahora, en el siglo XX se recibe del aparato anestésico la narcosis y el oxigeno preciso.
A partir de estos momentos, se comenzaron a combatir rutinariamente con morfina pura extraída de la adormidera, los dolores tras las operaciones, en las heridas o en los padecimientos internos, desde entonces se han desarrollado cada vez más calmantes para el dolor corporal, ni siquiera campa sin limitaciones aquel: Parirás a tus hijos con dolor, de la Biblia, incontables tesoros hubiera dado un Creso de otros tiempos por el efecto calmante que puede permitirse hoy cualquiera en forma de pequeña tableta.
También puede conjurarse ahora el sueño a voluntad, desde 1.880 sin molestia alguna y también con solo tomar una tabletita, ello es una bendición para el enfermo intranquilo, aunque también influye un peligro para el consumidor habitual sin fuerza de voluntad, en un gran paralelismo con el efecto aditivo de los analgésicos, las peligrosas epidemias que azotaban regularmente los siglos anteriores se hayan prácticamente controladas.
Todavía en tiempos de GOETHE se consideraba un rostro liso, como digno de excepcional elogio porque en aquella épocas se hallaba desfigurada la piel de casi todos los adultos por las viruelas y otros pústulas, pero desde la introducción de la vacuna de JENNER, se han acabado las amenazas de nuevas epidemias.
Otras infecciones por ejemplo: La difteria, la escarlatina, la parálisis infantil y el cólera o se previenen del todo o se combaten fácilmente, la tuberculosis pulmonar, este azote de la juventud del pasado ha sido eliminada casi totalmente, las enfermedades venéreas pueden combatirse con relativa facilidad, demasiada facilidad, en opinión de ciertos especialistas, porque así se elimina el efecto disuasivo proyectado antes contra una sexualidad indiscriminada, los hospitales de hoy se van convirtiendo de día en día en súper clínicas de alta especialización técnica.

Los denominados, hombrecillos de la sangría

Confundiendo la medicina y la astrología, se indicaba de donde debía extraerse la sangre durante cada mes zodiacal, la uroscopia, fue precursora de los actuales análisis de orina.
En la actualidad van saliendo nuevas enfermedades, el hombre tiene cada vez más posibilidades de combatirlas, el SIDA es una de ellas, pero se han dado cuenta que en los momentos actuales se está volviendo a los naturópatas, sanadores, etc, cuando ya han desahuciado a la persona con la medicina tradicional, siendo el índice de curación posterior muy elevado, y no digamos los casos que hacen que los médicos tiren la toalla, como es el tema de las curaciones milagrosas, canceres que desaparecen en enfermos terminales cuando van por ejemplo a Fátima o a Lourdes y vuelven recuperados a sus casas.
Si el médico no fuera tan técnico y estudiara a fondo lo que encierran las fuerzas de la naturaleza y se ayudara de lo que dios a enseñado a la humanidad a través de la Cábala, les digo que el cambio que la humanidad tendría, sería realmente asombroso, impresionante, el médico aparte de sus estudios solamente tendría que conectar con dios o la energia universal y utilizar SUS Herramientas, de hecho hay muchos que ya los están haciendo, utilizando por ejemplo técnicas regresivas.


 
 
Comentario:
Como siempre, muy interesante tu post.
Un beso
No