PROLOGO
En la soledad del espacio, en la constelación del Aguila brilla una estrella azul: Altair.
Se trata de una estrella bastante joven y mucho más brillante que Sol, fenómeno debido al rápido consumo de su combustible principal, el hidrógeno.
Altair presenta una rotación de gran velocidad, solo observada en las estrellas de neutrones, por lo cual se encuentra fuertemente distorsionada en su zona ecuatorial y probablemente, con pérdida de masa en el espacio.
Este fenómeno hace de Altair una estrella única, hermosa y refulgente, pero profundamente anómala.
El acelerado consumo de hidrógeno hace presumir que Altair no vivirá mucho tiempo más.
Se trata de una estrella bastante joven y mucho más brillante que Sol, fenómeno debido al rápido consumo de su combustible principal, el hidrógeno.
Altair presenta una rotación de gran velocidad, solo observada en las estrellas de neutrones, por lo cual se encuentra fuertemente distorsionada en su zona ecuatorial y probablemente, con pérdida de masa en el espacio.
Este fenómeno hace de Altair una estrella única, hermosa y refulgente, pero profundamente anómala.
El acelerado consumo de hidrógeno hace presumir que Altair no vivirá mucho tiempo más.
2 - EL RITUAL INICIÁTICO
Qué engañosos pueden resultar los recuerdos!
Especialmente esos que creemos particularmente importantes o vívidos.
Podemos pensar que recordamos con facilidad los rostros, las palabras e incluso los sentimientos que experimentamos en esos momentos ya perdidos.
Y sin embargo, cuando queremos reconstruir esas experiencias fundamentales, cuando deseamos ver ese rostro amado que ya no está, todo empieza a volverse borroso e impreciso
Por lo tanto, la historia que sigue, tal vez no sea totalmente fiel a los hechos, hace una eternidad de dos años y no se parezca tampoco a una novela, ya que está hecha de realidades, pero también deformada por las pasiones y el tiempo.
Subí sola al micro Buenos Aires - Mar del Plata una tarde de fin del verano.
Tenía quince años y regresaba a mi ciudad luego de unas vacaciones en casa de mi abuela.
Hasta ese momento, mi vida giraba en torno a mi mamá, mi hermanito, los estudios y los problemas que me traía mi condición de epiléptica crónica.
Ningún chico me atraía, aunque hacía rato que las hormonas me quitaban el sueño.
Mis sueños húmedos: siempre eran con chicos carilindos y delicados, casi como si fueran chicas...
En la vida real, nunca llegaba a nada con los chicos que se me acercaban, me parecían como incompletos y un poco tontos.
Mi asiento era en el piso superior al fondo.
Me acomodé, puse mi bolsito en el portaequipaje y cuando me disponía a estirar las piernas en el asiento de al lado, se sentó en el mismo una mujer alta y de pelo y ojos oscuros.
Por un momento me miró y sonrió fugazmente, sonrisa que creo que retribuí mecánicamente.
Creo recordar que ella inició la conversación casi inmediatamente, de modo que cuando el micro salió a la ruta, ya hablábamos como si fuéramos viejas amigas.
Era una noche hermosa y por la ventanilla se veían las estrellas.
Malena tenía una voz profunda y ojos oscuros y brillantes y me hablaba muy bajito y cerca de mi oído, acariciándome con su aliento.
Cuando yo giraba la cara hacia ella, quedábamos muy cerquita la una de la otra.
Me empecé a sentir rara, nerviosa, como si deseara algo, pero no sabía qué.
Realmente, no sé muy bien cómo me sedujo, si fueron sus palabras o sus manos... sí recuerdo que me robó un beso en la oscuridad, mi primer beso de verdad, el que estoy segura que jamás olvidaré.
Sentí como si una tormenta empezara a formarse en mi interior, sensaciones y sentimientos que jamás había ni remotamente experimentado y que no sabía si reprimir o no: O acaso una mujer de 36 años podía producirme semejante conmoción?
Me dejé arrastrar por la pasión (cosa que luego se me haría costumbre) y la besé hasta quedarme sin aliento.
Sus manos me recorrieron, me desgarraron y yo la dejé hacer hasta que me sentí explotar... un mar de sensaciones nuevas, maravillosas, extáticas.
Siempre me gustó leer, especialmente los clásicos, pero en ese momento entendí la diferencia entre ficción y realidad.
Ahora podía comprender lo que lleva a la gente a escribir, o componer música, o suicidarse, lo que significa la intensidad de la pasión, del amor.
Para cuando llegamos a Mar del Plata cinco horas después, ya teníamos decidido mantener una relación, que forzozamente debería ser clandestina.
Me sentía desbordada por los sentimientos, sentía mariposas en la panza, me sentía poderosa, sensual y con una ansiedad que jamás había sentido antes, la ansiedad de volver a ver a Malena...
Especialmente esos que creemos particularmente importantes o vívidos.
Podemos pensar que recordamos con facilidad los rostros, las palabras e incluso los sentimientos que experimentamos en esos momentos ya perdidos.
Y sin embargo, cuando queremos reconstruir esas experiencias fundamentales, cuando deseamos ver ese rostro amado que ya no está, todo empieza a volverse borroso e impreciso
Por lo tanto, la historia que sigue, tal vez no sea totalmente fiel a los hechos, hace una eternidad de dos años y no se parezca tampoco a una novela, ya que está hecha de realidades, pero también deformada por las pasiones y el tiempo.
Subí sola al micro Buenos Aires - Mar del Plata una tarde de fin del verano.
Tenía quince años y regresaba a mi ciudad luego de unas vacaciones en casa de mi abuela.
Hasta ese momento, mi vida giraba en torno a mi mamá, mi hermanito, los estudios y los problemas que me traía mi condición de epiléptica crónica.
Ningún chico me atraía, aunque hacía rato que las hormonas me quitaban el sueño.
Mis sueños húmedos: siempre eran con chicos carilindos y delicados, casi como si fueran chicas...
En la vida real, nunca llegaba a nada con los chicos que se me acercaban, me parecían como incompletos y un poco tontos.
Mi asiento era en el piso superior al fondo.
Me acomodé, puse mi bolsito en el portaequipaje y cuando me disponía a estirar las piernas en el asiento de al lado, se sentó en el mismo una mujer alta y de pelo y ojos oscuros.
Por un momento me miró y sonrió fugazmente, sonrisa que creo que retribuí mecánicamente.
Creo recordar que ella inició la conversación casi inmediatamente, de modo que cuando el micro salió a la ruta, ya hablábamos como si fuéramos viejas amigas.
Era una noche hermosa y por la ventanilla se veían las estrellas.
Malena tenía una voz profunda y ojos oscuros y brillantes y me hablaba muy bajito y cerca de mi oído, acariciándome con su aliento.
Cuando yo giraba la cara hacia ella, quedábamos muy cerquita la una de la otra.
Me empecé a sentir rara, nerviosa, como si deseara algo, pero no sabía qué.
Realmente, no sé muy bien cómo me sedujo, si fueron sus palabras o sus manos... sí recuerdo que me robó un beso en la oscuridad, mi primer beso de verdad, el que estoy segura que jamás olvidaré.
Sentí como si una tormenta empezara a formarse en mi interior, sensaciones y sentimientos que jamás había ni remotamente experimentado y que no sabía si reprimir o no: O acaso una mujer de 36 años podía producirme semejante conmoción?
Me dejé arrastrar por la pasión (cosa que luego se me haría costumbre) y la besé hasta quedarme sin aliento.
Sus manos me recorrieron, me desgarraron y yo la dejé hacer hasta que me sentí explotar... un mar de sensaciones nuevas, maravillosas, extáticas.
Siempre me gustó leer, especialmente los clásicos, pero en ese momento entendí la diferencia entre ficción y realidad.
Ahora podía comprender lo que lleva a la gente a escribir, o componer música, o suicidarse, lo que significa la intensidad de la pasión, del amor.
Para cuando llegamos a Mar del Plata cinco horas después, ya teníamos decidido mantener una relación, que forzozamente debería ser clandestina.
Me sentía desbordada por los sentimientos, sentía mariposas en la panza, me sentía poderosa, sensual y con una ansiedad que jamás había sentido antes, la ansiedad de volver a ver a Malena...
UN POEMA
Mi corazón arde en la soledad
Como una estrella crepitando en la oscuridad
Una supernova en su minuto final,
solitaria en el cielo
Altaira, el águila celeste,
La princesa anómala.
Dijo personalidad histeriforme doctor?
Me dará esas pastillas doctor?
son suizas...
de un país serio, o no?
gente seria, los suizos...
como lo eran sus primos alemanes
Los que transformaban a la gente en cenizas.
Harán cenizas de mi corazón?
No lo siente latir doc?
Acaso no lo ve incendiar los cielos?
Es sólo el corazón de una chica...
Pero arrasaría las estrellas...
Como una estrella crepitando en la oscuridad
Una supernova en su minuto final,
solitaria en el cielo
Altaira, el águila celeste,
La princesa anómala.
Dijo personalidad histeriforme doctor?
Me dará esas pastillas doctor?
son suizas...
de un país serio, o no?
gente seria, los suizos...
como lo eran sus primos alemanes
Los que transformaban a la gente en cenizas.
Harán cenizas de mi corazón?
No lo siente latir doc?
Acaso no lo ve incendiar los cielos?
Es sólo el corazón de una chica...
Pero arrasaría las estrellas...
LA REVELACION
Cada minuto que no estaba con ella era una lenta agonía.
Contaba las horas, me distraía en la escuela, no escuchaba cuando mamá me hablaba, solo podía pensar en ella.
Todo lo que había sido mi vida hasta ese momento pareció empalidecer, quedar opacado por la emoción del próximo encuentro, por la pasión que nos envolvería, por la necesidad de que nuestras citas fuesen clandestinas, como si fuéramos dos criminales o dos terroristas.
Malena tenía veintiún años más que yo... las consecuencias podían ser terribles, especialmente para ella, si nos descubrían.
De modo que nos encontrábamos en su departamento o íbamos en su coche a lugares ocultos, hermosos...
Recuerdo un atardecer en especial, en el asiento trasero, tras los cristales oscuros empañados por nuestro aliento, por nuestra transpiración...
El coche estaba estacionado frente a los acantilados, mirando hacia un mar teñido por el crepúsculo.
La espuma parecía brotar de olas de sangre, el cielo estaba incendiado por castillos de nubes rojizas, violáceas, con bordes ambarinos...
Rojo como la pasión, ámbar como el olvido...
Adentro del coche, en otro universo, las amantes nos robabámos una a la otra el aliento, nuestras manos nos recorrían nerviosas, nos desnudaban mutuamente con impaciencia, con la torpeza de la excitación... nos prometíamos amor y pasión eternos, con frases secretas, con caricias que no pueden describirse en palabras, por momentos con la furia de dos leonas arrastradas por el delirio... de dos almas que no pueden unirse, sino a través de la carne, de la sucia carne...
En un momento me ví reflejada en el retrovisor: una desconocida de pelo rojo sangre y ojos alucinados... rojo contra el atardecer rojo...
Alto corazón! Alto!
Te ruego que no sigas más con tus recuerdos!
No me arrastres al pasado, corazón...
La miel puede ser tan agridulce, corazón...
Los recuerdos podrían perderte otra vez, corazón!
Eres fuerte corazón? podrías soportarlo de nuevo?
Si?
Porque antes de renacer, habías muerto
Recuerdas corazón?
No sigas, amor... la miel no siempre fue tan dulce, corazón...
"De modo que la princesa se enamoró totalmente... perdidamente...
Su alma y su carne pertenecerían para siempre a la hechicera.
La clave era la pasión, la pasión desgarrada, que arrebata los cuerpos y pierde a las almas.
Y el amor incondicional, que nada niega, que no niega nada y lo pide todo, absolutamente todo.
Y la realidad cruel, que desgarra el cuerpo y el alma ya que resulta inevitable cuando se permite a la carne dominar al espíritu.
No diré aquí cuáles fueron las palabras mágicas que se formularon, ni las promesas secretas que de nuestros labios brotaron.
No contaré de los pactos de sangre,
Pues son terribles y sólo se revelan en la penumbra de la pasión, en el lecho de las amantes...
En el desenfreno de las enamoradas.
Contaba las horas, me distraía en la escuela, no escuchaba cuando mamá me hablaba, solo podía pensar en ella.
Todo lo que había sido mi vida hasta ese momento pareció empalidecer, quedar opacado por la emoción del próximo encuentro, por la pasión que nos envolvería, por la necesidad de que nuestras citas fuesen clandestinas, como si fuéramos dos criminales o dos terroristas.
Malena tenía veintiún años más que yo... las consecuencias podían ser terribles, especialmente para ella, si nos descubrían.
De modo que nos encontrábamos en su departamento o íbamos en su coche a lugares ocultos, hermosos...
Recuerdo un atardecer en especial, en el asiento trasero, tras los cristales oscuros empañados por nuestro aliento, por nuestra transpiración...
El coche estaba estacionado frente a los acantilados, mirando hacia un mar teñido por el crepúsculo.
La espuma parecía brotar de olas de sangre, el cielo estaba incendiado por castillos de nubes rojizas, violáceas, con bordes ambarinos...
Rojo como la pasión, ámbar como el olvido...
Adentro del coche, en otro universo, las amantes nos robabámos una a la otra el aliento, nuestras manos nos recorrían nerviosas, nos desnudaban mutuamente con impaciencia, con la torpeza de la excitación... nos prometíamos amor y pasión eternos, con frases secretas, con caricias que no pueden describirse en palabras, por momentos con la furia de dos leonas arrastradas por el delirio... de dos almas que no pueden unirse, sino a través de la carne, de la sucia carne...
En un momento me ví reflejada en el retrovisor: una desconocida de pelo rojo sangre y ojos alucinados... rojo contra el atardecer rojo...
Alto corazón! Alto!
Te ruego que no sigas más con tus recuerdos!
No me arrastres al pasado, corazón...
La miel puede ser tan agridulce, corazón...
Los recuerdos podrían perderte otra vez, corazón!
Eres fuerte corazón? podrías soportarlo de nuevo?
Si?
Porque antes de renacer, habías muerto
Recuerdas corazón?
No sigas, amor... la miel no siempre fue tan dulce, corazón...
"De modo que la princesa se enamoró totalmente... perdidamente...
Su alma y su carne pertenecerían para siempre a la hechicera.
La clave era la pasión, la pasión desgarrada, que arrebata los cuerpos y pierde a las almas.
Y el amor incondicional, que nada niega, que no niega nada y lo pide todo, absolutamente todo.
Y la realidad cruel, que desgarra el cuerpo y el alma ya que resulta inevitable cuando se permite a la carne dominar al espíritu.
No diré aquí cuáles fueron las palabras mágicas que se formularon, ni las promesas secretas que de nuestros labios brotaron.
No contaré de los pactos de sangre,
Pues son terribles y sólo se revelan en la penumbra de la pasión, en el lecho de las amantes...
En el desenfreno de las enamoradas.
UN SUEÑO
Estoy perdida en un laberinto crepuscular y tengo que encontrar a mi amada.
Parece como iluminado por carbones, aunque no veo llamas ni brasas.
Hay gente que no parece perdida como yo, sino todo lo contrario, como si moverse en un laberinto oscuro fuese lo más normal del mundo.
Empiezo a correr y a empujar a estas personas indiferentes, a gritar su nombre, a preguntar por ella.
Nadie parece verme o escucharme, por más fuerte que grite.
De pronto, me parece verla a lo lejos, entre la gente.
Es ella! Trato de gritar, de llamarla, pero la voz no sale de mi garganta.
Quiero correr, pero no avanzo, mis piernas se doblan y caigo sobre mis manos al piso.
Ella se pierde definitivamente en un pasillo lateral, tal vez para siempre...
Me despierto bañada en lágrimas y en sudor, con el corazón martillando mi pecho como una ametralladora.
Ahora entiendo que era un sueño profético.
Parece como iluminado por carbones, aunque no veo llamas ni brasas.
Hay gente que no parece perdida como yo, sino todo lo contrario, como si moverse en un laberinto oscuro fuese lo más normal del mundo.
Empiezo a correr y a empujar a estas personas indiferentes, a gritar su nombre, a preguntar por ella.
Nadie parece verme o escucharme, por más fuerte que grite.
De pronto, me parece verla a lo lejos, entre la gente.
Es ella! Trato de gritar, de llamarla, pero la voz no sale de mi garganta.
Quiero correr, pero no avanzo, mis piernas se doblan y caigo sobre mis manos al piso.
Ella se pierde definitivamente en un pasillo lateral, tal vez para siempre...
Me despierto bañada en lágrimas y en sudor, con el corazón martillando mi pecho como una ametralladora.
Ahora entiendo que era un sueño profético.
El principio del fin
Sentías celos de mi amiga.
Pero si solo era mi compañera de banco
Qué creíste? que te cambiaría por una nena?
Si eso era Vanesa, tan infantil como cuando nos elegimos en el jardín de infantes.
Cómo pudiste seguirme? ver si la abrazaba...
Es un delito abrazar a una amiga? porque no era más que eso: mi amiga de siempre.
Tenías que seguirnos? y qué viste? el cristal de los celos te mostró una imagen distorsionada.
Viste solo el fantasma de tus miedos.
No me creíste, me hiciste jurarte cosas que ya tenías de mí... si mi amor era incondicional, exclusivo, solo para vos.
A partir de ese día comenzaron tus interrogatorios, cada vez más obsesivos, más crueles.
Por qué no me creías? si yo era solo tuya, tuya, tuya!
Tenías que tirarme sobre la cama? aferrarme las muñecas como si tus manos fuesen tenazas?
Interrogarme mirando en el fondo de mis ojos de ese modo?
Qué esperabas ver? he? qué esperabas?
Alguna chispa de duda en mis pupilas? algo nuevo quizás? algo que no te perteneciera?
Qué querías que confiese?
Sólo lo que confesé: que mi corazón era tuyo!
Que solo entrego el alma a mi amor!
Y no me creíste
No me creíste!!
Pero si solo era mi compañera de banco
Qué creíste? que te cambiaría por una nena?
Si eso era Vanesa, tan infantil como cuando nos elegimos en el jardín de infantes.
Cómo pudiste seguirme? ver si la abrazaba...
Es un delito abrazar a una amiga? porque no era más que eso: mi amiga de siempre.
Tenías que seguirnos? y qué viste? el cristal de los celos te mostró una imagen distorsionada.
Viste solo el fantasma de tus miedos.
No me creíste, me hiciste jurarte cosas que ya tenías de mí... si mi amor era incondicional, exclusivo, solo para vos.
A partir de ese día comenzaron tus interrogatorios, cada vez más obsesivos, más crueles.
Por qué no me creías? si yo era solo tuya, tuya, tuya!
Tenías que tirarme sobre la cama? aferrarme las muñecas como si tus manos fuesen tenazas?
Interrogarme mirando en el fondo de mis ojos de ese modo?
Qué esperabas ver? he? qué esperabas?
Alguna chispa de duda en mis pupilas? algo nuevo quizás? algo que no te perteneciera?
Qué querías que confiese?
Sólo lo que confesé: que mi corazón era tuyo!
Que solo entrego el alma a mi amor!
Y no me creíste
No me creíste!!
Una y el universo
Estaba sola en el acantilado, mirando el mar... otra vez.
Miraba al mar, ansiosamente, pensando? esperando?
En ese momento...
Comencemos de nuevo,
Esta es la era de la imagen, no?
Hagámoslo como si fuera un clip...
O como el inicio de una película...
A ver...
La cámara baja desde el cielo.
Se ve un acantilado y las olas rompiendo furiosas allá abajo, entre las piedras.
Conforme pierde altura, se puede ver una figurita humana, sentada en el borde del precipicio.
Es una chica, flaquita y pelirroja, con pantalones y campera de jean desteñidos.
El pelo le flota en el viento.
La cámara gira alrededor de ella, como un pájaro curioso.
Gira y gira... alternativamente se ve su espalda estrecha, su rostro muy pálido... el mar, los árboles...
La chica tiene pecas y ojos verdes... llora?
Ajá... está llorando, y parece que desde hace rato, pues los tiene muy enrojecidos.
La cámara se detiene en su cara, el plano se cierra...
Parece enojada, tiene labios carnosos, pero tan apretados que se ven pálidos.
Su mirada cambia, se endurece, ya no llora,
Se muerde el labio inferior -parece un gesto común en ella-,
se pasa la lengua por el labio, tiene sangre...
Sus hombros se tensan...
Se inclina hacia adelante, hacia el vacío tentador... de la muerte? de la nada? del olvido?
Por un momento parece resbalar...
Se tira hacia atrás de golpe, como si de repente comprendiera lo que está por hacer...
Mira hacia el horizonte, ahora sí sus ojos cambian, su rostro parece iluminarse, incluso esbozar una sonrisa... vió algo, algo especial, distinto... Hermoso?
La cámara vuela como un misil hacia el horizonte, rozando la espuma, rápido, más rápido...
Se ven aletas, lomos oscuros, se deslizan por las olas, suben, bajan, fluyen... Son ballenas! las ballenas de octubre!
Se las ve claramente, perfectas, bellas, indiferentes...
Escena final: la chica pelirroja camina hacia una bicicleta tirada en el pasto, se sube y toma por la banquina de la ruta costera...
Se pierde a lo lejos, bajo la luz del crepúsculo.
Miraba al mar, ansiosamente, pensando? esperando?
En ese momento...
Comencemos de nuevo,
Esta es la era de la imagen, no?
Hagámoslo como si fuera un clip...
O como el inicio de una película...
A ver...
La cámara baja desde el cielo.
Se ve un acantilado y las olas rompiendo furiosas allá abajo, entre las piedras.
Conforme pierde altura, se puede ver una figurita humana, sentada en el borde del precipicio.
Es una chica, flaquita y pelirroja, con pantalones y campera de jean desteñidos.
El pelo le flota en el viento.
La cámara gira alrededor de ella, como un pájaro curioso.
Gira y gira... alternativamente se ve su espalda estrecha, su rostro muy pálido... el mar, los árboles...
La chica tiene pecas y ojos verdes... llora?
Ajá... está llorando, y parece que desde hace rato, pues los tiene muy enrojecidos.
La cámara se detiene en su cara, el plano se cierra...
Parece enojada, tiene labios carnosos, pero tan apretados que se ven pálidos.
Su mirada cambia, se endurece, ya no llora,
Se muerde el labio inferior -parece un gesto común en ella-,
se pasa la lengua por el labio, tiene sangre...
Sus hombros se tensan...
Se inclina hacia adelante, hacia el vacío tentador... de la muerte? de la nada? del olvido?
Por un momento parece resbalar...
Se tira hacia atrás de golpe, como si de repente comprendiera lo que está por hacer...
Mira hacia el horizonte, ahora sí sus ojos cambian, su rostro parece iluminarse, incluso esbozar una sonrisa... vió algo, algo especial, distinto... Hermoso?
La cámara vuela como un misil hacia el horizonte, rozando la espuma, rápido, más rápido...
Se ven aletas, lomos oscuros, se deslizan por las olas, suben, bajan, fluyen... Son ballenas! las ballenas de octubre!
Se las ve claramente, perfectas, bellas, indiferentes...
Escena final: la chica pelirroja camina hacia una bicicleta tirada en el pasto, se sube y toma por la banquina de la ruta costera...
Se pierde a lo lejos, bajo la luz del crepúsculo.
EL AURA
Los médicos le llaman "el aura", para mí es "el país de los sueños perdidos".
Qué sentís en tus ausencias?
Y en tus crisis epilépticas?
Qué sentís nena?
Antes de caer puedo sentir:
Que el sonido desaparece
Que todo se vuelve azul
Que mis manos no son mías
O que las recorre una electricidad suave
Que mi piel arde
Que mis ojos quisieran girarse hacia adentro
A veces siento olores que jamás existieron
O la sensación de haber vivido algo
en otro lugar?
en otro cuerpo?
Y luego caigo...
las convulsiones son lo de menos
los mordiscos sí que duelen...
y ciertas partes de mi cuerpo se rebelan,
se niegan a funcionar
Y por fin me duermo,
entre algodones negros.
A veces
simplemente me pierdo de algo
ahora estoy aquí,
y ahora estoy allá,
Debo haber hecho algo muy malo
en otra vida.
Qué sentís en tus ausencias?
Y en tus crisis epilépticas?
Qué sentís nena?
Antes de caer puedo sentir:
Que el sonido desaparece
Que todo se vuelve azul
Que mis manos no son mías
O que las recorre una electricidad suave
Que mi piel arde
Que mis ojos quisieran girarse hacia adentro
A veces siento olores que jamás existieron
O la sensación de haber vivido algo
en otro lugar?
en otro cuerpo?
Y luego caigo...
las convulsiones son lo de menos
los mordiscos sí que duelen...
y ciertas partes de mi cuerpo se rebelan,
se niegan a funcionar
Y por fin me duermo,
entre algodones negros.
A veces
simplemente me pierdo de algo
ahora estoy aquí,
y ahora estoy allá,
Debo haber hecho algo muy malo
en otra vida.
Una caminata
Caminaba entre los durmientes de la vía que va a Miramar...
Fumaba con ansiedad un kool, era una tarde cálida y nublada de noviembre. Por enésima vez trataba de entender porqué había terminado todo. Un año y medio! demasiado para tener solo 16. Y todo por ser tan imperfecta...
Sin embargo, la crisis se había desatado por no tomar la medicación.
O sea que era mi culpa, no?
Seamos razonables...
Qué hace una mujer de 36 años
con una adolescente desnuda e inconsciente
en el piso de su habitación? eh?
Cómo controlar las convulsiones?
Cómo parar la sangre del labio que la chica
se partió contra la mesita de luz?
Cómo? sangre y espuma, mordidas sin ton ni son...
Tal vez dejándola de costado,
tal vez pegándose a su espalda,
con la mayor suavidad posible,
Esquivando los golpes de la muñeca eléctrica.
En fin, no todos saben como tratar a una epiléptica, no?
No es algo que te enseñen en la escuela, o si?
Como sea... tu desición tuvo que ser de un día para el otro?
O ya lo habías calculado?
Pero... y dónde quedaron tus ruegos?
Si hasta me pediste perdón de rodillas
si besaste mis manos
ese día de maltrato,
si las bañaste con lágrimas...
Así es como deciden los adultos?
Tomaré nota para el futuro...
No sea cosa que cuando baje mi escudo nuevamente,
reciba como premio otro puñal de hielo en mi corazón.
Fumaba con ansiedad un kool, era una tarde cálida y nublada de noviembre. Por enésima vez trataba de entender porqué había terminado todo. Un año y medio! demasiado para tener solo 16. Y todo por ser tan imperfecta...
Sin embargo, la crisis se había desatado por no tomar la medicación.
O sea que era mi culpa, no?
Seamos razonables...
Qué hace una mujer de 36 años
con una adolescente desnuda e inconsciente
en el piso de su habitación? eh?
Cómo controlar las convulsiones?
Cómo parar la sangre del labio que la chica
se partió contra la mesita de luz?
Cómo? sangre y espuma, mordidas sin ton ni son...
Tal vez dejándola de costado,
tal vez pegándose a su espalda,
con la mayor suavidad posible,
Esquivando los golpes de la muñeca eléctrica.
En fin, no todos saben como tratar a una epiléptica, no?
No es algo que te enseñen en la escuela, o si?
Como sea... tu desición tuvo que ser de un día para el otro?
O ya lo habías calculado?
Pero... y dónde quedaron tus ruegos?
Si hasta me pediste perdón de rodillas
si besaste mis manos
ese día de maltrato,
si las bañaste con lágrimas...
Así es como deciden los adultos?
Tomaré nota para el futuro...
No sea cosa que cuando baje mi escudo nuevamente,
reciba como premio otro puñal de hielo en mi corazón.
Un sueño... Un sueño?
Sueño:
Somos muchos, caminando interminablemente por una ruta embarrada.
Cruzamos campos infinitos, como una pampa interminable...
Soy un muchacho!! En realidad soy un soldado, y llevo un uniforme igual al de mis compañeros más cercanos; azul grisáceo, botas largas, casco con un borde saliente como un ala...
Está nublado y hace frío, se siente el zumbido de aviones invisibles, serán enemigos?
De frente pasan vehículos enormes que salpican barro, tienen unas cruces negras ribeteadas en blanco. Me parece ver rostros que transpiran miedo en sus ventanillas.
A lo lejos se ven columnas de humo negro que me causan una sensación de inquietud.
Estoy cansadísimo, me duele todo el cuerpo, especialmente el hombro donde llevo algo así como una V de metal pesadísima.
Quiero fumar un kool, pero el atado que sale del bolsillo es de una marca desconocida; tiene un águila roja sobre fondo amarillo, y el gusto es espantoso.
Estoy medio confundida... confundido: Nadie lleva celular.
Oscurece y seguimos marchando...
Nadie habla, tengo miedo a la noche...
Nos acercamos a un bosque enorme y oscuro...
Los soldados van entrando en las tinieblas, solo se sienten
sus pasos en el pedregullo, en el barro.
Sé que esta noche moriré a balazos...
Otra vez me despierto toda transpirada y llorando.
Me repito una y otra vez que es sólo un sueño... sólo un sueño...
Somos muchos, caminando interminablemente por una ruta embarrada.
Cruzamos campos infinitos, como una pampa interminable...
Soy un muchacho!! En realidad soy un soldado, y llevo un uniforme igual al de mis compañeros más cercanos; azul grisáceo, botas largas, casco con un borde saliente como un ala...
Está nublado y hace frío, se siente el zumbido de aviones invisibles, serán enemigos?
De frente pasan vehículos enormes que salpican barro, tienen unas cruces negras ribeteadas en blanco. Me parece ver rostros que transpiran miedo en sus ventanillas.
A lo lejos se ven columnas de humo negro que me causan una sensación de inquietud.
Estoy cansadísimo, me duele todo el cuerpo, especialmente el hombro donde llevo algo así como una V de metal pesadísima.
Quiero fumar un kool, pero el atado que sale del bolsillo es de una marca desconocida; tiene un águila roja sobre fondo amarillo, y el gusto es espantoso.
Estoy medio confundida... confundido: Nadie lleva celular.
Oscurece y seguimos marchando...
Nadie habla, tengo miedo a la noche...
Nos acercamos a un bosque enorme y oscuro...
Los soldados van entrando en las tinieblas, solo se sienten
sus pasos en el pedregullo, en el barro.
Sé que esta noche moriré a balazos...
Otra vez me despierto toda transpirada y llorando.
Me repito una y otra vez que es sólo un sueño... sólo un sueño...
No sobran las razones
La vida puede ser muy dura a veces...
A veces pareciera que Dios quiere decirnos algo, pero qué?
A veces sacrifica a alguien, crucifica un inocente.
Descarta un peón.
O será que está ocupado en otro lugar, en otras cosas?
Se distrae y tu mamá se muere.
O enciende un quásar y te transformás en cocainómana.
Mientras repone estrellas
y mira para otro lado,
estalla una guerra por un barro sucio
Llamado petróleo.
Será que sueña? que tiene pesadillas?
Pesadillas que sufrimos
nosotros, sus... hijos?
O será que éramos nomás
una pasión inútil?
El rey de la creación!
No deja de ser un buen chiste, no?
El hombre?
un pobre bicho, más bien...
Un bichito de dos patas
ciego y sordo, débil y cruel.
Estúpido.
Y sin embargo
ese muñeco de barro,
Santificado por el amor
insignificante y desorientado
ávido de verdades absolutas,
A veces, sólo a veces
es capaz de pequeños actos heroicos
que lo redimen,
que lo salvan?
Puede intentar, intentar, intentar...
Rescatar a un amigo
eternizar la modesta magia del amor
O revelar sus pesadillas, exorcisarlas.
para que el dolor no duela tanto.
Son unas pocas razones
para acallar el dolor y el sinsentido
de seguir viviendo, de respirar...
A veces pareciera que Dios quiere decirnos algo, pero qué?
A veces sacrifica a alguien, crucifica un inocente.
Descarta un peón.
O será que está ocupado en otro lugar, en otras cosas?
Se distrae y tu mamá se muere.
O enciende un quásar y te transformás en cocainómana.
Mientras repone estrellas
y mira para otro lado,
estalla una guerra por un barro sucio
Llamado petróleo.
Será que sueña? que tiene pesadillas?
Pesadillas que sufrimos
nosotros, sus... hijos?
O será que éramos nomás
una pasión inútil?
El rey de la creación!
No deja de ser un buen chiste, no?
El hombre?
un pobre bicho, más bien...
Un bichito de dos patas
ciego y sordo, débil y cruel.
Estúpido.
Y sin embargo
ese muñeco de barro,
Santificado por el amor
insignificante y desorientado
ávido de verdades absolutas,
A veces, sólo a veces
es capaz de pequeños actos heroicos
que lo redimen,
que lo salvan?
Puede intentar, intentar, intentar...
Rescatar a un amigo
eternizar la modesta magia del amor
O revelar sus pesadillas, exorcisarlas.
para que el dolor no duela tanto.
Son unas pocas razones
para acallar el dolor y el sinsentido
de seguir viviendo, de respirar...
Cuando un taxi es una ambulancia
Caen las gotas fuera de la ventanilla, no siento el labio y prefiero ni mirarme en el retrovisor.
Desgracia con suerte: mamá no llega hasta el domingo a la mañana. Tengo dos días completos para inventar una mentira piadosa y para que se me desinche un poco la boca.
Malena viene a mi lado, no habla y -cosa rara-, evita tocarme. Tampoco me mira a los ojos y la siento extrañamente distante, ensimismada en sus pensamientos.
Tuvo que llamar a una médica amiga para que viniera a asistirme.
La situación fue bastante fea: yo sentía rabia, vergüenza y dolor, todo al mismo tiempo.
Mientras me cosía el labio sentía sus miradas... me culpaban de algo? porqué?
Y porqué esta mujer me miraba como a una enemiga?
Pasan las luces mientras el taxi encara por la costa para la zona de La Perla... en otro universo la radio habla de cosas sin ningún sentido.
Me bajo en casa, sola, me tiemblan las piernas y me siento afiebrada.
No entiendo porqué no se queda a acompañarme, si nadie nos ve.
Yo lo hubiese hecho por ella, nunca la dejaría si se sintiera como yo me siento.
Me apoyo en la puerta para no caerme, no va ser nada facil subir la escalera.
Ella sube al taxi, que arranca y se pierde en la noche y la lluvia.
Si hubiese sabido que su beso frío sería el último...
Esa noche dormiré sobre brasas ardientes.
Desgracia con suerte: mamá no llega hasta el domingo a la mañana. Tengo dos días completos para inventar una mentira piadosa y para que se me desinche un poco la boca.
Malena viene a mi lado, no habla y -cosa rara-, evita tocarme. Tampoco me mira a los ojos y la siento extrañamente distante, ensimismada en sus pensamientos.
Tuvo que llamar a una médica amiga para que viniera a asistirme.
La situación fue bastante fea: yo sentía rabia, vergüenza y dolor, todo al mismo tiempo.
Mientras me cosía el labio sentía sus miradas... me culpaban de algo? porqué?
Y porqué esta mujer me miraba como a una enemiga?
Pasan las luces mientras el taxi encara por la costa para la zona de La Perla... en otro universo la radio habla de cosas sin ningún sentido.
Me bajo en casa, sola, me tiemblan las piernas y me siento afiebrada.
No entiendo porqué no se queda a acompañarme, si nadie nos ve.
Yo lo hubiese hecho por ella, nunca la dejaría si se sintiera como yo me siento.
Me apoyo en la puerta para no caerme, no va ser nada facil subir la escalera.
Ella sube al taxi, que arranca y se pierde en la noche y la lluvia.
Si hubiese sabido que su beso frío sería el último...
Esa noche dormiré sobre brasas ardientes.
La vivisección
Es una noche helada y el viento barre la loma sobre la que estoy parada.
La desolación y la soledad son totales.
Estoy desnuda y mis pies se hunden en un barro helado.
En el cielo, las nubes desgarradas pasan volando por delante de la luna menguante.
Gotas de lluvia empiezan a caer, encegueciéndome. Me pongo de espaldas al viento con los brazos cruzados, buscando conservar algo de calor, temblando de pies a cabeza.
Con la certeza irracional de los sueños, sé que va a pasarme algo muy malo.
Sé que sufriré una transformación irreversible y dolorosísima.
Ya llega... ya llega...
Dios, no lo permitas!
Siento que una cuchilla invisible y helada se desliza por entre mis piernas y comienza a ascender lentamente.
El metal frío sube verticalmente, cortando mi cuerpo en dos, lenta, sádicamente.
Es extraño, pero no siento el dolor insoportable que debería sentir...
La hoja sigue subiendo, cortando el vientre, el tronco, mi cuello...
Solo experimento un frío glacial que me va dividiendo en dos mitades perfectas, como la vivisección de una muñeca de plástico. No sangro.
La cuchilla continúa su recorrido, la siento atravesar mi boca, mi nariz, corta el cerebro, el cuerpo calloso...
Siento cómo sale por la parte superior de mi cráneo, con un débil chasquido.
El horror y la vergüenza que siento no pueden ser puestos en palabras.
Me sujeto a mi misma abrazándome con todas mis fuerzas, si me soltara, caería al piso dividida en dos mitades...
El espectáculo más grotesco que pudiera imaginar.
Me despierto ahogada en lágrimas.
La desolación y la soledad son totales.
Estoy desnuda y mis pies se hunden en un barro helado.
En el cielo, las nubes desgarradas pasan volando por delante de la luna menguante.
Gotas de lluvia empiezan a caer, encegueciéndome. Me pongo de espaldas al viento con los brazos cruzados, buscando conservar algo de calor, temblando de pies a cabeza.
Con la certeza irracional de los sueños, sé que va a pasarme algo muy malo.
Sé que sufriré una transformación irreversible y dolorosísima.
Ya llega... ya llega...
Dios, no lo permitas!
Siento que una cuchilla invisible y helada se desliza por entre mis piernas y comienza a ascender lentamente.
El metal frío sube verticalmente, cortando mi cuerpo en dos, lenta, sádicamente.
Es extraño, pero no siento el dolor insoportable que debería sentir...
La hoja sigue subiendo, cortando el vientre, el tronco, mi cuello...
Solo experimento un frío glacial que me va dividiendo en dos mitades perfectas, como la vivisección de una muñeca de plástico. No sangro.
La cuchilla continúa su recorrido, la siento atravesar mi boca, mi nariz, corta el cerebro, el cuerpo calloso...
Siento cómo sale por la parte superior de mi cráneo, con un débil chasquido.
El horror y la vergüenza que siento no pueden ser puestos en palabras.
Me sujeto a mi misma abrazándome con todas mis fuerzas, si me soltara, caería al piso dividida en dos mitades...
El espectáculo más grotesco que pudiera imaginar.
Me despierto ahogada en lágrimas.
LA TEMPESTAD
Otra vez el acantilado. Otra vez el crepúsculo.
Un frente de tormenta negro y compacto viene desde el sur, las nubes ruedan sobre sí mismas, los relámpagos las iluminan desde adentro. El cielo está cada vez más oscuro.
La chica pelirroja está parada al borde del abismo. Se nota su cuerpo tenso, duro, con los puños cerrados al costado del cuerpo.
Las primeras gotas de la tormenta la mojan, no se mueve: mira fijamente al mar.
Las gotas le dan en la cara, las lágrimas se mezclan con el agua helada, se pierden en la lluvia...
Ahora el viento es un temporal, la lluvia un diluvio, el viento pampero parece querer arrasarlo todo, los árboles crujen, el mar hierve en las rocas, pero la chica pelirroja sigue parada en el borde del acantilado.
Grita, grita con todas sus fuerzas, grita al mar, a la lluvia, al viento, a la noche que avanza...
Su cuerpo se dobla por el esfuerzo... el estruendo de la tormenta apaga su voz.
Qué le gritará a la tormenta?
Le reprochará algo a Dios?
Tal vez que otra vez se distrajo, que se quedó dormido.
O que es un creador fracasado, un farsante.
Él y su profeta fallido.
Que no sirvió de nada, que no cambió nada.
Que su creación es un error, un zoológico, un circo.
Y que porqué no la mata a ella
de una buena vez?
O acaso no es lo que los poderosos hacen?
Destruir a los débiles.
Jugar con las cartas marcadas.
Tomar todo sin arriesgar nada.
La chica escupe, insulta,
arroja piedras al mar...
La tempestad ruge mientras la chica cae de rodillas en el barro.
Un frente de tormenta negro y compacto viene desde el sur, las nubes ruedan sobre sí mismas, los relámpagos las iluminan desde adentro. El cielo está cada vez más oscuro.
La chica pelirroja está parada al borde del abismo. Se nota su cuerpo tenso, duro, con los puños cerrados al costado del cuerpo.
Las primeras gotas de la tormenta la mojan, no se mueve: mira fijamente al mar.
Las gotas le dan en la cara, las lágrimas se mezclan con el agua helada, se pierden en la lluvia...
Ahora el viento es un temporal, la lluvia un diluvio, el viento pampero parece querer arrasarlo todo, los árboles crujen, el mar hierve en las rocas, pero la chica pelirroja sigue parada en el borde del acantilado.
Grita, grita con todas sus fuerzas, grita al mar, a la lluvia, al viento, a la noche que avanza...
Su cuerpo se dobla por el esfuerzo... el estruendo de la tormenta apaga su voz.
Qué le gritará a la tormenta?
Le reprochará algo a Dios?
Tal vez que otra vez se distrajo, que se quedó dormido.
O que es un creador fracasado, un farsante.
Él y su profeta fallido.
Que no sirvió de nada, que no cambió nada.
Que su creación es un error, un zoológico, un circo.
Y que porqué no la mata a ella
de una buena vez?
O acaso no es lo que los poderosos hacen?
Destruir a los débiles.
Jugar con las cartas marcadas.
Tomar todo sin arriesgar nada.
La chica escupe, insulta,
arroja piedras al mar...
La tempestad ruge mientras la chica cae de rodillas en el barro.





