logotipo

img_google
La Princesa Altaira
Sindicación
 
Los días más felices de nuestras vidas
Pareciera que a veces dios quisiera pedirme disculpas.
Como la noche del sábado de otoño en que Ayelén vino a cenar a casa.
Aclaraciones necesarias:
1) Mamá no sabe que soy lesbiana.
2) O sea que cree que Aye es sólo una buena amiga mía.
3) Todavía no me decido a contarle todo a Mamá... no sé muy bien por dónde empezar y cómo se lo tomaría.
Por lo tanto, fue una cena en familia con una amiga.
Como buena criollita que soy... organicé un flor de asado!
Y música... mucha música.
Iba a ser una noche especial... mi amorcito conocería a mi familia.
Así que durante la semana preparé todo con mucho cuidado:
El mejor asado en la carnicería de la vuelta de casa, los paquetes de leña (uf! cómo pesaban), la verdura para las ensaladas, un buen vinito tinto, las infaltables coca-colas (qué gauchita!) y preparé música, especialmente: tango para Mamá, Norah Jones para mi amorcito, t.A.T.u. para mí , Madonna para bailar y muchos otros detalles.
Tempranito prendí la leña y preparé todo como me había enseñado papá.
El secreto del asado: horas a fuego lento y apurarlo antes de servirlo.
Como buena gauchita que soy, tenía un vasito de tinto a mano (a escondidas de Mamá, para que no me mate), durante el ritual de asar la carne.
A las ocho tocaron timbre...
Mi corazón quería explotar en el pecho: era Aye!
Y estaba más hermosa que nunca!
Se la presenté a Mamá con el corazón en la boca...
Se saludaron con mucha amabilidad... yo las miraba en puntitas de pies...
Mamá le dijo que estaba muy contenta de que fuera mi nueva amiga, que yo había cambiado mucho desde que la conocí...
Aye (como siempre)) se empezó a poner colorada, así que intervine yo y me la llevé para mostrarle mi habitación.
Así que Ayelén conoció mi dormitorio... le mostré mis libros, mi música, mi camita perfumada y con olorcito a mí y le prometí que ya la agarraría ahí cuando no hubiera nadie a la vista...
Hay amorcito! qué carita me pusiste!
Y cómo te cumplí esa promesa, amorcito dulce!
Pero esa será otra historia...
Volviendo al tema:
La noche más hermosa de mi vida!
Un asado espectacular, las estrellitas encima nuestro, la brisa que venía del mar (otoño es la estación más linda en Mar del Plata), los brindis (con coca-cola, claro) y los ojitos de Aye brillantes en su carita sonrojada, loca de felicidad.
Después puse música y bailamos:
Creo que la imagen de Ayelén y Mamá bailando el tango es la más linda que ví en mis diecisiete años...
Mamá baila el tango como nadie y Aye se dejaba llevar con esa gracia natural que tiene y que hace que todos los hombres (y mujeres también, grrrrr!) se den vuelta en la calle para mirarla.
Los dos seres que mas amo en el mundo!
A los postres, tomamos helado y cuando Mamá se fue para adentro porque se caía de sueño, Aye me lo dió con su cucharita en la boca...
Hay amorcito! Cómo hice para aguantarme y no saltarte encima como una gatita!
Nos quedamos hasta tarde escuchando a Norah Jones, a León Gieco
y a T.A.T.U.
Cuando Mamá se fue a dormir... ardió Troya! (frase de mi abuelita gallega)
Los besos que te dí, amorcito de mi vida!
Hasta me había reservado ese helado de chocolate que tanto te gusta, para besarte con ese gustito en los labios y en la lengua!
Por supuesto, y aprovechando que Mamá roncaba, me fumé un par de koolcitos abrazadita a mi amor...
No sé que tan larga sea la vida, ni si nuestro amor dure por siempre, ni siquiera sé si mi epilepsia terminará matándome algún día de estos...
Pero sí se muy bien cuál fue el día más feliz de mi vida.






 
Rosas y Jazmines
Decía mi abuelita que todo llega en la vida...
Y ciertas cosas que pueden parecer imposibles o dificilísimas, a veces resultan ser increíblemente sencillas...
Como confesarle a Mamá que soy lesbiana y que mi mejor amiga es en realidad, mi amorcito.
Estábamos sentadas a la mesita de la cocina, el lugar de las grandes conversaciones de madre e hija...
Mamá me miraba con los ojos muy abiertos, sin pestanear...
Mis rodillas temblaban.
- Vos me querés decir que Aye es tu novia?
- Exactamente eso es lo que te dije.
- Y desde cuándo?
- Aye? desde hace dos meses...
- No, desde cuándo vos sos... te gustan... sos...
- Desde cuándo soy lesbiana? Desde siempre, Mamá.
- Y porqué nunca me dijiste nada nena?
No supe qué contestar.
- Y Ayelén es tu primera... tu primera... experiencia? estás segura?
- Si es mi primera experiencia. Mentí.
- Y sí... estoy segura de lo que siento por ella y de lo que soy.
- Porqué Mamá? Te defraudé?
Se me llenaron los ojos de lágrimas.
- Vení para acá, nena... abrazo a mamá!
- Cada flor es lo que es... con sus propios colores y con su perfume... no lo sabías nena?
- Qué importa si sos una rosa o un jazmín?
- Ay Mami! no ves que me hacés llorar?
- Me lo hubieran dicho antes, che! o no soy tu mami?
- Tenía miedo, Mamá.
- Miedo de mí?
- De lo que pensaras... a veces dijiste cosas feas de las lesbianas...
- Yo? cuándo?
- No importa Mamá... ya fue...
- Bueno, habré criticado a alguna en particular... porque hay cada una!
- Pero yo no creo que nadie sea mejor que otro por su sexualidad, o acaso eso no lo aprendiste de mí?
- Es cierto Mami... soy yo que me persigo.
- Bueno, ahora me vas contar cómo se conocieron con Aye.
Le conté a Mamá (sin entrar en ciertos detalles, claro) nuestra historia de amor...
Hablamos y hablamos hasta la madrugada.
Ya era tiempo de crecer un poco más.
 
Los Futuros Recuerdos
Me encanta caminar por las playas cuando están solitarias.
Y ahora que la tengo a mi amorcito conmigo... ciertas cosas parecen la cristalización de la felicidad, la realización de un sueño tan deseado.
Las playas más lindas son las del sur, pasando Chapadmalal, rumbo a Miramar.
Siempre que podemos, en el Corsa de Aye, nos escapamos para nuestras playitas solitarias.
Llegamos a una bajada medio escondida en una parte donde los acantilados no son tan altos.
Era una tarde templada y nublada, sin viento y el mar se veía de ese colorcito verde claro con olitas blancas que tanto me gusta.
Caminábamos con Aye tomadas de la mano, pateando piedritas y buscando estrellitas de mar en la arena.
- Nunca te vas a aburrir de mí Aye?
- Cómo que me voy a aburrir de vos Coloradita? estás loca? de qué me hablás?
- No serías la primera que me abandona...
- Yo te voy a amar siempre, siempre, Dita (*)... ...nunca podría hacerte daño. Si sos un ángel... mi ángel.
Para variar, se me llenaron los ojos de lágrimas y Ayelén me abrazó fuerte, fuerte, mientras me peinaba el flequillo con sus dedos y me miraba a los ojos...
Hay amorcito! cómo dudar de tu amor, si lo veo arder en tus ojos!
Si parece que pudiera ver en ellos hasta el fondo de tu alma!
- Perdoname amorcito, soy siempre la misma tonta...
- Y yo te amo y te amaré siempre, tontita... chupetín.
- Hay amorcito... sentémonos acá... juguemos!
- A qué, Dita?
- Un juego nuevo que se me ocurrió, si?
- Dale, me encantan tus locuras, Coloradita... cómo se juega?
- Así Aye: yo te digo algo lindo y vos me contestás algo lindo, pero distinto, si? Tiene que ser rapidito: la que no responde en seguida pierde, si?
- Me gustó! quien empieza? palabras o frases?
- Mmmmmm... palabras! Y empiezo yo!
- Bueno, dale, empezá Colo.
- Ojitos dulces.
- Dijimos palabras, che...
- Bueno, Aye, pueden ser fracesitas también, dale...
- Coloradita tierna.
- Ojitos enamorados.
- Chupetín.
- Alfajorcito de chocolate.
- Amorcito mío.
- Angelito.
- Amorcito saladito.
- Coloradita calentita.
- Hay Aye! no me digas esas cosas, que se termina el juego...
- Dale, vos no podés con el genio...
- Bueno... morochita enamorada...
De repente, todos los sonidos desaparecieron...
Por un momento ví a Ayelén hablar, pero sólo la veía mover la boca...
La luz del día empezó a bajar, a volverse azul...
Oscuridad... y silencio.
Floto en la oscuridad... no siento mi cuerpo... no existe el tiempo...
- Dita... Dita... me oís?
De a poquito veo...
La cara de Aye... está iluminada desde atrás, parece un ángel...
Ahora aparece un acantilado a sus espaldas...
Escucho el sonido del mar, los chillidos de las gaviotas.
- Nena, no me asustés... Dita!
- No grités Aye... porqué te asustás? ...qué pasa?
- Colo... Dita... hace como media hora que estás como congelada... con los ojos abiertos...
- Eh? me... caí? me... lastimé?
- No nena, no... nada más te quedaste ahí... como congelada... qué susto, amorcito! Estás bien?
- Estoy bien... creo... un poco confundida... fue una ausencia... nada más...
- Vení acá, nena, vení!
Aye me abrazó con todas sus fuerzas, sentí sus lagrimitas tibias en mi mejilla... parecía mentira... ser feliz después de sufrir una ausencia.
Cómo explicar ciertas cosas sin caer en frases cursis!
Pero es así, el amor puede transformarlo todo... hasta a la epilepsia.
Aye me ayudó a levantarme, sentía las manos acalambradas y el cuerpo débil, pero nada más... no era la sensación de muerte en vida posterior a una crisis...
Nos volvimos al coche caminando abrazadas, despacito, diciéndonos cositas de enamoradas, palabras dulces y secretas...
Que solo conocemos Aye y yo.



(*) N. de la E.: "Dita": Colora-Dita.
 
Tormentas de pasión
Llueve sobre el mar...
Es de tarde en Mar del Plata, una tarde gris de invierno y la lluvia cae con fuerza, gotas pesadas y frías... un mundo en tonos grises.
Un Peugeot estaciona bajo la lluvia en la loma de Santa Cecilia.
En su interior dos chicas hablan y fuman.
La del asiento del conductor es rubia y la acompañante tiene el pelo rojo oscuro.
- Porqué parás acá, Romina?
- Me gusta ver los relámpagos cayendo en el mar... a vos no?
- Si... claro... me encanta...
- Y entonces? cuál es el problema?
(Nada, cuál va a ser el problema? Se puede saber qué hago en el lugar de mi primera cita con Aye, en el auto de Romina? No me iba a dejar en casa?)
- No... ningún problema... es que es un poquito tarde...
- Tarde? si no son ni las tres... y tu hermanito sale de la escuela a las cinco, no?
- Si, claro, no... lo que pasa... es que... yo pensaba estudiar un poco... antes...
(Y se puede saber porqué no le digo que me lleve ya mismo a casa? Será que es una chica tan atenta y... cuál sería el peligro? Me va a violar acaso?)
- Qué ricos estos kool, nunca los había probado, Mel.
(Mierda! La que me decía Mel era Malena!)
- Viste? yo los fumo desde los once años.
- Qué? en serio me hablás?
- De verdad, es mi único vicio... creo.
- Creés? y qué otro vicio tendrás, eh?
- Bueno... comer como una chancha... tomarme a veces algún vinito. Igual, vos sabés que el alcohol lo tengo prohibido.
- Si... tu epilepsia... no debe ser nada fácil no?
- Y... te terminás acostumbrando viste?
(No me mires así Romy, que no quiero tener que rechazarte)
- Y... además de tu mamá, tenés alguien más que te cuide... un novio?
- Eh... sí... no, un novio no... tengo una... amiga... eh...
- Muy amiga? quién? será la chica que a veces te viene a buscar a la facu? la de pelo lacio negro tan linda?
- Sí, Aye... vos la conocés... de vista... yo... eh...
(Se puede saber porqué tartamudeo de este modo?)
- Oíme Mel... te enojarías si te pregunto algo?
(Qué hago? me bajo del auto? me quedo? qué hago???)
- No... claro... sí... no sé... algo? cómo qué?
- A vos te gustan las chicas no?
(Hay... si acertara así a la lotería...)
- Y porqué me preguntás esto? a qué viene?
- Vos dijiste que no te ibas a enojar...
- Yo no dije nada... no me enojo... qué pasa si me gustan? y a vos, te gustan las chicas?
- Siempre me gustaron las chicas, sabés? ...me gustan las chicas... las chicas como vos.
(Y para qué habré preguntado? siempre metiéndome en quilombos... será el signo?)
- Pará... pará un poquito... oíme Romy...
- Decime Mel... vos sos lesbiana, no?
(Qué hago, le digo la verdad? le miento? salgo volando?)
- Bueno... sí lo soy... y... sí, Ayelén no es mi amiga... es mucho más que eso, sabés? Es mi amorcito.
(Listo... ya se lo dije... habré hecho bien? Romina será de confianza?)
- Y vos estás muy enamorada de ella?
Romy se me acercó mucho... sentí su aliento en mi cara.
- No te gustaría probar conmigo... nenita?
- Yo... eh... no...
Antes de que pudiera reaccionar, Romy me tomó de las mejillas y me besó en la boca.
- No... pará Romy... dejame!
- Perdoname Mel... soy una zarpada... pero vos me gustás mucho!
- No... está bien... por ahí la culpa es mía...
- Claro que es tu culpa, por ser tan linda... tan simpática...
- Romy, llevame a casa, por favor... no lo tomes a mal... pero yo ya tengo novia.
El corazón me golpeaba en el pecho... jamás me había visto en una situación como ésta.
- Está bien, Mel... te dejo en tu casa. Estás enojada conmigo? No le digas nada a ella, eh... no quiero tener problemas con nadie, sabés Mel?
- Claro Romy, esto queda acá... amigas y nada más...
- No me pidas lo que no te pueda cumplir Mel... yo siempre te voy a estar esperando... sabés?
(Debo admitir que sos hermosa, con esos ojazos celestes y esa melena dorada... pero jamás traicionaré a mi amorcito... y espero que no me estés leyendo la mente Romy)
- Por favor Romy... no sigas, vos me caés bien... pero yo... Aye...
- Está bien, vamos para tu casa... soy una tonta, ya sé.
A pesar de la tormenta Romy me llevó rapidito para casa. En el camino no hablamos.
- Acá está bien Romy, es a la vuelta de la esquina, gracias por traerme.
- Estás enojada conmigo, Mel?
- No, cómo voy a estar enojada, acaso me dijiste algo malo?
- Te robé un beso Mel...
(Porqué no soy capaz de mantener la boca cerrada, digo yo?)
- Bueno... no, no estoy enojada...
- Te gustó que te bese?
- Chau Romy, nos vemos en la facu, si?
- Chau Mel!
Romina me besó cerquita de la boca, pude sentir la humedad de sus labios en la penumbra del coche...
Saqué las llaves de mi carterita y me bajé casi corriendo.
Doblé la esquina y sentí que se me doblaban las piernas... el auto de Ayelén estaba estacionado en la puerta de casa!
Subí las escaleras volando, ya hace rato que debería haber llegado a casa... desde cuándo me estaría esperando Aye? Habría faltado a la facu? me habría ido a buscar?
- Por fin llegás nena, hace como una hora que estamos con Aye tomando mate y esperándote a vos... te llamó al celular y no respondías. Ya nos estábamos asustando.
- Habían varias calles inundadas Mamá y el celular lo tengo en la cartera, no lo habré oído, dónde está Aye?
En ese momento Ayelén entró a la cocina, venía del baño y ella y Mamá me miraron y se quedaron congeladas, como si yo fuera un fantasma o algo peor...
- Se puede saber quién te besó en la boca?
Jamás había escuchado a Aye con ese tono de voz... desesperada miré a Mamá... en sus ojos se veía una mezcla de horror y reproche... yo no podía entender nada.
- Cómo que quién me besó? no te entiendo...
Mamá me dijo con un tono helado:
- Andá al baño y lavate ese rouge.
Salí corriendo para el baño... cuando me miré al espejo me quise morir... el rouge de Romina! cómo no me dí cuenta! qué estúpida! y para colmo me había hecho la desentendida con Aye... y con Mamá como testigo!
No sabía qué hacer, me daba vergüenza salir del baño, me temblaban las rodillas... me lavé la boca... maldita Romy... lo habría hecho a propósito?
La puerta del baño se abrió de golpe...
Era Mamá.
- Aye se fue llorando... se puede saber qué hiciste? con quién estuviste? Ella no se merece esto.
Ahora sí sentí como si el universo entero se derrumbara sobre mí... Salí corriendo, casi la tiré a Mamá al piso de la desesperación.
Cuando llegué a la calle, el coche de Aye ya no estaba...
Me quedé llorando...
Mis lágrimas se perdían mezcladas con la lluvia.