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VUELVE LA AMANTE
Entre las caza-maridos y las feas, existe Amanda.
Acerca de
La novia de mi ex dice que soy prepotente, chula y un poco guarrilla. Mi ex dice lo mismo, pero que a él le gusta. Luis dice que soy cursi y salida al mismo tiempo y que eso le pone y le enternece. Mi madre dice que soy demasiado pragmática y que deje de contarle mis aventuras sexuales, que está hasta el gorro de tanto amante. Mi amiga Sonia dice que soy una lanzada y que esconda mis hormonas, que así no hay manera de salir a la calle conmigo. Pero yo me quedo con lo que dice de mí mi vecino: "joder, ¡qué tetas!"
Sindicación
 
Amores platónicos.
Mario fue el primer jefe de psiquiatría con quien trabajé.

Era un hombre casi cuarentón, gordito y medio calvo, que combinaba camisas rosas con corbatas verdes y bata blanca. Le costaba hablar de otras cosas que no fueran su trabajo, solía quedarse callado en las comidas y cenas que organizaba el hospital o el laboratorio de turno. Sólo cuando alguien comentaba acerca de un paciente, Mario se adentraba en la conversación, y siempre nos deslumbraba.

Era profesionalmente un genio. Por su manera de diagnosticar, de tratar a sus pacientes, de conseguir medios para el hospital, de participar en las investigaciones más novedosas, de aportar nuevos tratamientos, de formar a los residentes o a los psicólogos.

Por eso yo me enamoré de él.

Un enamoramiento de esos platónicos, basados en la admiración profesional.

Mario estaba casado. Su mujer trabajaba en la unidad de oncología. Era una mujer bellísima. Muchas veces nos preguntábamos cómo una mujer así se había enamorado de Mario. Aunque nunca nos cuestionamos porqué Mario se había casado con ella. Me gustaba imaginármelos llegando a casa, ella contándole alguna de las duras experiencias del día y él ayudándole a superar sus emociones. Los imaginaba haciendo el amor muy suave, con medios susurros, mientras ella tenía orgasmos dulces y tiernos, y él tenía orgasmos explosivos dentro de su cuerpo espectacular.

Les veía salir del hospital cogidos de la mano, en un contraste increíble de altura y belleza, serenos, comentando algunos de sus casos del día. Me enamoraba más de él al ver cómo, además, aparentaba ser uno de esos maridos modélicos, enteros, tranquilos, que acariciaba el cabello negro de su esposa mientras le sonreía.

Con el tiempo, Mario se fue del hospital y se forjó una impresionante carrera profesional. Le seguí la pista durante el tiempo que pude, tecleando su nombre en google y leyendo los últimos artículos que había publicado.

Su mujer tuvo dos hijos y dejó durante unos años la profesión. Supe que trabajaba en una clínica privada y ambos se habían trasladado de su pisito en el centro, a una de esas casitas con jardín y piscina en las afueras de la ciudad.

Una tarde, muchos años después de que Mario se fuera, me encontré a una de sus residentes por la calle y nos fuimos a tomar un café. Hablamos de sus años en el hospital, de algunas de las personas que pasaron por ahí y por supuesto de Mario.

Así me enteré de que Mario y ella habían sido amantes durante los años de residencia. Que la había dejado cuando entró la nueva residente rompiéndole (según me contó aun emocionada) el corazón, y de que todas esas aventuras las combinaba perfectamente con otra amante más o menos oficial, Luisa, la enfermera con la cara más agriada que yo recordaba.

Cuando me contó todo aquello dejé de imaginarme a Mario y a su mujer teniendo orgasmos dulces y suaves y paseando el cochecito de los niños por el parque.

El muy hijo de puta, me había tenido seis años babeando porque creía que era un tío gordito y bonachón, y lo que era, en realidad, era un casado más que se lo pasaba bomba cuando su mujer tenía guardia por las noches.

Y yo perdiendo el tiempo pensando que era un hombre inaccesible.

Lo llego a saber entonces, y este post de hoy sería, probablemente, el relato de cómo me cepillé a mi jefe de psiquiatría, en lugar de esta especie de confesión de que yo, una vez, me enamoré de un hombre porque creía que era un hombre fiel.




 
Comentario:
No os lo perdais

http://www.forlady.es
 
Comentario:
jajajaja!! me he matado de la risa con este post! a ver, yo no puedo contar cuantos amores platonicos he tenido.. :P jajaja
 
Comentario:
Por qué borraste todos los post anteriores?
 
Comentario:
Aish.. si es q en el fondo, todos los hombres son iguales :S
Desgraciadamente
(K)(K)
 
Comentario:
jajajajajajajajajajajajaja

mucho tiempo que no me reia de un post tuyo.. jajajajaja
 
Comentario:
"...de que yo, una vez, me enamoré de un hombre porque creía que era un hombre fiel". Curiosa frase.
Besos
 
Comentario:
generalmente cuanto más imposible, más " ideal ".....más se enrosca uno,en fin....

Saludos,Amanda
 
Comentario:
Todos acabamos juzgando por prejuicios hacia un aspecto ¿no?

Besos de una maia.
 
Comentario:
Esto me recuerda a un post anterior tuyo en el que, más o menos, hablabas de la facilidad que tenemos para imaginarnos las partes inaccesibles de los demás, y nuestra tendencia a actuar en función de ello. Con los errores que ello conlleva, claro.

PD. El jueves es dos.
 
Comentario:
ajjaja, muy bueno este post.
Suele pasar... le miras, le idealizas... y luego es un grandisimo hijo de piiii.

Deberías haber atacado... sin piedad
 
Comentario:
Ja, ja Amanda me has hecho sonreir esta mañana...

Es que los de tu profesión jugais con ventaja con las emociones ajenas.

Por cierto solo has contado una parte de la historia.
¿no preguntaste a que dedicaba su tiempo libre la morena?

A ver si además de los dulces y suaves había otros mas violentos y pasionales
 
Comentario:
Todos somos muchos, depende de quien te mire. Y a veces, los que nos miran descubren más de un cara.

Creo que de hecho esa es la primera causa de divorcio.

 
Comentario:
Peor es aún, cuando "platonizamos" un amor real, vamos cuando nos inventamos una gran parte de la persona con la que estamos, y lo hacemos con más frecuencia de lo que creemos.
 
Comentario:
¿Inaccesible? Creo que nadie es inaccesible; los números hablan por sí solos: Diferentes estudios demuestran que el porcentaje de personas infieles anda entre el 50% y el 70%. Pincha AQUÍ

Así que inaccesible lo que se dice inaccesible... poco hay.

Besos.
 
Comentario:
Un viejo dicho dice: Caras vemos, corazones no sabemos...

Saludos!
 
Comentario:
Gracias por hacerme sentir como una idiota. Yo te crei.
 
Comentario:
Sin duda una decepción. Pero todos idealizamos a las personas un poco, a veces, las hacemos más buenas de lo que son y otras, las más, las volvemos más malas...

La vida misma.
 
Comentario:
Yo pasé unos 12 años enamorada platónicamente de un amor de adolescencia que duró un mes. Cuando nos reencontramos caí a la primera caricia, y al día siguiente me dí cuenta de que era prototípico hasta decir basta, peor que cualquiera de esos con los que lo había comparado y a los que había despreciado. Pero encadené el amor platónico con el real, aún siendo consciente de que representaba todo lo que aborrecía en un hombre. Ha sido la mayor decepción de mi vida, de veras, aún así tardé un añito entero de infidelidad a mi marido dejarle. Me perdí el respeto por haber sido tan tonta tanto tiempo.

No me he vuelto a permitir idealizar a nadie, por supuesto.
 
Comentario:
Suena a tonteria y probablemente la sea, pero aquí esta.
Yo creo que cuando nos enamoramos de alguien con el que por las circustancias que sean sabemos que es dificil o imposible la relación, la imagen que formamos de la persona, siempre suele estar mas cerca de nuestros gustos y deseos.
 
Comentario:
Arabesque, yo creo que lo que somos es o un poco solteros o demasiado casados.

Antidogmático: sin duda. Yo me dejé embelesar por una imagen proyectada ocho horas al día. Las otras 16 no las tuve en cuenta.
 
Comentario:
A menudo ocurre que la conducta e imagen de una persona nos embelesa, incluso nos formamos una idea, probablemente errónea de como será ésa persona, aún conociéndola sólo en el ámbito laboral. Al fin y al cabo, no somos ni como vestimos ni como nos ven los demás.
Somos lo que hacemos y como actuamos a cada segundo.
 
Comentario:
A ver si va a ser verdad eso de que los hombres las prefieren explosivas y se casan con las tranquilas. A ver si a ti te va a pasar lo mismo de que te apasionas de la pasion y te enamoras de los susurros.

P.D. Los que escribimos en blogs los domingos y más en verano, creo que somos poco cool.
No