Disculpadme, ando muy ocupada.
La consulta se me llena en época pre-navideña.
He dicho bien: pre-Navidad.
Unas semanas antes de que los turrones te pongan kilos, los langostinos te quiten pasta y la familia te cree un ataque de melancolía del tipo “¿por qué coño no me fui a la India con la madre Teresa de Calcutta hace veinte años?” se acrecientan depresiones, ansiedades, agobios en general.
Elenita hace méritos de su sueldo de recepcionista y recepciona las llamadas casi diarias que piden primera visita.
La mayoría se siguen derivando a psiquiatría, pero en esta época de agobio-ya-vienen-las-jodidas-fiestas, sabe que muchas visitas han de pasar por psicología. Ella les llama “pacientes navidadfóbicos.” Me dice:
- Oye, Amanda, que te he puesto un navidadfóbico para las siete del viernes.
Cómo distingue a éstos de los pacientes psiquiátricos en una llamada es un misterio.
Su toma de datos inicial es parca: “¿motivo de consulta?”
Siempre he querido imaginar que al otro lado, alguien lloroso, triste y un pelín hasta el gorro, le decía: “las Navidades, reina, las Navidades.”
La realidad, y sin ánimo de menoscabar las problemáticas de mis pacientes, es que en estas fechas predominan los recuerdos dolorosos en quienes los tienen. Es como decirle a quien ha perdido a un ser querido, a quien está solo alejado de sus familiares en un país extraño, a quienes se sienten agobiados por los problemas económicos, a los que están pensando en un divorcio o a aquellos que están superando una separación, que esta Navidad no está pensada para ellos. Que son los raros, los solitarios, los dejados o los dejantes. Que la comida del 25 y la cena del 24 son obligaciones para recordarles lo triste que es su vida. Que no besarán felices a nadie en fin de año. Que los Reyes serán tan parcos en regalos, que se avergüenzan de acudir a esa comida del día 6 sin nada que ofrecer.
Entonces buscan el apoyo, la ayuda, el consuelo de un profesional. Para que alguien les recuerde que no están solos, que pueden besar a un amigo, que los regalos más grandes no los compra el dinero, que una Navidad con amigos puede ser tan divertida como aquella con los familiares tan alejados.
Y todos regresan después de fiestas, como las Rebajas de Enero, gorditos, rechonchos, con cierta felicidad manifiesta, solicitando un alta rápida.
Elenita me dice entonces:
- Amanda, mañana te viene un mágico.
- ¿Mágico? ¡Será un mago!
- No, no. Uno de esos que fueron navidadfóbicos y, en los que, como siempre, la Navidad ha obrado su magia.
Me gustan estas consultas pre-navideñas.
Me gustan porque son, sin duda, las únicas que no me duran nada.
He dicho bien: pre-Navidad.
Unas semanas antes de que los turrones te pongan kilos, los langostinos te quiten pasta y la familia te cree un ataque de melancolía del tipo “¿por qué coño no me fui a la India con la madre Teresa de Calcutta hace veinte años?” se acrecientan depresiones, ansiedades, agobios en general.
Elenita hace méritos de su sueldo de recepcionista y recepciona las llamadas casi diarias que piden primera visita.
La mayoría se siguen derivando a psiquiatría, pero en esta época de agobio-ya-vienen-las-jodidas-fiestas, sabe que muchas visitas han de pasar por psicología. Ella les llama “pacientes navidadfóbicos.” Me dice:
- Oye, Amanda, que te he puesto un navidadfóbico para las siete del viernes.
Cómo distingue a éstos de los pacientes psiquiátricos en una llamada es un misterio.
Su toma de datos inicial es parca: “¿motivo de consulta?”
Siempre he querido imaginar que al otro lado, alguien lloroso, triste y un pelín hasta el gorro, le decía: “las Navidades, reina, las Navidades.”
La realidad, y sin ánimo de menoscabar las problemáticas de mis pacientes, es que en estas fechas predominan los recuerdos dolorosos en quienes los tienen. Es como decirle a quien ha perdido a un ser querido, a quien está solo alejado de sus familiares en un país extraño, a quienes se sienten agobiados por los problemas económicos, a los que están pensando en un divorcio o a aquellos que están superando una separación, que esta Navidad no está pensada para ellos. Que son los raros, los solitarios, los dejados o los dejantes. Que la comida del 25 y la cena del 24 son obligaciones para recordarles lo triste que es su vida. Que no besarán felices a nadie en fin de año. Que los Reyes serán tan parcos en regalos, que se avergüenzan de acudir a esa comida del día 6 sin nada que ofrecer.
Entonces buscan el apoyo, la ayuda, el consuelo de un profesional. Para que alguien les recuerde que no están solos, que pueden besar a un amigo, que los regalos más grandes no los compra el dinero, que una Navidad con amigos puede ser tan divertida como aquella con los familiares tan alejados.
Y todos regresan después de fiestas, como las Rebajas de Enero, gorditos, rechonchos, con cierta felicidad manifiesta, solicitando un alta rápida.
Elenita me dice entonces:
- Amanda, mañana te viene un mágico.
- ¿Mágico? ¡Será un mago!
- No, no. Uno de esos que fueron navidadfóbicos y, en los que, como siempre, la Navidad ha obrado su magia.
Me gustan estas consultas pre-navideñas.
Me gustan porque son, sin duda, las únicas que no me duran nada.
Comentario:
Pues creo que la Navidad es linda solo para los ninos, no creo que los adultos la disfruten demasiado, generalmente se complican mas de lo que alcanzan disfrutarla... que compras, que regalos, que discusiones familiares a ver con quien se pasan, etc ... son epocas de mucho estres injustificado, habria que tomarlo todo mucho mas tranquilo, al fin de cuentas no deja de ser una fecha mas del calendario ...
Comentario:
"fe de RATAS.."
me equivoque.debi decir "lo " en vez de "nekki"..
me equivoque.debi decir "lo " en vez de "nekki"..
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nekki.......una buena manera de hacer que la navidad no le apeste a los fobicos de ella..es no nombrandoselas...
es que el sentimiento navideño es algo que debiera estar siempre en el corazon..si no es asi..entonces no sirve tratar de inculcarlo en un par de semanas...
a mi me apesta navidad por las muestras forzadas de cariño que la gente se empeña en Llamar "regalos"....
me pongo triste por que todo el mundo "pretende estar feliz"... "ES NAVIDAD".. y que.. da igual es un dia como cualquier otro..un poco mas hipocrita que el resto... en navidad mi familia pretende que es unida... eso apesta..
es que el sentimiento navideño es algo que debiera estar siempre en el corazon..si no es asi..entonces no sirve tratar de inculcarlo en un par de semanas...
a mi me apesta navidad por las muestras forzadas de cariño que la gente se empeña en Llamar "regalos"....
me pongo triste por que todo el mundo "pretende estar feliz"... "ES NAVIDAD".. y que.. da igual es un dia como cualquier otro..un poco mas hipocrita que el resto... en navidad mi familia pretende que es unida... eso apesta..
Comentario:
A mi me gusta la Navidad... vacaciones!!
Besos!
Besos!
Comentario:
Amanda querida, ya he dejado de llorar (creo) pero me está aflorando un instinto homicida de lo más procupante. Me das hora, por favor?
con cariño, eso siempre
con cariño, eso siempre
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recesvinto, me parece que se te han adelantado, he leido que ya han creado el alquiler de familiares para navidad, cosa que me parece muy triste, abusar de la soledad de la gente
mi opinion personal, me gusta la navidad y mas desde que estoy fuera de casa, es otra oportunidad para ver a mi gente
muak
mi opinion personal, me gusta la navidad y mas desde que estoy fuera de casa, es otra oportunidad para ver a mi gente
muak
Comentario:
Oye Amanda que te parece si montamos un negocio de acompañantes navideños, tipo: Le prestamos una familia para que pueda disfrutar de las Navidades si no lo hace con la suya.
Seguro que muchas familias están dispuestas a admitir un invitado por un módico precio y hasta le podemos dejar con el suegro/a por un módico suplemento.
Bueno ya sabes, en el fondo tenemos un puntito tradicional que aflora en estas ocasiones.
Es nuestra experiencia vital, pero las cosas cambian...
Seguro que muchas familias están dispuestas a admitir un invitado por un módico precio y hasta le podemos dejar con el suegro/a por un módico suplemento.
Bueno ya sabes, en el fondo tenemos un puntito tradicional que aflora en estas ocasiones.
Es nuestra experiencia vital, pero las cosas cambian...
Comentario:
Me ha parecido muy bonito (muy pro-navidad, digamos).
Igual es poque llevo días mirando a ver si escribes algo y, al fin, esta mañana...
Igual es poque llevo días mirando a ver si escribes algo y, al fin, esta mañana...
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A mí me gusta mucho la navidad, justo porque los mejores regalos no los compra el dinero, porque las mejores reuniones son en este año, se aprovecha a para ver a gente cercana y lejana, siempre hay bebidas en los lugares que se visita, la gente se abraza y eso de los besos sí es lo mío. Pero me pone un poco triste la proliferación (jeje) de navidadfóbicos, me gustaría poder contagiarles un poco de mi navidadfilia, pero pues a veces no se puede o no se dejan, están tan empeñados en que esta época apesta que ni siquiera quieren ser ayudados, alguna idea sobre cómo hacer que les caiga la magia de la navidad?
Comentario:
Pues creo que yo estoy con navidadfobia... T_T
Saludines!
Saludines!
