Sí son horas para salir a cenar
Ayer me invitaron a cenar.
Uno de los papás divorciados del colegio de mi hija.
47 años. Metro noventa.
Llevábamos todo este tiempo coincidiendo a las nueve de la mañana y a las cinco de la tarde los dos días semanales que mi niña no tiene canguro.
Ni siquiera había reparado en él.
Ni siquiera habíamos pasado del “hola buenos días” y del “hola buenas tardes.”
Pero ayer salíamos de una de esas actividades extraescolares en las que metes a los niños para poder combinarte mejor el trabajo con la responsabilidad de recogerlos a horas imposibles para la conciliación laboro-familiar y mi hija dijo que se iba a casa de su abuela a dormir a todo aquel que preguntaba que qué iba a hacer este fin de semana y él debió de cazar al vuelo la idea, porque dos horas más tarde me llamó.
Me dijo que había pedido mi teléfono a una de las mamás con la que yo más trato tengo.
Luego dijo que era el padre de Marquitos.
Por un momento me acordé del Marquitos de “Fama” y casi me da un pasmo.
Luego recordé el metro noventa y las canas en los costados. También los ojos azules y la moto de gran cilindrada.
“Ah, sí, sé quién eres. Cuéntame”
Esto es muy típico de mí cuando me pongo nerviosa (creo que el hecho de que te llame un papá de metro noventa que ha conseguido tu teléfono a través de una mamá es motivo suficiente para ponerse nerviosa): repito varias veces eso de “cuéntame.”
Me contó que tenía un restaurante en el centro de la ciudad, que cerraba a la una de la madrugada y que aunque era muy tarde, le apetecía invitarme a esa hora a cenar en la cocina. Que su chef (dijo la palabra “chef” así que de pronto me imaginé en un restaurante con al menos una estrella michelín y un vino de 200 euros) nos preparía algo. Y que eso nos daría la oportunidad de hablar algo más que “hola buenos días” y “hola buenas tardes.”
Me pareció la cita más romántica a la que me han invitado jamás.
Fue la cita más romántica a la que me han invitado jamás.
¿Alguien sabe lo que es cenar en una cocina de un restaurante con ninguna estrella Michelín y un chef que es un tío super simpático llamado “Paco”? ¿Y tomar un vino de lo más normalito con un papá contándote lo preciosa que eres mientras te hace degustar uno a uno los platos que tiene previstos para el menú del día siguiente?
¿Alguien sabe lo que es aguantar hasta la una de la mañana para cenar junto a un hombre maduro, interesante, divertido, sexy y abrumadoramente complaciente?
¿Alguien sabe lo que es tener un calentón cuando te acerca el tenedor a la boca y te dice “prueba esto, Amanda”?
A las tres y media regresé a casa imaginando cosas muy guarras en esa cocina, con Paco preguntando a su jefe si iba a querer comidita de coño de postre.
Tan diferente todo que hoy estoy todavía en una especie de sueño en donde el papá de Marquitos me sigue clavando los ojos azules en el escote y espera a que me sonroje para apartar la mirada y volver a rellenar mi copa de vino.
Creo que voy a despedir a la canguro que va a recoger a la niña tres veces por semana.
Uno de los papás divorciados del colegio de mi hija.
47 años. Metro noventa.
Llevábamos todo este tiempo coincidiendo a las nueve de la mañana y a las cinco de la tarde los dos días semanales que mi niña no tiene canguro.
Ni siquiera había reparado en él.
Ni siquiera habíamos pasado del “hola buenos días” y del “hola buenas tardes.”
Pero ayer salíamos de una de esas actividades extraescolares en las que metes a los niños para poder combinarte mejor el trabajo con la responsabilidad de recogerlos a horas imposibles para la conciliación laboro-familiar y mi hija dijo que se iba a casa de su abuela a dormir a todo aquel que preguntaba que qué iba a hacer este fin de semana y él debió de cazar al vuelo la idea, porque dos horas más tarde me llamó.
Me dijo que había pedido mi teléfono a una de las mamás con la que yo más trato tengo.
Luego dijo que era el padre de Marquitos.
Por un momento me acordé del Marquitos de “Fama” y casi me da un pasmo.
Luego recordé el metro noventa y las canas en los costados. También los ojos azules y la moto de gran cilindrada.
“Ah, sí, sé quién eres. Cuéntame”
Esto es muy típico de mí cuando me pongo nerviosa (creo que el hecho de que te llame un papá de metro noventa que ha conseguido tu teléfono a través de una mamá es motivo suficiente para ponerse nerviosa): repito varias veces eso de “cuéntame.”
Me contó que tenía un restaurante en el centro de la ciudad, que cerraba a la una de la madrugada y que aunque era muy tarde, le apetecía invitarme a esa hora a cenar en la cocina. Que su chef (dijo la palabra “chef” así que de pronto me imaginé en un restaurante con al menos una estrella michelín y un vino de 200 euros) nos preparía algo. Y que eso nos daría la oportunidad de hablar algo más que “hola buenos días” y “hola buenas tardes.”
Me pareció la cita más romántica a la que me han invitado jamás.
Fue la cita más romántica a la que me han invitado jamás.
¿Alguien sabe lo que es cenar en una cocina de un restaurante con ninguna estrella Michelín y un chef que es un tío super simpático llamado “Paco”? ¿Y tomar un vino de lo más normalito con un papá contándote lo preciosa que eres mientras te hace degustar uno a uno los platos que tiene previstos para el menú del día siguiente?
¿Alguien sabe lo que es aguantar hasta la una de la mañana para cenar junto a un hombre maduro, interesante, divertido, sexy y abrumadoramente complaciente?
¿Alguien sabe lo que es tener un calentón cuando te acerca el tenedor a la boca y te dice “prueba esto, Amanda”?
A las tres y media regresé a casa imaginando cosas muy guarras en esa cocina, con Paco preguntando a su jefe si iba a querer comidita de coño de postre.
Tan diferente todo que hoy estoy todavía en una especie de sueño en donde el papá de Marquitos me sigue clavando los ojos azules en el escote y espera a que me sonroje para apartar la mirada y volver a rellenar mi copa de vino.
Creo que voy a despedir a la canguro que va a recoger a la niña tres veces por semana.
Comentario:
Ains, qué suerte tienen algunas (o gancho o estilo o lo que sea...). Yo me hubiera puesto igualmente nerviosísima y emocionadísima. Jajajaja, la vida hay que disfrutarla, que solo son dos días.
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por cierto. No despidas la niñera, cambiale los horarios.
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jajajajjaja, muy divertido el relato y también romántico.
Me recuerda a una escena de la pelicula spanglish con Paz Vega que no tiene ni idea de ingles i Adam Sandler no tiene idea de español, cocina para ella, y hay una tensión sexual romanticona que al final se queda en nada.
Me recuerda a una escena de la pelicula spanglish con Paz Vega que no tiene ni idea de ingles i Adam Sandler no tiene idea de español, cocina para ella, y hay una tensión sexual romanticona que al final se queda en nada.
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que romantico! parece la escena de una pelicula ... muy lindo,
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Tal y como lo has descrito, cualquier hora hubiéra sido buena para esa cena... la pregunta es ¿cuando será la próxima?
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Pero qué romanticona y emocionada se te ve ... Como ya te han dicho, despide a la canguro y continua relatándonos los siguientes capítulos. Un beso.
Comentario:
Pues que se prepare el padre de Marquitos, que durente "x" tiempo va a ser protagonista de tu blog sin saberlo y todos vamos a estar pendientes de lo que dice y hace ;)
un saludo,
El Conde
un saludo,
El Conde
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Vamos, Vamos, que este clon mio no te ha tirado los tejos y no ha intentado nada.
Bueno para compensar mi corazòn contigo se quea, ahi te lo mando con la marea.
Bueno para compensar mi corazòn contigo se quea, ahi te lo mando con la marea.
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Mónica: no.
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dime amanda: nunca te habia pasado q un hombre no quisiera tener sexo contigo? q solo quisiera pasarla bien, una cita en serio, sin pensar en follar unicamente?
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Amanda, esas citas son las mejores, esas que no te crees que te puedan pasar.
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No tanta, Yo: es la primera vez que me invita a cenar un hombre con quien no tengo (ni tuve) una relación hace creo que un par de años.
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Buen relato..aunque es "increible" la maravillosa suerte que tienes con los hombres, me recuerda a la suerte del ejecutivo agresivo con sus mujeres.
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Amanda, no te puedo contestar a esas preguntas que tú haces en tu post, pero espero ansiosa que describas...
Beso
Beso
Comentario:
Amanda este es el primer comentario q tenes en este post! te daras cuenta de que estaba ansiosa esperando algun relato tuyo...ja
Bueno, te hago una sugerencia: despedí ya a la niñera (canguro le dicen?, no soy de España..te daras cuenta, je) y andá todos los días a buscar a Lili!!!!
Besos, y no nos hagas esperar una semana por otro relato tuyo!
Bueno, te hago una sugerencia: despedí ya a la niñera (canguro le dicen?, no soy de España..te daras cuenta, je) y andá todos los días a buscar a Lili!!!!
Besos, y no nos hagas esperar una semana por otro relato tuyo!
