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Caminando de nuevo
El blog de labrujamala
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Dejaré escuchar a mi cabeza, pero intentaré que solo hable el corazón...
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Historia de ascensores...
Voy a confesar algo importante…muy importante…bueno no…venga si…jajaja…es que estoy aburrida y me da por hacer el tonto, vosotras entendedme….bueno ahí va…jemmm ¡¡Me dan pánico los ascensores!!

Si, así es lo confieso…los utilizo por que soy muy vaga, pero paso mucho miedo y por supuesto siempre hay alguna amiga graciosa que lo sabe (la mayoría) y les da por bailar claqué allí dentro a mi salud.

Hace muchos, muchos años estábamos celebrando una fiesta de nochevieja en un piso céntrico del novio de una amiga (superpijo el), piso que solo usaba para fiestas y esas cosillas, mmm exacto era justo eso que estáis pensando, un picadero vamos…Pues al salir de la fiesta a eso de las cinco o así, para ir ya de bares se me ocurrió la brillante idea de bajar en ascensor (hasta para bajar soy vaga jaja). El ascensor en cuestión era de esos que cuando entras sientes que estas en una peli de Paco Martínez Soria, antiguo de madera (que se mueven de más, y me dan aún mas miedo), pues entré en el ascensor acompañada de una amiga que iba bastante perjudicada y de otra amiga y su novio. Eramos cuatro y solo podían entrar tres..ups... Así es que nos quedamos encerradas (digo “as” por que las féminas éramos mayoría, y por que me da la gana y punto) es una gran forma de empezar el año, imaginad las escena, la perjudicada en el suelo llorando, tirando de la manga del novio de la amiga y diciéndole que hiciera algo que no quería morir virgen…(no especificó si queria que la sacaran de allí o que le pusiera solución a lo de dejar de ser virgen), la novia del chico miraba a la perjudicada y le prometía a su amado que si salía de esta cambiaría de amigas. Y yo…mmm yo intentaba recordar como era eso de rezar, y nada no había forma, maldita memoría...ay que miedo pase madre mía, por supuesto juré por lo mas sagrado (mi guitarra), que no volvería a entrar en un cacharro de esos…y no cumplí mi palabra.

Unos pocos años después estábamos las mismas visitando a otra amiga en Barcelona, y una de las noches de vuelta de fiesta, al entrar en el portal había un chico esperándonos en el ascensor para que subiéramos con el, un chico era muy monete y por supuesto enamoró a todas mis niñas, (que también iban borrachuzas para variar y que se enamoran fácilmente todo hay que decirlo). Total que el maldito ascensor tenía un sensor que iba subiendo (mediante lucecitas rojas) conforme entrábamos hasta completar el peso autorizado…y joder que tensión se respiraba (y lo bien que yo me lo estaba pasando jeje), todas estas pensando ¿y si pita justo cuando entro yo? ¿Qué va a pensar el maromo?…así es que conforme iban entrando y aquello no pitaba, respiraban aliviadas por no ser “la expulsada” , Ahí pudieron sentir en sus carnes lo que sienten los concursantes de gran hermano cuando les dice la Milá “Fulanito….no estás nominado”. Yo me lo pasé pipa viendo sus caras y fue mi pequeña venganza por todos esos bailes de claqué del pasado...soy lo peor jajaja.

Bueno voy a ver si hago un poco "eso" por lo que me pagan…que tengan ustedes un buen día, mañana mas.

Posdata: Aún nada…aquí sigo esperando...
No