De música va el tema
Recojo el testigo de manos de GCR, y paso a contar estas cosas musicales...
Tamaño de música en mi ordenador: unos 6,5 Gb, más unos 15 Gbs en discos MP3. Hay de todo, desde discos del Fary (ejem, ejem) hasta música electrónica, pasando por Fito y Fitipaldis, Beatles... Pero eso sí, nada de Reggeton.
El último disco que compré: ah, pero ¿los discos se compran? Me parece recordar que el último fue uno muy raro. Se llamaba Circus Doop. No me preguntéis qué tipo de música es, sólo lo compré porque me hizo gracia la portada.
Canción que estoy escuchando ahora: "Sunrise" de Norah Jones
Cinco canciones que suelo escuchar:
"Message in a bottle" de Police. Creo que ya comenté esta canción hace tiempo. Es la canción sobre la soledad que más buen rollo me da.
"Love me do" de The Beatles. Energía, ritmo y good vibrations. En general cuaquier canción de los de Liverpool suele ser un buen antidepresivo.
"Trashed" y "Listen to yourself", de Skin. No puedo elegir una de las dos. Ambas me causan el mismo efecto, que suele ser, como poco, ponerme los pelos de punta.
"Todo se transforma" de Jorge Drexler. Me gusta su letra, divertida y elegante. Todo un poeta, este tipo.
"Aromas Ilicitanos". Esta canción no será nunca número uno en las listas de ventas, pero qué queréis, es el himno de mi pueblo. Ahora que vivo lejos, me emociona escucharlo de vez en cuando.
Seguro que si fueran las 50 canciones que más escucho, podría seguir poniendo. Suelo oir mucha música. Aunque he de decir que no entiendo nada de música, ni estilos musicales. Tan sólo me gusta escuchar las canciones que me hacen sentir cosas, o que simplemente me divierten...
Hala, ya me he ido a dormir media hora más tarde de lo que tenía pensado... pero siempre es un placer hablar de música...
Buenas noches, pues
Te puedes guardar la curva donde te quepa...
El otro día, leí en no recuerdo qué blog, un comentario acerca del tan discutido rumor de que Marilyn Manson salía en Aquellos Maravillosos Años. No dispongo de la información para asegurarlo al 100%, pero me atrevería a decir que es falso (¿acabo de inventar la polvora, verdad?). No, lo digo porque lo bueno de estos rumores es que siempre son falsos. Da igual quién te lo cuente ni donde lo puedas leer: son siempre mentira. Y cuanto más brutos son, más se los cree la gente. ¿O acaso hay alguien que no conozca a otro que le contara que vio en el programa de la Gemio a un perro comiendo mermelada de salva-sea-la-parte de una muchachilla? Mejor aún: aquella escena en cuestión formaba parte del metraje de Lucía y el Sexo, y la muchachilla en cuestión era Elena Anaya... no te digo.
Pero temas sobre leyendas urbanas ya hay muchos en Internet. Hay de muchos tipos: las de terror (en aquella curva me maté yo... vamos anda), las de estudiantes cochinillas (lo que usted está analizando no son células muertas, es semen... ooooh!), las de famosos muertos (Steve Urkel, Andy McDowell y Chimo Bayo fueron en su día los elegidos), y tantas otras.
Pero lo que yo quería era comentar otras leyendas urbanas más minoritarias, pero igualmente divertidas (y terroríficas), que he ido escuchando en primera persona, y que muy poca gente conoce... Pero precaución, porque, como pasa con todas las leyendas urbanas, han podido ser un poco exageradas por parte de cada persona que las vuelve a contar.
EL TODOTERRENO DE LA MUERTE. Hace unos años, en un viaje a Barcelona, tuvimos la posibilidad de escuchar de boca de un taxista una leyenda espeluznante. Su protagonista era el conductor de un todoterreno (tal vez un chofer sin cabeza), que no tenía otra cosa que hacer que salir cuando todos dormían, para dedicarse a circular en dirección contraria, provocando el terror entre los conductores. Su víctima favorita eran los taxis. Tal y como nos dijo el conductor, hasta dos taxistas habían sufrido un percance la semana anterior, e incluso nos indicó el lugar donde ocurrió uno de los encuentros.
EL KETCHUP DEL DEMONIO. Esta es la más reciente. Resulta que en uno de los restaurantes de la Estación de Chamartín en Madrid, los botes de ketchup y mostaza tienen vida propia, y es frecuente que se destapen cuando menos lo esperas, causando un estallido de salsa que te pone fino. Esto es cierto, lo pude comprobar in situ. Pero cuando eso ocurre, el camarero siempre se acuerda del chino al que le reventó un bote de ketchup. Da igual lo perdido que te hayas puesto, el chino quedó peor de lo que estabas tú. Cuentan que todos los días 12 de mayo, entre la una y las tres, si pides una hamburguesa, se te sentará un chino al lado y, cuando te vayas a poner salsa, te dirá: "Cuidado, con ese bote me manché yo". Cuando gires la cabeza, el chino ya no estará.
KLEIN SE ESCRIBE CON K. Esta historia es una de las mayores leyendas que se recuerdan en la Facultad de Económicas de la UA. Entre los alumnos de Publicidad corre el relato de un chaval al que suspendieron una asignatura por escribir mal el nombre de una autora. Tal vez la historia haya sido cambiada, por eso parece falsa. Pero todavía hay quién dice que se matriculó con aquel chico, que fue castigado por no recordar que Naomi Klein se escribe con K...
Que miedo de historias... espero que no os impidan dormir. Si conocéis alguna que de tanto o más miedo, no dudéis en contármela. Pero no me valen las típicas, que esas ya me las conozco...
Pero temas sobre leyendas urbanas ya hay muchos en Internet. Hay de muchos tipos: las de terror (en aquella curva me maté yo... vamos anda), las de estudiantes cochinillas (lo que usted está analizando no son células muertas, es semen... ooooh!), las de famosos muertos (Steve Urkel, Andy McDowell y Chimo Bayo fueron en su día los elegidos), y tantas otras.
Pero lo que yo quería era comentar otras leyendas urbanas más minoritarias, pero igualmente divertidas (y terroríficas), que he ido escuchando en primera persona, y que muy poca gente conoce... Pero precaución, porque, como pasa con todas las leyendas urbanas, han podido ser un poco exageradas por parte de cada persona que las vuelve a contar.
EL TODOTERRENO DE LA MUERTE. Hace unos años, en un viaje a Barcelona, tuvimos la posibilidad de escuchar de boca de un taxista una leyenda espeluznante. Su protagonista era el conductor de un todoterreno (tal vez un chofer sin cabeza), que no tenía otra cosa que hacer que salir cuando todos dormían, para dedicarse a circular en dirección contraria, provocando el terror entre los conductores. Su víctima favorita eran los taxis. Tal y como nos dijo el conductor, hasta dos taxistas habían sufrido un percance la semana anterior, e incluso nos indicó el lugar donde ocurrió uno de los encuentros.
EL KETCHUP DEL DEMONIO. Esta es la más reciente. Resulta que en uno de los restaurantes de la Estación de Chamartín en Madrid, los botes de ketchup y mostaza tienen vida propia, y es frecuente que se destapen cuando menos lo esperas, causando un estallido de salsa que te pone fino. Esto es cierto, lo pude comprobar in situ. Pero cuando eso ocurre, el camarero siempre se acuerda del chino al que le reventó un bote de ketchup. Da igual lo perdido que te hayas puesto, el chino quedó peor de lo que estabas tú. Cuentan que todos los días 12 de mayo, entre la una y las tres, si pides una hamburguesa, se te sentará un chino al lado y, cuando te vayas a poner salsa, te dirá: "Cuidado, con ese bote me manché yo". Cuando gires la cabeza, el chino ya no estará.
KLEIN SE ESCRIBE CON K. Esta historia es una de las mayores leyendas que se recuerdan en la Facultad de Económicas de la UA. Entre los alumnos de Publicidad corre el relato de un chaval al que suspendieron una asignatura por escribir mal el nombre de una autora. Tal vez la historia haya sido cambiada, por eso parece falsa. Pero todavía hay quién dice que se matriculó con aquel chico, que fue castigado por no recordar que Naomi Klein se escribe con K...
Que miedo de historias... espero que no os impidan dormir. Si conocéis alguna que de tanto o más miedo, no dudéis en contármela. Pero no me valen las típicas, que esas ya me las conozco...
Cara y Cruz

Todo tiene una parte buena y una parte mala...
Tener un blog: Es una forma de conocerse mejor, pero a la vez puede ser una obligación / adicción
No haber ido hoy a clase: He desconectado un poco, pero me he perdido la explicación del trabajo que tenemos que presentar el lunes.
Tener un trabajo: Estoy aprendiendo mucho y estoy a gusto, pero este ritmo me va a matar.
Vivir fuera de casa: Nuevas libertades, pero nuevas obligaciones.
Vivir fuera de casa: estoy conociendo gente y lugares diferentes, pero estoy lejos de la gente y el lugar que quiero.
Pasar todo el verano en Madrid: No tendré que pensar mucho para elegir mi lugar de vacaciones, pero me asaré de calor.
Irme este fin de semana a casita: veré a mi gente, pero me gastaré pasta.
No saber sobre qué escribir: esto no tiene una parte buena, porque de hecho me está saliendo un tema normalillo. Así pues, le daremos voz al tocadiscos... ahora mi cabeza escucha una canción de Elvis, sobre errores y ocasiones desperdiciadas:
Maybe I didn't love you quite as good as I should have,
Maybe I didn't hold you quite as often as I could have,
Little things I should have said and done,
I just never took the time.
You were always on my mind,
You were always on my mind.
Maybe I didn't hold you all those lonely, lonely times,
And I guess I never told you, I'm so happy that you're mine,
If I made you feel second best,
I'm sorry, I was blind.
You were always on my mind,
You were always on my mind,
Tell me, tell me that your sweet love hasn't died,
Give me, give me one more chance to keep you satisfied,
If I made you feel second best,
I'm sorry, I was blind.
You were always on my mind,
You were always on my mind.
Y que esta canción me ponga de buen rollo... definitivamente creo que tengo una cabeza muy rara. Buenas noches, nos vemos después del fin de semana.
Mi nombre es Power, Max Power
Ahora que se avecina un nacimiento en la familia, y que pronto comenzará el casting de nombres para el pequeño, me doy cuenta de lo complicado que es ponerle nombre a una persona. Un nombre es algo demasiado importante, que formará parte para siempre de la vida de esta persona. Se podría decir que llamarse de una forma u otra marca en parte cómo va a ser nuestra vida.
En mi caso, sospecho que mis padres no se calentaron mucho la cabeza. Me llamo José por parte de padre, y María, por parte de madre. Un nombre compuesto, nada raro, ni exótico. El nombre que tendría cualquier persona normal. Y ese fue mi nombre durante mucho tiempo: José María. Nunca me plantee si era el nombre que me hubiese gustado tener, simplemente era mi nombre. Pero hete aquí, que cierto día tuve la opción de cambiarlo.
La historia de cómo la gente empezó a llamarme Chema es bastante más retorcida de lo que parece. El primero que me llamó así fue un tío mío. Tendría yo unos 15 años, cuando me solía ir a jugar al fútbol con los "mayores". Supongo que sería por mi técnica desgarbada, o por mi temple ante la meta contraria (o la carencia de ambas cualidades), que me comenzó a llamar "Chemo", por comparación (¿?) con un jugador peruano llamado Chemo del Solar. A partir de ahí, mis primos empezaron a llamarme Chema, pero creo que fue un profesor del instituto el que casi oficializó mi nuevo nombre. Él también se llamaba José María, y aún me pregunto porqué empezó a llamarme Chema, si mi tío y él no se conocían...
El caso es que con Chema me quedé. Desde entonces, sólo me llaman José María en mi familia y en la consulta del médico. Supongo que me gusta más que me llamen Chema. Es más informal, menos "serio". Además, grandes personajes de la vida pública se llaman igual. Por ejemplo:
Chema el panadero de Barrio Sesamo: Referencia obligada y broma favorita del 40% de la gente cuando me presento como Chema. No es un ejemplo a seguir, ni con el que me identifique, a pesar de haber trabajado durante cinco años haciendo pan en una bocatería.
Chema Madoz: Fotógrafo de éxito que cuenta entre sus obras con títulos míticos como "Cerilla sobre madera" y "Bombín con alfileres"
Chema Martínez: Gracias a este atleta madrileño he podido presumir de titulares como "Chema Martínez, campeón de Europa de 10.000 metros". Además de nombre, también compartimos, curiosamente, apellido.
La CHEMA: Quién no conoce este consejo de Estudios Superiores, de Estados Unidos, que tanto ha hecho por la educación de la sociedad más avanzada del planeta
Chema de la Peña: ¡Qué gran orgullo, llamarme igual que el genial director de "Isi-Disi: Amor a lo bestia"!
Tantos y tantos Chemas, y todos ellos grandes artistas y personas de provecho (ejem, ejem). Pero lo que ya colma el vaso ha sido enterarme de que el tendero de la serie "Aída" también se llama Chema Martínez!!! ¿Qué he hecho yo para merecer esto? Me siento como Homer Simpson cuando un tonto polícia de la tele le copia el nombre... voy a tener que empezar a pensar seriamente en el cambio.
¿Está cogido ya el de David Hasselhoff?
Estrecheces y brevedades (5)
DOLOR EN EL PECHO
Horas después de haberse dormido, la sonrisa con la que se acostó se volvió agonía. Aquel dolor punzante en el lado izquierdo del pecho no parecía una buena señal. Una mano trataba de contener el aguijonazo, mientras la otra revolvía torpemente entre la oscuridad los cajones de la mesilla. Unos intensos segundos más tarde, cuando su cerebro fue capaz de pensar más allá del dolor, empezó a hacerse una idea de lo que le estaba pasando. Como pudo, dejó a un lado el teléfono móvil que ya sostenía para marcar el número de emergencias, para después salir de la cama y dirigirse a la cocina. Allí se preparó un vaso con azúcar y agua. El mejor remedio para su mal. Diagnóstico: agujetas en el corazón. Después de todo, había pasado mucho tiempo desde que lo utilizara por última vez.






