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Acerca de
Y la cabeza sigue dando vueltas. Y cada vuelta que da, encuentra un motivo para dar otra. Con el impulso de las dudas y el propósito de elegir lo correcto ¿y eso que es? Muchas veces se detiene a inventar historias, dejando la mía a medio escribir. No sé qué haría yo sin mi cabeza. Donde la vida es más interesante que fuera de ella.
Sindicación
 
Confessions from the dance floor

Antes de pasar a hablar lo que me espera este fin de semana, creo que debo hacer una confesión. Algo que sólo unas pocas personas saben, y que espero que el resto comprenda. No es algo que me enorgullezca, pero qué queréis, tampoco tengo porqué esconder. Bueno, sin más, tengo que confesar que yo.... fui bakala... :-(

Así es. Todo empezó cuando yo tenía 18 años, mucha vergüenza y amigos muy valientes. Siendo de la generación Chimo Bayo y viviendo en la tierra del technodance, la consecuencia más previsible era que acabaramos probando. El templo bautismal fue una conocida discoteca de Torrevieja. y sucedió que, al ser una de las primeras discotecas "grandes" que pisábamos, nos enganchamos a su música repetitiva, sus go-gos neumáticas y sus luces mareantes. Hubo quién se enganchó a algo más. Por suerte, mi habitual ausencia de curiosidad para según qué cosas, me mantuvo alejado de las mitsubishi, las truenoazul, las ferrari y las pollaenvinagre. Pero el caso es que nos gustó en invento.

Fueron unos cuatro años durante los cuales dicha discoteca se convirtió en nuestra segunda casa. Y no sólo porque se nos hiciera de día allí. Llegó un momento en que conocíamos a mucha de la gente que iba, incluso a algunos porteros, camareras y gogos. Estábamos tan habituados que pasábamos largas temporadas sin pisar las zonas de marcha de Elche. El ritual era sencillo: varios coches, unas 12 /14 personas, un cargamento de alcohol y otro de lo que no es alcohol.

Pero de repente un día, se me encendió la lucecita. Además, lo recuerdo muy bien. Fue como despertar sudoroso en mitad de la noche y encender la luz de la mesilla. Me vi enmedio de la pista y pensé: "¿se puede saber qué se me ha perdido a mí en este sitio? ¿porqué tengo que soportar una música que no me gusta, gente que no me cae bien, empujones, calor, la sordera...? ¿y todo a cambio de qué? Si aquí dentro ni siquiera se puede hablar con nadie." Creo que es lo que más odio de estos sitios. No soporto estar en un sitio y no poder hablar tranquilamente con la gente, y no sólo porque no se escuchara un cojón, sino porque realmente, nadie quería hablar con nadie. Todos centrados en las mezclas, los bajos, las cantaditas y la minifalda de las bailarinas. Me salí de la discoteca, me puse un cubata y esperé al primero que se fuera para salir de allí. No he vuelto desde entonces. El cambio fue, supongo, que dejó de importarme quedarme en mi casa un sábado por la noche. Hasta entonces, parecía que no salir un sábado era delito. O puede que me estuviera haciendo viejo, no lo sé. Obviamente, casi todos han ido siguiendo el mismo camino que yo, aunque hay quién tardó más. De hecho, hay quién no ha vuelto.

Y resulta que este fin de semana, voy a volver al lugar del delito, después de varios años. Los cumpleaños de mi primo y de un amigo son la excusa. Todavía me pregunto cómo los han convencido para que los celebren allí. Así que, si nadie lo impide, ya sé lo que me espera. Pondré el chip de "olvidarsedelentornoeintertarpasarlolomejorposible", me tomaré un par de cubatas fuera, me reiré un rato (reconozco que los momentos de botellón en el parking se echan de menos), aprovecharé la salida de cualquiera para escaparme de la discoteca, y con el primero que huya, me escaparé de allí. Una cosa es que me apetezca estar con los que cumplen, porque los veo poco, y otra quedarme toda la noche aguantando mocosos empastillados.

Ahora, desde la distancia, me pregunto qué vimos allí para aguantar tantos años haciendo lo mismo. Parecerá una chorrada, pero a veces pienso que la razón es tan tonta como inexplicable (o no): fueron los años en los que más unidos estuvimos. Desde entonces, es complicado reunir a más de cinco personas para salir un sábado.
 
Gracias por su visita
Practicamente desde que empecé con esto del blog, le puse un contador de visitas. Al principio por curiosidad, por saber cuánta gente podía pasar a visitar este diminuto rincón de la cibergalaxia. Pero una vez me he dado cuenta de que este dato no me importa en absoluto (y de que mi número de visitas es bastante estable), estoy descubriendo todas las funcionalidades del invento del contador. Una de ellas es saber de dónde viene la gente. Actualmente, tengo registradas visitas de España (92%), de Perú, Chile, Colombia, Argentina, Estados Unidos y Polonia. Así, me doy cuenta de que ya saben lo raro que soy en más de un continente.

Pero lo más divertido, sin duda, es ver desde qué enlace han llegado hasta la Cabeza. La gran mayoría, sin contar los que vienen (venís) de enlaces en blogs amigos, tenemos que mucha gente ha cruzado por aquí en busca de objetivos más elevados. Según el contador de visitas, las búsquedas en las que Google ofrece como una respuesta "La Cabeza de Chema", son o han sido:

Cuxo Elche: Este es normal. Se trata de una discoteca conocida de mi ciudad que a veces ha aparecido por aquí. (aparezco en 6º lugar)

publicidadyrrppalicante: Qúe decir, mi carrera. Ojo: aparezco en segundo lugar.

restaurante sheng alicante: También ha aparecido por aquí, por ser uno de mis santuarios gastronómicos de Alicante.

opus: Que nadie se asuste. Imagino que ésta salió cuando he hablado del grupo Opus, y de su canción "Life is life".

agujetas en el pecho: aquí aparecerían en una de mis historias.

aromas ilicitanos: bueno, el himno de mi ciudad, no podía faltar. Un saludo a los ilicitanos que entréis, si los hay.

Pero luego están todas esas búsquedas que he sido incapaz de entender. Algunas porque son cosas de las que creo no haber hablado nunca, y otras porque simplemente no entiendo qué andaba buscando la persona en cuestión. Algunos de ellos:

peliculas frikis de risa
duele la espalda y el pecho al mismo tiempo por una contractura muscular ?
mostrar catalogos de palmolive y pfizer
anuncio futurista de pepsi
ropa adecuada para viajar a estambul
alzheimer valdezarza
planos la casa de cristal
mostrar catalogos de los de productos palmolive (insiste)

Siento no haber sido de ayuda es estos casos. De todos modos, si alguno de los que seguís pasando por aquí habéis llegado a través de estos enlaces, bienhallados. Pero eso sí, por favor, no me dejéis con la duda... ¿Encontrásteis lo que buscábais?

P.D.: Hablando de Google... Puede que algunos os acordéis de la historia de María de Alcózares. Adivinad en qué país nos ha sido robada la idea. (tercer enlace; no funciona)
 
Voy a ver si escribo algo, no?
No sé si será cosa de la primavera, del estrés laboral o que últimamente tengo la cabeza a otras cosas, pero cada vez me cuesta más escribir en esta Cabeza. Así que, como no quiero perder la costumbre de hacerlo, voy a intentar recuperar un poco del propósito con el que empecé este diario. Que no es nada más que eso, utilizarlo para tomar nota de aquello que me pasa. Dejaré de lado mi vida laboral, que me doy cuenta de que estoy un poco monotemático con esto. Aunque bien es verdad que últimamente hay poco más en mi día a día (mentira, lo que pasa es que no es momento ni lugar para sacar el tema).

Con estas premisas, no me queda más que hacer un repaso de mis proyectos a corto/medio plazo. Poco a poco iré desgranándolos, y dándole a cada uno la importancia que se merece.

Para empezar, este jueves, cena a lo grande para celebrar (sí, sí, celebrar) que tres compañeros han dejado la empresa. Ya sé que este tema no es del todo no-laboral, pero como hay merluza de por medio, como si lo fuera. Esa cena promete, desde luego.

Y al día siguiente, como hombre valiente que soy, a currar del tirón y luego meterme entre pecho y espalda un viaje en coche a la Terreta. Aprovechando que el lunes tengo día libre, puentecito al canto. Y, como no podía ser de otra manera, agenda repleta. Seguro que me quedo sin ver a la mitad de la gente, pero por suerte, me he encontrado que, casi por el mismo precio, me vuelvo a bajar el siguiente fin de semana. Así que trataré de repartir la tarea. Fundamental: comida el 19 con mi padre, al que hace tiempo que no veo.

Un mes después está el asunto "Semana Santa". En todo grupo de amigos normal y corriente, ya hay un viaje organizado para estos días. Pero tengo que reconocer que desde que me fui de Elche aquello es una casa de locos (¿o tal vez ya lo era antes?). El caso es que, entre la falta de comunicación por ambas partes, la desorganización habitual, y las prisas de algunos por hacer las cosas, me he encontrado que el plan es EL PLAN. No estoy diciendo de antemano que vaya a ser aburrido. De hecho, no creo que lo sea. En vistas de que alguien tenía organizado un viaje a Granada, y nadie se dignó a decírmelo hasta que me ha sido imposible apuntarme, pacté con un amigo que se vendría para Madrid y que intentaría reclutar a alguien más. Resultado: todo el mundo se va a Granada y nosotros dos, a disfrutar del Madrid vacío de Semana Santa. Olé nuestros cojones. Espero que se me ocurra algo para hacerlo más divertido de lo que en principio parece.

Y por último, acabo de decidir que voy a comenzar a planificar un viaje para este verano. El año pasado me quedé en tierra por culpa de la beca, así que este año lo voy a pillar con más ganas que nunca. Por eso no voy a dejarlo en manos de nadie. Voy a montar el viaje que a mí me apetezca hacer. Y luego, ya convenceré a alguien para que me acompañe. Creo que ya va siendo hora de pasar de las casas rurales y tirar de hotel. Que para hacerme la comida y la cama, mejor me quedo en mi casa, que me sale más barato. ¿Alguna sugerencia?

P.D.: Estrenamos karaoke, a la izquierda. Por inauguración, copas a mitad de precio.
 
Estrecheces y brevedades (12)

ASCENSOR

A las 8 de la mañana las probabilidades de que el ascensor de la oficina esté vacio son tan pequeñas, que dudo si hoy no será domingo. Tras comprobar que no es así, pulso el botón del piso 9, mientras pienso que debe ser mi día de suerte. Y justo cuando la puerta estaba a punto de dejarme definitivamente sólo, veo unos ojos que corren hacia esa puerta, ya casi cerrada. Con un rápido gesto, logro que el ascensor se vuelva a abrir y compruebo (tal vez imagino) que los ojos tienen dueña. Mejor bien acompañado que sólo. Pienso en lo absurdo del destino, y de cómo unos segundos me habrían dejado sin la posibilidad de conocerla. Rápidamente, reviso mi librería de conversaciones fugaces. Desecho el tomo de "triviales" y me pongo a buscar en el de "aparentemente interesantes". Sin embargo, tan ocupado estaba que no reparo en que al llegar a la planta 3, el ascensor se detiene y me vuelvo a quedar sólo. "Bueno, aún me quedan 6 plantas para olvidar sus ojos", pienso.
 
El maquinón ha llegado
Procesador de doble nucleo a 2,00 ghz., disco duro de 200 Gbs, TFT de 20 pulgadas con una calibración de color inmejorable, una cojo-tarjeta gráfica... y no sé cuantas cosas más que me han explicado y que no entiendo. Estoy hablando de la nueva estación de trabajo que acaban de instalar en mi puesto de trabajo. Resumiendo, la novedad es que ahora podré hacer mi trabajo de una forma más cómoda, más "profesional" y más fiable. Incluso puede que más rápido. Aunque no creo que hayan tenido queja hasta ahora de lo que tardaba en presentar los trabajos.

Así que ahora estoy como niño con zapatos nuevos (nunca he entendido esta expresión, a mí de pequeño me la sudaba que mis zapatos fueran nuevos o no). Aunque, la verdad sea dicha, lo que más ilusión me ha hecho ha sido mi flamante dirección de correo propia. Un pequeño paso para el ciberespacio, pero un gran paso para Chema. Y es que lo mío con las cuentas de correo siempre ha sido muy gracioso. En mi primer trabajo (de prácticas) en una agencia, simplemente, no tenía email de ningún tipo. Ni falta que me hacía, claro. Lo más parecido que hacía era hablar por el messenger con los diseñadores que estaban en la planta de arriba. Después, ya en mi primer trabajo serio (en publicidad, se entiende, la bocatería no la cuento), sí que tenía que enviar constantemente emails a clientes o proveedores. Pero no llegué a tener cuenta propia. Lo hacía desde la cuenta de una compañera. Con lo que tenía que, cada email que mandaba, empezar diciendo: "Soy Chema, compañero de .... " y terminar "... cualquier duda, puedes consultarme en esta dirección de correo." Vamos, que era yo, pero de prestado.

Allí estuve unos cuatro meses (un año, según algunas versiones de mi currículum), así que la cosa tampoco supuso un gran trauma. Pero al entrar al sitio donde ahora trabajo, pensaba que esto iba a cambiar. Pues mira tú por donde, no sólo no fue así, sino que era peor. Bueno, peor-peor, no. Pero sí que llegaba a ser una molestia tanto para mí como para mi compañera de departamento. Porque el ordenador que empecé ocupando era en el que ella tenía configurado el correo, por haber problemas para configurarlo en el que ella trabaja (aquél era el único Mac de la empresa, lo cual causaba bastantes quebraderos de cabeza a los informáticos, por cuestiones de seguridad o no sé qué). El caso es que, no sólo tenía una cuenta de correo que no estaba a mi nombre, sino que tenía que dejarselo a ella cuando tenía que enviar o leer algo importante que hubiera recibido. Y, cuando era yo el que enviaba tenía que, no sólo explicar quién era yo y que escribía desde otra dirección, sino consultar con mi compañera (en realidad mi supervisora) para que me aprobara el contenido del email, dado que ella tenía total respoonsabilidad sobre lo que yo enviara desde su cuenta. Así, ningún email salía sin su OK, lo cual suponía un retraso, y frustración para mi, al ver que todo el mundo tenía su cuenta de correo y yo no. Ni tan siquiera cuando pudieron configurar el correo en el Mac pude disponer de mi cuenta. Entonces ya, ni tenía correo, puesto que ya no hacía falta que mi compañera pasara por el PC para enviar o recibir nada.

Y así, incomunicado he estado hasta hoy, que ha llegado el maquinón, y que está por fin configurado con mi propia cuenta de usuario... y mi email. Me ha hecho hasta ilusión cuando me han enviado los primeros correos a mi nombre. Ahora, después de 11 meses, me siento plenamente integrado. La vida ha cambiado para mí.

No me queda más que dedicar este post al departamento de informática de mi empresa. Puede que hasta lo estén leyendo en estos momentos, puesto que alguna vez he entrado aquí desde el curro y se habrá quedado la dirección en algun filtro, con la posibilidad de que lo hayan cazado. Así que nada, muchas gracias chicos, que sepáis que estoy muy contento de tener el maquinón y (por fin) mi cuenta de correo propia.