¡Síganme los buenos!

No ha sido un fin de semana fácil. Puede que nada haya cambiado desde el viernes, y sigo teniendo las cosas tan cuesta arriba o más que antes. Pero así son las cosas. Esta mañana me he levantado con el chip cambiado. Y en ese chip hay una orden clara: sacar esto adelante. Y por "esto", me refiero a todo.
A partir de ahora...
No voy a dejar que el trabajo me supere. Que quede claro que soy yo el que controla mi trabajo, y no al revés.
No voy a amargarme por sentirme solo. Si solo es como tengo que estar, bien sea por que soy gilipollas, antisocial o, simplemente, desafortunado, es lo que hay. Y como no lo voy a cambiar es lamentándome.
Voy a hacer lo posible por estar bien.
Y voy a seguir haciendo lo posible porque tú lo estés. A pesar de la distancia. A pesar de que muchas veces no sé cómo hacerlo, o de que a veces no me dejes, o de que me quede callado como un bobo por miedo a meter la pata. Lo voy a seguir intentando.
¿Y todo esto porqué?
Follow through
Make your dreams come true
Don't give up the fight
You will be alright
'Cause there's no one like you in the universe
Don't be afraid
What your mind consumes
You should make a stand
Stand up for what you believe
And tonight
We can truly say
Together we're invincible
During the struggle
They will pull us down
But please, please
Let's use this chance
To turn things around
And tonight
We can truly say
Together we're invincible
Do it on your own
It makes no difference to me
What you leave behind
What you choose to be
And whatever they say
Your souls unbreakable
During the struggle
They will pull us down
But please, please
Let's use this chance
To turn things around
And tonight
We can truly say
Together we're invincible
Together we're invincible
During the struggle
They will pull us down
Please, please
Let's use this chance
To turn things around
And tonight
We can truly say
Together we're invincible
Together we're invincible
Naipes
¿Es normal tener la sensación de que todo va bien, pero que no te gusta como va? ¿Saber que tan sólo con una decisión, con un cambio, podría ser todo diferente, pero que prefieres no tocarlo, por si acaso de desmonta el castillo? Sí, definitivamente, creo que el castillo de naipes es el mejor símil que puedo encontrar ahora mismo. En los últimos tiempos el castillo ha ido creciendo bastante rápido. He ido montando las cartas, haciendo equilibrios a veces difíciles, a veces muy sencillos. Otras veces esas cartas no las he puesto yo, sino que alguien las ha puesto por mí. Lo malo es que el castillo no acaba de tomar forma. Siempre hay alguna carta torcida, o alguna que crees que no debería estar allí, pero que luego se convierte en la que más peso soporta. El caso es que nunca estás contento con el castillo. Supongo que es normal.
Por si las dudas, estoy hablando de trabajo. Ese castillo que ha ido creciendo no es ni más ni menos el de mi "futuro profesional". Después de más de un año en la empresa, de ver cómo las personas iban y venían, después de haber cambiado de puesto, y de ver cómo mi departamento cambia a un ritmo alarmante, vuelvo a estar como al principio. ¿O estoy ante un nuevo principio?
Mi fe en la gran empresa decae con la misma facilidad con la que vuelve a resurgir. La gran empresa es un monstruo capaz de devorar a sus propios hijos sin preocuparse de lo que ellos han hecho por su existencia. A la gran empresa le importa mucho tu bienestar, siempre y cuando se transforme en el suyo propio. Desde hace un tiempo para acá, y después de que las dos personas que confiaron en mí hayan sido "devorados", resulta que ahora mis jefes creen en mí más que nunca. Sé que creen en mí en la medida en que hago bien mi trabajo, y que me ven esforzarme y luchar como el que más. Pero estoy seguro de que no por mí, sino por los problemas que puedo llegar a solucionarles. Mal que me pese, creo que me estoy convirtiendo en una carta importante del castillo. Con la inyección de autoestima que eso supone, claro. Me encanta mi trabajo, y estoy orgulloso por cada proyecto que saco adelante, pero también pienso en si merece la pena ese esfuerzo.
Lo que ocurre es que ahora, me plantean (o creo que me van a plantear), un nuevo cambio que me podría poner en el camino de lo que era mi proyecto de "futuro profesional". Y esta es la carta que estoy tratando de colocar. Tengo muchas ganas de hacerlo, pero al ponerla, otras se moverán, y el castillo va a cambiar. Y no sé si ese castillo me gustará. Sé que puede parecer una historia absurda. Seguro que es cosa del estrés "postvacacional". Y es que ya está bien... esta mañana, después de una semana en Elche, y un viaje relámpago a las oficinas de Barcelona, he dado cuenta de más emails de trabajo de los que puedo recibir en mi cuenta personal en un año. Lo cual dice mucho en favor de mi vida laboral, y muy poco de mi vida personal. Pero ese... es otro castillo.
Y me voy a dormir, no vaya a ser que me ponga delante de la tele, acabe viendo House, y me termine por gustar. Buenas noches, cabeza.
Por si las dudas, estoy hablando de trabajo. Ese castillo que ha ido creciendo no es ni más ni menos el de mi "futuro profesional". Después de más de un año en la empresa, de ver cómo las personas iban y venían, después de haber cambiado de puesto, y de ver cómo mi departamento cambia a un ritmo alarmante, vuelvo a estar como al principio. ¿O estoy ante un nuevo principio?
Mi fe en la gran empresa decae con la misma facilidad con la que vuelve a resurgir. La gran empresa es un monstruo capaz de devorar a sus propios hijos sin preocuparse de lo que ellos han hecho por su existencia. A la gran empresa le importa mucho tu bienestar, siempre y cuando se transforme en el suyo propio. Desde hace un tiempo para acá, y después de que las dos personas que confiaron en mí hayan sido "devorados", resulta que ahora mis jefes creen en mí más que nunca. Sé que creen en mí en la medida en que hago bien mi trabajo, y que me ven esforzarme y luchar como el que más. Pero estoy seguro de que no por mí, sino por los problemas que puedo llegar a solucionarles. Mal que me pese, creo que me estoy convirtiendo en una carta importante del castillo. Con la inyección de autoestima que eso supone, claro. Me encanta mi trabajo, y estoy orgulloso por cada proyecto que saco adelante, pero también pienso en si merece la pena ese esfuerzo.
Lo que ocurre es que ahora, me plantean (o creo que me van a plantear), un nuevo cambio que me podría poner en el camino de lo que era mi proyecto de "futuro profesional". Y esta es la carta que estoy tratando de colocar. Tengo muchas ganas de hacerlo, pero al ponerla, otras se moverán, y el castillo va a cambiar. Y no sé si ese castillo me gustará. Sé que puede parecer una historia absurda. Seguro que es cosa del estrés "postvacacional". Y es que ya está bien... esta mañana, después de una semana en Elche, y un viaje relámpago a las oficinas de Barcelona, he dado cuenta de más emails de trabajo de los que puedo recibir en mi cuenta personal en un año. Lo cual dice mucho en favor de mi vida laboral, y muy poco de mi vida personal. Pero ese... es otro castillo.
Y me voy a dormir, no vaya a ser que me ponga delante de la tele, acabe viendo House, y me termine por gustar. Buenas noches, cabeza.
Estrecheces y brevedades (17)
SONRISA
Abrió el armario en busca de su mejor sonrisa. Llevaba demasiado tiempo vistiendo ese gesto de angustia, y por fin le apetecía salir a la calle con la más reluciente de sus muecas. Sabía que aquella sonrisa estaba allí. La había llevado puesta otras veces. Sólo que hacía tanto que no la usaba que temía haberla tirado la última vez que hizo limpieza en el armario. O peor, que estuviera arrinconada en un cajón, arrugada, o descosida. Tal vez había perdido el brillo que siempre había tenido, y si se la ponía, nadie iba a notar la diferencia.
Cogió una de sus indiferencias. La más brillante que encontró. No era la sonrisa que le apetecía vestir, pero al menos supondría un cambio con los demás días. Pero al encararse al espejo se dio cuenta de una cosa. Se quitó la tristeza que llevaba puesta, le dio la vuelta y se la volvió a poner. Se miró de nuevo. Estaba mejor que nunca. Sonriendo como casi había olvidado.
Después de todo, siempre había llevado la sonrisa encima, sólo que la llevaba puesta al revés. Tan sólo era cuestión de darle la vuelta.
Dedicado a la persona que (espero) se está dando por aludida. La sonrisa nunca pasa de moda. Espero ver la tuya pronto, y saber que está ahí para quedarse.
Abrió el armario en busca de su mejor sonrisa. Llevaba demasiado tiempo vistiendo ese gesto de angustia, y por fin le apetecía salir a la calle con la más reluciente de sus muecas. Sabía que aquella sonrisa estaba allí. La había llevado puesta otras veces. Sólo que hacía tanto que no la usaba que temía haberla tirado la última vez que hizo limpieza en el armario. O peor, que estuviera arrinconada en un cajón, arrugada, o descosida. Tal vez había perdido el brillo que siempre había tenido, y si se la ponía, nadie iba a notar la diferencia.
Cogió una de sus indiferencias. La más brillante que encontró. No era la sonrisa que le apetecía vestir, pero al menos supondría un cambio con los demás días. Pero al encararse al espejo se dio cuenta de una cosa. Se quitó la tristeza que llevaba puesta, le dio la vuelta y se la volvió a poner. Se miró de nuevo. Estaba mejor que nunca. Sonriendo como casi había olvidado.
Después de todo, siempre había llevado la sonrisa encima, sólo que la llevaba puesta al revés. Tan sólo era cuestión de darle la vuelta.
Dedicado a la persona que (espero) se está dando por aludida. La sonrisa nunca pasa de moda. Espero ver la tuya pronto, y saber que está ahí para quedarse.






