Estrecheces y brevedades (24)
BEBIDO
La camisa hecha un trapo, los pantalones hechos pedazos. El suelo hecho un asco, la cara echa una pena. La dignidad hecha añicos.
Estaba bebido otra vez.
Lo peor de haber llegado a ese estado ya no eran las secuelas físicas. Ni siquiera el que sus amigos se hubieran acostumbrado a verle así, o que a él cada vez le costaba menos trabajo ponerse al servicio del Dios Baco. Había quién decía que le había visto emborracharse hasta con agua. Lo peor era que, dentro de su estado de borrachera crónica, de mierda interminable, el muy cabrón se mostraba lúcido en sus razonamientos. Más sensato que los sobrios, dentro de su aspecto de rico mendigo.
– ¡Dejadme en paz! – se zafaba cuando alguien le andaba con moralinas. – Yo sólo bebo para recordar.
Estrecheces y brevedades (23)
SEMÁFORO
Una calle poco transitada. Un coche. Verano. Martes.
Él conduce. Ella calla
Él fuma. Ella no.
Él detiene el coche en el semáforo. Ella calla.
Él mira al cielo. ¿No hace demasiado calor para llover? Ella sigue a la gente con la mirada.
Él juguetea con el dial de la radio. Pero no la escucha. Ella calla.
Él tiene la mirada perdida. Desconecta. Ya no está en el coche. Ella mira el reloj con preocupación. Tiene ganas de bajar del coche.
Él sigue con la mirada perdida. Ella todavía calla.
El semáforo se pone en verde.
Ella piensa en porqué no se mueven si el semáforo está verde. Él ni siquiera piensa.
Ella se gira. Se da cuenta que él está en cualquier sitio menos en la luz del semáforo.
Ella tiene prisa. Quiere bajar cuanto antes del coche.
Ella le vuelve a mirar. Él sigue con la mirada perdida.
Ella calla.
El semáforo vuelve a ponerse en rojo.
Una calle poco transitada. Un coche. Verano. Martes.
Él conduce. Ella calla
Él fuma. Ella no.
Él detiene el coche en el semáforo. Ella calla.
Él mira al cielo. ¿No hace demasiado calor para llover? Ella sigue a la gente con la mirada.
Él juguetea con el dial de la radio. Pero no la escucha. Ella calla.
Él tiene la mirada perdida. Desconecta. Ya no está en el coche. Ella mira el reloj con preocupación. Tiene ganas de bajar del coche.
Él sigue con la mirada perdida. Ella todavía calla.
El semáforo se pone en verde.
Ella piensa en porqué no se mueven si el semáforo está verde. Él ni siquiera piensa.
Ella se gira. Se da cuenta que él está en cualquier sitio menos en la luz del semáforo.
Ella tiene prisa. Quiere bajar cuanto antes del coche.
Ella le vuelve a mirar. Él sigue con la mirada perdida.
Ella calla.
El semáforo vuelve a ponerse en rojo.






