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El otro mundo de la Canalla
...o como vivir la vida descaradamente
Acerca de
Soy superdotá..., no soy sólo una peaso creativa y una máquina diseñando, ademá soy la nº 1 cogiendo culebra y amaestrando pitijopos!
Sindicación
 
El regreso...
Me estoy haciendo una durísima autoterapia. Quiero acomodarme cuanto antes a la realidad, porque no estoy yo para ir desperdiciando autoestima. Así que trato de recuperar mi carácter canalla, si… el canalla canalla, el autentico. El romanticismo, el pasteleo y la sensibilidad no me traen absolutamente nada bueno en estos momentos. Quiero despertar de una vez de este sueño, abrir los ojos y aceptar las cosas sin hacerme más pajas mentales. Soy un pretérito perfecto, un capítulo pasado, estoy caducada… así me siento… y eso no me hace ningún bien. Me siento fea, poco atractiva… más bien invisible.

Quiero cambiar eso. Ya!. Así que… vuelve la Canalla.


Estáis avisados.

Escuchando: José Mercé, El breve espacio en que no esta.
 
Comentario:
no sé quién eres...no sábes quién soy...pero esto es para ti...
Me ha impresionado tu escrito,bueno de Gala,pero lo has puesto tú.Cualquier persona que lo lea, podrá aplicárselo a su propia esperiencia,a sus sentimientos,a sus emociones..a su vida...
Hace mucho tiempo que no me emocionaba tanto....Gracias!
 
Comentario:
He empezado a escuchar los gritos del silencio. Hay momentos en que dejo de respirar para oírlos mejor, y luego debo respirar más hondo para recuperarme. Un suspenso que vibra en torno mío pone su ala sobre mi boca si hablo, o sobre mi mano si es que estoy escribiendo, para indicarme que ha sonado la hora de prestar atención. Algo que echo de menos y no sé lo que es me desocupa del pasado, como si fuese sólo un punto de partida, y me empuja al futuro, ignorando también lo que será. Cargado con antiguos recuerdos que me han hecho el que soy, siento que sin querer salgo a la busca –a la espera, mejor- del reino nuevo. En el aire percibo tu presencia. No tu presencia aún, sino el aura de jilgueros, de ramas perezosas, de impacientes heraldos que siempre te preceden. ¿Acaso no eres tú tus heraldos también?. No quisiera engañarme, pero estoy presintiendo tu llegada, y no sé hacer nada más que mirar alrededor apasionadamente...

¿Desde dónde vendrás? ¿Descenderás la cuesta, o subirás el río? ¿Es el Sur , o es el Norte quien te envía? ¿Qué lenguaje hablarás? ¿Bajo que amable rostro te encubrirás ahora? ¿Tendrás los labios gruesos de la primera vez, la nariz breve de la segunda, los ojos de mar claro de la siguiente, la sonrisa –que dominaba el furor y retenía la gloria- de la última? ¿Vendrás de golpe, como en cierta ocasión, igual que el rayo, o de puntillas, o quizá ya estás dentro de mí, y salgas cualquier tarde riendo a carcajadas como un niño? ¿Qué estás haciendo ahora, mientras yo te echo en falta? ¿Me echas tú en falta a mí; en qué trabajas; vacilas; sientes incompletas la noche y la mañana? Cuántas dudas hasta que surjas agitando la alegría lo mismo que un pañuelo.

Cuando llegues, Amor, tendrás que recibirme como soy, no como te imaginas. Tomarás mi libertad y me darás la tuya. Tomarás mi compromiso y me darás el tuyo. Empezaremos juntos a nacer; pero no será posible desentenderse de los pesados lazos del recuerdo. Yo sé que tus facciones inauguran el mundo: procuraré que no se interpongan entre tú y yo facciones anteriores, la fresca y dúctil piel sobre la que dormí, las caricias a que me acostumbré, los extremados cuerpos que asaltaron mi soledad un día, el deseo que jamás se agotaba y se agotó... Tú, que espoleas el tiempo, tendrás que darte prisa. Ten cuidado con él, porque cuando no estás transcurre en vano. Y se hará tarde, Amor, ya se hace tarde. ¿Y cómo, entonces, a la noche, podría ser examinado en ti?

O quizá no te fuiste. Jugaste al escondite, y eres el mismo siempre, que aparece y desaparece como en broma. Un prestidigitador que saca de su chistera un variado surtido de sorpresas... Quizá eres yo también. Yo, que alargo la mano. Si es así, no cambies más de cara ni de gesto. Quédate quieto aquí. Mirémonos a los ojos despacio: no más desastres, no más crímenes. No entres una vez más a saco en la ciudad que es tuya. Serénate, puesto que tienes mi edad, si es que eres yo. No cambies de sonrisa, ni de rasgados ojos, ni de alargadas manos. No mudes el color de tu pelo, ni la forma de entrecerrar los párpados cuando se acerca el beso. Deja caer tu cuello sobre la almohada con el mismo desmayo de ayer. Deja tus brazos en torno de mi cuello igual que una bufanda para los días de frío venideros... Sí no te fuiste, no te vayas más. No te disfraces; no finjas alejarte; no te hagas el dormido. Porque no hay demasiado tiempo, y habrá que darse prisa... Pondremos los recuerdos encima de la mesa: la noche aquella de agosto junto al mar, las músicas ardientes, la desolación de todos los principios, su júbilo infinito, la incertidumbre de los tactos, la torpeza, las amargas palabras, el inconsciente gozo que salta como un pájaro efímero de un hombro en otro, la torpeza recomenzada cada día, el beso refugiado en la comisura de la boca entreabierta, la conversación muda de los ojos en las viejas tabernas, el atardecer que resbala sobre las aceras, y siempre la torpeza resistiéndose a reconocer que tú eres la única dádiva posible de la vida... Encima de la mesa los recuerdos comunes, como una manoseada baraja con que jugar por fin la última. Una partida en que nos asesoren todos los que hemos sido hasta ahora tú y yo.

Cuando llegues –si tienes que llegar- entra sin hacer ruido. Usa tu propia llave. Di buenas tardes, di buenas noches, y entra. Como quien ha salido a un recado, y regresa, y ve la casa como estaba, y lo aprueba, y se sienta en el sillón más cómodo con un lento suspiro. Abre cuando llegues, si quieres, la ventana a los sonidos cómplices de fuera, y a la luz, a la favorable intemperie de la vida. El tiempo en que no te tuve dejará de existir cuando tu llegues. Todo será sencillo. Como una rosa recién cortada, se instalará el milagro entre nosotros. No habrá nada que no quepa en mis manos cuando llegues. Tornasoladas nubes coronarán el techo de la alcoba. ¿Dónde están mis heridas?, me diré...

Pero escúchame bien: llega para quedarte cuando llegues.


La soledad sonora
Antonio Gala

 
Comentario:
Mientras sea bueno para tí yo me alegraré de los cambios. Yo sólo me entero de la misa la media pero sí que me parece bien que le eches coj... y que tiemblen las baldosas de la calzada.
un besillo.
 
Comentario:
Happy Return! Me alegro que hayas reaccionado, es un buen paso. muas!
 
Comentario:
qué te sientes fea, ¿caducada?, vamos, que yo no soy quein para decirte nada que ultimamente más que vivir me arrastro por la vida, pero hija, que guapa lo eres un rato largo ¡eh?. besotes
 
Comentario:
Tú, tranquila. Procura curarte de la infelicidad, que lo demás te irá viniendo por añadidura. No es teoría ni una frase bonita. El que lo probó lo sabe, y todavía más si lo has visto probar en muchos otros.
 
Comentario:
ehyy!!!

nos vemos pa jerez??
 
Comentario:
a ver si por fin te lo crees y cambias. Debes romper con todo y salir del circulo vicioso (que no de vicio) en el que te encuentras. Ah y a ver si respondes a los mensajes personales y no solo a los que te dejan aqui. Tia sal de ahi..que hay mas tierra que Sanlucar
 
Comentario:
canalla, vuelve a la carga, llevas una temporada malilla, se nota en tus post...a ver si vuelves a ser la que eras, divertida y alegre. Ánimo!!!!
 
Comentario:
Al leerte me he ilusionado, y es que ya esta bien de tanto post ñoño, he visitado algunos y todos son iguales, y eso harta un monton, sal Canalla, unamos nuestros lados canallas y enfrentemos este mundo de blogeros ñoños.

un beso
 
Comentario:
¿eso quiere decir que serás mala conmigo? ¿piensas ponérmelo muy difícil?
No esta bien que paguen justos por pecadores, además me gustas más cuando eres cariñosa. A mi no me engañas, ya te ablandarás a base de mimos, que aunque digas que no, yo se que te hacen falta.
 
Comentario:
Se te echaba de menos , me encanta la cancion , pero creo que es una version ¿ has escuchado la original de pablo milanes ? A mi me encanta .
No