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El otro mundo de la Canalla v 2.0
...o como vivir la vida descaradamente
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Soy superdotá, no soy sólo una peaso creativa y una máquina diseñando, ademá soy la nº 1 cogiendo culebra y amaestrando pitijopos!


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Hay que esperar un mes para más asuntos de amores, así que pensé que podríamos esperar haciendo el tonto.
Además, este finde me voy a ponerme morena, playeo intensivo en Conil y de paso fiestecita con hogueras la noche de San Juan.

Escuchando: Vengo Venenoso, Antonio Carmona.

 
Resurrección…
No perdía los papeles por alguien desde el pleistoceno. Si nos remitimos a este blog, no ocurría nada trascendental en mi corazón científico desde la versión 1.0.
Estoy como agilipollada. Y eso que no me he comido ni un rosco. Pero ya veis, me han pillado desprevenida. He conocido a alguien que pareciera que jugara con ventaja, como si alguien le hubiera dado un guión escrito con las palabras exactas que tenía que decir para despertar mi interés. En un principio no me llamó la atención, pero fue ponernos a hablar y zas!, a tomar por culo mi corazón científico. Y encima con todo en mi contra, porque hablar a grito pelao en medio de una caseta de feria y sacarle jugo a la conversación, ya tiene mérito. Pasé de no tener una mierda de ganas de estar en la feria a que no me sacaran de allí ni con agua hirviendo.
Image Hosted by ImageShack.us Hay un par de filtros canallas que el objeto de mis desvelos no pasa, como el de vivir en otra ciudad a tomar por culo y el de tener la clara intención de volverme loca, pero esos filtros no son de los indispensables. Tampoco importa mucho, ya que este frenesí mío no es correspondido, por mucho que su timidez/indecisión me haga dudar y por mucho que nuestras dos alcahuetas oficiales nos empujen el uno hacia el otro. Estoy condenada a regurgitar pitijopos hasta que el tiempo lo decida, ya se me había olvidado esta sensación de revuelo en las tripas, cuanta estupidez condensada en un mismo punto!, que pena que no adelgace esto, o si?, no puede una ni pensar con claridad!, qué coñazo!. Pero estoy contenta, sufro muchísimo, pero estoy contenta de sentir algo. Seguramente cuando ya no pueda recordar sus lindas pestañas o se me termine de atragantar el beso que no quise robarle, dejará de hacerme tanta gracia estar criando pitijopos en el intestino grueso. Ese abismo de desamor se acerca a mi a una velocidad que acojonaría al mismísimo Fernandito Alonso, ya estoy en esa fase en la que todas las películas, todas las canciones e incluso todos los anuncios de televisión me recuerdan el poquísimo tiempo que he tenido para conocerle mejor y las miles de cosas que me hubiera gustado decirle para no quedar como una completa gilipollas que fue lo que hice en realidad.