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LA COSECHA DE LAS PALABRAS
Pan del alma la lectura
Acerca de
El placer de leer de gozar de la lectura es el propósito del autor de este blog que irá buscando aquí allá y más allá de la red post y textos de toda índole talento y gracia Quedo agradecido a los autores por la licencia que me tomo de tomar lo suyo para todos Es menester que así sea Que alguien ilumine para que los demás vean Gocemos pues de la cosecha de las palabras...
Sindicación
 
Modelo



Diana era una mente inquieta, que necesitaba llenar sus tardes con algo interesante. Compró el periódico, buscó en los anuncios y, tras tachar unos, subrayar otros, encontró unas palabras que le llamaron la atención:

Se necesita mujer expresiva.

Y a continuación un número de teléfono y una dirección. Ya que no tenía nada que hacer, decidió acercarse al lugar, que estaba a sólo unas calles de allí.

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Curioseó un poco a través del escaparate de aquella tienda de pintura, de dos pisos. Cuadros colgados en aquella primera planta, muñequitos articulables, pinceles y pinturas, un perchero con varios abrigos, y una mujer al otro lado del mostrador, que la miraba sorprendida. La saludó a través del cristal, y entró.

-“Hola, venía por el anuncio del periódico.”
-“Eres perfecta. Baja por las escaleras, y entra en la primera puerta, allí, mi marido te explicará en que consiste el trabajo.”

Un poco extrañada, Diana dio media vuelta, y comenzó a bajar por las escaleras. La mujer, mientras tanto, sonreía y asentía con la cabeza.

La puerta estaba entreabierta, y pudo escuchar como alguien explicaba las diversas tonalidades de sombras que se pueden realizar con un carboncillo.
Llamó, y entró.

Se trataba de una sala enorme, con unas veinte personas de pie, frente a sus respectivos trípodes y lienzos, y un hombre, paseando entre ellos, con un pincel en su mano, haciendo gestos.

Éste se le acercó, mientras la miraba de arriba abajo, aprobatoriamente.

-“Sabes de que va el trabajo?”
-“No, me dijeron arriba que usted me lo explicaría.”
-“Modelo.”
-“Modelo?”
-“Sí, no estarías más de tres horas todas las tardes, y se paga bien. Quieres empezar ya?”
-“Ya? Y que tengo que hacer?”
-“Desnudarte y sentarte sobre ese cubo.”

Diana lo miró curiosa. Él tenía muy claro lo que quería, y ella también.

Pasó detrás de un biombo, se desnudó, y salió a enfrentarse con todas aquellas miradas, que buscaban acallar con sus trazos los temores.

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Texto de Galatea
Blog: Galatea
http://blogia.com/galatea/
Fecha: Noviembre, 19, 2004
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