Adusta 2
En Japón, entre los 20 y 30 años te tienes que casar. Tienes que aportar a la sociedad por lo menos dos hijos (para que luego tomen tu lugar). Debes trabajar 25 años para poder jubilarte y durante ese tiempo tu sudor mantiene funcionando el sistema con la obligatoriedad de tus impuestos. Ocho, diez, doce... de las veinticuatro horas que tiene el día, discurren en una oficina o en una fábrica. El resto se reparte entre tu casa, tu mujer, tus hijos, el bar, el karaoke, los amigos, la amante, la puta, el sake y las cervezas. Para el rubro alcohol, tabaco y diversión destinas religiosamente el 5 por ciento de tu salario anual. Eso quiere decir que vives tapando huecos y pagando tarjetas de crédito. Vives (¿o te viven?) al día sin saber que cinco, diez, veinte años se pasan volando. Hasta que un día llegas a casa y te encuentras con una mujer que te mira como te mira ella (ver ilustración) y sólo entonces te das cuenta de que ella existe y que es tu compañera de toda la vida.
Autor: Takeshi
Blog: EGAKU, de dibujos e ilustraciones.
www.egaku.blogspot.com/
11/02/2005.
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