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LA COSECHA DE LAS PALABRAS
Pan del alma la lectura
Acerca de
El placer de leer de gozar de la lectura es el propósito del autor de este blog que irá buscando aquí allá y más allá de la red post y textos de toda índole talento y gracia Quedo agradecido a los autores por la licencia que me tomo de tomar lo suyo para todos Es menester que así sea Que alguien ilumine para que los demás vean Gocemos pues de la cosecha de las palabras...
Sindicación
 
La escritura de Bohumil Hrabal





Me enamoré de la escritura de Bohumil Hrabal cuando leí Una soledad demasiado ruidosa de la que ya les platiqué hace unos meses, en julio del año pasado para ser precisa (¿recuerdan al sensible Hanta, el prensador de libros?), y ahora he terminado Yo que he servido al rey de Inglaterra y no puedo más que reiterar que es un extraordinario escritor que parece conocer tan bien la condición humana que al ir leyéndolo se estremece nuestro ser. Para mí esta es literatura justamente, en todo lo que esta palabra significa. En Hrabal los argumentos toman vida, desde la primera página logra introducirnos a lo entrañable de lo que narra, es como si caminaramos junto a Ditie, el joven protagonista, y gozáramos de lo que goza y sufrieramos con él los momentos difíciles que vive (son los años antes de la Segunda Guerra Mundial). Mucho me gustaría hablar de lo que percibo en este autor, podría escribir hojas y hojas intentando describirlo desde mi ángulo de fascinación por su obra, les puedo asegurar que si a alguien no le gusta la literatura y lee a este autor, nunca dejaría ya de leer. Si no lo han leído, léanlo por favor, en verdad que es un autor para sentirse, y si ya lo leyeron ojalá que nos dieran su opinión para aprender más sobre Bohumil Hrabal. Les daré un ejemplo, Ditie es un jovencito, un "pequeño aprendiz de camarero" en un hotel checo que nos cuenta su vida. Va por primera vez a Casa Paraíso (junta dinero cada semana para poder ir), una casa donde hay prostitutas y elige a una chica rubia. Están en su habitación:


[...] cuando estaba tendido desnudo y miraba el techo, la rubia acostada a mi lado, mirando igualmente el techo, de buenas a primeras me levanté y saqué del florero una peonía y quitándole los pétalos, cubrí el vientre de la señorita, todo él, aquello era tan hermoso que me sorprendí y la señorita se levantaba y miraba también su propio vientre, pero las peonías se caían, así que la volví acostar tiernamente, para que quedase tendida, y fui a coger un espejo colgado de una escarpia y lo puse de tal manera que la señorita pudiese ver qué hermoso era su vientre decorado con los pétalos de peonías, le dije que sería hermoso, que siempre que viniese y hubiera flores a mano, le cubriría la tripita con ellas, y ella dijo que esto aún no le había sucedido nunca, semejante honor a su belleza, y me dijo también que se había enamorado de mí por aquellas flores y yo le dije que sería hermoso que, cuando en Navidades cortase ramitas de abeto, le cubriese la tripita con aquellas ramitas, y ella dijo que sería más hermoso si le decorase el vientre con muérdago, pero que lo mejor de todo sería, y esto lo tenía que encargar, que hubiese un espejo colgado desde el techo justo sobre el canapé, para que nos viésemos acostados, sobre todo ella, para que pudiera contemplar qué hermosa es cuando está desnuda con la corona de flores en torno al conejito, corona de flores que variaría según las estaciones del año y las flores típicas de cada mes, qué hermoso sería cuando más adelante la cubriera con margaritas y lagrimitas de la Virgen María, crisantemos y dalias y también con hojas de colores otoñales... y entonces yo me levanté y la abracé y me sentía grande [...] comprendí que con dinero no sólo puede adquirirse una bella muchacha, sino que con dinero también es posible comprar poesía.


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Autor: Magda
Blog: El blog de Magda
http://magdadm.blogspot.com/
fecha: martes, febrero 08, 2005

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