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LA COTUBÍA Una muestra de lo que puede hacerse gracias a la criogenización cerebral.
Acerca de
Sobre tu nave - un plinto verde de algas marinas, de moluscos, de conchas, de esmeralda estelar-, capitán de los vientos y de las golondrinas, fuiste condecorado por un golpe de mar. Rafael Alberti


Sindicación
 
REFLEXIONES A SOTTO VOCE
Dentro de poco, "La Cotubía" habrá cumplido un año de existencia en la red. El fenómeno bloggístico - si se me permite el término - , ha alcanzado su momento de mayor esplendor, pese a quien pese. Hoy por hoy, son millones las bitácoras que pueblan este, a veces, denostado y etéreo mundo digital. Han sido analizadas meticulosamente como cualquier nuevo fenómeno de comunicación que salta a la palestra y a veces se han cuestionado muchas de ellas atibuyéndoles una mera labor propagandística o un simple ejercicio de soberano narcisismo que busca glosar las miserias existenciales de sus autores. También hay quienes las censuran con el argumento de que no "aportan nada nuevo" y cuestionan su escasa labor divulgativa.

Me cuesta creer que tan peregrinas afirmaciones tengan algún resquicio de verosimilitud con la realidad que se oculta detrás de este fenómeno. Que se busquen enrevesadas ecuaciones matemáticas y sesudos y petulantes razonamientos para explicar la eclosión de tanto diario de abordo, cuando, sinceramente creo, la explicación es mucho más mundana, terrenal.

Al final, lo que queda detrás y cada uno de los blogs que pueblan la red son las historias que cada uno de sus dueños están dispuestos a contar y, sobre todo, a compartir. Y lo mejor de todo es que la ralea de esas historias resulta sumamente clarificadora respecto a la naturaleza, ideas y proselitismos varios que condicionan o conforman la personalidad de quien las escribe.
Nada que objetar por tanto, libres somos de autoexcluirnos del derecho de pernada por transitar en según que feudos. Cada uno, a estas alturas es lo suficientemente consciente de las compañías que frecuenta y por las que siente una cierta concomitancia en cuanto a pensamiento, y de las que solo buscan el usufructo del más vil de los vasallajes; el servilismo.

Tras esta macarrónica exposición de criterios sólo me resta decir al respecto que quien esto escribe no persigue fines moralizantes, ni se cree el ombligo del mundo, que sólo ha pretendido y pretende - aunque cada vez en menor medida debido a mis variadas ocupaciones - divertir e intentar divertir con sus historias. Que no persigue oscuros propósitos ni pretende granjearse acólitos partidarios del "te comento si me comentas".
En este aspecto, creo que he tenido una inmensa suerte y quienes por aquí han pasado han dicho cuanto les viniera en gana cuando les venía en gana y aunque personalmente nunca les conozca los considero amigos en "la causa".

Sólo me resta desearos a todos unas muy felices fiestas, que el nuevo año que ya se dibuja en lontananza sea pródigo en toda clase de parabienes y que intentemos ser meridianamente felices, por lo menos en la medida que merezcamos serlo.
Nos seguiremos leyendo, seguiremos escriendo - en mayor o menor medida- esparciendo al aire semillas de palabras que buscan acomodo en el surco que existe en cada frase.

"Feliz el que alejado de negocios, paternos campos con sus bueyes ara y a la usura no rinde vasallaje."

------ El Último de la Fila --------

Post Coitum: ¡ Sí, ya sé!, me reprocharéis que no hay segunda parte de la historia navideña y es cierto, pero ya dice el dicho - valga la repugnancia- que "segundas partes nunca fueron buenas", además esperaba escribir la otra parte de la historia tumbado en una hamaca, con un diminuto tití haciéndome cosquillas en el columbino buche, en alguna isla remota a la que hubiera llegado tras haber ganado el gordo de la lotería de este año. Habrá que buscar una solución al respecto, por lo pronto, el año que viene prometo jugar a la lotería.