COPLAS AL CALOR DEL AZUFRE
Contexto situacional: fiestas patronales de un pueblo de la España profunda. En el recinto ferial, carpas del “Hogar del Jubilado” y “ Agrupación de Bingueras Insurrectas” anexionadas para la ocasión.
Pasodobles sonando por los altavoces. En la barra de la caseta un camarero tripudo sirve unas raciones de gambas con dos autopsias cada una de ellas. Fino del malo, jamón con más nervios que el profesor de autoescuela de Farruquito. En el centro de la caseta han colocado una tarima para que los alegres jubilados bailen como repionas.
Dj. Pardal se sabe el amo del cotarro. Lleva años pinchando los fines de semana ( cuando disfruta del 3er grado) en verbenas populares y recónditos lupanares con menos luces que el castillo del conde Drácula. Uno a uno caen grandes clásicos de la copla y música popular española, el Junco con “Hola mi Amor”, María Jiménez (misteriosamente la barra se llena de ancianas pidiendo cubatas, debe ser el efecto simpático), Rocío Jurado, la Pantoja, Paquito el Chocolatero es recibido por la concurrencia entre vítores y se empiezan a hacer corros de ancianos que corren a abrazarse, perdiendo muchos de ellos sus dentaduras postizas en el camino.
A Dj. Pardal le quedan sólo treinta minutos para terminar su sesión y está reservando lo mejor para el final. Abre su mega maletín lleno de compactos que no pasarían el corte de una inspección sorpresa de la SGAE y va pasando las fundas protectoras a velocidad crucero. Se detiene en un clásico, una obra cumbre de la caspa patria “Pajaritos” de María Jesús y su acordeón. El público nuevamente se entusiasma, una anciana entrada en carnes se agacha y se le cae al suelo el suspensorio entre las carcajadas de las comadres.
Pardal mira nervioso el reloj, la cosa está a punto de caramelo, decide que cerrará con un himno generacional el “Vete” de LOS AMAYA, lo más grande que ha parío madre. Pero mientras tanto sus ojos se detienen en su vieja maleta de vinilos. En ella Pardal tiene alguno de los discos más gloriosos que se han hecho en este país, música con corvejones!!, de esa que anima hasta un velatorio. Repasa rápido las carpetas de los vinilos polvorientos hasta que sus dedos se detienen en un disco de portada espeluznante, su título “COMO UN GIGANTE”, año: 1984, autor: Una gloria nacional: EL FARY, rápidamente da la vuelta a la carpeta y husmea entre el listado de tonadas, su dedo acusador se detiene en un tótem referencial de la copla española ejecutada con Casio Pt-1 “EL TORITO GUAPO”. Coloca el vinilo en el giradiscos, busca el surco adecuado y pese a sus años de experiencia no se da cuenta de que el disco gira en sentido contrario a la aguja. De pronto se escucha una voz profunda y demoníaca que surge atronadora por los altavoces, ¡AAAAAAHHHHHHHHGGGGGGG SATAAAAAAAAAAAAÁN, TORITO GUAPO QUE NO LO PROVOQUEEEEEN, AGHHHHGGG!!!!. El caos se apodera de la multitud, algunas viejas han chillado tan fuerte que sus dentaduras postizas cuelgan del techo de la carpa, pelucas y bastones por el suelo, los ancianos corriendo hacia la puerta de salida, pisándose los unos a los otros, un ojo de cristal rueda por la barra de zinc de la caseta y cae dentro de un vaso de plástico con fino que hay en un taburete. El camarero asustado le arroja el cuchillo jamonero a Dj. Pardal, pero falla in extremis. Desmayos, lipotimias, vómitos con presas gordas inundando el serrín de la tarima. Dj. Pardal muerto de miedo, decide devolver el disco a su funda y cuando procede a meter el vinilo, observa que en la cara del Fary hay una sonrisa extraña, se acerca la carpeta para verla más de cerca y entonces entre convulsiones, observa que en medio de la frente del Fary está impresa la cifra 666 y que hay una leyenda a pie de foto que reza: EL FARY PADRE DE LA COPLA SATÁNICA.
Pasodobles sonando por los altavoces. En la barra de la caseta un camarero tripudo sirve unas raciones de gambas con dos autopsias cada una de ellas. Fino del malo, jamón con más nervios que el profesor de autoescuela de Farruquito. En el centro de la caseta han colocado una tarima para que los alegres jubilados bailen como repionas.
Dj. Pardal se sabe el amo del cotarro. Lleva años pinchando los fines de semana ( cuando disfruta del 3er grado) en verbenas populares y recónditos lupanares con menos luces que el castillo del conde Drácula. Uno a uno caen grandes clásicos de la copla y música popular española, el Junco con “Hola mi Amor”, María Jiménez (misteriosamente la barra se llena de ancianas pidiendo cubatas, debe ser el efecto simpático), Rocío Jurado, la Pantoja, Paquito el Chocolatero es recibido por la concurrencia entre vítores y se empiezan a hacer corros de ancianos que corren a abrazarse, perdiendo muchos de ellos sus dentaduras postizas en el camino.
A Dj. Pardal le quedan sólo treinta minutos para terminar su sesión y está reservando lo mejor para el final. Abre su mega maletín lleno de compactos que no pasarían el corte de una inspección sorpresa de la SGAE y va pasando las fundas protectoras a velocidad crucero. Se detiene en un clásico, una obra cumbre de la caspa patria “Pajaritos” de María Jesús y su acordeón. El público nuevamente se entusiasma, una anciana entrada en carnes se agacha y se le cae al suelo el suspensorio entre las carcajadas de las comadres.
Comentario:
Siempre lo sospeche, el Fary no podia ser bueno. Ahora ya se que musica poner en mi proximo aquelarre. ya empazaba a estar cansada de Dantes.
un beso
un beso
Comentario:
Llegué siguiendo huellas y me quedé enganchada en tus historias. Me gustan tus continuas alusiones a la música, que hacen que te centres en un lugar o momento determinado. Vendré a menudo.
Comentario:
Coño, Captain, qué convulsión...!
Terrorífica descripción del averno. Aunque yo, que soy de natural calmado y tirando a muermo, apunto que el infierno estaba presente en tu post desde el mismo principio, el "Contexto situacional: fiestas patronales de un pueblo de la España profunda". Eso, y el pasillo de los quesos del carrefú son mis viosnes recurrentes de la condenación eterna. Me ha emocionado la mención de Mº Jesús y su acordeón y, sobre todo, la de los Amaya. Te brindo un sucedío al respecto, que siempre me hizo muchísima gracia:
Los Amaya acudían al programa de Ángel Casas en la 2, un programa que tenía antes de hacerse semifamoso, que iba solo de música, tipo el PopGrama de Carlos Tena. Ángel Casa, que ya por entonces apuntaba, se puso en plan periodista profundo e inquisidor y, con una mirada veladamente artera, lanzó su pregunta como un dardo al rojo vivo a los artistas:
- Vosotros para salir al escenario, ¿tomáis algún tipo de alucinógeno o excitante?
A lo que uno de los Amaya, el de las gafotas, respondió con seguridad, casi escandalizado, para disipar cualquier sombra de duda:
- No, no, no, por dió, qué diceh, hijo mío, nosotroh salimoh completamente ebrioh...
Terrorífica descripción del averno. Aunque yo, que soy de natural calmado y tirando a muermo, apunto que el infierno estaba presente en tu post desde el mismo principio, el "Contexto situacional: fiestas patronales de un pueblo de la España profunda". Eso, y el pasillo de los quesos del carrefú son mis viosnes recurrentes de la condenación eterna. Me ha emocionado la mención de Mº Jesús y su acordeón y, sobre todo, la de los Amaya. Te brindo un sucedío al respecto, que siempre me hizo muchísima gracia:
Los Amaya acudían al programa de Ángel Casas en la 2, un programa que tenía antes de hacerse semifamoso, que iba solo de música, tipo el PopGrama de Carlos Tena. Ángel Casa, que ya por entonces apuntaba, se puso en plan periodista profundo e inquisidor y, con una mirada veladamente artera, lanzó su pregunta como un dardo al rojo vivo a los artistas:
- Vosotros para salir al escenario, ¿tomáis algún tipo de alucinógeno o excitante?
A lo que uno de los Amaya, el de las gafotas, respondió con seguridad, casi escandalizado, para disipar cualquier sombra de duda:
- No, no, no, por dió, qué diceh, hijo mío, nosotroh salimoh completamente ebrioh...
Comentario:
Ja,ja, tus servicios como propalador de la filosofía existencialista cerumítica, te serán retribuidos, no monetariamente por supuesto, ¡no caigamos en la vulgaridad del vil metal!, pero te será reservado un lugar destacado entre los tanques de nitrógeno líquido que se emplearan para salvar los cerebros más infectos y depravados y por lo tanto insustituibles para la involución de la raza humana.
Comentario:
Esta historia es digna de los "Cuentos de la Cripta"... Tengo miedo de descolgar mi teléfono... (para los que aun no lo sepan el tono que suena cuando alguien me llama es "el torito bravo")... Por cierto. Enhorabuena por tu nuevo visitante húngaro...