EPINEFRINA, MEPIVACAINA Y KENNY G SONANDO EN LA MENTE DE GEORGE LUCAS
Esta mañana, al salir de casa, me encontré con un viejo amigo.
-¿Dónde vas?- me preguntó mientras me estrechaba fuertemente la mano.
Voy al dentista porque me está saliendo la muela del juicio.
-¡Ah!, pues no tengas prisa – me dijo poniendo cara de sorpresa. – ¡porque con lo lenta que es la justicia en este país.!
-¡OTRA GLORIA PERDIDA PARA EL CLUB DE LA COMEDIA!- pensé mientras él aullaba de risa.
Al fin llego a la consulta. Una enfermera me indica que me siente en la sala de espera. Hay un sofá y dos sillas. Las sillas están ocupadas y el sofá hace tiempo que llora la ausencia de un plumero ( de los de quitar el polvo, ¡no seáis escatológicos!).
Se abre la puerta de la consulta y aparece un tipo con cara de boxeador sonado, lleva un algodón ensangrentado entre los labios. Para mi sorpresa me dicen que pase porque me van a anestesiar previamente. El dentista, un tipo flaco con caracolillos en la nuca, busca un recoveco en la encía y descarga el líquido de la jeringa con un movimiento rápido. Me pide que salga y espere.
En la sala, sobre una mesita de cristal, hay una pila de revistas del corazón – debe ser para prolongar los efectos de la anestesia – me digo. Cojo un HOLA mugroso que suplica un adiós, paso las páginas deprisa, posando los ojos sólo en las fotos, parece un monográfico sobre la boda del príncipe. Lo dejo. Cojo el periódico, de fondo suena una fresa eléctrica y un ligero tufo a hueso quemado flota en el ambiente. Ojeo las noticias, Kenny G, ese aventajado discípulo de Bartolo el flautista, empieza a sonar por el hilo musical.
Cuatro muertos en Palestina tras un ataque indiscriminado de tropas israelíes a un campo de refugiados. Abandonan otro niño a las puertas de un bar de alterne. Otra mujer muerta a manos de su pareja; otra mártir de ese eufemismo que llaman “terrorismo doméstico”. En fin, el mundo sigue igual, ¡ menos mal que nos queda Portugal!.
Busco la sección de deportes del periódico, salto presuroso las esquelas, llenas como no, de frases lapidarias. Llego a la sección de contactos, leo algunos, me hacen gracia. De repente en una esquina veo enmarcada en un cuadrito una foto de Darth Vader, anuncia un 807, a pie de foto hay un texto que dice: “ Oye mis susurros asfixiantes, ¡te llevaré a otra galaxia!.” Paso página frotándome los ojos, llego a la sección dedicada a la televisión, un anuncio a color a toda página publicita “Dos rombos”, el programa de Lorena Verdúm, en él se dice: “Hoy hablaremos de sexo oral” y junto a una foto de la presentadora, aparecen R2-D2 y un risueño C-3PO al que misteriosamente le brillan mucho los bajos. Vuelvo a frotarme los ojos, ¡esto es increíble!. Decido cerrar el periódico asustado. ¡Es una alucinación! – me digo. Miro al resto de pacientes. Una mujer mayor con moño antiarrugas y en la otra silla... ¡Chewbacca ojeando el Marca!! con un colgante de la virgen del Rocío sobre la canana cruzada. -¡ No puede ser!! - digo al borde de la histeria mirando hacia la otra pared, pero me sorprende encontrar un póster con el rostro de la princesa Leia con un texto que reza: “Visite Elche”.
Me siento febril, confundido, no sé si es el efecto de la anestesia, no sé si es porque ayer me quedé hasta las tantas viendo “El Retorno del Jedi”, no sé si es por el bocadillo de nocilla con mejillones del desayuno, lo único que tengo claro es que a George Lucas, le pica la peluca.
-¿Dónde vas?- me preguntó mientras me estrechaba fuertemente la mano.
Voy al dentista porque me está saliendo la muela del juicio.
-¡Ah!, pues no tengas prisa – me dijo poniendo cara de sorpresa. – ¡porque con lo lenta que es la justicia en este país.!
-¡OTRA GLORIA PERDIDA PARA EL CLUB DE LA COMEDIA!- pensé mientras él aullaba de risa.
Al fin llego a la consulta. Una enfermera me indica que me siente en la sala de espera. Hay un sofá y dos sillas. Las sillas están ocupadas y el sofá hace tiempo que llora la ausencia de un plumero ( de los de quitar el polvo, ¡no seáis escatológicos!).
Se abre la puerta de la consulta y aparece un tipo con cara de boxeador sonado, lleva un algodón ensangrentado entre los labios. Para mi sorpresa me dicen que pase porque me van a anestesiar previamente. El dentista, un tipo flaco con caracolillos en la nuca, busca un recoveco en la encía y descarga el líquido de la jeringa con un movimiento rápido. Me pide que salga y espere.
En la sala, sobre una mesita de cristal, hay una pila de revistas del corazón – debe ser para prolongar los efectos de la anestesia – me digo. Cojo un HOLA mugroso que suplica un adiós, paso las páginas deprisa, posando los ojos sólo en las fotos, parece un monográfico sobre la boda del príncipe. Lo dejo. Cojo el periódico, de fondo suena una fresa eléctrica y un ligero tufo a hueso quemado flota en el ambiente. Ojeo las noticias, Kenny G, ese aventajado discípulo de Bartolo el flautista, empieza a sonar por el hilo musical.
Cuatro muertos en Palestina tras un ataque indiscriminado de tropas israelíes a un campo de refugiados. Abandonan otro niño a las puertas de un bar de alterne. Otra mujer muerta a manos de su pareja; otra mártir de ese eufemismo que llaman “terrorismo doméstico”. En fin, el mundo sigue igual, ¡ menos mal que nos queda Portugal!.
Me siento febril, confundido, no sé si es el efecto de la anestesia, no sé si es porque ayer me quedé hasta las tantas viendo “El Retorno del Jedi”, no sé si es por el bocadillo de nocilla con mejillones del desayuno, lo único que tengo claro es que a George Lucas, le pica la peluca.
Comentario:
¡¡Joder!! anulaciones NOOOOOOOOO, ALUCINACIONES (Si es que ya es viernes)
Comentario:
Muy bueno, Capitán.¿Por qué será que tenemos tanto miedo al dentista? A mí se me descompone el cuerpo cada vez que me toca visita.
Lo de la anestesia me recordó cuando operaron a mi hijo, tenía 4 años, le dieron un jarabe que le hacía ver anulaciones (lo hacen a propósito para que se tranquilicen). Miraba a la pared y veía peces cantando y bailando, vamos que le hicieron un pase completo de "La Sirenita". Se lo llevaron con una cara de felicidad que intenté engatusar al médico a ver si me daba a mí un poco... pero no coló.
Gracias por tu enlace.
Besos en desorden.
Lo de la anestesia me recordó cuando operaron a mi hijo, tenía 4 años, le dieron un jarabe que le hacía ver anulaciones (lo hacen a propósito para que se tranquilicen). Miraba a la pared y veía peces cantando y bailando, vamos que le hicieron un pase completo de "La Sirenita". Se lo llevaron con una cara de felicidad que intenté engatusar al médico a ver si me daba a mí un poco... pero no coló.
Gracias por tu enlace.
Besos en desorden.
Comentario:
Juaaas, juas, juas, juas... ese dentista con caracolillos usa anestésicos de lo mejor, caramba.
Amigo Captain, tuene usted un sentido del humor sencillamente acojonante, del bueno, no como el de su viejo amigo, el del principio del post.
Insiste, compañero, que es una alegría leerte.
Saludos.
Amigo Captain, tuene usted un sentido del humor sencillamente acojonante, del bueno, no como el de su viejo amigo, el del principio del post.
Insiste, compañero, que es una alegría leerte.
Saludos.
Comentario:
Macho! Se te ha olvidad explicar como nos avisa Chewbacca de que hemos sobrepasado el hiperespacio....