EL SITIO DE MI RECREO
Es una canción de ese bendito trovador laureado eternamente por las musas que es Antonio Vega. Alquimista loco que alcanza siempre la sublimación del verso pluscuamperfecto. La canción habla de esos momentos de recogimiento que uno mendiga a estos días caníbales. Del sitio secreto en donde nos guarecemos de las tormentas de este mundo.
El sitio de mi recreo es un bar que tiene a San Pedro de portero, pese a llamarse Miguel Ángel, como el divino, tiene en las manos las llaves del cielo. El dueño, Fernando, es un loco mecenas que se empeña en empeñarse, trayendo grupos que le gustan y que gustan. Algunas veces se le ve sonreír detrás de la pecera, con el cigarrito colgado de la comisura de los labios, mientras pincha algún disco de los ochenta.
A los dos, a Miguel y a él, los conocí cuando jugaba a policías y ladrones, me cayeron bien desde un principio, quisiera pensar que a ellos conmigo les sucede lo mismo.
El Café Mercantil es la isla del tesoro de todos los calaveras, el destierro de las despedidas de soltero, el lugar donde las cervezas saben menos amargas. Ave Fénix resurgiendo del cenicero en que quisieron transformar el casco antiguo. Altar de los sábados a dos velas, café de quijanos trasnochados buscando una dulcinea imposible. El país donde Alicia busca las maravillas y la confunden, en la puerta del servicio, con una princesa.
Donde el Nicolas Cage de Leaving Las Vegas busca un hombro para llorar su pena. Donde Thelma y Louis eligen camino en la encrucijada del humo de sus cigarrillos, donde me encuentro con las mujeres que más valen la pena, con mis hermanos y con algún que otro primo. El único sitio donde me atrevo a bailar no sintiéndome un dinosaurio que acabaran de desenterrar. Donde hay tipos que llegan con la marea y se los lleva la resaca, donde un día casi me despeño por las curvas de una sirena varada. Donde pago por una cerveza y me regalan una sonrisa.
La boca de metro donde desembocan mis amaneceres, mientras suena el “Whith or Whithout You” de los U2 que es una cura de humildad, el mundo sigue con o sin nosotros.
Empezó siendo café concierto pero Antonio Vega lo hizo templo. Ahora saltáis a la Red después de años sin nada bajo el trapecio, os deseo la mejor de las suertes en esta nueva singladura.
Fernando, ¡bendito!, anda sé bueno y tráenos a Fito.
El sitio de mi recreo es un bar que tiene a San Pedro de portero, pese a llamarse Miguel Ángel, como el divino, tiene en las manos las llaves del cielo. El dueño, Fernando, es un loco mecenas que se empeña en empeñarse, trayendo grupos que le gustan y que gustan. Algunas veces se le ve sonreír detrás de la pecera, con el cigarrito colgado de la comisura de los labios, mientras pincha algún disco de los ochenta.
A los dos, a Miguel y a él, los conocí cuando jugaba a policías y ladrones, me cayeron bien desde un principio, quisiera pensar que a ellos conmigo les sucede lo mismo.
El Café Mercantil es la isla del tesoro de todos los calaveras, el destierro de las despedidas de soltero, el lugar donde las cervezas saben menos amargas. Ave Fénix resurgiendo del cenicero en que quisieron transformar el casco antiguo. Altar de los sábados a dos velas, café de quijanos trasnochados buscando una dulcinea imposible. El país donde Alicia busca las maravillas y la confunden, en la puerta del servicio, con una princesa.
Donde el Nicolas Cage de Leaving Las Vegas busca un hombro para llorar su pena. Donde Thelma y Louis eligen camino en la encrucijada del humo de sus cigarrillos, donde me encuentro con las mujeres que más valen la pena, con mis hermanos y con algún que otro primo. El único sitio donde me atrevo a bailar no sintiéndome un dinosaurio que acabaran de desenterrar. Donde hay tipos que llegan con la marea y se los lleva la resaca, donde un día casi me despeño por las curvas de una sirena varada. Donde pago por una cerveza y me regalan una sonrisa.
La boca de metro donde desembocan mis amaneceres, mientras suena el “Whith or Whithout You” de los U2 que es una cura de humildad, el mundo sigue con o sin nosotros.
Empezó siendo café concierto pero Antonio Vega lo hizo templo. Ahora saltáis a la Red después de años sin nada bajo el trapecio, os deseo la mejor de las suertes en esta nueva singladura.
Fernando, ¡bendito!, anda sé bueno y tráenos a Fito.
Comentario:
Capitán... yo quiero ir. ¿Cuándo sale su barco? Prometo bailar hasta caer rendida, quedarme afónica de tanto cantar, y emborracharme haciendo locuras hasta que nos encuentre el día.
El desorden, en persona.
El desorden, en persona.
Comentario:
Mi Captain,
después de leer en su cuaderno de bitácora las anotaciones de su singladura, definitivamente renuncio a organizar una tripulación que surque los mares que tú has navegado.
Quedo, sencillamente, asombrado y a la deriva, esperando que recoja mi esquife si, en alguna ocasión, quizá por despiste, atraviesa estas aguas. Hasta entonces, quedo a sus órdenes.
(Cabrón, pedazo de cabrón)
después de leer en su cuaderno de bitácora las anotaciones de su singladura, definitivamente renuncio a organizar una tripulación que surque los mares que tú has navegado.
Quedo, sencillamente, asombrado y a la deriva, esperando que recoja mi esquife si, en alguna ocasión, quizá por despiste, atraviesa estas aguas. Hasta entonces, quedo a sus órdenes.
(Cabrón, pedazo de cabrón)
Comentario:
Es que no hay nada mejor
que revolver el tiempo con el café.
Es que no hay nada mejor
que componer sin guitarra ni papel paralelas vienen siguiéndome
espacio y tiempo juegan al ajedrez.
Con versos asi, ¿quien puede resistirse?
Parece que en ese bar gano el tiempo la partida.
un beso
que revolver el tiempo con el café.
Es que no hay nada mejor
que componer sin guitarra ni papel paralelas vienen siguiéndome
espacio y tiempo juegan al ajedrez.
Con versos asi, ¿quien puede resistirse?
Parece que en ese bar gano el tiempo la partida.
un beso
Comentario:
Querido Capitán. Me recuerda a la magnífica (como siempre) canción La taberna del Buda de los Café Quijano, donde se dan cita los más dispares personajes y encuentran allí la libertad que la sociedad les limita. Efectivamente, así es el Mercantil: cada uno de su padre y de su madre y todos hermanos. Tu prosa nos deja cumplida prueba de ello. No dejes de escribir así.
Comentario:
Llévame un dia.Por aki no hay Mercantiles en los que la cerveza sepa menos amarga...
Comentario:
Muy bonito cuñao. Desde que eché la papa hasta las últimas consecuencias en el Mercantil, hace ya algunos años, no he vuelto. Pero se agradecen los recuerdos. Salud.
Comentario:
Querido Francisco de Quevedo y Villegas urbano y contemporáneo:
He necesitado leerme tu precioso y preciso post varias veces para darme cuenta que hablabas en serio. Que ese templo que tan bien describes existe en la realidad y no solo en nuestra imaginación común.
Después de babear al oir mentar determinados nombres, tengo que encomendarte que me cuides ese sitio por si algún día puedo visitarlo para fagocitar sus esencias.
Recibe un abrazo libertario y dile a Fernando que yo también quiero que os traiga a Fito.
He necesitado leerme tu precioso y preciso post varias veces para darme cuenta que hablabas en serio. Que ese templo que tan bien describes existe en la realidad y no solo en nuestra imaginación común.
Después de babear al oir mentar determinados nombres, tengo que encomendarte que me cuides ese sitio por si algún día puedo visitarlo para fagocitar sus esencias.
Recibe un abrazo libertario y dile a Fernando que yo también quiero que os traiga a Fito.
Comentario:
Oh my captain!! Sencillamente brillante. Estaba ansiosa por leer tu oda a nuestro bar-café-pub-x preferido. Un local donde la mezcla de estilos se hace encantadora, donde la música de los 80 une a pelujos, pijos, princesas y humildes escribas. Desterré hace tiempo lo de buscar maravillas, pero para satisfacción de la que suscribe y espero, del que escribe, me atrevería a decir tmb que el mercantil es uno de los últimos reductos donde mi experiencia más reciente me dice que aún es posible conocer alguna persona inteligente(inteligible ya menos), original y lo que es de agradecer sobre todas las cosas, capaz de conversar a esas horas de algo más que del JB y del frío.
Fdo: La princesa encantada (de conocerte)
Fdo: La princesa encantada (de conocerte)





