UN CAMALEÓN BAJO LA LLUVIA
El hombre con ojos de camaleón se lamentaba en un rincón del bar. Hundía su rostro entre sus hombros y el flequillo le caía lánguido sobre la frente. Fumaba deprisa y a veces la fumata blanca del humo de su cigarrillo, al metérsele en los ojos, anunciaba el nuevo papado de una lágrima. Parecía perplejo, quizás se preguntara por qué las cervezas saben a soledad, mientras se llevaba aquel zumo espeso de malta a la boca. Había un silencio extraño en el café, un silencio de tarde de domingo, en las que se inventaron los velatorios. Apenas un murmullo revoloteaba en al aire como si la gente contuviera el aliento para no respirar el hedor del difunto fin de semana. Sólo el reloj de pared, agujereado de carcoma, se hacía oír con su tic tac inexorable.Al hombre con ojos de camaleón le quedaban pocos días de vida. Eso le espetó un galeno taciturno una mañana de lunes, bajo una luz cenital que anunciaba el purgatorio.
Dejó de remover la cerveza con un palillo para hacer espuma y me miró con ojos de vidriera de catedral.
- No sabría decirte las horas que llevo aquí sentado, parece que formara parte del mobiliario – me dijo con voz de muñeco roto y una extraña mueca en la cara. Cogió su gabardina y hundió el cigarrillo en el cenicero.
- Adiós, no me llames, yo te encontraré – y estrechó mi mano débilmente. Noté un sudor frío recorriendo la palma de su mano y los nudos retorcidos de sus venas. Atravesó el pequeño pasillo levantando un polvo antiguo a su paso, un extraño aura le acompañaba y le daba apariencia de ser seráfico.
Todavía no estaba muy lejos cuando casi le grité – hay una calle aquí cerca donde un hombre dibuja sonrisas en caras de los transeúntes. – El se giró, parecía algo confundido -¿ y quién quiere una sonrisa?, preguntó extrañado.
Se marchó cerrando la puerta de un golpe, la pequeña campanilla que pendía sobre ella empezó a sonar violentamente. A través del enorme ventanal pude ver que afuera lo esperaba un coche de lunas tintadas. El cristal del copiloto se bajó y vi el rostro de un insecto que sonrío al hombre con ojos de camaleón. Le habló con un zumbido y ambos rieron.
Cuando salí del bar, con la misma borrachera triste, la tarde era un plomillo de pesca suspendido en un cielo de aguas negras. Empezó a llover y la gente corrió a guarecerse a los soportales. Corrí calle abajo sorteando los árboles plantados en la acera. Al cruzar una esquina vi en un callejón el cuerpo de un hombre tendido en el suelo, le habían disparado entre ceja y ceja. Todavía flotaba en el aire el olor de la pólvora y la sangre espesa, pese a la lluvia, le había calzado un antifaz. Reconocí aquella gabardina sobre la que la lluvia trazaba meandros de formas caprichosas. Me acerqué para identificar el cadáver; era el hombre que dibujaba sonrisas en la cara de los transeúntes.
Comentario:
Nadie debería traficar con sonrisas. Ni siquiera las regaladas, si no resultan naturales, pueden llegar a desagradar. El rey camaleón lidera a los libertadores del mal humor. Viva el rey.
Felicidades por tu escrito. Está muy bien redactado y me ha gustado mucho.
Estoy descubriendo tu blog.
saludos.
Ivan
Felicidades por tu escrito. Está muy bien redactado y me ha gustado mucho.
Estoy descubriendo tu blog.
saludos.
Ivan
Comentario:
Ya me pintes una sonrisa, o me llenes el corazón de nostalgia y tristeza, tus letras me van empapando como la lluvia de una tarde de domingo. Eres el tesoro que vengo a buscar cada día.
Un beso, amado Capitán.
Un beso, amado Capitán.
Comentario:
Algunos infelices, viendo a la muerte venir hacie ellos al otro lado de la calle, aprovechan y hacen lo imposible por quitar la felicidad a los demás, como si con ello vengaran su fin.
Yo también tuve un lunes melancólico. ¡Saludos, Capitán Cerumen!
Yo también tuve un lunes melancólico. ¡Saludos, Capitán Cerumen!
Comentario:
Hay gente capaz de dibujar sonrisas, algunos con un lápiz hecho de un material especial que desconozco. Pero una vez realizado el trazo en el aire, se forma el gesto, imborrable. El lápiz, sin embargo, no funciona para ellos.
Son pocos, poquísimos, esperemos que no haya muchas tardes como esa.
Son pocos, poquísimos, esperemos que no haya muchas tardes como esa.
Comentario:
Me ha gustado. Sí, los domingos por la tarde alguien suele matar al hombre que pinta sonrisas...
Un abrazo. Muralla.
Un abrazo. Muralla.
Comentario:
Seguro que el cadaver sonreía. Y el asesino no podrá volver a pensar en sonrisas.
Un abrazo desde mi convento
Un abrazo desde mi convento
Comentario:
Cierto, no todo en la vida son risa. Existe dolor, tristesa, nostalgia.
Mis dos neuronas tienen que discutir ésto que nos has dejado, veremos si alguna conclusión termina por aflorar.
Un abrazo Capitán
Mis dos neuronas tienen que discutir ésto que nos has dejado, veremos si alguna conclusión termina por aflorar.
Un abrazo Capitán
Comentario:
Me quedo pensativa...al leerte con una nostalgica sonrisa en mi cara...siempre se disfruta venir a tu espacio y pasear por tus letras!
Un beso en la punta de la nariz!
Un beso en la punta de la nariz!
Comentario:
Siempre hay quien se siente amenazado por una sonrisa.
Gracias por lo que me dices.
Un besazo
Gracias por lo que me dices.
Un besazo
Comentario:
Mmmm Cap, Raymond Chandler puritito. Con el poder que me ha sido conferido, yo te nombro Rey del Blues.
No lo puedo evitar, cada vez que te leo chasqueo la lengua como el que paladease un bourbon con Phil Marlowe o Lemmy Caution. De la bofia, nada. Estaban dándole al blog ;-))
Agradecidos y libertarios abrazos, mon Cap.
No lo puedo evitar, cada vez que te leo chasqueo la lengua como el que paladease un bourbon con Phil Marlowe o Lemmy Caution. De la bofia, nada. Estaban dándole al blog ;-))
Agradecidos y libertarios abrazos, mon Cap.
Comentario:
Que cuento más triste y encima ahora que se ha muerto el Papa
Comentario:
Oh :( Precioso pero no sé si lo he interpretado bien, voy a meditar un poco ;) xxxxxxxxx
Comentario:
Caramba...
pues yo sí quería una sonrisa, pero, sabs, Captain, no sé con qué quedarme, si con las sonrisas o la poesía que, siempre, combinadas de una u otra forma, se encuentran aquí.
Espero que no haya que elegir, porque soy capaz de partirme en dos para quedarme con ambas.
Un abrazo, amigo mío.
Comentario:
Esta noche vi llover, vi gente correr y no estabas tu... ¡Que lunes mas melancólicos tienes capitán...! Abre la ventana, mira a la calle, hace sol, algunas nubes blancas salpican el horizonte, pero la luz del día lo inunda todo. Alegría! ni que tuvieras que lidiar cada lunes con vente auténticos cerebros esponjifores por hora, y además con cura imposible para la mayoría de ellos... Saludos!