LAS OTRAS HOJAS MUERTAS
Declina la tarde y sobre una plazuela concurrida se alzan casas que la circundan. En el ala derecha de la misma y en balcón suspendido, entre geranios y rosas silvestres está una mujer mirando desde una ventana. Su vista perdida al final de la plazuela, donde se alza otro balcón en el que un hombre se adivina, pues su sombra se recorta a la luz de una lámpara, en la oscuridad de la tarde.
Don Alonso.- Saca de un bolsillo una carta que acaba de recibir. El sobre no tiene remite, pero desprende un tenue olor a rosas recién cortadas. La abre y empieza a leer.
Carta de Dolores.-
Esta carta que ahora tenéis en vuestras manos, la llevé yo en mi pecho largo tiempo y sospecho que la tinta que la adorna se ha insuflado de la sangre de mi corazón, del calor de mi pecho, y los rasgos pronunciados de mi grafía se deben al palpitar alocado de un corazón que por vos muere.
Noble Señor por vos profeso un amor desbocado y haciendo honor a mi nombre me retuerzo como el estertor último de la sierpe solamente al contemplaros.
En la mañana cuando os veo salir de vuestra casa atravesando la plazuela, llena del bullicio de las gentes que pululan, imagino que venís a buscarme y llamáis a la puerta de este torreón solitario en donde vivo. Porque aunque vivan junto a mí, mi madre y mis dos hermanas, mi corazón está solo sin vos, más si lo acompañase un regimiento entero seguiría sulfatándose en este olvido al que lo habéis confinado.
Cuantas veces he soñado tocar vuestras manos que presumo cálidas y ponerlas en mi pecho para que vos también oigáis el alocado engranaje que chirría falto de unos besos lúbricos. En vuestros ceremoniosos ojos de un verde profundo que se diluyen en un rostro bondadoso, he soñado muchas veces que me bañaba y ungía mi cuerpo de verde aguamarina. Pero al salir de estas ensoñaciones veía la triste realidad en que me hallaba, los negros grajos volando en torno a la torre que se levanta paralela a vuestra ventana y el ojo ciego y blanco del reloj que tantas veces he oído en la madrugada sin poder conciliar el sueño, sintiéndome presa de mis sábanas, que me abrazaban como quisiera que hicierais vos.
Y ahora en estos días grises de otoño mientras la lluvia resbala en los cristales de mi ventana y a veces el viento aúlla y mece las copas desnudas de los árboles, pego mi cuerpo a mi ventana, como la mosca que espera un resquicio para entrar al calor del hogar y os intuyo a través de las gotas de lluvia, aparecéis caleidoscópico, recortado también en vuestra ventana, iluminada la estancia por un quinqué.
Mientras en la calle el sereno con su larga vara enciende las lámparas de gas y los viandantes últimos buscan el refugio de sus casas, yo os imagino leyendo esta carta, escrita con la sangre de toda una vida, con la sangre que he robado de un débil corazón, que por vos palpita.
He de despedirme, ¡pero cuesta tanto!. Volveré a mis oscuros desvelos, a mis noches de obligado insomnio. Sin más me despido deseando veros pronto y que Dios os guarde, tal es mi deseo.
Suya siempre.
Dolores.
Al fin la noche extiende su negro velo. La plazuela está desierta, algunas hojas secas se arremolinan en torno a los pies de los faroles, una lluvia liviana cae incesante. Se empiezan a encender las luces en el interior de las casas, las ventanas parecen celdas de un panal monocromático.
El sonido de un piano se filtra melancólico surgiendo de algún balcón vecino. El mundo se envuelve en la sombra; sombra que es patrimonio de los borrachos, de las prostitutas, de los poetas y bohemios. Y allí parado en la misma ventana, don Alonso continúa mirando la misiva y de vez en cuando alza su rostro y pierde su vista a través de los cristales, escrutando la noche y las ventanas vecinas, que ya empiezan a apagarse para dejar sumidos en sueños a los seres que continuamente las abren. Algunos gorriones ateridos se amontonan en las copas de los árboles, imberbes de hojas, y parecen murmurar como quejándose de la cercana presencia de un vecino inoportuno.
Don Alonso deja de mirar la carta, la arruga apretándola fuertemente, luego la hace pedacitos y la arroja al fuego encendido que crepita como agradeciendo el nuevo combustible.
En alguna parte no muy lejos de allí, también se ha partido en pedazos un corazón enfermizo por un amor no correspondido.
"... No hay reposo ni guarida para tu breve fulgor, incierta hoguera aterida". Amor Nómada. Carmen Martín Gaite
Comentario:
Estimado Capitán:
Su cristalina narración ha despertado en mi toda clase de sensaciones. A través de sus cristales ha logrado construír imágenes llenas de formas y de movimiento. Sus personajes simples pero contundentes me han dejado sumido en un profundo pensamiento.
Muchas gracias Capitán.
Su cristalina narración ha despertado en mi toda clase de sensaciones. A través de sus cristales ha logrado construír imágenes llenas de formas y de movimiento. Sus personajes simples pero contundentes me han dejado sumido en un profundo pensamiento.
Muchas gracias Capitán.
Comentario:
Upssssss... ¿pero por qué no he descubierto tu blog hasta ahora? ¿einnn?
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Sorprendente, Capitán. Estos cambios de registro me tienen desconcertada. Y se ve esa plaza tan clara, con sus farolas, sus sombras y la lluvia que dan tentaciones de buscar en las ventanas a esos dos personajes que no se encontrarán nunca.
Comentario:
Imperdonable por mi parte el fallo del márketing, la próxima será con salves.. sálvesequienpueda, jajajajaja
Un besín y te he contestado también en mi blog.
Un besín y te he contestado también en mi blog.
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Aaaaayyyyyy (suspiro profundo y eterno de amor no correspondido...) qué melancolía y qué desesperanza se respira y qué crudamente real pintas la dura realidad.
Precioso.
Precioso.
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Una historia de amor sin final feliz, creo que tristemente es comùn hoy en dìa...pero siempre queda abierta la posibilidad de encontrar un final feliz de...vivieron felices uff he visto demasiadas peliculas...niño que soy una romantica empedernida..
Tù historia maravillosa los detalles perfectamente descritos es como estar ahi...viendo como tristemente el fuego consume el amor de Dolores...
Un beso en la punta de la nariz!
Tù historia maravillosa los detalles perfectamente descritos es como estar ahi...viendo como tristemente el fuego consume el amor de Dolores...
Un beso en la punta de la nariz!
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¡Vaya! lo que me faltaba a mí, con lo romántica que me pone la primavera, Capitán. Dolores no tenía que haber escrito la carta, tenía que ir directamente a buscarlo. Igual hubiera sido rechazada, pero las cosas, mejor de frente. Te admiro, escritor, mucho.
Un beso.
Un beso.
Comentario:
ahora no tengo tiempo de leer tu post, lo haré más tarde te lo prometo.
te puedo preguntar una cosa...¿tu no te llamarás por casualidad Guido?...
no te lo tomes a mal pero tu forma de escribir me resulta muy familiar...
un abrazo
la dama de shalott
te puedo preguntar una cosa...¿tu no te llamarás por casualidad Guido?...
no te lo tomes a mal pero tu forma de escribir me resulta muy familiar...
un abrazo
la dama de shalott
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Bueno, Cap, vaya historia. Lamentablemente, Alonso queda sin castigo por su altanería. Yo propongo:
... de la hoguera, desde el centro del fuego, los humos protestaron, por el perfume y la tinta de la carta, se revolvieron en traviesas volutas y construyeron unas manos de mujer que, ante la estupefacción de Alonso, bajaron su bragueta y sacaron su miembro, absolutamente tieso, y cuando el julai se preparaba para una zambombada superior, la mano agarró el escroto y dio un fuerte tirón de la boslita completa hacia abajo, como quien, furiosamente, quiere romprer la piñata, y ahí terminó la historia sexual de Alonso.
... de la hoguera, desde el centro del fuego, los humos protestaron, por el perfume y la tinta de la carta, se revolvieron en traviesas volutas y construyeron unas manos de mujer que, ante la estupefacción de Alonso, bajaron su bragueta y sacaron su miembro, absolutamente tieso, y cuando el julai se preparaba para una zambombada superior, la mano agarró el escroto y dio un fuerte tirón de la boslita completa hacia abajo, como quien, furiosamente, quiere romprer la piñata, y ahí terminó la historia sexual de Alonso.
Comentario:
No dejas de sorprenderme. Hermosa, tierna y desesperada carta de amor de un solitario corazón. Un ambiente perfectamente descrito, en el que me siento flotar, y un triste final, como corresponde a la historia.
Felicidades y gracias por tan bello relato.
Un abrazo. Muralla.
Felicidades y gracias por tan bello relato.
Un abrazo. Muralla.
Comentario:
¿Por qué conseguir calor dando comida a la chimenea a costa de desgarrar un corazón, cuando habría sido más sencillo abrigarse con un cuerpo ajeno que lo deseaba?
Si es que no aprendemos, Cap. Si es que no queremos aprender ... a amar.
Conmovedora historia, amigo. Te mando unos sentidos y libertarios abrazos, deseando que recibas otra carta ;-)))
Si es que no aprendemos, Cap. Si es que no queremos aprender ... a amar.
Conmovedora historia, amigo. Te mando unos sentidos y libertarios abrazos, deseando que recibas otra carta ;-)))
Comentario:
Es una historia muy triste, yo esperaba un final de opereta, el se tiraba por el balcon en busca de su amada y a medio camino recordaba que no sabia volar. y asi tendria dolores para años.
No es culpa suya no poder amarla, asi que mejor tu final, no sere rencorosa.
un besazo, prisionero de tus historias.
No es culpa suya no poder amarla, asi que mejor tu final, no sere rencorosa.
un besazo, prisionero de tus historias.