logotipo

img_google
LA COTUBÍA Una muestra de lo que puede hacerse gracias a la criogenización cerebral.
Acerca de
Sobre tu nave - un plinto verde de algas marinas, de moluscos, de conchas, de esmeralda estelar-, capitán de los vientos y de las golondrinas, fuiste condecorado por un golpe de mar. Rafael Alberti


Sindicación
 
AIRE

Se sentó delante del plato vacío, de un mendrugo de pan y unos cubiertos en los que empezaba a hacer mella el óxido. Sentía un nudo en el estómago que le lanzaba dentelladas a su columna. Imaginó el plato lleno, pero enseguida comprendió que sólo podría mojar pan en la yema de sus dedos.

Hacía días que no salía a comprar aprovisionamientos. La nevera era un páramo helado que protestaba con un ruido de fluidos. Los platos sucios se acumulaban en el fregadero. Las macetas languidecían plegando sus hojas, rindiendo vasallaje a una sequía pertinaz que se había instalado de improviso. Las persianas estaban bajadas y a través de las rendijas unas saetas de sol pujaban por abrirse camino entre las sombras.

Había un viejo espejo que apenas devolvía la mirada, un cenicero con overbooking de colillas, una radio cuyo dial señalaba la presintonía del silencio y una puerta, eternamente cerrada, cuyo ojo de cerradura supuraba atravesado por una llave.

La casa olía a humedad, a lugar cerrado. El polvo flotaba en el aire, ascendía por los exiguos rayos de sol que entraban a través de las rendijas, queriendo escapar de su confinamiento.

Se levantó despacio y caminó hacia el baño. Atravesó el estrecho pasillo en sombras, pulsó el interruptor de la luz pero sólo se oyó un clic sordo, el pequeño cuarto siguió en penumbra. Avanzó tanteando hasta llegar al lavabo y abrió el grifo. Le sorprendió el ruido aerofágico de las cañerías. Ni una sola gota mojó la palma de sus manos.

Lanzó una maldición entre dientes y golpeó con furia el pequeño espejo que colgaba sobre el lavabo. Su mano hendió el cristal, que derramó lágrimas afiladas sobre el suelo. Mientras desandaba el pasillo se miró la mano, tenía un corte profundo, la sangre corría resbalando por sus dedos.

De repente oyó pasos afuera en la escalera y unas voces que como arpegios se fueron haciendo gradualmente más audibles. Los pasos se pararon ante el rellano. Oyó un ruido de llaves que se agitaban golpeándose entre sí. Un sudor frío empezó a bañarle el rostro. Vio como giraba el pomo de la puerta, el cerrojo emitió un chirrido al descorrerse. Permaneció paralizado, la herida de la mano palpitaba como un segundo corazón, sintió que toda la sangre de su cuerpo se concentraba en sus extremidades haciéndole sentir pesado.

La puerta se abrió de golpe y una onda expansiva de luz le alcanzó de lleno. Sus pupilas se contrajeron de repente cegándole. Se llevó la palma de su mano izquierda al rostro para protegerse de la metralla lumínica. Cuando sus ojos se acostumbraron a la claridad pudo distinguir tres siluetas que avanzaban por el pasillo hacia el comedor. Un tipo encorbatado parecía estar enseñando la vivienda a una pareja. El tipo se acercó a la ventana del salón y arrancó una tira plástica que rezaba: Policía No Pasar. Abrió los postigos y levantó la persiana.

Entonces lo comprendió todo, notó un picor en la espalda y el ruido de unas alas al desplegarse. Caminó atravesando el pequeño salón y se sentó en el alféizar de la ventana. Observó el tránsito de la gente bajo sus pies, escuchó el ruido de las bocinas de los vehículos, agolpándose en el nudo de una hora punta. Miró hacia las azoteas de los bloques vecinos, vio el bosque de antenas que se cimbreaban con la suave brisa de la tarde. Esperó a que el viento cambiara, entonces se puso en pie y batió sus alas. Un par de plumas de cañones negros se desprendieron de ellas. Cerró los ojos, saltó y se hizo aire.


¡Feliz fin de semana a todos!.
 
Comentario:
Sublime mi capitan, sublime. Menudo relato tan bello nos dejas para el fin de semana. Un abrazo conventual y libertario. Que la semana sea suave.
 
Comentario:
Me he acordado de Nicole Kidman en los otros. Aunque ella no tenía alas. Me pregunto donde se fue él. ¿Tienen apartamentos las nubes?
 
Comentario:
Veo que nuevamente has conseguido que las palabras se plieguen a tus deseos. Las has domesticado y te obedecen sin rechistar, al servicio de tu relato.
Y el resultado es ... divino, Capitán, divino ;-)))
Un abrazo poético de finde, Cap. Y un Absolut Orange, que te lo has ganado.
 
Comentario:
Capitán, cada vez te admiro más, y si sigues escribiendo así superará el límite permitido y explotará por algún sitio. O se hará aire.
Gracias por dejar que me empape de tus historias.
Un beso.
 
Comentario:
Me alucinas en tu versión cómica.

Pero tu lado poético no puedo calificarlo. Es soberbio.

Buen fin de semana, amigo. Un abrazo lleno de nostalgia.

(se te echa de menos. ¿te debo alguna explicación?)
 
Comentario:
ajal
 
Comentario:
Que decir...me has dejado sin palabras. Precioso.
Un besazo y buen fin de semana a ti tambien.
 
Comentario:
Qué bueno!
No