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LA COTUBÍA Una muestra de lo que puede hacerse gracias a la criogenización cerebral.
Acerca de
Sobre tu nave - un plinto verde de algas marinas, de moluscos, de conchas, de esmeralda estelar-, capitán de los vientos y de las golondrinas, fuiste condecorado por un golpe de mar. Rafael Alberti


Sindicación
 
EL ADIÓS
Fue hace unos días, un amanecer, cuando el sol se desperezaba y se derramaba por la línea azul del horizonte. En los árboles de la calle los gorriones, en pleno alborozo, despertaban del letargo de la noche y piaban ansiosamente, como sorprendiéndose de seguir vivos, como bendiciendo la llegada del nuevo día.

Yo acababa de llegar a casa, arrastrando un olor a arenque ahumado en la barra de un bar, con los ojos de un brillo duro, hundidos, de un besugo que lleva varios días en el cristal expositor de una pescadería. Ni siquiera te oí trastear en el cuarto de baño, mientras te duchabas. Noté la cama revuelta, tu ropa interior tirada junto a la silla donde doblo la ropa. Tu perfume flotaba en el aire enrarecido de la habitación, ese suave olor a flores de otro mundo que se abren al caer la noche.

Estaba demasiado cansado y me tumbé en la cama y encendí el aire acondicionado. Un soplo mecánico puso a funcionar la consola, las rendijas se plegaron en alabanza, volvieron a alzarse y se detuvieron expectantes. Cerré los ojos y me entregué al sueño. Al principio noté bajo los párpados gusanos de luz deslizándose en la penumbra, pequeñas estrellas de brillos intermitentes. Luego la espiral de la inconsciencia me sumió en el sopor.

Desperté hacia el mediodía, una tos ronca me dio los buenos días. Me lavé la cara y me enjuagué la boca para quitarme el aliento dulzón del alcohol. Me tomé un café bien cargado sentado frente a la ventana del patio, mirando las azoteas y al perro del vecino que sentado a la sombra meneaba la lengua frenéticamente. Hacía calor, un calor extenuante, que envolvía los poros de la piel volviéndolos pozos ciegos. Entonces vi la nota en la alacena, doblada a la mitad, junto al bote donde guardo las pastas del café.

Desplegué el papel y reconocí tu preciosa letra, esa grafía de efes y ges pronunciadas, el trazo inclinado. Leí atentamente lo que habías escrito:

" Sé que esta no es la forma más indicada de despedirse. Sé que lamentarás no haberlo oído de mis labios, haberlo leído en mis ojos mientras las palabras fluían y se hacían eco en el silencio. Pero estoy segura de que no las encontraría, tú eres quien juega a juntarlas, yo sólo soy la mano inspiradora, el soplo del hálito, cuando tus fuerzas flaquean.
Ha sido una suerte el haberte conocido, el haber compartido contigo este tiempo, el que me dejaras guiar tu mano sobre el papel mientras escribías con ese gesto distraído, balanceando la pluma sobre el folio iluminado de un albor de luna sobre las dunas de un desierto.

He llegado a quererte, a desear estar siempre a tu lado, a gozar de mi mecenazgo y no esperar recompensa alguna más que tu dicha. Amarte en el frío del invierno, odiarte al llegar la primavera y verte inspirarte en otras fuentes, buscar otros susurros que convulsionaran, que alimentaran tu ingenio, que movieran los resortes lubricados de tu imaginación. Me has hecho reír y llorar, pero ahora te empeñas en escribir cada vez menos, ¡ahora que tienes tantas cosas que contar!, te vuelves arisco y arrinconas los folios en blanco que antes escribías con fruición. Ha dejado de sonar esa vieja Underwood que heredaste de tu abuelo, ya no martillea el silencio imprimiéndole en el rostro un carácter manchonado de tinta negra.

No sé quién de los dos deja a quién, sólo quiero que sepas que he sido feliz, que viví por ti mientras necesitaste de mí, pero llegó el verano y te has perdido en un mar interior donde no hay islas para náufragos donde hallar cobijo. Quizás vuelva en otoño, cuando los árboles deshojan sus cuadernos de bitácora, con las anotaciones de viajes inventados que hubieran querido hacer de no tener raíces.

Un beso, siempre tuya: tu Musa.


Esto es sólo un cuento, amenazo con seguir por estos mares, sólo me tomé un tiempo para estudiar mapas, para seguir líneas de derrota nuevas, para buscar amaneceres y atardeceres en otras tierras cuyos mares la estela de mi bajel aún no había conocido. Os eché de menos amigos, supongo que nos veremos en el Sunset. Abrazos y besos libertarios.
 
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Bueno, la musa se suele ir de fiestecilla por ahí de vez en cuando pero siempre regresa...(eso espero).

Feliz verano.

la dama de Shalott
 
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¿Quiere saber más?
 
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Capitan, a su servicio. Encantado de estar de nuevo enrolado en este barco literario. Saludos
 
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Qué zusto¡ qué despedida¡ qué bien que no sea verdad, travieso Capitán, qué bien que sigas con fuerzas renovadas y desempolvemos la bandera, los cañones y la bitácora. Lista para la aventura, siempre¡
 
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Que manera de explicar las cosas, como se echan de menos tus palabras en este mar de letras. Pero lo que mas me ha gustado a sido tu "amenaza" de volver.
Un besazo desde esta costa mediterranea.
 
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Me alegra leerle de nuevo, Capitán. Volver a ver sus letras ordenarse en una melodía de palabras.
 
Comentario:
Dios mío... qué manera de volver; qué manera de irse, las dos cosas a la vez.

Qué en forma vuelves, Captain, qué delicia volver a leerte.

Y créeme. tus lectores te echamos de menos aún más que tú a nosotros.

Un abrazo con viriles palmoteos en las espaldas, amigo mío.
 
Comentario:
Como dice Fray: me estaba asustando, iba leyendo e imaginando lo que vendría después, menos mal que era solo un cuento. Escribe, por favor, aunque sea a cuentagotas, pero escribe.
Un beso, querido Capitán.
 
Comentario:
HUY que susto, pense que nos dejabas y que haría esta tripulación sin su capitán que sepa interpretar la carta marina con ayuda de la brujula y el sextante, seríamos como una nube manejada por el viento sin rumbo ni destino.
Un abrazo conventual
 
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¡Despedidas! Que poco me gustan, y cuanto me estoy acostumbrando a practicarlas ultimamente...! Empezar de nuevo, comenzar otra vez, siempre, igual.... Capitán, aquí estoy de nuevo, tu grumete invernal, vuelve a estar libre, libérrimo... y destrozado. En fín, nos vemos y olvidaremos juntos en una taberna portuaria. Saludos.
 
Comentario:
Una bella forma de contarlo. Por mi parte, seguiré "vigilando" tu blog en busca de nuevos textos maravillosos. Un saludo!
 
Comentario:
Me alegro que regresaras de ese viaje por tus mares y recales otra vez en tu playa.
Encantada de leerte. Un abrazo. Muralla.
 
Comentario:
¡Qué maravilla beber tus palabras frescas de nuevo, mon Capitain! Resulta sorprendente comprobar lo que te he echado de menos al libar nuevamente y con fruición en tus fuentes aromáticas.
Bienvenido a bordo. Partimos en un pis-pas, corazón de melón.
Un abrazo libertario y emocionado, pero fuerte abrazo al fin, compañero.
No