Blogs.ya.com Quitar publicidad
LA COTUBÍA Una muestra de lo que puede hacerse gracias a la criogenización cerebral.
Acerca de
Sobre tu nave - un plinto verde de algas marinas, de moluscos, de conchas, de esmeralda estelar-, capitán de los vientos y de las golondrinas, fuiste condecorado por un golpe de mar. Rafael Alberti


Sindicación
 
FAUNA PISCÍCOLA ESTIVAL


Estos días el Lorenzo brilla en lontano, lanzando una lluvia de flechas doradas de puntas aceradas. Vaciando su carcac con la ansiedad del guerrero, que defiende una muralla, ante la amenaza del enemigo, que tiende sus escalas y corre raudo a embadurnarse de sangre, propia o ajena.

La dictadura del mercurio se ha instalado en esta villa sin Corte. Uno anda arrastrando sombras dibujadas por el Greco, con un peso ingente sobre los hombros, sintiendo el abrazo del bochorno que se pega a la ropa no queriendo marcharse.

Las piscinas públicas y púbicas empiezan a llenarse de ocasionales bañistas. La fauna estival se destapa, pieles lechosas entregándose a un baño de rayos UVA. Me gusta observar esa miríada de nadadores de distancias cortas, de bañistas domingueros con bocata oloroso de chorizo, fiambrera con tortilla de patatas sudorosa y toallas de propaganda que hacen daño a la vista.

En mis escasas comparecencias en este tipo de albercas para disfrute del género humano, he llegado a realizar un catálogo clasificatorio de las distintas especies que se exhiben sin recato, para solaz del mero observador, he aquí algunas de ellas:

El Palomo Piscinero: Individuo que se caracteriza por inflar su pechera y pavonearse en una especie de primitivo cortejo. Andar firme y decidido con leve contoneo de cadera y caída de brazos hacia atrás. Suele tapar sus vergüenzas con un leve suspensorio natatorio que constriñe su zona inguinal. Utiliza colores llamativos, su exigua anatomía puede estar decorada con algún tatuaje carcelario con tinta azul y leyendas del tipo: " Amor de Madre", "Cristo Vive" o el nombre de su amada acompañado de la retórica frase " Para toda la vida".
Es fácil reconocerlo porque además de los andares característicos y la indumentaria paquetera llevará un radiocasete de exagerado tamaño que vomitará, en horas propicias para sestear, alguna tonada de Camela o El Barrio en su defecto. Abstenerse de colocar la toalla a su vera porque llegada la hora de la comida nos regalará los oídos con todo tipo de exabruptos, además de una amplia panoplia de onomatopeyas escatológicas que en nada ayudarían a nuestra ulterior digestión.

Existe una amplia bibliografía sobre este personaje y la filmografía casposa patria tiene ya algunos "clásicos" que han loado esta especie como "Manolito Piscinas" y otras magnas obras que le llenan los ojos de lágrimas de emoción a José Manuel Parada.

El Guiri despistado: Siempre hay uno de ellos y es el más fácil de reconocer. Suelen ser individuos que no planifican excesivamente sus viajes y que una vez llegados a su destino descubren, para su desgracia, que la ciudad hasta donde han llevado sus posaderas no tiene playa. No les queda más remedio que exhibirse en las piscinas de los hoteles, con menos estrellas que el paseo de la fama de Algete, en los que se alojan. Se les conoce por su indumentaria y por una fisonomía muy peculiar.

Ellos: Camiseta hawaiana de colores estridentes, abierta hasta medio pecho, bermudas color beige, calcetines negros o marrones y sandalias modelo "Pilatos". Suelen llevar gafas de ver que se oscurecen al darles el sol y sus testas suelen estar coronadas con gorras de propaganda de sus países de origen. Algunos llevan camisetas que hacen referencia a los tópicos de los países que visitan, del tipo: "Spain is diferent", "Sol y Playa", "Torremolinos en el corazón", " Chipiona y Olé", etc...

De anatomía ventral algo rotunda y un albinismo incipiente, después de horas de exposición al Lorenzo suelen adquirir la tonalidad de una nécora con urticaria.

Ellas: Pamela o gorrita playera, biquini de los restos de Simago o de Harrod´s según el caso que suelen enfundar en una camiseta larga hasta las corvas, también llevan sandalias con adminículos colgantes con forma de flores o frutas. Bolso playero donde cabría el mueble bar de Joe Cocker.

Igualmente exhiben un blanco nuclear, son estilizadas aunque de caderas rotundas y piernas algo fláccidas.


El/La Elefante marino: Individuo/a caracterizado por exhibir sus redondeces sin pudor alguno, pliegues de carne que rebosan por las costuras de sus bañadores y biquinis. De andar pesado se desenvuelven fenomenalmente en el agua ya que flotan.
Bañarse al lado de ellos es poner en serio peligro la vida de uno, pues son sumamente aficionados a tirarse haciendo "la bomba" y vacíar media alberca en cada nueva incursión natatoria.

La/ El Sirena/o: Suelen ser los que más juego dan, son conscientes de su rotunda anatomía forjada al fuego de horas y horas de sudorosa entrega en gimnasios de baja catadura. Ellas llevarán microbikinis y al arrojarse al agua irán dejando un estela de aceite que riánse ustedes de la del Prestige.
Ellos realizan ejercicios gimnásticos elevando los pezones alternativamente entre espasmos musculares, llevan bañadores de nadador que deben ponerse y quitarse con calzador.

El/ La Dormilón/a: Paga la entrada para dormir, se tira en su toalla y es digno de observar la escena "Gulliveriana" de las hormigas subiéndose por los pies, piernas, barrigas níveas. Son los únicos que no mueven un dedo para espantar una mosca. Ya puede caer una bomba nuclear a sus pies que no van a mover una pestaña. Algunas veces los trabajadores de las piscinas, cuando van a cerrar, tienen que pincharles con la varilla de las sombrillas para cerciorarse de que siguen vivos.

El Niño de la pelotita: Hay dos imágenes que uno tiene grabadas a fuego en la memoria y que representan la inocencia de la infancia: Una es el niño vestido de marinerito en su Primera Comunión, con gesto arrobado, manos juntas y ojos perdidos en éxtasis místico teresiano y otra la del " niño de la pelotita piscinero", ser empecinado en dar patadas a un balón playero de un tamaño que dobla el de su perímetro craneal. Por mucho que le reprendras, sus frágiles conexiones neuronales únicamente le permitirán articular su piernecilla derecha para golpear el referido balón y a ser posible impactar en algún bañista que dormita, cual lechón en lodazal, cómodamente en su toalla.

Quien crea que todo esto no es más que una exageración producto de la sobreexposición a la radiación ultravioleta, no estará falto de razón, aunque no tendrá más que plantar su albar anatomía en una de estas piscinas públicas y limitarse a observar a la nutrida concurrencia, no tardará en darme la razón.
 
Comentario:
He conocido este blog a través de Jesús. No es que me haya llegado un arcángel, querubín o Juan Pablo II a reconducirme por tus enseñanzas piscineras hacia la verdad. Más bien me refiero a tu amigo lingüista, profesor de porte altivo y sapiencia magna que me iluminó cual descarga de 10000 watios (todavía no manejo bien el cambio a euros) con términos tan asombrosos como corvejómetro o el celebérrimo D.A.S., que cual De Ars Amandi de Ovidio acerca al hombre al contacto (carnal en este caso) con la divinidad.
En fin, que sólo quería agradecerte las risas que me has proporcionado sin pedirme (espero) nada a cambio. Oh my God! One more time! You've really got now!
 
Comentario:
Y el pesao/ada, dando gritos con el movil?? Que horror...
Asi sea.
Saludos, Capitan.

 
Comentario:
Se olvida mi docto capitán de otro especimen piscinero: El mirón paseante, que con cualquier excusa deambula por la piscina dejandose los ojos en los pectorales femeninos.
Un abrazo libertario desde el convento.
 
Comentario:
Si en los libros del cole nos hubiesen hablado de clasificaciones de esta enjundia, otro gallo nos cantara, gran Cap.
Ha sido tremendamente divertido leerte, a la par que muy evocador.
Un abrazo libertario Capitán.
 
Comentario:
No te dire en que categoria estoy, pero totalmente veridico todo lo que dices. Una vez me encontre con un Manolito piscinas, pero era la version playa. No le faltaba detalle, hacia la vertical y caminaba con las manos, llevaba el tabaco en el mini bañador, y un tatuaje que decia: Madre por ti fui al talego.
Tambien esta el niño croqueta, el que te reboza de arena justo despues de untarte con crema.
Un besazo
 
Comentario:
Muy bueno el repertorio de habituales de las piscinas de cualquier punto de España y de cualquier época. ¿Y el sufrido socorrista-con-cara-de-resignado-aburrido-a-más-no-poder-?
 
Comentario:
...Si...tienes razón.
Esos seres monstruosos de los que hablas existen de verdad y suelen resurgir de sus madrigueras en cuanto salen los primeros rayos del sol del verano...que miedo dan. Creo que me quedo en casa.

Un saludo
la dama de Shalott
 
Comentario:
Qué sería de Esñapa sin estos personajes? Pereceríamos cual inertes veraneantes nórdicos color leche merengada. Sin olores a ajo gazpachero y sobre todo sin ESE OLOR A COCO en las playas y piscinas. Ni todo el cocotal de la costa de los mosquitos huele tanto a coco como un chorrito de piz buin o como se diga en el abdomen de uno de estos personajes. ¿Cuántos cocos hay concentrados en un bote de éstos? Viva el niño peloteador playero español. Que vuelva el balón de Nivea de un metro de diámetro. Sólo nos faltan esos padres españoles cabreados con el gorrito blanco dando pedales (de impulsar) en esepeazodepatindealquilerl. Besos a todos.
 
Comentario:
Un placer leerte, como siempre. Gracias por las risas!!
 
Comentario:
En absoluto. La tiene desde ya y toda. Todísima la razón. Ha dado usted en la misma diana con todos ellos.
Fíjese que por un momento me he visto a mi mismo con el dichoso balón de nivea y un frigodedo dando el coñazo a alguna foca (de esas que ven en la playa un escenario idóneo para montar la partida de bingo con sus amigas).
Un placer leerle y aprender.
Un abrazo estival. (susórdenes mi capitán)
 
Comentario:
Afortunadamente, aqui SÍ hay playa, por lo que ya ni recuerdo la última vez que pisé una piscina pública en verano, pero no te creas, más o menos se puede observar la misma o parecida fauna en nuestras playas. Y encima, el niño de marras, además de pegarte algún que otro balonazo, te entierra con arena cada vez que se le ocurre pasar corriendo por tu lado.
Un beso, Capitán.
No