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LA COTUBÍA Una muestra de lo que puede hacerse gracias a la criogenización cerebral.
Acerca de
Sobre tu nave - un plinto verde de algas marinas, de moluscos, de conchas, de esmeralda estelar-, capitán de los vientos y de las golondrinas, fuiste condecorado por un golpe de mar. Rafael Alberti


Sindicación
 
EL NO SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO
Martes 19 de julio del año en curso. Lugar mi tabuco ( mi cuarto para los no iniciados). Hora las 02.16 de la madrugada, se entiende. El menda, o sea, el que suscribe estirado en su lecho como lechón en lodazal. 1,90 cms ( dependiendo de si esa semana toca acicalado de uñas de los "pieses" o no), desparramados en una cama de 2,00 x 1,50, (primero metieron la cama y luego me hicieron el cuarto).

Morfea ( la llaman así porque es un callo) me acuna en sus brazos. Una pompa de mucosidad aflora de mis fosas abisales. Me encuentro en plena fase R.E.M. ( Rapid Eye Movement) y por mi criogenizada mente desfilan toda clase de sueños estrambóticos, el último que recuerdo es uno en el que King África es sodomizado por un ejército de boy scouts mientras suena de fondo " Paquito el Chocolatero", interpretado por un grupo de tunos ataviados solamente con una capa y un calzón, imitación Kalvin Klein de esos que se les despelecha la gomita de la cintura al tercer lavado.

Antes de "empiltrarme" (yacer en decúbito supino sobre el camastro, boca arriba se entiende, nuevamente para los no iniciados), he tenido que cerrar puerta y ventana porque el calor es insoportable. He encendido mi consola de aire criogenizado y procedo como mi admirada Sigourney Weaver en "Alien" a meterme en el sarcófago de nitrógeno líquido que hace las veces de cama. Hora las 00:25 minutos, con un cuarto creciente filtrándose por la ventana que sólo tiene la persiana bajada a media altura.

Primer paso: Buscar la postura, sobre el lado izquierdo con el brazo derecho sobre el hombro izquierdo y el brazo izquierdo por debajo de la almohada justo a la altura de la cabeza, ¡sí que pasa, complicado que es uno!.

Segundo paso: Llamar al sueño, reseteo de cerebelo, esto lleva generalmente poco tiempo porque no hay mucha información acumulada.

Tercer paso: Caída de párpados al más puro estilo de película muda interpretada por un lumpenactor que sobreactúa más que Robin Williams, ¡que ya es decir!.

Cuarto paso: ¿Hay cuarto paso?, en fin, creo que aquí viene el sueño concedámosle unas palabritas aunque sean monosílabos: ZZzzzzzzzzz, ZZzzzzzzz.

Silencio de biblioteca sólo interrumpido por el roce de las uñas de los pies con las sábanas y algún que otro episodio de "perla" intestinal (creo que esta vez no hace falta aclaración para los no iniciados).

Por fin, la antes mencionada fase R.E.M. Por mis tres ojos ( ¡mal pensados, incluyo el de la percepción!!), pasan como fotogramas de una película, escenas de mi corta existencia; el corte de pelo que llevé en mi Primera ( y última) Comunión y que me llevó a fabricar una muñeca vudú, pintándole el careto de la peluquera y clavándole sistemáticamente las agujas de punto de mi abuela. El día en que Parra, un amigo de la infancia, me tiró un tocón de madera a la cabeza y me salió un chichón con meta volante puntuable de montaña. El día que me vengué de Parra y le salpiqué con un "mojicón" de vaca su camisa blanca, ( yo tendría una meta volante de montaña en la quijotera, pero ese día le enfundé el maillot de la montaña, aunque las máculas eran marrones y no rojas). En fin, todos esos episodios que uno guarda en la recámara de la memoria y que repasa mentalmente al menos una vez cada cierto tiempo.

Hora, la mencionada anteriormente las 02:16, vencido por el sueño con los ojos girando como los de Leticia Sabater siendo juez de silla en un partido de tenis, aislado del mundanal rüido, perdido en la espiral del tiempo y el espacio, en algún lugar entre el cielo y la tierra. Indefenso como un niño de San Ildefonso que sólo canta la pedrea, ¡ VAMOS DORMIDO, JOER, COMO UN LIRÓN CARETO!!.

De repente un zumbido restalla en mi pabellón auditivo, suena como el vuelo bajo de una avioneta turbohélice (nunca he sabido que es esto, pero ¡qué bien suena!). Inmediatamente salgo de mi ensoñación, abro ligeramente los ojos, espero unos segundos y al cabo de unos instantes vuelve a sonar el mismo zumbido, esta vez más cerca, como un vuelo kamikaze dirigido hacia mi testa. Inconscientemente doy un manotazo al aire, luego una palmada. Espero un poco por si se oye el ¡Mayday!, ¡Mayday! del aterrado piloto informando a la base. Me palpo las palmas de las manos para encontrar los restos de la carnicería, el reguero sanguinolento extendiéndose, paradójicamente, por la línea de la vida de mis manos. No hay nada. Seguramente una última maniobra desesperada de tirabuzón del experimentado piloto evitó el desastre y ahora ríe como un poseso en la diminuta cabina del aparato, mientras enfila de nuevo hacia mi escueta anatomía. Lo guía la estela de dióxido de carbono que expele mi aliento. - ¡ Lástima que no sea sábado, si te lanzo el vaho del Absolut te quedas más tieso que el rollo de primavera de un restaurante chino!! - me digo mentalmente.

El terror sicológico se propaga, la piel se vuelve extremadamente sensible y la mínima presión, el mínimo cosquilleo sobre su superficie es interpretado como un asalto en todo regla, con bayoneta calada entre los dientes del mosquito de marras. Muevo frenéticamente los brazos y las piernas, como si experimentara un episodio de epilepsia repentino.
¡A tus doce!, me advierte el aletargado cerebelo mientras mis oídos perciben nuevamente el rebufo sonoro de una nueva pasada. Desesperado me levanto al fin, enciendo la luz de la habitación. Brazos en jarra como un baturro a punto de interpretar una jota. Miro en derredor; nada por babor, ni por estribor, me pongo de cuclillas, miro debajo de la cama, cojo un folio de la impresora y lo zarandeo en el aire para que el huracán doméstico aplaste al heminóptero.

Finalmente, decido emprender el "Plan B", apago la luz general y enciendo el flexo, dirijo el chorro de claridad hacia la pared haciendo que se concentre en un diminuto círculo blanco. Me siento sobre la cama, muevo la cabeza 360 grados como la niña del exorcista. Espero y desespero, son cerca de las tres y cuarto de la madrugada.

Por fin, tras una larga espera vislumbro la silueta del mosquito justo en el centro del círculo de luz del flexo. Me levanto sigilosamente, adopto una postura de acecho con la espalda ligeramente encorvada, levanto el brazo derecho, la palma de la mano abierta y en un rápido movimiento ¡zas!! le alcanzo de lleno aplastándolo contra la pared. Una risa mefistofélica me asoma de las fauces mientras despego de la pared el cadáver que se ha quedado más plano que un escáner cerebral de Mariah Carey. Lo sostengo en el aire con gesto triunfante y lo deposito con mimo en el cenicero de cristal que tengo sobre la mesilla.

Me vuelvo a emplitrar, entre pitos y flautas son casi las cuatro. Eso sí, mi piel está impoluta, ni una sola roncha y mientras Morfea acude nuevamente a acunarme me entrego al sueño con una sonrisa prendida en el careto. Por esta vez ganan los buenos, me dije.
 
Comentario:
Adjunto por su interés la carta recibida en mi chabola y enviada desde un lejano pueblo de la antartida. Como veis sois internacionales...

Vamos a ver:

Que pasa ¿Qué los mosquitos no tienen derecho a buscar su leche nutricia en la piel que mejor les parezca?. Esto es una muestra de la autocomplacencia en que os moveis los occidentales.

En mi tribu, donde si sabemos lo que es hacer desarrollo sostenible, hemos dado refugio a miles de mosquitos desvalidos; a mutilados de guerras como la narrada; a desmembrados niños coleoptéricos y hasta a un simúlido que tuvo que matar de una crisis alergica, tras picar con mucha pena de su corazón, a su agresor: una turista jamona (n.del t)

Y es que no quereis daros cuenta de que los mosquitos tienen sus sentimientos. ¿Y si has matado a una pobre larvita o a un mosquito patudo de esos que no pican?, ¿Y si estaba embarazada y solo queria succionarte en gesto de cariño? ¿No sabes lo que es una succión cariñosa, falaz occidental?¿Veis la muerte de miles de mosquitos como daños colaterales?..que no, que no es así.

Estoy profundamente indignado y creo que me voy a desapuntar de vuestra sociedad de criogenesis mudandome desde la antártida y hasta dejaré la dieta vegetariana y las prospecciones petroliferas de mi fosa nasal izquierda, que tantas horas de solaz me han dado cuando conducía mi motocarro.

Bien, esto es lo que dice el chico. A ver si le conseguimos calmar de un modo u otro. Un saludo y enhorabuena.



 
Comentario:
Vaya tela, Capitán. Recuperando el tiempo, no perdido sino desconectado, estoy leyendo posts retrasados.
Este me conmueve especialmente. Agradezco que haya sido usted el que le diera vida gramatical al momento cumbre de cualquier verano.
Me riendo (suelta) ante sus pies para mirar cómo es su cama por debajo (me ha llamado la atención que lo hiciera). Y desde luego que el huracán doméstico da resultado, aunque a veces impredecible.
Una vez más has sido un placer leerle y disfrutar, gracias. Un Gran Abrazo.
 
Comentario:
Gracias, me has dado una idea. Lo de asediarlos con el flexo me parece genial. Yo he llegado a pensar que tienen escudos de camuflaje, es abrir la luz y desaparecen. Yo me los imagino en un ricon, tomandose un chupito de Sake antes de emprender su vuelo kamikaze.
Un besazo
 
Comentario:
Creo que te mereces el título de "Rey de la caza y exterminación de los mosquitos". Te imaginé aguardando agazapado el ataque imprevisto y zumbante. Muy buena la crónica, como siempre eres fantástico.
Felices vacaciones, Capitán.
Besos.
 
Comentario:
Muchas gracias por el comentario tan gordito y mullidito. Me gustan mucho los bloggeros que dominan el idioma. Tú eres uno de ellos...Besitos Yo también vendré por aquí a verte.
 
Comentario:
Nadie podía contarlo mejor que tú, mon Cap. Hasta he oído gritar al piloto- mosquito "¡Banzai!" mientras intentaba hacer blanco en tus posesiones cárnicas.
Prodígate cuanto puedas, porque eres tan necesario para mi salud como los efluvios de Absolut ;))).
Un abrazo emocionado, criogenizado Capitán.
 
Comentario:
¡Genial! Jajaja. Nunca había visto a nadie que tuviera el don de convertir una noche de insomnio en una graciosa y perfecta narración. Gracias. Te descubrí por Javier Debe...ese puñetero no enlaza a casi nadie ni menos visita y a mi me tiene enamorá, como gato esperando que baje alguna pieza de carne pa' engullirla. Besos
 
Comentario:
AGAG. Qué bueno. Lo bueno de vivir en la sierra, es que puedes dormir con una mantita y la ventana (de la nariz, por el olor a vaca) cerrada. También tiene otras ventajas,como por ejemplo.....
...y otras.

Felices vacaciones. Ahora te torturarán los niñatos motorizados y el chiringuito con la canción del ver-ano. No te olvides los playeros azul marino con dos banditas y puntera de goma blanca. Es lo último.
 
Comentario:
Joé...
yo a veces puedo con ellos, pero siempre después de que me piquen unas 800 veces...

Veranito, veranito...
 
Comentario:
Genial narración de la caza del mosquito, nos sigues debiendo la segunda parte de tu anterior post, no te hagas de esperar.
Un abrazo desde mi convento.
 
Comentario:
XDDDD Gracias por las risas!! Qué bien contado, leñe!
No