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LA COTUBÍA Una muestra de lo que puede hacerse gracias a la criogenización cerebral.
Acerca de
Sobre tu nave - un plinto verde de algas marinas, de moluscos, de conchas, de esmeralda estelar-, capitán de los vientos y de las golondrinas, fuiste condecorado por un golpe de mar. Rafael Alberti


Sindicación
 
DOS CARTAS QUE SE PERDIERON EN EL TIEMPO (Carta 2ª)
.......... a 25 de julio de 1954


Mi querida Princesa:

Hoy, bien temprano, cuando el sol no se adivinaba aún en el horizonte, acompañé a la estación de trenes a la anciana que estos días ha estado hospedada en casa.

La contemplé mientras hacía la maleta, plegando su escasa y triste ropa. Parecía ausente, sus gestos delataban que había repetido hasta la saciedad aquella liturgia.

Al llegar a la estación, nos sentamos en un banco cerca del andén. Encendí un pitillo y ella me miró e improvisó unos versos:

Se fue a ver la flor
que crece en los andenes,
esa que perdió su primavera
persiguiendo el humo negro de los trenes.


- ¿ Adónde irás? - Le pregunté.
- Al lugar de dónde vengo. - Me respondió sin desviar la vista de los raíles.
- ¿ Y qué lugar es ese?.

Me miró entonces y pareció agradarle mi curiosidad.

Vengo de un lugar en el que la tristeza, cada día, sube y baja los peldaños de la vida. Un lugar donde el corazón de los hombres está atravesado por alfileres como los insectos de la colección de un entomólogo. Un lugar desde el que diariamente se envían telegramas de una sola frase, con el punto y final de una lágrima. Un lugar, en fin, donde las ramas no orean jamás el aire.

- Y, ¿ qué harás allí?, volví a interrogarla.

- Lo mismo que he hecho desde el principio de los días. Volveré a recorrer las sucias trincheras, allí donde la vida excava túneles como un topo. Donde sólo hay ruina y muerte, donde el barro se mezcla con la sangre de los inocentes, bajo un cielo gris y vacío y hay también soldados temerosos que llevan en los bolsillos fotografías de sus seres amados. Volveré a llevar de la mano a los mendigos, a ensuciarme con la orina del miedo de saberse solos. Volveré a recorrer los pasillos de los orfanatos y los asilos, arrastrando un olor de linimento para las heridas. -

- ¡ Ojalá estés allí por mucho tiempo!. Le dije mirándola a los ojos. Ella con un gesto parecido a una sonrisa exclamó: ¡ Siempre hay alguien que llama!, una guerra, un viaje que se prolonga en el tiempo, el llanto de un niño en mitad del silencio de la noche... yo voy dejando mi tarjeta de visita bajo las rendijas de las puertas. -

Mientras hablaba, el tren que debía coger hizo su entrada en la estación. Se levantó y se sacudió el polvo del traje negro raído.

- Es extraño.- Me dijo mientras andábamos hacia la escalerilla de su vagón. - En estos pocos días nunca te tuve entre mis brazos, ni siquiera mientras dormías y parecías feliz entre las brumas del sueño. ¿ La quieres mucho verdad?. -

- Nunca se fue, ha estado aquí todo el tiempo. Sí, la amo.

Entonces tardaremos en volvernos a ver, al menos de momento. No has sido precisamente hospitalario conmigo, me has sentado en la silla más dura de tu casa y te has empeñado en no olvidarla nunca escribiéndole esas cartas. ¡Adiós!.

- ¡Adiós pues!.- Le dije mientras le ayudaba a levantar la pequeña maleta. Su parca silueta pasó como un fantasma por el estrecho pasillo del vagón, iluminado por una tenue luz amarillenta. La vi colocarse detrás de una muchacha que estaba sentada junto a la ventana y que lo miraba todo con ojos de profunda tristeza. La anciana le acarició la cabeza, se sentó a su lado y le cogió una mano. La muchacha pareció no darse cuenta de su presencia. Luego entre una densa humareda el tren se puso en marcha lentamente, con un ruido de engranajes oxidados. Al cabo, fue sólo una breve pincelada negra en el lienzo de vivos colores del horizonte, en el amanecer recién estrenado.

Regresé a casa contento, braceando al andar como un mozo al que acaban de concederle un permiso. Mañana, ¡ al fin!, estarás aquí de nuevo.

 
Comentario:
Que sepa que en este momento, un equipo de cientos de cuñaos de varias nacionalidades, diseminados por todos los palcos del teatro, enfundados en elegantes trajes de etiqueta, aplauden, silban y levantan sus chisteras entusiásticamente, mirando en dirección al escenario, en el que usted, con barba de pirata, un arete en la oreja y con unos pantalones a rayas blancas y rojas con cinturon de gran hebilla, se inclina, se quita un sombrero con gran pluma y saluda.
 
Comentario:
Capitán: Se me erizó la piel al leerlas, son maravillosas. No nos dejes sin tus letras mucho tiempo, y pásalo muy, pero que muy bien.
Un abrazo y un beso grande.
 
Comentario:
Verdad, verdad querido Scape95,gracias por estar siempre ahí. ¡Feliz agosto también para tí!.
 
Comentario:
Una maravilla tus dos cartas. Porque son tuyas, ¿verdad? Se nota.

Que pases un buen agosto!
No