Me temo que ya no estoy para estos trotes
Anoche estuve en un concierto... hoy estoy como si me hubiése pasado una apisonadora por encima.
Ayer tenía clase, pero quería marcharme una hora y media antes para poder ir con casi tres horas de antelación al concierto para coger primera fila.
Podía haberme inventado una excusa como... ohhh que malita estoy... me tengo que ir al médico o algo así, pero no... que va... Me vestí casi para matar, cuando habitualmente a clase voy en vaqueros y zapatillas, me puse mis pinturas de guerra y... cuando entré en clase se hizo el silencio. ¿Dónde vas después que estás tan guapa? No... si yo me voy a las siete... puse mi mejor vocecilla de no haber roto un plato y dije... voy a casa de mi abuelita a llevarle sopa de pollo y panecillos. ¡Y me quedé tan ancha!
Yo creo que me pillaron porque no sé mentir y me puse colorada debajo de mis pinturas de guerra que si no... ¡con lo bien que me sale en el curro cuando digo que mi jefe no está y lo tengo a un metro!
Total que nada... corriendo al Oasis al concierto. Había dos opciones... segunda fila con yogurinas de metro y medio delante (que no tapan na de na) o primera fila lateral delante de un armatoste inmenso... huy que bien nos va a venir esta cosa para dejar los bolsos...
-Yomisma: a ver nenas... juraría que "la cosa" es un altavoz...
-Chiquitina: Que no que no... ¿dónde has visto un altavoz tan grande?
-Yomisma: ¿en una pedazo discoteca como ésta?
-Chiquitina y compañía: que no mujer, y aún en caso de que lo fuese... seguro que no lo ponen en marcha.
Nos colocamos frente "la cosa" que me llegaba a los hombros y tendría aproximadamente un metro de ancho... pero mis dos amigas se quitaron de delante y se apoyaron en el lateral de la cabina de Horacio el pinchadiscos.
Cuando salió David de María se empezaron a oir gritos de quinceañeras en celo y de pronto... BOOOOOOOMMMMMMMMMMM noto una corriente de aire que me lanza hacia detrás y me golpea de lleno en el estómago... ¡va a ser que sí que era un altavoz! ¡la madre que os parió! y ahora ¿cómo salimos de aquí?
La sensación que tuve fue la misma que en la mascletá, parecía que algo se me iba a salir de dentro, que me golpeaban las tripas de dentro a fuera... pensé... no otra vez no... otro tímpano roto.
Al rato me dicen mis amigas, joer nena es que siempre que vamos a algún sitio tienes que montar el número, menuda vergüenza nos has hecho pasar en la puerta cuando nos han mirado los bolsos. ¡Otras, claro! no pasa nada, como mi bolso a veces es mejor que la mochila de McGiver, llevaba unos tapones para los oídos, así que ni corta ni perezosa, los saqué, me los tapé con el pelo y pensé que así sobreviviría al altavoz. Pero que va... la vibración se seguía notando. Es una sensación que si no la experimentas no sabes lo que es.
Mis amigas se tuvieron que conformar con trozos de pañuelos de papel espachurraos para proteger los oídos, porque no había forma humana de cambiarse de sitio con una avalancha de yogurinas empujando desde detrás.
Con la vibración del altavoz, mis pantalones no paraban de moverse, de vez en cuando notaba cosquillas en los pies, en mis oídos y en todo mi cuerpo se repetían los golpes al ritmo de la música, salían ráfagas de aire del altavoz (ésto no me lo hubiése imaginado nunca) que al menos hacían que no estuviésemos achicharradas... en fin, que si llego a llevar los vaqueros apretaos... allí fijo que los hago estallar.
David de María, de cuando en cuando se giraba hacia el de la mesa de mezclas y le hacía señas para que subiese el volumen... nosotras gritábamos NOOOOOOOOOOOOOOOOO como unas desesperadas.
En fin, que salimos de allí casi magulladas, con todos los músculos "amasaos" por los "golpes" del altavoz y pensando que fijo que con tres o cuatro conciertos más... adios celulitis y demás achaques de la edad. Hoy me duele todo, es como si tuviése unas agujetas bestiales, claroooo hora y media de concierto haciendo gimnasia pasiva... una ya no está para esos trotes.
Al menos algo hemos aprendido: jamás de los jamases hay que ponerse cerca del altavoz. Si lo pasamos tan mal con David de María... ¿qué podría haber sido con algo más cañero?
Por cierto el numerito de la puerta fue considerable. Tuvimos que enseñar el bolso y el mio es un mundo, nunca sabes lo que vas a encontrar dentro. A ver cómo explicas que has tenido que ir a comprar cuchillas, sierras para la caladora, tapones para los oídos y un pegamento especial, y te has llevado una muestra en el bolso y en lugar de meterlas a la bosa con la compra te has olvidado sacarlas... me confiscaron la cuchilla gigante y la sierra y me dijeron que a la salida podría recuperarla... una mierda!!! ¿para qué querrán los porteros del Oasis una cuchilla gigante? Casi no me dejan entrar.
Ayer tenía clase, pero quería marcharme una hora y media antes para poder ir con casi tres horas de antelación al concierto para coger primera fila.
Podía haberme inventado una excusa como... ohhh que malita estoy... me tengo que ir al médico o algo así, pero no... que va... Me vestí casi para matar, cuando habitualmente a clase voy en vaqueros y zapatillas, me puse mis pinturas de guerra y... cuando entré en clase se hizo el silencio. ¿Dónde vas después que estás tan guapa? No... si yo me voy a las siete... puse mi mejor vocecilla de no haber roto un plato y dije... voy a casa de mi abuelita a llevarle sopa de pollo y panecillos. ¡Y me quedé tan ancha!
Yo creo que me pillaron porque no sé mentir y me puse colorada debajo de mis pinturas de guerra que si no... ¡con lo bien que me sale en el curro cuando digo que mi jefe no está y lo tengo a un metro!
Total que nada... corriendo al Oasis al concierto. Había dos opciones... segunda fila con yogurinas de metro y medio delante (que no tapan na de na) o primera fila lateral delante de un armatoste inmenso... huy que bien nos va a venir esta cosa para dejar los bolsos...
-Yomisma: a ver nenas... juraría que "la cosa" es un altavoz...
-Chiquitina: Que no que no... ¿dónde has visto un altavoz tan grande?
-Yomisma: ¿en una pedazo discoteca como ésta?
-Chiquitina y compañía: que no mujer, y aún en caso de que lo fuese... seguro que no lo ponen en marcha.
Nos colocamos frente "la cosa" que me llegaba a los hombros y tendría aproximadamente un metro de ancho... pero mis dos amigas se quitaron de delante y se apoyaron en el lateral de la cabina de Horacio el pinchadiscos.
Cuando salió David de María se empezaron a oir gritos de quinceañeras en celo y de pronto... BOOOOOOOMMMMMMMMMMM noto una corriente de aire que me lanza hacia detrás y me golpea de lleno en el estómago... ¡va a ser que sí que era un altavoz! ¡la madre que os parió! y ahora ¿cómo salimos de aquí?
La sensación que tuve fue la misma que en la mascletá, parecía que algo se me iba a salir de dentro, que me golpeaban las tripas de dentro a fuera... pensé... no otra vez no... otro tímpano roto.
Al rato me dicen mis amigas, joer nena es que siempre que vamos a algún sitio tienes que montar el número, menuda vergüenza nos has hecho pasar en la puerta cuando nos han mirado los bolsos. ¡Otras, claro! no pasa nada, como mi bolso a veces es mejor que la mochila de McGiver, llevaba unos tapones para los oídos, así que ni corta ni perezosa, los saqué, me los tapé con el pelo y pensé que así sobreviviría al altavoz. Pero que va... la vibración se seguía notando. Es una sensación que si no la experimentas no sabes lo que es.
Mis amigas se tuvieron que conformar con trozos de pañuelos de papel espachurraos para proteger los oídos, porque no había forma humana de cambiarse de sitio con una avalancha de yogurinas empujando desde detrás.
Con la vibración del altavoz, mis pantalones no paraban de moverse, de vez en cuando notaba cosquillas en los pies, en mis oídos y en todo mi cuerpo se repetían los golpes al ritmo de la música, salían ráfagas de aire del altavoz (ésto no me lo hubiése imaginado nunca) que al menos hacían que no estuviésemos achicharradas... en fin, que si llego a llevar los vaqueros apretaos... allí fijo que los hago estallar.
David de María, de cuando en cuando se giraba hacia el de la mesa de mezclas y le hacía señas para que subiese el volumen... nosotras gritábamos NOOOOOOOOOOOOOOOOO como unas desesperadas.
En fin, que salimos de allí casi magulladas, con todos los músculos "amasaos" por los "golpes" del altavoz y pensando que fijo que con tres o cuatro conciertos más... adios celulitis y demás achaques de la edad. Hoy me duele todo, es como si tuviése unas agujetas bestiales, claroooo hora y media de concierto haciendo gimnasia pasiva... una ya no está para esos trotes.
Al menos algo hemos aprendido: jamás de los jamases hay que ponerse cerca del altavoz. Si lo pasamos tan mal con David de María... ¿qué podría haber sido con algo más cañero?
Por cierto el numerito de la puerta fue considerable. Tuvimos que enseñar el bolso y el mio es un mundo, nunca sabes lo que vas a encontrar dentro. A ver cómo explicas que has tenido que ir a comprar cuchillas, sierras para la caladora, tapones para los oídos y un pegamento especial, y te has llevado una muestra en el bolso y en lugar de meterlas a la bosa con la compra te has olvidado sacarlas... me confiscaron la cuchilla gigante y la sierra y me dijeron que a la salida podría recuperarla... una mierda!!! ¿para qué querrán los porteros del Oasis una cuchilla gigante? Casi no me dejan entrar.
Comentario:
Pero vamos a ver yomisma,nunca te pongas delante del blafle y de los monitores de sonido en un concierto,jajajaajaj,tienes que ponerte al lado de la barra,como está "mandao" leñe,si es que no sabies........ainnnnnnnns.
Comentario:
Jajaja, la excusa de la abuela es de las que hacen historia, sólo te faltó ir vestida de caperucilla roja con la cestita de mimbre.
Yo he estado en algún que otro concierto y sé a lo que te refieres con el altavoz, aunque es cierto que nosotros sí que no pudimos cambiar de sitio (pero esa sensación del primer impacto de sonido es irrepetible). Que digo yo... igual la sensación que tenías en el estómago era de un alien, jur jur jur.
Y lo del bolso... sin comentarios, uno porque no usa, porque seguro que terminaría teniendo uno igual. Si hubieses buscado bien seguro que encontrabas hasta un altavoz con el que hacer la competencia al del concierto.
Besos hipersónicos.
Yo he estado en algún que otro concierto y sé a lo que te refieres con el altavoz, aunque es cierto que nosotros sí que no pudimos cambiar de sitio (pero esa sensación del primer impacto de sonido es irrepetible). Que digo yo... igual la sensación que tenías en el estómago era de un alien, jur jur jur.
Y lo del bolso... sin comentarios, uno porque no usa, porque seguro que terminaría teniendo uno igual. Si hubieses buscado bien seguro que encontrabas hasta un altavoz con el que hacer la competencia al del concierto.
Besos hipersónicos.
Comentario:
Oye culona, si es q lo q no te pase a tí... a veces tengo la sensación de estar leyendo a Rompetechos, en serio... josús...
Por cierto.. supongo q te cambiaste los pantalones por uno de tu talla, no?? O te salío disparado al final el boton y mataste al batería? Jajajaj
Besitos musicales a too trapo :p
Por cierto.. supongo q te cambiaste los pantalones por uno de tu talla, no?? O te salío disparado al final el boton y mataste al batería? Jajajaj
Besitos musicales a too trapo :p
Comentario:
a casa de mi abuelita a llevarle sopa de pollo y panecillos??? eres mi ídolo... en serio.. estás fatal.. cada vez lo tengo mas comprobado y lo de la celulitis?? será un nuevo método? eres auténtica...jajaja Un besote mu fuerteee
Ese David de Mariaaa jeje
Muuuuacks!
Ese David de Mariaaa jeje
Muuuuacks!





